FRANCELLA: “Yo sólo quería vivir de la actuación, llegar a fin de mes” – GENTE Online
 

FRANCELLA: “Yo sólo quería vivir de la actuación, llegar a fin de mes”

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Sí: el hombre que encarna –según sus propias palabras– al “chacal” de pausas “que cortan el aliento” y corazón “de piedra”, al “tipo tenebroso” e “imperturbable”, al Arquímedes Rafael Puccio que escribiera un capítulo célebre –desde lo trágico– en la historia policial argentina, necesita tomarse tres segundos para hablar de Charly, su querido perro, sin quebrarse.

“Se fue hace un año y medio... Todavía no pude sacar su imagen del WhatsApp...”, expresa mostrándolo en la foto, erguido, de pelaje castaño claro y mirada bonachona y luciendo una camiseta canina de Racing Club. “Uno se termina encariñando tanto...”, sigue extendiendo los puntos suspensivos para evitar emocionarse. Hora, quizá, de socorrer a Guillermo Héctor Francella (60).

–¿Un actor también puede terminar encariñándose con un personaje como el de Arquímedes Puccio?
–Desde lo profesional sí, porque te entregás al ciento por ciento. Y aquí hay un dato importante: aunque por primera vez en mi carrera componía a alguien que existió de verdad, junto a Pablo (Trapero) debimos reconstruirlo de cero, ya que el único material fílmico al que accedimos fue un reportaje, tras aquel ACV que inició la cuenta regresiva de su muerte en un hospital de General Pico, La Pampa.

–¿Cómo armaron tamaño rompecabezas de la maldad?
–En dos partes. Primero, buscándole el aspecto físico ideal. “¿Y si lo mostramos pelado?”, arrancamos. Pasa que la calva sintética no iba a resistir el High Definition. Pensamos en teñirme, a priori la mejor opción. El riesgo surgía en que se me podía quemar el pelo, ¡y tengo poco! Pero le dimos para adelante. Por suerte no quedaron efectos colaterales (sonríe). A ello le sumamos un chaleco mullido rodeando el torso, para aumentarme el abdomen, al margen de que al final me cuidé menos en las comidas, y logré sumar un poco de pancita. A continuación debíamos meternos en las entrañas del jefe de los Puccio. Me refiero a seis semanas de ensayo destinadas a encontrarle las características que completen el panorama de lo que se quería contar y mostrar: tono bajo, frases rebuscadas, andar tranquilo, poco pestañeo, mirada gélida.

–Ufff, la mirada, su especialidad.
–Varias veces me han comentado que hablo con mis ojos. Conozco el impacto de mi mirada en escena, tanto como el del ritmo, del tempo. La mejor prueba es el teatro. Si pronunciás el remate antes del momento preciso, la platea se queda muda. De hacerlo en el instante perfecto, explota. Lo mismo ocurre con la mirada. Bueno, mi mirada terminó de componer al monstruo llamado Arquímedes Puccio.

–No le vamos a discutir. Algo debe saber de la cuestión ya que alguna vez encarnó en las tablas a Víctor, el creador de Frankenstein.
–Tal cual. La diferencia es que éste directamente podríamos considerarlo Frankenstein.

–¿Qué sintió al encontrarse con él en la proyección privada, en la pantalla, frente a frente?
–Cuando me vi, no me reconocí. Te aseguro. Abordar virgen un personaje te permite recrearlo hasta convertirlo en verosímil, al mismo tiempo que te exige encontrar facetas interpretativas diferentes.

Leé la nota completa en la edición 2612 de GENTE El secreto de sus ojos. “Conozco el impacto de mi mirada en escena, lo mismo que el del ritmo, del tempo. Mi mirada terminó de componer al monstruo llamado Arquímedes”, admite Guillermo.

El secreto de sus ojos. “Conozco el impacto de mi mirada en escena, lo mismo que el del ritmo, del tempo. Mi mirada terminó de componer al monstruo llamado Arquímedes”, admite Guillermo.

“Yo vivía en Beccar y de pibe cursé la primaria y secundaria en el colegio 20 de Junio, de la zona –cuenta Francella–. Pasé un montón de veces delante de la casa en cuyo sótano escondían a los secuestrados. Cuando rodamos delante de la Catedral, fui y me detuve un ratito en la esquina de Martín y Omar y 25 de Mayo: aún no podía creerlo”.

“Yo vivía en Beccar y de pibe cursé la primaria y secundaria en el colegio 20 de Junio, de la zona –cuenta Francella–. Pasé un montón de veces delante de la casa en cuyo sótano escondían a los secuestrados. Cuando rodamos delante de la Catedral, fui y me detuve un ratito en la esquina de Martín y Omar y 25 de Mayo: aún no podía creerlo”.

Dirigida, escrita y montada por Pablo Trapero  producida por Kramer & Sigman Films/Matanza Cine y El Deseo y distribuida por Twentieth Century Fox, El Clan dura 108 minutos y se estrenará el jueves 13 de agosto.

Dirigida, escrita y montada por Pablo Trapero producida por Kramer & Sigman Films/Matanza Cine y El Deseo y distribuida por Twentieth Century Fox, El Clan dura 108 minutos y se estrenará el jueves 13 de agosto.

“Cuando me vi como Arquímedes Puccio, no me reconocí”, admite el bonaerense.

“Cuando me vi como Arquímedes Puccio, no me reconocí”, admite el bonaerense.

La realidad supera la ficción ... Es la bajada de la cinta basada en la historia de los Puccio, familia típica del barrio de San Isidro, integrada (abajo) por Silvia (Giselle Motta), Daniel “Maguila” (Gastón Cocchiarale), Alejandro (reconocido jugador del CASI, encarnado por Peter Lanzani), Arquímedes (contador, empresario, miembro de la SIDE y parte de la Triple A), Epifanía Calvo (Lili Popovich), Adriana (Antonia Bengoechea) y Guillermo (Franco Masini).

La realidad supera la ficción ... Es la bajada de la cinta basada en la historia de los Puccio, familia típica del barrio de San Isidro, integrada (abajo) por Silvia (Giselle Motta), Daniel “Maguila” (Gastón Cocchiarale), Alejandro (reconocido jugador del CASI, encarnado por Peter Lanzani), Arquímedes (contador, empresario, miembro de la SIDE y parte de la Triple A), Epifanía Calvo (Lili Popovich), Adriana (Antonia Bengoechea) y Guillermo (Franco Masini).

Un caso que paralizó a la Argentina. Entre 1982 y 1985 secuestraron y mataron (una vez pagado el rescate) a los jóvenes Ricardo Manoukian y Eduardo Aulet, asesinaron –mientras intentaban capturarlo– a Emilio Naum, y cayeron tras privarle la libertad a Nélida Bollini de Prado, ambos empresarios. A la fecha, tres de los siete Puccio murieron: Arquímedes, solo, alejado de su familia, el 4 de mayo de 2013, a los 84 años, penando 28 de condena; Alejandro, a los 49, luego de intentar suicidarse, y Silvia, de cáncer, a los 42. Con mayor o menor responsabilidad, el resto se encuentra libre. Guillermo Francella, en la película y en la nota, repasando los medios que cubrieron las dramáticas y terroríficas alternativas.

Un caso que paralizó a la Argentina. Entre 1982 y 1985 secuestraron y mataron (una vez pagado el rescate) a los jóvenes Ricardo Manoukian y Eduardo Aulet, asesinaron –mientras intentaban capturarlo– a Emilio Naum, y cayeron tras privarle la libertad a Nélida Bollini de Prado, ambos empresarios. A la fecha, tres de los siete Puccio murieron: Arquímedes, solo, alejado de su familia, el 4 de mayo de 2013, a los 84 años, penando 28 de condena; Alejandro, a los 49, luego de intentar suicidarse, y Silvia, de cáncer, a los 42. Con mayor o menor responsabilidad, el resto se encuentra libre. Guillermo Francella, en la película y en la nota, repasando los medios que cubrieron las dramáticas y terroríficas alternativas.

“Sólo pretendo elegir opciones interesantes. A veces veo películas de afuera y me pregunto: ‘¿Cómo este grosso acepta semejante papel?’. Quizá yo en mis comienzos agarraba todo, pero ahora, ¿ponerme una peluca para hacer de pirata o robar un banco así?”

“Sólo pretendo elegir opciones interesantes. A veces veo películas de afuera y me pregunto: ‘¿Cómo este grosso acepta semejante papel?’. Quizá yo en mis comienzos agarraba todo, pero ahora, ¿ponerme una peluca para hacer de pirata o robar un banco así?”

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