«Festejé con la gente que más amo» – GENTE Online
 

"Festejé con la gente que más amo"

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Siempre quise hacer una gran fiesta. Esperé los cuarenta como esperé los quince. Con esa ansiedad de que algo empieza a cambiar en tu vida… La idea de la fiesta fue hacerla con aquellas personas que son mis afectos de siempre y con los que se incorporaron a mi mundo estos últimos años. Hice y rehice la lista un millón de veces, hasta que estuve segura de que todos los que iban a venir a casa eran los que me tienen en su corazón y yo a ellos en el mío.

Salió como la había soñado. La fui armando con mi amiga Myriam Moadi, con quien nos conocemos desde hace 25 años: vivíamos en el mismo edificio en Ramos Mejía. Ella tiene una empresa de organización de eventos y me ayudó a buscar cada detalle. Quise que la fiesta se pareciera a lo que soy yo y que tuviera que ver con todo lo que viví. Por eso la hice temática, bien década del ochenta, una época muy importante para mí: el principio y final de mi adolescencia, la secundaria, la primera vez que me enamoré, mi primera hija en el 88, empecé a trabajar muchísimo, viajé con Flor a España… Fueron años de esfuerzo y de alegrías, de cambios, de mucho vibrar.

En casa. Me encantó recibir a mis cien invitados en mi casa de Pilar. Fue más cálido. Puse una van para llevarlos y traerlos de un playón en el country, donde dejaban los autos. Y alquilé una carpa de 15 por 15 que armaron en el jardín, y otra más chica para la cocina. A los arreglos florales, con doscientas rosas blancas y las velas doradas en las mesas, los terminamos de armar a las cinco de la tarde.

Amanecí ansiosa. No bien me levanté, salí a correr una hora por las 17 hectáreas del Highland… y fue la peor idea, porque a la noche no me daban las piernas. También me hice masajes, almorcé super liviano una ensalada y un jugo, llegó mi peluquero Alvaro Rivas (de Cool Cuts), y nos peinó a todos según los estilos y vestidos. A mí me hizo un frizzé impresionante.

Con Teresa del Valle, mi asesora de imagen, estuvimos probándonos la ropa. La habíamos tirado por todas partes en el dormitorio. Y mi mamá, Rosita, mis amigas de Ramos Mejía, Flor y yo, buscábamos desde accesorios hasta medias. Pero estaba muy nerviosa pensando en la noche, como en mi fiesta de quince. Hasta me tomé medio tranquilizante: tenía una mezcla de nudo en el estómago y felicidad.

El look de Adrián y Toto fue un tema. A Toto se lo armé yo como él quería: con sus pelos parados con gel, camisa a lunares y saco de terciopelo. Adrián no quería bajar de la habitación si no estaba bien lookeado. Tenía cuatro vestuarios armados por “las Flores”, las vestuaristas de Pol-ka: dos de Travolta y otros dos de rockero. Al final, eligió el de rocker, con campera de tachas y botas cortas arriba del jean. “Cuando nos vean así vestidos nos comemos todas las cargadas”, me dijo.

Mi vestido. Me lo hizo Benito Fernández. Hace 20 días fui a su atelier y le pedí: “Quiero un vestido muy corto, con mini short abajo, bien ochenta, y dorado”. Quedó divino, hecho con una malla metálica, el mini vestido con el short en la misma tela y top bordado en lentejuelas. La terminación del ruedo fue en baloon. Las botas me las hizo Ricky Sarkany ¡en tres días! Las quería bien ajustadas, en cuero de oveja dorado, y haciendo juego, una campera entallada. El taco era de 9 centímetros (¡por eso me las tuve que sacar al final de la noche!) y llegaban unos seis centímetros por arriba de la rodilla… Y todos los accesorios, pulseras y aros fueron de Luna Garzón.

Mabby Autino me maquilló como “una mujer de oro”, me dijo. “Te esfumé los ojos en negro para alargarlos y darles efecto felino. Usé sombras en dorado con efecto vinil y purpurina dorada. Ensanché las cejas y puse pestañas postizas. En la piel te hice un efecto bronce. Y los labios se delinearon en marrón y por dentro usé un labial dorado”. Todo con la línea Mabby Professional Make Up. Cuando me miré no podía creerlo: ¡en mi vida me había maquillado tanto!

La deco imitaba a una disco, como las de Ramos Mejía donde íbamos a bailar. Bolas de espejo (21 en total), los sillones de los reservados (siete livings en blanco), la pista de baile de Fiebre de sábado por la noche (enorme, de 5,5 metros por 7, toda en fibra de vidrio, con luces rojas, azules y amarillas), los papelitos y el humo… También pusimos una enorme barra donde se servía de todo. Lo que más salió fue la caipirinha y la caipiroska (la preferida de Adrián). Yo probé una y de los nervios casi me mata. Después, sólo un poquito de champán para brindar.

La música. Martín Seefeld me ayudó a elegirla. No quisimos que faltaran Bee Gees y Abba. Pero fundamentalmente, mucho rock nacional. Canté como loca con los chicos del grupo que hizo covers de la época, en inglés y castellano. Me subí al escenario con mis amigas y pedí cantar temas de Soda. Después se subió Flor e imitó a Madonna. ¡Una diosa!
La comida fue riquísima. Pero ¡no pude probar un solo bocado de los nervios! Primero, finger food: varios tipos de guacamole; bruschetta con ricotta, crostines con salmón y pepino; langostinos panados con salsa de curry; queso camembert con semillas... El plato principal: cordero sobre colchón de cous cous con batatas fritas y tomates cherry. De postre, copa con frutas cítricas con helado, merengue y crema mascarpone. Para el fin de fiesta, pizza bien finita. La mesa de tortas tenía 25 tipos: cheesecake, tiramisú, mousse de chocolate, lemon pie, crème brulée, panqueques… Me quedaron tantas que le repartí a toda mi familia y me quedó la heladera llena. ¡Y faltaba la torta con velitas! Con base de biscuit de cítrico, rellena con crema de chocolate blanco y frambuesas, y cremoso de chocolate oscuro al vino Malamado. Toda decorada con merengue y rosas rojas. La hizo el chef patissier Osvaldo Gross. Un genio.

Los regalos. Carola Reyna me trajo la Guía del Tarot, de Alejandro Jodorowsky. La mamá de Nicolás, Cristina, un libro de metafísica. Me dijo: “Este después va a ser como tu Biblia”. Una amiga, Gaby, me regaló una cartera y un diario. Es el segundo de mi vida: el primero me lo dieron cuando cumplí quince. Mi brujita Anita, que es la que consulto todo el tiempo, me trajo Sincro Detino de Chopra, y una autobiografía del yogui Paramhansa Yogananda. Flavia Palmiero me regaló un collar de Swarovski con un cuerno de cristal. Chupete, un amigo de Bariloche, unos CDs de Sabina. Eva, una amiga de Ramos, me dio algo graciosísimo: un disfraz de Caperucita Roja y un cuentito “por si no lo leíste”, me puso. Adrián fue a elegir mi regalo con Toto: un anillo divino de oro colorado con un topacio. Es antiguo, como los que a mí me gustan. Y me escribieron una carta maravillosa.

Nicolás me sorprendió. No pude creer cuando se puso a imitar a Sergio Denis arriba del escenario con un saco arremangado. Cantaba como loco: “¡Te quiero tanto, no me preguntes más, te quiero tanto…!”. Y se tiró arriba de la gente. Los chicos lo atajaron y lo hicieron volar por los aires. El me miraba de lejos y me decía: “Mirá que no estoy en pe…”. Me encantó verlo tan enamorado de mi hija, con sus papás, Cristina y Norberto, en la fiesta (ya habíamos tenido presentación formal en un asado que hicimos en su casa), todos formando esta maravillosa familia que hoy tengo.
La carta de Flor y Toto. ¡Cómo me emocioné cuando agarraron el micrófono, sacaron el papelito y gritaron: “Mamá, mamá”! Yo me di vuelta y los vi en medio de la pista, sentaditos en el suelo. Y la Tota que empezó a leer: “Mamá, antes de que veas la sorpresa que tenemos para vos, Toto y yo queremos decirte algunas cositas. A pesar de tu humor cambiante, de tus gritos, de tu mirada peculiar, de tu cara de monstruo cuando te enojás, de esa memorable mano en la cola de Toto, queremos que sepas que te vamos a amar toda la vida. Porque sabemos que siempre vas a estar cuando te necesitemos, porque si uno de nosotros se levanta sonámbulo a las 5 de la mañana gritando y corriendo hasta tu habitación para decirte que hay un extraño en su cama, vas a terminar abriendo las puertas de los cuartos cual agente 007, y al final te vas a matar de la risa de lo que hacés. Por eso te amamos tanto, porque sos graciosa, humilde, sencilla, sensible, fuerte, porque nunca te vas a olvidar de lo que te costó tener esta casa, este auto y principalmente esta familia. Por todo esto y mucho más quisimos hacerte este regalito, para que nunca te olvides de que siempre vamos a estar al lado tuyo, y que a pesar de todo nunca vas a estar sola. ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!”.

Me puse a llorar y me senté en el piso. Toto me abrazó. Flor también. Y después vino Adrián. Ahí vimos el video, juntos los cuatro. Con esas imágenes y esas fotos de mis 40 años y de estos 16 años con Adrián, lloré mucho más. Después, Toto también lloró, y me mató. Adrián me dijo: “Es igual a vos”. Toto se emocionó al ver esas fotos suyas de chiquito, al vernos juntos y lo que hoy también pasa… “Me encantó verme cuando era bebé”, me dijo y me abrazó.

Estás preciosa”, me dijo Adrián. Fue muy especial todo ese día. Siguió: “Me encanta verte así linda, así feliz, divirtiéndote”. Hoy nos estamos reeligiendo, reconociéndonos. Queremos ver qué nos está pasando en esta nueva etapa. Esto no significa exactamente convivencia, pero sí estar juntos cuando tenemos ganas. Adri entró en una edad muy importante de mi vida: yo tenía 24. Ya son casi 16 años los que compartimos. Hubo muchas transformaciones, nos pasaron muchas cosas. Pensá que yo andaba con un Fiat Uno y él con un Renault 4. Pasaron cosas que nos fueron modificando, alejando, después acercando. Y ahora estamos en una etapa en donde los dos necesitamos estabilidad. Hoy Adri, a pesar del minuto a minuto –que es el peor invento del mundo– puede disfrutar de su hijo. ¡Están tan parecidos!

¿Si nos decimos “te amo”? Ay, ay, ay. Soy arisca, la que menos se atreve a decirlo... Pero el amor existe. Me gustó llegar a mis 40 con Adrián allí a mi lado.

Fin de fiesta. Fue en la cocina de mi casa a las siete y media. Sentados en la mesada tomando mate y hablando de lo que había sido la noche. Era como si estuviéramos alrededor de un fogón, cansados, muertos, pero felices. Me acosté pensando: “Esta noche fue como la soñé. La repetiría igual, con la misma gente y con las mismas emociones”. Y me sentí plena a mis cuarenta. Después, me desmayé.

Adrián, Florencia, Araceli  y Toto no pueden contener las lágrimas cuando miran el video  de la vida de Ara.

Adrián, Florencia, Araceli y Toto no pueden contener las lágrimas cuando miran el video de la vida de Ara.

El look elegido: pantalón de seda y top de lentejuelas: “<i>Muy a lo Moria o Susana de los 80</i>”, bromeó Palmiero. Más tarde, el trencito.

El look elegido: pantalón de seda y top de lentejuelas: “Muy a lo Moria o Susana de los 80”, bromeó Palmiero. Más tarde, el trencito.

Nicolás Cabré y Florencia Torrente se mostraron felices y muy enamorados. Nico se animó a una brillante imitación de Sergio Denis sobre el escenario, con saco arremangado y todo. Ella, hizo un cover de Madonna y bailó como los dioses. Arián, Flor y Toto le regalaron un video, una carta y un anillo antiguo de oro colorado con un  topacio.

Nicolás Cabré y Florencia Torrente se mostraron felices y muy enamorados. Nico se animó a una brillante imitación de Sergio Denis sobre el escenario, con saco arremangado y todo. Ella, hizo un cover de Madonna y bailó como los dioses. Arián, Flor y Toto le regalaron un video, una carta y un anillo antiguo de oro colorado con un topacio.

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