“Estuve deprimida por la separación, pero logré recuperarme” – GENTE Online
 

“Estuve deprimida por la separación, pero logré recuperarme”

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Nos conocimos en un evento que hubo en Nordelta. Al año y nueve meses nos casamos. Y, al año de la boda, el the end, el inexplicable final...”. Lorena Ceriscioli (32) dice que está mejor. Que por eso habla ahora. Que antes, cinco meses atrás, cuando todo ocurrió, no hubiera podido dar una explicación. Que, igual, por momentos, todavía hoy le cuesta entender qué fue lo que pasó. Que todo parecía demasiado perfecto. Que, sin dudas, las apariencias engañan y que todo eso...

–¿Te casaste enamorada?
–Enamoradísima, creída de que era para toda la vida.

–¿Por qué se separaron?
–En realidad, no lo sé... (silencio) Cada día es más difícil responder esa pregunta.

–¿Hubo terceros en discordia?
–¡Qué sé yo! Nos separamos... Tomás (Costantini, 26) me dejó porque tenía una crisis personal. Una de sus excusas fue el “trabajo juntos”... y nunca más volvió. Después empecé a ver todo lo que salía en las revistas...

–¿Y...?
–Yo no creo ni descreo nada. Pero leer y ver todo lo que se publicó no es algo lindo. Hubo sólo una vez en la que no creí nada: fue cuando se decía que él salía con Flor (Torrente, la hija de Araceli González). Jamás lo pensé, porque la conozco. Siempre confié en ella. El medio no es fácil y uno tiene que saber manejarse. Si no lo conocés mucho se te van las cosas de las manos... No fue mi decisión separarnos, pero ya ves, cada uno siguió su camino.

–¿Volverías? ¿Lo podrías perdonar si hoy te lo pidiera?
–No, ya no me interesa volver. Las parejas son de a dos. Si una de las partes no quiere continuar, ya no se puede avanzar. Yo me casé con mucho amor y devoción por mi pareja. Tenía mi propio proyecto de familia y no sabía que lo iba a perder en menos de un año. Lo único que te puedo decir es que estoy muy desilusionada. Cuando una se enamora lo hace para siempre...

–¿Ahora qué te pasa?
–Después de la tormenta siempre sigue la calma, dice la canción; yo ahora me siento muy tranquila. Por lo general, en una pareja la culpa es de a dos… pero por mi parte estaba todo bien.

–¿Sentís que trabajar juntos en la agencia fue lo que realmente mató a la pareja?
–No, jamás tuve ese concepto. El amor real y profundo no se acaba por trabajar juntos. Y si hubiera imaginado que nos iba a destruir no me habría arriesgado, ni a trabajar ni a casarme. Por una cuestión lógica, lo más importante es la pareja. Yo vengo de una familia bien constituida. Jamás expondría mi matrimonio por algo tan banal. Para mí es más importante alcanzar mi proyecto de vida que tener un desarrollo personal.

–¿Por qué te reservaste mientras él declaraba su regreso a la soltería en los medios?
–Porque fue muy doloroso. No tenía necesidad de salir a explicar algo tan íntimo. Preferí recuperarme y entender antes lo que pasaba. Hay momentos en que uno tiene que estar con sí mismo y con su familia para entender mejor las cosas.

–¿Seguís sufriendo la ruptura o ya la superaste?
–El que dice “ya lo superé”, miente. Uno no puede decidir de un día para otro no querer más. Con los sentimientos no se puede hacer borrón y cuenta nueva. Pero estoy mucho mejor. Estuve deprimida, sí, pero logré recuperarme, porque la vida sigue. Estoy contenta con todos mis nuevos proyectos, en una nueva etapa, y lo sé. Lo que viví no lo puedo modificar, así que lo dejo en el pasado. El haberlo visto dando notas en todas las revistas y bailando con las modelos del staff de su propia empresa fue un shock enorme para mí. Muy vergonzante...

–¿Cómo fue ese proceso?
–Un espanto. Tuve que hacer terapia. Fui al psicólogo, al psiquiatra… Me involucré con mi ser. Logré entender y aceptar lo que viene. Siempre hay que ver el lado positivo de toda situación. Yo soy una agradecida de lo que vivo, porque puedo trabajar de lo que me gusta, me encanta lo que hago y hay cosas peores. Puedo decir que soy una afortunada. Tengo familia, amigos que me contienen… Todas esas cosas te sacan adelante. Son regalos de Dios. No me puedo quedar estancada ni quejarme.

–Pero también debiste separarte de Prémula, la agencia que crearon juntos. ¿O me equivoco?
–De la empresa Prémula me desvinculé hace tiempo. Todo está en manos de mi abogado, el doctor Ricardo Nissen. El es el encargado de manejar todo lo que respecta a defender mis derechos como empresaria y mujer.

–Esto de poner tu propia agencia es una forma de hacerle la competencia, ¿o no?
–Lo hice porque trabajo desde los 17 años y me gusta, es mi vocación. Dediqué la mayor parte de mi vida a la moda y pienso seguir en el mercado. Además, soy muy responsable y fueron varias las chicas que me buscaron para que siga, porque necesitaban mi contención. Quiero ir de a poco. Me gusta la idea de formar una agencia con calidad de modelos y personas. Ahora el staff está formado por Florencia Torrente, Azul Caletti y Karen Wilms. Además, tengo mi línea de ropa femenina, Nolita, todos diseños propios, que me entretienen y mantienen mi parte más creativa.

–¿Tuviste miedo de empezar de nuevo?
–Sí. Me preguntaba: “¿Podré?”. Tuve miedo de que las chicas no llegaran a conseguir lo que buscaban en mí. Ahora confío en mi capacidad de trabajo. Esa cosa de estar sola fue lo que me asustó. Pero, después, tener esa responsabilidad me dio valor. Estoy muy contenta, disfruto lo que hago, acompaño a las chicas, cierro contratos...

–¿Qué relación te une hoy a Tomás?
–Ninguna. Toda nuestra comunicación es por intermedio de nuestros abogados. Ni siquiera nos hablamos.

–¿Todavía tenés ganas de formar ese proyecto de familia?
–Obvio. Pasar por una mala experiencia no significa que esto me bloquee de por vida. Sería muy pesimista de mi parte. Tengo muchas ganas de volver a enamorarme y de tener hijos. Un tropezón no es caída.

–¿Cómo definirías a Tomás?
(Silencio) No me interesa definirlo.

–Ahora que estás nuevamente sola, ¿volvió a sonar el teléfono?
–¿Si tengo pretendientes, decís? (risas) ¡Noooo! Yo tengo procesos lentos. Soy una persona muy emocional. No tengo intención de estar con alguien.

–No me respondiste…
–No… y espero que pase mucho tiempo. Si me enamoro lo hago por completo, y ahora no podría. Que las cosas no hayan funcionado me lleva un tiempo de recuperación muy grande. Ahora sólo me interesa estar con mi familia y mis amigas. En el fondo, siento que todavía no pasó el duelo. Como “esposa de” proyectó el trabajo y la vida. Hoy, sin pareja, Lorena quiere volver a empezar. Dice que un tropezón no es caída y que quiere volver a enamorarse.

Como “esposa de” proyectó el trabajo y la vida. Hoy, sin pareja, Lorena quiere volver a empezar. Dice que un tropezón no es caída y que quiere volver a enamorarse.

<i>“Nos separamos... La realidad es que Tomás me dejó porque tenía una crisis personal. Una de sus excusas fue que</i> ‘trabajábamos juntos’<i>... Se fue y nunca más volvió”</i>

“Nos separamos... La realidad es que Tomás me dejó porque tenía una crisis personal. Una de sus excusas fue que ‘trabajábamos juntos’... Se fue y nunca más volvió”

Hijo de Eduardo Costantini (presidente de Consultatio Inversora, vice de Nordelta SA, coleccionista de arte y creador del Malba), Tomás (26 años, 1.70 de altura) buscó su propio camino y lo encontró al conocer a Lorena Ceriscioli (32, 1.80). Ella, modelo de profesión, lo impulsó a abrir Prémula, la agencia del rubro que dirigieron juntos. En mayo de 2007 se casaron con la idea de armar una familia.<br /> El matrimonio a duras penas llegó al año. Hoy, que todo terminó, Lorena, sola, se anima a enfrentarlo abriendo su propia agencia de tops: Florencia Torrente, la hija de Ara, con quien se rumoreó que Tomás había tenido un <i>affaire</i>, se fue con ella.

Hijo de Eduardo Costantini (presidente de Consultatio Inversora, vice de Nordelta SA, coleccionista de arte y creador del Malba), Tomás (26 años, 1.70 de altura) buscó su propio camino y lo encontró al conocer a Lorena Ceriscioli (32, 1.80). Ella, modelo de profesión, lo impulsó a abrir Prémula, la agencia del rubro que dirigieron juntos. En mayo de 2007 se casaron con la idea de armar una familia.
El matrimonio a duras penas llegó al año. Hoy, que todo terminó, Lorena, sola, se anima a enfrentarlo abriendo su propia agencia de tops: Florencia Torrente, la hija de Ara, con quien se rumoreó que Tomás había tenido un affaire, se fue con ella.

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