«Estuve 35 días tirado en una cama: vi la muerte de cerca» – GENTE Online
 

"Estuve 35 días tirado en una cama: vi la muerte de cerca"

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Hoy, su voz suena intacta. Parece increíble que el joven que ahora sonríe canchero haya estado hace apenas cuatro meses a un paso de la muerte. Luce vital, feliz, optimista... Todavía le falta recuperar unos cuatro kilos de los diez que bajó a causa de las tres operaciones por unos divertículos en el esófago que lo tuvieron a maltraer. Pero su imagen actual dice que aquel terrible momento quedó atrás.

Tiene el pelo más corto, con un corte más moderno que el de siempre, un toque flogger, podría decirse. Y la delgadez le sienta bien para este cambio de look prolijo– desprolijo que impone Volverte a ver, el nuevo álbum que presentará en septiembre en el teatro Coliseo: traje negro, corbata finita, zapatillas básquet al tono y camisa blanca, lejos del clásico que llevó en otros tiempos. Digamos que el folclorista de los inicios le fue dando paso lentamente al cantante pop latino que hoy se cansa de recibir muestras de amor de sus miles de fanáticas.

Pero comencemos hablando de la enfermedad que puso en riesgo su vida: “Estaba a un día de irme a mi casa. Me habían operado de un divertículo en el esófago; era algo programado. Los médicos estaban felices, porque todo había salido bárbaro, pero...”. Su rostro cambia de repente, sus ojos se humedecen, mostrando que el dolor está a flor de piel. “Nada implicaba riesgo”, continúa.

“Lo que sucede, según me explicaron, es que el esófago es uno de los lugares que más complicaciones pueden generar en una intervención, porque por ahí pasa todo. Son más comunes los divertículos en el intestino, pero no tanto allí. La cuestión es que un día antes de irme empecé a sentir terribles dolores. Recuerdo que le pedí al cirujano que viniera a verme, porque no aguantaba más. Me hicieron un estudio y comprobaron que la herida se había abierto. Y tuve que regresar al quirófano para cerrar todo nuevamente. De ahí fui a parar a terapia intensiva, porque ya tenía fiebre e infección. Estuve 15 días, con drenajes y tubos por todos lados, no muy consciente, sedado... Pasaba las noches con fiebre, rogando a la enfermera: ‘No doy más. Por favor, dame morfina’”.

Recuerdo que escribiste en tu página de Internet: “Sentí ganas de no querer pelearla más”.
–Es que la pasé horrible. Pero con esa frase sinteticé todo. Fue la verdad. Tenía tantos drenajes... Me alimentaban por yeyunostomía, por parenteral... Tenía como 10 tubos o más conectados a mi cuerpo. Todo era muy invasivo.

Tu vida estuvo en peligro.
–Sí, sobre todo por la infección. Me agarró un virus intrahospitalario. Fue muy complicado. Una vez por semana entraba al quirófano. Fueron tres intervenciones en total, algo insoportable. Imaginá que mi actividad física en terapia era poder aguantar una hora sentado. Me acuerdo que un día me desperté antes del control habitual de la mañana, y ahí le pedí a Dios: “Por favor, no me dejes despertar. Dejame seguir durmiendo, porque no quiero más”. No tenía más venas: me sacaban sangre todos los días, me pinchaban el dedo cada cuatro horas para controlar la glucosa. No daba más, te lo juro. Me molestaban hasta las sábanas. Me tocó una bien fea. Hoy, gracias al de arriba, la cuento y la canto. Lo que me salvó fue que toda la vida hice deporte. Me ayudó tener un cuerpo sano, joven, fuerte y entrenado. Y la fuerza de mi gente. Recuerdo que después de recuperarme le dije al Barba: “Menos mal que me dejaste jugar el segundo tiempo. Gracias por otra oportunidad”. Adelgacé como diez kilos. Me falta recuperar tres o cuatro, pero estoy vivo. Calculá que mi cuerpo no recibió alimentos durante un mes. Hasta flaco de cara estaba: al no masticar, esos músculos no trabajaban.

¿Los médicos qué te decían?
–Al cirujano, Adolfo Badaloni, que se ha portado muy bien, y a Mario Gómez, mi gastroenterólogo de Luján, que me atiende de toda la vida, ya les parecía hasta gracioso. Yo escuchaba: “Te operamos otra vez”. No lo podía creer. Como conté, me alimentaban por yeyunostomía, pero como no asimilaba, fueron por una parenteral, que podía causar otra infección. Me sacaron un drenaje que iba a los pulmones, y como me entró aire, tuvieron que volver a abrir. El cirujano bromeaba: “Si te opero una vez más me voy del país. Ponete bien, loco, porque no te aguanto más”. Fue raro, una pesadilla de la que ya me desperté... Muy emotivo lo que me sucedió. Ya en casa, por ahí estaba jugando con la perra y me ponía a llorar. Por momentos tenía flashes de dolor. Al principio estaba muy asustado, flaco, sin piernas...

Se dijo que tenías cáncer.
–Se dijeron muchas bol... Fue preocupante. Siento que a algunos les divierte generar mala información para la gente apelando al morbo. Nada que ver.

También se habló de mala praxis.
–Otra gran mentira.

¿Tu familia te contuvo? ¿Qué rol jugó en tu recuperación?
–Me veían una hora por día, porque las visitas eran restringidas. Notaba a mis viejos y a mi hermano Marcelo muy preocupados. Disfruté mucho al salir. Me fui a pescar con mi papá a Esquina, Corrientes, disfruté de mi mamá... Volví al gimnasio, a Luján, para dormir la siesta en paz. Allá se ven las cosas de otra manera. Y Male, mi novia, estuvo firme siempre. Hace un año y medio que estoy con ella. La conocí en Luján porque estudió allí, pero es de Don Torcuato. Estaba con amigos en un bar, empezamos a charlar y se dio... Para ella también fue duro.

¿Después de recorrer juntos semejante trance, se juramentaron casarse?
–Sí, es el proyecto de cualquier pareja. Pero por ahora estoy muy bien así. Por suerte ella no es del ambiente: es ingeniera agrónoma. Me encantaría que fuera la madre de mis hijos. Lo que todavía no sé es si ella quiere serlo.

¿Sos consciente de que fuiste un privilegiado, porque muchos no logran superar un estado tan crítico de salud?
–Estoy convencido de que la cosa pudo haber sido mucho peor. Ahora que estoy muy bien, y gracias a Dios, con muchos proyectos, entrenando, corriendo, rememoro todo lo que pasé. La última vez que transpiré fue porque tenía 40 grados de fiebre en terapia intensiva, y ahora que lo estoy haciendo en una cinta o jugando al fútbol, respiro hondo y agradezco.

¿Ya estás totalmente recuperado o aún hay riesgos?
–Todavía me tira la herida, pero pasó. Tenía miedo de no poder volver a cantar, y logré pisar otra vez un escenario en Tucumán, para el homenaje a La Negra Sosa. Imaginate que por mi garganta pasaron muchos tubos. Hoy tengo una cicatriz de unos diez centímetros, desde la boca del esternón hasta el ombligo. La verdad, la marca no me preocupa. Hay cosas peores... Todavía no pensé en hacerme plástica. Lo que tengo que sanar es la cicatriz emocional, la cabeza sobre todo. Fue lógico el susto, pero hago terapia desde hace muchos años y eso me ayudó a meter calma y freno. Me alimento normal, pero sin exagerar: puedo comer asado y tomar buenos vinos, dos de mis grandes gustos, pero sin abusar. Estuve muy contenido y me dijeron siempre la verdad. Me trataron muy bien, desde los médicos a las enfermeras. No me olvido de que me tenían que bañar en la cama. No me podía levantar. Ellas eran las extensiones de mi cuerpo. Fui por cuatro días y terminé con 35 tirado en una cama. Cuando me sacaron todos los santos tubos respiré, pero te confieso algo que a nadie le conté: vi la muerte de cerca.

Es lo que dice Luciano cuando se le pregunta por el crudo momento que vivió durante la internación. “Estoy convencido de que la cosa pudo haber sido mucho peor”, admite hoy, ya recuperado.

Es lo que dice Luciano cuando se le pregunta por el crudo momento que vivió durante la internación. “Estoy convencido de que la cosa pudo haber sido mucho peor”, admite hoy, ya recuperado.

“Se dijo que tenía cáncer, muchas bol... Fue preocupante. Siento que a algunos les divierte generar mala información apelando al morbo. Nada que ver. También se habló de mala praxis, otra gran mentira”.

“Se dijo que tenía cáncer, muchas bol... Fue preocupante. Siento que a algunos les divierte generar mala información apelando al morbo. Nada que ver. También se habló de mala praxis, otra gran mentira”.

“Male, mi novia, también estuvo firme siempre. Hace un año y medio que estoy con ella. Me encantaría que fuera la madre de mis hijos. Lo que todavía no sé es si ella quiere serlo

“Male, mi novia, también estuvo firme siempre. Hace un año y medio que estoy con ella. Me encantaría que fuera la madre de mis hijos. Lo que todavía no sé es si ella quiere serlo".

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