Estrés: siete señales con las que el cuerpo pide una pausa – GENTE Online
 

Estrés: siete señales con las que el cuerpo pide una pausa

Los problemas de salud mental se incrementaron en el último año como consecuencia de la pandemia del coronavirus; el revolucionario test que permite medir esta afección con una muestra de pelo.
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La rutina multitasking en la que vivimos sumada a la pandemia global del coronavirus, que alteró los ritmos de trabajo, los horarios, las dietas y el encierro, han generado un notable crecimiento en los niveles de estrés y salud mental de las personas. En la Argentina, la segunda ola ha afectado principalmente a niños y adolescentes, personas mayores y el personal sanitario

La segunda ola nos afecta a todos, en distintos niveles y en lo singular de cada caso en nuestro estado mental. No podemos generalizar, pero lo que podemos decir es que hay agotamiento en los sistemas psíquicos. Este agotamiento marca una diferencia con el año pasado”, señaló Gabriela Goldstein, psicoanalista y presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Este estrés no solo se nota a nivel psicológico y emocional, sino que también se refleja en aspectos físicos, como por ejemplo en la piel. Cuando hay estados de ansiedad o sentimientos de agobio, el cuerpo produce ciertas hormonas, como el cortisol, que afectan directamente al estado de las células cutáneas.

Cuáles son las principales señales que envía el cuerpo para llamar la atención.

- Aparición de problemas de la piel. El estrés daña directamente la piel produciendo desajustes hormonales y haciendo que se debilite el sistema inmunitario, provocando problemas cutáneos. En momentos de ansiedad, el cuerpo produce más adrenalina y cortisol, que en exceso causa rojeces, dermatitis, urticarias y sequedad. Además, una persona estresada tiende a tocarse más la cara y eso puede producir irritaciones, heridas e infecciones. Al debilitarse nuestro sistema inmunitario, también pueden aparecer herpes, calenturas, dermatitis, psoriasis y otro tipo de infecciones.

- Aparición de granitos o acné. Las alteraciones hormonales hacen que nuestra producción de grasa en la piel se descontrole, y empecemos a segregar una mayor cantidad de sebo, que acaba bloqueando los poros y facilita que se produzcan infecciones que causan inflamación y pequeños granitos o acné.

- Piel apagada, fatigada y sin luminosidad. El estrés motiva la acción de los radicales libres, las moléculas las moléculas causantes del envejecimiento. Estas moléculas siempre están presentes en nuestro cuerpo, ya que se generan incluso con la respiración o la luz solar. Sin embargo, cuando hay un exceso de ellas, la piel se desequilibra y envejece de forma prematura, lo que se traduce en arrugas, flacidez, tono apagado o falta de elasticidad. Además, el estrés hace que la piel se vuelva más vulnerable a factores ambientales nocivos, como la radiación UV o la contaminación.

- Deshidratación. Cuando hay estrés, la circulación sanguínea se vuelve más lenta, lo que dificulta que el agua y otros nutrientes lleguen a la piel. Es una de las primeras muestras del envejecimiento prematuro.

- Caída del cabello. El cabello tiene su propio ciclo vital. Cuando este llega a su fin, el pelo se cae. Sin embargo, las alarmas saltan si se cae mucho al mismo tiempo. Las situaciones estresantes aceleran el ciclo de vida del cabello y hacen que se caiga antes de lo previsto.

- Dificultades para dormir. Se traducen en dolores de cabeza y cansancio generalizado. Uno de los síntomas más evidentes de la falta de sueño se nota en las ojeras.

- Alteración de la respiración. Cuando estamos bajo estrés nos cuesta respirar de forma estable y profunda. Esto no solo influye en el control de nuestros estados emocionales, sino que afecta inevitablemente al nivel de oxígeno necesario para nuestros procesos metabólicos, y por ende, a la regeneración celular de todos nuestros órganos. Si además añadimos el efecto que las mascarillas causan en nuestra respiración, los efectos se agravan aún más. Por tanto, es muy importante ser conscientes de este problema y tomar medidas para respirar correctamente cuando estemos nerviosos o estresados.

Cómo funciona el revolucionario test que permite medir el nivel de estrés con el pelo

Médicos, enfermeros y personal administrativo del Hospital de Clínicas fueron parte del primer estudio que correlaciona el estrés crónico con los niveles de cortisol en cabello en el personal de salud en el contexto de una pandemia. 

“La medición del cortisol de una persona se lleva adelante generalmente mediante diferentes fluidos biológicos (sangre, orina y saliva principalmente). Sin embargo estas matrices solo reflejan los niveles de cortisol que posee el individuo en el momento de obtención de la muestra. La medición del cortisol en cabello presenta la ventaja de que permite evaluar los niveles de cortisol a los que el individuo estuvo expuesto en los últimos 3 meses. Por lo tanto, esta determinación sirve para evaluar la concentración cónica de esta hormona en un periodo de tiempo prolongado y por esto lo hace un adecuado biomarcador de estrés crónico”, explicó el doctor Damián Zopatti, Jefe de la División Estadística Archivo Médico y Egresos del Hospital de Clínicas José de San Martín,Zopatti.

Según el experto, el cortisol se va depositando en cabello, que crece a un centímetro por mes. “Si cortamos un mechón de tres centímetros, podemos ver la concentración de cortisol en ese período. Se somete al cabello mediante un proceso de extracción de cortisol en cabello de quimio luminiscencia. Esta medición se ha hecho en el mundo, pero mediante una técnica más costosa y compleja llamada método de espectrometría de masas y requiere del hombre para hacerla. En cambio, nuestro sistema es totalmente automático, rápido y eficaz”, puntualizó el especialista.

El novedoso estudio dirigido por la doctora Bibiana Fabre fue realizado en los meses de junio, julio y agosto del año pasado y participaron 234 trabajadores del Hospital de Clínicas. Dentro de los voluntarios se incluyeron personal asistencial médicos, enfermeros (personal que trabaja en guardias y en salas de internación) así como también personal administrativo, de mantenimiento y personal técnicos. 

Los resultados del estudio arrojaron que el 40% de la población estudiada presentó valores alterados de concentración de cortisol en cabello y fuera del rango de la normalidad (63% por encima de los valores de referencia y 37% por debajo), considerándose ambas situaciones asociadas a estrés.

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