“Estoy vivo y quiero seguir viviendo” – GENTE Online
 

“Estoy vivo y quiero seguir viviendo”

Me mataron muchas veces, pero no estuve en ningún momento ni cerca de morirme”. Esas fueron las primeras palabras que pronunció en su resurrección pública y televisiva, después de que Marcelo Tinelli lo presentara en ShowMatch a las 23:15 del lunes 7 de mayo diciendo: “¡Diego Armandoo Maradoonaaaa!”.

Y Diego, con traje oscuro, el pelo bien negro y crecido, el rostro cansado pero con las palabras justas, a horas de haber dejado la clínica Avril, se abraza con Tinelli cuatro, cinco segundos frente a la cámara. Imposible no emocionarse. Después saluda a la tribuna, tira besitos y se sienta ante la mesa donde Marcelo va a entrevistarlo. Y sin más preámbulos empieza a hablar, con la agudeza de siempre: “Me dijeron que la versión de mi muerte la tiraron de Radio Nacional; después, que había sido el Gobierno, para zafar. Yo estoy vivo y quiero seguir viviendo. Estoy triste, porque no supieron respetar a mis viejos y a mis hijas. Yo no sé por qué me quieren ver muerto…”. A continuación relató su internación, el 28 de marzo, en el Sanatorio Güemes, por una hepatitis tóxica, más tarde sus pasos por el hospital de Ezeiza –donde, se dijo, le salvaron la vida– y el Sanatorio Los Arcos y, por último, su estadía en la clínica psiquiátrica Avril, hasta el domingo 6 de mayo. Y llegó el momento de contar que ahora está de novio. Porque dijo: “Cuando me interné, permitieron que Verónica se internara conmigo…”. Así, por primera vez desde su separación, Diego oficializó un romance.

–¿Verónica quién es? –preguntó Tinelli.
–Verónica es mi novia.

–¿Una amiga? –repreguntó Tinelli.
–Una amiga-novia. No te hagás el bol..., Marce…–lo apuró el Diez, y siguió contando–. También vinieron las gordas a la clínica. Gianinna me vino a ver muchas veces. A Dalma le causaba mucha impresión, porque allí hay mucha gente que sufre. Y Dalmita es totalmente distinta a la hermana. Me fueron a ver mis padres, casi toda la familia.

–¿Cómo fueron esos días?
–Estuve mal, Marcelo, lo reconozco. Fueron días duros, porque a la noche no podés dormir, y en el día uno tiene que estar con fármacos y seguir una dieta estricta. No se lo recomiendo a nadie. Es algo feo... Los que nos equivocamos lo tenemos que pagar ahí. Un precio muy caro para una persona: tenés lejos los afectos, no sabés a dónde vas a ir a parar, por ahí se te cortó un cable. Es duro…

–¿Te puedo preguntar cómo conociste a Verónica?
–En el casamiento de Fernando, mi sobrino. Te gusta preguntar, ¿eh? (risas)

–No la he visto. No me la presentaste nunca…
–Está por ahí. Ella se internó conmigo. Estuvieron dos personas muy cerca de mí, Verónica y Gianinna. Y digo Gianinna porque Dalmita trabaja y trabaja y trabaja. Y es distinto. Dalma por ahí está en la puerta de la Clínica Avril y se va para la casa. Sufre mucho, sufre mucho. Y traga mucho. Ellas dos fueron la contención. Si no hubieran estado ellas dos, creo que hubiese pedido primero el alta o no hubiese estado como estoy hoy: tranquilo, haciendo la dieta y cuidándome.

–¿Hace cuánto que no tomás alcohol?
–No, hace un montón… Desde que me metieron en una cama tomo jugos…

–¿Y que no te drogás?
–Uffff, hace mucho más. Dos años y medio (en el estudio estallan los aplausos).

–Todos te quieren ver disfrutando de la vida, sin que te agarre la locura… ¿No arrancarás otra vez a viajar, jugar, trabajar?
–Me castigo yo solo…

–¿Te podés cuidar vos solo? ¿Te sentís un tipo caprichoso?
–Siempre lo fui. ¿Sabés lo que pasa? El no hacer problema a nadie es hacerme problema a mí. Llegó el momento de dejarme de hinchar las pel… y quererme un poquito más. Y poder disfrutar de mis hijas. El 16 de mayo cumple 18 años Gianinnita y quiero vivir el cumpleaños desde adentro. Quiero vivirlo con ella. Le pido a Dios que me dé fuerzas para no pasar más por estos momentos. Voy a poner todo de mí. A mi físico lo castigué toda la vida. Si yo no hubiese tomado cocaína, ¡qué jugador habría sido…!

–Siempre decís que no querés ser ejemplo de nadie…
–Hoy quiero ser ejemplo de mis hijas.

–¿Tenés heridas que no hayas podido curar en la vida?
–Mirá, te voy a decir una cosa, Marce: te vi con Guillermo Cóppola en una foto y me jodió. Pero vos solo no fuiste. Estabas con Macri y Basile… Pero, está bien, cada uno elige sus amigos, viejo… (risas)

–¿Lo perdonarías a Cóppola?
–Puede ser. Ya entré en un momento de la vida que… Tengo un juicio con Cóppola. Quiero que me devuelva lo de las nenas. Lo nuestro ya pasó… Si lo tengo enfrente, yo no le voy a pegar ni nada. Cada uno por su camino. Yo por el mío y él por el suyo. No sé qué está haciendo. Yo estoy luchando por mí.

–Vos creés mucho en la amistad…
–El tipo que no tiene amigos no existe. Hoy tengo de amigo a mi viejo. Cuando me iba a ver a la clínica lloraba mucho. El no tuvo tiempo de ser amigo mío, pero yo sí tengo tiempo de ser amigo de él… (y Diego llora y se abraza con Tinelli).

–¿Creés en Dios?
–Sí.

–¿Creés que es justo con vos?
–Creo que todavía no me quiere llevar.

–¿Y qué pensás cuando la gente dice que sos Dios?
–No…. Me da mucha vergüenza…

–¿Alguna vez te sentiste un elegido?
–No, no. No me anoto en ésa.

–¿Viste el gol de Messi? ¿Te parece que fue como el tuyo?
–Es medio exagerado eso… Yo digo que Messi es un fenómeno, que no tiene techo. Que puede dar más de lo que está dando ahora, pero el gol que hice yo, aparte de ser más lindo, lo hice contra los ingleses y en cuartos de final de un Mundial. El hizo un golazo, pero que no exagere (risas).

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Y entonces fue el momento del video de Lionel Messi saludando desde España, agradeciéndole, pidiéndole que se recupere, un ruego en el que se unen millones de argentinos: “Sos un ídolo para todos y para mí. Si nunca te llamé para agradecerte fue por vergüenza. Te mando un abrazo, Diego. Te quiero por todo lo que sos”. Después llegó el turno del sensato sermón de Gerardo Sofovich: “Quiero creer en tu palabra de una vez por todas, Diego. Te conozco de pibe. Yo quiero que cuentes día por día a partir de ahora, que empieces a contar los amaneceres… Todavía sos un pendejo”.

Entonces retoma la palabra Tinelli, diciendo que la producción le hizo un “clipcito”. Y mandan el clipcito al aire. Diego pegándole a la pelota. Diego dejando atrás ingleses. Diego llorando por el antidoping del Mundial 94. Diego con “las nenas”. Diego entrenando. Y después, el Diego que está en el piso, el Diego que acaba de salir de la clínica psiquiátrica, agradece y se despide de la gente: “Muchísimas gracias. No sé si me lo merezco, pero me hace muy bien, porque he pasado momentos muy tristes, que me han marcado y han hecho llorar a mis viejos. Le agradezco al país por estar siempre pensando en Diego, en el Diego de la gente. Simplemente, gracias”.

Diego y Marcelo se funden en un abrazo. Y con respecto al cariño de la gente, el ídolo dijo: “<i>Muchísimas gracias. No sé si me lo merezco, pero me hace muy bien, porque he pasado momentos muy tristes, que me han marcado y han hecho llorar a mis viejos</i>”.

Diego y Marcelo se funden en un abrazo. Y con respecto al cariño de la gente, el ídolo dijo: “Muchísimas gracias. No sé si me lo merezco, pero me hace muy bien, porque he pasado momentos muy tristes, que me han marcado y han hecho llorar a mis viejos”.

“<i>Estuve mal, Marcelo, lo reconozco. Fueron días duros, porque a la noche no podés dormir y en el día uno tiene que estar con fármacos y seguir una dieta estricta. No se lo recomiendo a nadie</i>”.

Estuve mal, Marcelo, lo reconozco. Fueron días duros, porque a la noche no podés dormir y en el día uno tiene que estar con fármacos y seguir una dieta estricta. No se lo recomiendo a nadie”.

Muchísimas gracias, no sé si me lo merezco, pero me hace my bien, porque he pasado momentos muy tristes"">

"Muchísimas gracias, no sé si me lo merezco, pero me hace my bien, porque he pasado momentos muy tristes"

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