“Estoy viviendo el momento más importante de mi vida” – GENTE Online
 

“Estoy viviendo el momento más importante de mi vida”

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No hay hombre que se me iguale en coraje, en lealtá, en honradez”, dirá Joaquín Furriel (33) en el rol de Ecuménico López, el personaje principal de Un guapo del 900, de Samuel Eichelbaum. Pero no será sobre las tablas de un teatro, con bambalinas, telón y butacas, sino en escenarios naturales, en el marco de los programas de la Secretaría de Cultura de la provincia de Buenos Aires. El 23 de noviembre será el estreno en San Andrés de Giles y seguirán funciones en Coronel Suárez, Olavarría, Bolívar, Junín y Avellaneda. Vestido de guapo, ensaya en la herrumbrada Estación Yrigoyen, en Barracas. Una mamá joven se acerca con su cochecito. “Vas a ser papá, te felicito. ¿Estás contento?”, dice ella. “Claro, contentísimo. Muchas gracias”, le responde arrodillado a los pies del bebé. Ya no es Ecuménico: es el futuro papá de Eloísa, que nacerá a mediados de febrero. Su primera hija, fruto de su pareja con la actriz Paola Krum.

–¿Te mata la ansiedad?
–Tengo los nervios lógicos de todo primerizo. El hombre hoy participa mucho más del crecimiento de los hijos y estoy planeando cada paso, para no perderme nada.

–¿Feliz?
–Infinitamente.

El atardecer cae sobre las calles empedradas de Barracas y el actor de ojos celestes practica una y otra vez los movimientos de Ecuménico. La improvisación no es buena consejera para personajes tan nobles. Por eso, Furriel cuenta que la biblioteca le resulta una buena fuente de saber: Radiografía de la pampa, de Ezequiel Martínez Estrada, poemas y cuentos de Jorge Luis Borges, las Aguafuertes de Roberto Arlt y los tangos de Hugo del Carril.

–¿Ecuménico es el prototipo del macho argentino?
–Es mucho más complejo, porque nada indica que sea un personaje inteligente. Lo modelaron su madre –que es la única mujer a la que considera– y su patrón político. Después, sólo se guía por lo que él comprende, y no entiende otras miradas. Pero nunca se vanagloria de su pasado violento, con asesinatos incluidos.

–¿Una suerte de antecesor del puntero político?
–Puede ser... En esa época, en las contiendas electorales había mucha sangre. Era un país que se estaba formando, el pasaje entre barbarie y civilización. Ecuménico está en la encrucijada: su cuchillo envejeció frente a las armas de fuego.

–¿La simplificación la adjudicás a la falta de ideas?
–El contraste es muy claro, y la obra de Eichelbaum es un buen ejemplo. Empieza con el discurso de los dos candidatos, en la calle, con la gente, basado en la oratoria de los políticos en el 1900. Es notable el empobrecimiento si los comparás con cualquiera de los discursos que escuchamos en la última campaña. Esos hombres soñaban un país.

–¿Qué diferencias notás entre un escenario tradicional y una puesta en la calle?
–Hoy en día, ir al teatro es parte de un “combo” en el que después te vas a comer, tomás algo… Una rutina. Esta experiencia es diferente, tanto para el actor como para los espectadores. Es simple: el espectáculo va a ser lo que más va a trascender ese día para ellos y para mí. Eso fue lo primero que me sedujo del proyecto. Va a ser multitudinario, casi operístico.

–¿Por qué?
–Porque la ópera conservó lo espectacular, sin tenerle miedo. Y no hablo de destreza o de fantasía visual. Con Betiana Blum, Antonio Grimau y el resto del elenco llevamos adelante el relato, pero cuando se suman los personajes que interpreta la gente de cada pueblo, se potencia todo. Ellos le dan el volumen y el color necesarios para que sea como una posta, una carrera.

–Es como volver al teatro del barrio, ¿no?
–Sí, como cuando era un adolescente y hacía funciones en la Comedia de Almirante Brown, clubes y sociedades de fomento. Me encantaba. El público come o toma algo mientras mira la obra…

–Espectáculos vívidos...
–Sí, las cosas pasan, son vitales. Es una puesta que está más cerca de la televisión que del teatro, porque los actores vamos al encuentro del público en su pueblo, sus calles, su pulpería, su estación de tren. Van a ser dos mil personas por función en las gradas, con entrada gratuita… Me imagino hasta los chiringuitos para picar algo, y yo ahí.

–Una fiesta.
–Sí, un evento familiar, con chicos corriendo… Unos nos ponemos adelante para contar una historia y otros la escuchan. Hay que estar muy dispuesto a aceptarlo todo.

Después de una nutrida carrera en televisión –La nocturna, Soy gitano, Jesús, el heredero, Botines, Ambiciones y Montecristo–, se distanció por un año, pero asegura que ya está listo para volver. La próxima semana definirá si se suma al elenco de Mujeres de nadie (Pol-ka) o a una tira que se emitirá en el 2008 por Telefe. El 16 de noviembre comenzará a filmar la película Ni Dios, ni patrón, ni marido, escrita e interpretada por Esther Goris, con guión de Graciela Maglié y dirección de Laura Mañá. Compartirá cartel con Geraldine Chaplin, Julieta Díaz, Rita Cortese y Ulises Dumont, entre otros.

–Me esperan meses muy movidos, pero de mucha felicidad. Mi mujer, por supuesto, me va a acompañar en muchos de los viajes, tanto en las funciones de Un guapo del 900 como en las filmaciones en San Luis. También estoy analizando otra posible película para el año que viene.

–¿Agenda completa?
–Sí, por suerte trabajos no me faltan, y todos me interesan mucho. Aunque de ahora en más todas las decisiones que tome van a estar subordinadas al embarazo de Paola y la llegada de Eloísa.

–¿Es el momento de priorizar la familia?
–Estoy viviendo el momento más importante de mi vida y no quiero perderme nada. Siempre di prioridad a mi vida personal, pero ahora mucho más. Definitivamente, no voy a hacer giras todo el año. En pleno ensayo, antes de viajar por toda la provincia de Buenos Aires como Ecuménico, personaje célebre del teatro nacional. “<i>Mi mujer va a acompañarme siempre que pueda</i>”, dice Furriel.

En pleno ensayo, antes de viajar por toda la provincia de Buenos Aires como Ecuménico, personaje célebre del teatro nacional. “Mi mujer va a acompañarme siempre que pueda”, dice Furriel.

“<i>De ahora en más todas mis decisiones van a estar subordinadas al embarazo de Paola y la llegada de Eloísa. Siempre di prioridad a mi vida personal, pero ahora mucho más. Por eso, no voy a hacer giras todo el año</i>”.

De ahora en más todas mis decisiones van a estar subordinadas al embarazo de Paola y la llegada de Eloísa. Siempre di prioridad a mi vida personal, pero ahora mucho más. Por eso, no voy a hacer giras todo el año”.

Furriel, Blum y Grimau, caracterizados para Un guapo del 900, el clásico de Eichelbaum. Así se los verá el 23 de noviembre, en el estreno de la pieza de San Andrés de Giles. Luego, recorrerán la provincia de Buenos Aires con la obra.

Furriel, Blum y Grimau, caracterizados para Un guapo del 900, el clásico de Eichelbaum. Así se los verá el 23 de noviembre, en el estreno de la pieza de San Andrés de Giles. Luego, recorrerán la provincia de Buenos Aires con la obra.

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