“Estoy viviendo algo único, impagable” – GENTE Online
 

“Estoy viviendo algo único, impagable”

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Señora, gracias por el hijo que nos dio a todos los argentinos!”, le gritan los hinchas de celeste y blanco. Sus voces opacan el sonido de las vuvuzelas que azotan en el Peter Mokaba de Polokwane. Y Mary llora. No puede contener las lágrimas que corren por sus mejillas. Agradece a Dios y bendice a su hijo que, con el número 18 en la espalda (1+8=9), levanta los brazos al cielo y festeja su primer gol en un Mundial.

“¡Martín, Martín!”, exclama su mamá desde la platea, que está muy cerca del banco argentino. “¡Palermo, Palermo!”, vociferan los argentinos cuando llega el 2 a 0 frente a Grecia, perdiendo sus gargantas en este estadio sudafricano como las perdieron en el Monumental cuando, bajo un diluvio bíblico, el chico de Estudiantes de La Plata, el jugador de Boca, hizo el gol que clasificó a la Argentina para Sudáfrica 2010. Un gol que llevó a Martín Palermo (36), el hijo de Mary, el rubio con el 18 en la espalda, a convertirse desde ese instante y para siempre en el ídolo de todos.

“¡Jamás imaginé que diez años después de aquella oportunidad que tuvo en la Copa América la vida le iba a dar esta revancha. Siento una alegría inmensa por mi hijo y por todos los argentinos”, confiesa Mary, que no para de abrazar a los fanáticos que se le acercan y la besan como si fuese la mamá de todos. A su lado, Carlos, el papá, se confunde con los argentinos que copan la platea. Cantan: “¡Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir/ los goles de Palermo que ya van a venir!”.

LA FAMILIA DEL LOCO. Minuto cero. Argentina sale a la cancha. Martín es el último en pisar el césped –25% sintético, 75% natural– del estadio Mokaba, bautizado así en honor a un activista político que luchó contra el apartheid. Palermo eleva sus ojos al cielo y besa el tatuaje con el nombre de Stefano, el hijo de dos meses que perdió en agosto de 2006 (de su relación con Lorena Barrichi). El lo sabe: “Mi hijo, mi angelito, me ayuda desde arriba cuando lo necesito”. Se sienta en el banco, vibra con el partido y festeja eufórico el gol de Martín Demichelis. Diego Maradona sigue el 1 a 0 contra Grecia pegado a la línea.“Hablamos con Mancuso y el Negro Enrique para ver a quién poníamos por Gaby Milito. Ellos me dijeron: ‘Metelo al Pipita’. Entonces llamé a Martín”, contará luego Diego, en la conferencia de prensa. “Entrá y definime el partido”, le dijo el DT a Martín, que jugaba por primera vez en un Mundial. El ídolo de todos, “el optimista del gol”, como lo definió alguna vez Carlos Bianchi , recibe en el minuto 89 el rebote de un bombazo de Messi “y no me quedó otra que pegarle al arco”, como confesaría con humildad más tarde. El grito de gol copa el estadio y Maradona extiende los brazos para recibir a su hijo pródigo.

En la platea, Carlos, el padre de Martín, se seca las lágrimas y con un hilo de voz dice: “¡Este gol es el fruto de 18 años de carrera, en los que Martín se rompió el alma. No tengo palabras de agradecimiento para mi hijo. Ya no le podemos pedir más nada, ni a él, ni a Dios, ni a Maradona –que fue quien lo llevó a Boca–... Y ahora nos regaló este viaje a Sudáfrica y este gol”. A su lado Mary, como toda madre, no puede contener su emoción: “Hasta se me empañan los anteojos de tanto llorar”, asegura. Y ahí también está Gabriel, hermano de Martín, que llora sin parar. “Vinimos hasta Sudáfrica para ver su debut en un Mundial, estos 10 minutos... Hoy, 22 de junio, habría que bautizarlo El Día del Loco (así lo apodan a Palermo y ése es el significado del número en la quiniela). Sabíamos que ante Grecia, con Argentina casi clasificada, Diego lo iba a poner unos minutos. Pero jamás imaginamos este gol”.

En medio del clan Palermo se ubica Ryduan, el hijo mayor de 13 años, Martín (de su relación con Jacqueline Dutrá). “¿Qué te puedo decir de papá? ¡Es un orgullo ser su hijo! Ojalá algún día yo pueda llegar a ser la mitad de lo que es él”.

POR EL AMOR DE UNA MUJER. Ahí, discreta, conmovida, delicada, casi oculta entre la multitud, está la mujer que ocupa el corazón del goleador histórico de Boca desde hace dos años: Jésica Geneux, 29 años, modelo, que protagonizó el video La prima lejana, de Los Auténticos Decadentes y sueña con ser actriz. Allí, entre los hinchas, la diosa siguió todo el partido junto a una amiga. Emocionada, con la garganta lastimada de tanto alentar, después del 2 a 0 se anima a una confesión: “Estoy feliz. Nunca imaginé que el día que hiciera su debut en un Mundial convertiría un gol. Sin duda, Martín es un tocado por Dios”.

Pero prefiere no seguir hablando y seguir festejando. Busca a Mary, quien aún continúa saltando junto a los hinchas, y la abraza. La mamá del goleador profetiza: “Vamos a volver con la Copa, pero no por los goles de Martín. Eso se va a dar porque Diego formó un grupo humano increíble. Están todos concentrados en ganar y hacer felices a millones de argentinos”.

PALABRA DE TITAN. Para el final de esta historia, la voz del hombre que sin dudas es el ídolo de todos. Habla Martín Palermo: “Esto que estoy viviendo es único e impagable. Le agradezco a Diego, al cuerpo técnico y al resto de mis compañeros. Es una alegría única tener este escudo y representar a nuestro país. Todos peleamos por un lugar, pero conseguimos formar un grupo bárbaro. Estamos confiados y vamos por el buen camino. ¡Tenemos una fe tremenda! La verdad, cuando hice el gol no lo creía. Me agarró la locura de querer abrazarme a todos. Fue la única oportunidad que tuve. El de Arriba (Dios) siempre me toca. Y tengo la ayuda del angelito que está ahí arriba. Siempre voy a estar agradecido por lo que me da la vida”. Minuto 89. Diego y Martín festejan el gol fundiéndose en un abrazo. “Hablamos con Mancuso y el Negro Enrique para ver a quién poníamos por Gaby Milito. Ellos me dijeron: ‘Metelo al Pipita’. Entonces llamé a Martín. ‘Entrá y definime el partido’, le dije”, contaría luego Maradona.

Minuto 89. Diego y Martín festejan el gol fundiéndose en un abrazo. “Hablamos con Mancuso y el Negro Enrique para ver a quién poníamos por Gaby Milito. Ellos me dijeron: ‘Metelo al Pipita’. Entonces llamé a Martín. ‘Entrá y definime el partido’, le dije”, contaría luego Maradona.

Brazos al cielo y grito de gol. “Mi angelito siempre me ayuda desde arriba”, diría luego Palermo recordando a su hijo Stefano, que murió en agosto de 2006 a los dos meses de nacer.

Brazos al cielo y grito de gol. “Mi angelito siempre me ayuda desde arriba”, diría luego Palermo recordando a su hijo Stefano, que murió en agosto de 2006 a los dos meses de nacer.

“Es un orgullo ser su hijo. Ojalá algún día yo pueda llegar a ser la mitad de lo que es él”, confesó Palermo Junior, que ya juega en Estudiantes de La Plata (categoría 1996).

“Es un orgullo ser su hijo. Ojalá algún día yo pueda llegar a ser la mitad de lo que es él”, confesó Palermo Junior, que ya juega en Estudiantes de La Plata (categoría 1996).

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