“Estoy sola, y por ahora no hay ningún novio a la vista” – GENTE Online
 

“Estoy sola, y por ahora no hay ningún novio a la vista”

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Clarita Miranda no es Julieta Capuleto, pero vive una historia de furiosa pasión y odio con Héctor El Chingolo Flores, que tampoco se parece a Romeo Montesco. La amante que encarna a una de las más célebres tragedias shakespearianas es la cuenta pendiente de Claribel Medina (43) en teatro. Pero ella, la portorriqueña instalada en la Argentina desde hace ya diecisiete años y adoptada por el público, se las ingenió para dar a luz una obra en la que jueguen el amor y la ira exacerbados. Con la seducción de su acento caribeño, se metió en la piel de Clarita para protagonizar Envenenados de amor, que va desde el miércoles 29 de agosto en Velma Café, Palermo. Pero Claribel no sólo se convirtió en Clarita: además se encargó de producir el espectáculo junto a su ex coach de Cantando por un sueño, Héctor Pilatti, y al mismo tiempo encarna a la también sufrida Mimí de Mujeres de Nadie, la tira éxito de Canal 13.

–Uf… Agradezco mi suerte de este año, pero no puedo más… ¡Estoy agotada! Arranco a las siete de la mañana para grabar la novela, termino tardísimo y sigo ensayando… Aparte, pongo mucha energía y mucho amor, porque esta obra es como un hijo.

–¿Cómo nació la idea de hacer el show?
–Con Héctor, en Cantando… , nació una enorme amistad y las ganas de hacer algo juntos. Empezamos pensando un pequeño show de boleros y tangos, y terminamos haciendo una historia. Junto con el director, Edgardo Dib, creamos una obra cantada. Es un cuento que muestra las pasiones de la gente que es capaz de hacer cualquier cosa por amor. Todo está hecho con mucho humor, pero la historia incluye un asesinato. Es un cuento de amor, pero no común y corriente. Me fascina cantar: el escenario y el canto tienen una energía distinta a la actoral. La música viene de adentro, es otra sensación… Estoy muy feliz con la obra.

–Y físicamente, espléndida…
–Uy… Es que estoy más flaca. Tomé conciencia de que tenía que rebajar para el espectáculo y me dije: “Claribel, hay que parar con las ricas comidas y los grandes platos gourmet que te mandás”. Entonces empecé a invitar amigos a comer, cocinaba para ellos, pero yo comía una ensalada. Además, el viaje que hice con mi hija, la quinceañera Antonella, a París y Roma, me hizo adelgazar mucho. Nos levantábamos a las siete de la mañana y caminábamos hasta las diez de la noche… ¡Como para no rebajar!

–¿Cómo es ser madre de dos chicas adolescentes? (Antonella, de 15, y Maia Agostina, de 13, las hijas que tuvo con el actor Pablo Alarcón).
–Es más difícil, pero maravilloso. Y también complicado: las conversaciones empiezan a ser más tensas y pesadas, hay más reclamos, las opiniones tienen otro cariz. Las dos son muy pensantes y muy inteligentes, pero la relación que tenemos es amorosa. Por supuesto, poner límites me cuesta bastante, pero los pongo. Son dos personitas hermosas…

–Sus chicas se criaron entre actores. ¿Le gustaría que siguieran sus pasos?
–Quiero que sean lo que tengan ganas, que encuentren su camino con felicidad. Si uno vive de lo que le gusta, ya es un milagro, y si además puede pasarla bien, ¡está todo hecho! Sin embargo, en algún momento de mi carrera no la he pasado bien: me han cerrado la puerta en la cara en algunas audiciones, y me he ido a mi casa muy bajoneada, preguntándome si realmente tenía talento… Pero al final me impuse.

–¿Tiene alguna cuenta pendiente?
–¡Siií! Romeo y Julieta. ¡Ya no puedo ser Julieta! ¡Me tengo que conformar con el papel de Amanda Winfield, la madre de El zoo de cristal! Pero bueno, en la tele también pasa… Hoy les dije a los chicos de la producción de Mujeres…: “¿No saben que las chicas de esta novela son Susú Pecoraro, María Leal y Claribel Medina? ¿No pueden hacer la letra un poco más grande?”. Se reían todos…

–¿Eso le molesta?
–¿La edad? Nooo… Todo bien. Estoy en la edad más feliz, absolutamente. Hacés lo que querés, tenés un baúl de experiencias y no te hacés mala sangre por tonterías.

–¿Siempre es tan optimista?
–Soy de tener buena onda. Tuve momentos muy duros, y están en los ojos, en la mirada, en el alma. Pero mi decisión es pasarla bien.

–Su personaje de Mimí en Mujeres… ¿tiene algo de usted?
–Mimí es absolutamente impulsiva y nada pensante. Muy irracional. Quizá yo fui así cuando tenía veinte años, pero no ahora. Hoy me cuido y pienso mucho lo que voy a hacer. Mimí tiene una bondad que no sé si yo tengo. Si me pasaran tantas cosas como a ella, no sé si reaccionaría con tanto amor.

–Claribel, ¿cómo le va en el amor?
–Estoy solita… Pero algo va a aparecer, ¿no? Algo va a caer. Siempre tengo ganas de enamorarme.

–¿A sus hijas les gusta verla en pareja?
–¡Les encanta! Cuando eran chiquitas les daba celos. Pero ahora me dicen: “Mamá, tenés que encontrar un novio ya; no podés estar tanto tiempo en casa”.

–¿Es difícil para una mujer popular encontrar novio?
–Si no es del ambiente, por ahí se intimida un poco… Pero una tiene sus artimañas para que la timidez se esfume. Claribel recuerda: “<i>Pasé momentos muy duros, y eso se nota en los ojos y en el alma. Pero decidí ser una mujer alegre y de buena onda a pesar de cualquier contrariedad</i>”.

Claribel recuerda: “Pasé momentos muy duros, y eso se nota en los ojos y en el alma. Pero decidí ser una mujer alegre y de buena onda a pesar de cualquier contrariedad”.

“<i>La edad no me preocupa. Al contrario. Hoy, pasados los 40,soy mucho más serena y reflexiva que a los 20, cuando pensaba poco y me llevaba todo por delante</i>”.

La edad no me preocupa. Al contrario. Hoy, pasados los 40,soy mucho más serena y reflexiva que a los 20, cuando pensaba poco y me llevaba todo por delante”.

“<i>Mis hijas me dicen: ‘Mamá, tenés que estar con alguien’, pero… En fin, ya aparecerá. Y si es tímido, sé cómo sacarle la timidez</i>”.

Mis hijas me dicen: ‘Mamá, tenés que estar con alguien’, pero… En fin, ya aparecerá. Y si es tímido, sé cómo sacarle la timidez”.

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