“Estoy saturado de todo esto” – GENTE Online
 

“Estoy saturado de todo esto”

En su fuero más íntimo, Martín Lousteau (40) habrá querido no haber tenido que presentarse en público luego de que sus fotos besando a la actriz Juana Viale (29), embarazada de siete meses, cruzaran la Cordillera y estuvieran en boca de todos. Sólo se había referido al tema en el programa Perros de la calle, donde el ex ministro de Economía tiene su columna todos los lunes: “Voy a esperar a que se acabe la superposición de un montón de voces opinando sobre un tema que la mayoría desconoce, y cuando eso se modere un poco, voy a decir lo que yo pienso, y lo haré en vivo”. Pero el martes 28, Lousteau se hizo cargo del compromiso de presentar su tercer trabajo, Economía 3D, en la Feria del Libro. Mucho después de las 20.30 apareció en público, y con voz un poco temblorosa, el gesto adusto, por momentos un poco sonrojado, se sentó en la mesa para tres armada en la Sala Roberto Arlt de La Rural. Una hora después, acompañado por sus amigos Andy Kusnetzoff y el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y luego de firmarnos un ejemplar del libro (“Con afecto, Martín Lousteau”), respondió a nuestra inquisitoria mirándonos a los ojos.

–¿Te costó dar la cara? En serio... ¿no estabas un poco nervioso?
–(Se ríe socarronamente, medio de costado) No, estoy muy tranquilo. Y estoy saturado de todo esto... al igual que ustedes.
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Lo mismo le dice a GENTE su íntimo Darío Lopérfido, con quien el ex funcionario salió a cenar el martes 26 (a una semana de que fuera público el episodio): “Martín no puede creer cómo todo un país se interesa tanto por algo que es una cuestión privada. Pero está tranquilo”. Coincide el conductor Andy Kusnetzoff, que fue el último en llegar, se sentó a la izquierda de Lousteau –también ex presidente del Banco Central y ex profesor de tenis– y aseguró: “La presentación salió perfecta”. Luego manifestó a GENTE: “Como soy amigo, no tengo nada que opinar del tema. Si no habla él, no voy a hablar yo, perdoname”.

LA ECONOMIA DEL SILENCIO. A sala llena y con muchos medios del otro lado de la puerta sin poder entrar, Martín fue aplaudido unánimemente cuando dijo su primera frase referida al escándalo: “Obviamente, no me voy a referir a nada de lo que están hablando en los medios. Absolutamente nada”. Sentada en primera fila, a su derecha, y junto a otros familiares (que incluso tuvieron que acreditar el vínculo ante los custodios de la puerta), se encontraba su hermana, María Lousteau, docente e investigadora, a quien Andy K llamó familiarmente “Junior”, y que salió en defensa de su hermano en Twitter citando un crítico análisis de Página 12 que cuestionaba el comportamiento de la televisión respecto al conflicto mediático: “Al fin algo de sensatez”.

LOS MOSQUETEROS DE LOUSTEAU. Andy Kusnetzoff, quien siguió de cerca los manuscritos de Economía 3D y quedó maravillado con “la capacidad de Martín de explicar casi cualquier cosa” y hablar de la economía de modo coloquial, ironizó: “Estamos acá porque no nos interesa el humo, sino el libro”. Mientras tanto, el ex jefe del gabinete kirchnerista Alberto Fernández salió en defensa de su amigo: “Las conductas públicas de un hombre público son las que deben pesar en nuestra conciencia para medir a la gente, porque en la intimidad todos llevamos nuestras vidas como queremos y podemos”. ¿Qué dijo públicamente Martín además de escapar de los periodistas y dar evasivas? Se refirió al desarrollo de los países gracias a la revolución industrial, pero no dijo ninguna palabra sobre los resonados capítulos que hablan sobre la infidelidad y el sexo, e incluso de... los embarazos.

CAPITULO: LA ECONOMIA DEL SEXO. El libro, que ya agotó los 15 mil ejemplares, sorprende cuando en la página 155 analiza la capacidad reproductiva y la infidelidad... y hace una diferencia de género al respecto, que enseguida generó suspicacias. “La infidelidad femenina genera un inconveniente adicional para el género opuesto: mientras que la mujer sabe siempre que el hijo que espera es suyo, para el hombre es casi imposible tener esa seguridad”. Y agrega, citando un estudio universitario, que “aproximadamente el 30 por ciento no eran hijos de quienes se suponía que eran sus padres”. Pero este análisis y estadística poco tiene que ver con su realidad, conmovida de un día para otro con la serie de flashes que lo pusieron en todas las tapas de diarios y revistas. Frente a las delirantes especulaciones que indicaban que el escándalo había sido armado para promocionar el lanzamiento del libro, el jefe de prensa de Lousteau le dijo a GENTE: “Vendió muy bien las dos primeras semanas, mucho antes de las fotos”. Y aclaró: “No sé por qué creen ver cosas que no hay en el libro. Hay que leerlo entero y no sacar las frases fuera de contexto”. Luego de la charla en la Feria, Lousteau terminó la noche cenando en un restó palermitano junto a Alberto Fernández y toda su familia.

EL BESO DE LA MUERTE. ¿La verdad del encuentro de Juana y Martín? Luego de conocido el escándalo, un allegado a Lousteau en charla con un colega de ElSensacional.com, aseguró que la tarde del martes 19 fue la primera vez que se vieron, tras largas charlas a través del Blackberry. Esta declaración confirma las explicaciones que Juana le habría dado a su esposo, Gonzalo Valenzuela. “Fue el beso de la muerte, porque se besaron así por primera vez y no lograron avanzar en la intimidad. Por eso no subieron al departamento”, agrega la misma voz. “Ojo que le gustan los medios, y es de esos tipos cool que quieren mostrarse con la realeza mediática”, dijo en estricto off una antigua colaboradora del ex ministro, que le aseguró a GENTE que antes de noviar con la cantante Rosario Ortega intentó seducir a su hermana Julieta en el restó Rufino. ¿Entonces no es casualidad que se haya interesado primero en Valeria Gastaldi y luego en Juana?

ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS. La noche del mismo martes 19, un poco antes de que Manguera Valenzuela cerrara de un portazo la casa de Barrio Parque de Martín Coronado al 3000, enojadísimo con Juana, Martín Lousteau era descubierto por los paparazzi en la puerta de C5N, donde se presentó en vivo en el programa de Marcelo Longobardi. Al día siguiente tomó un Buquebus con destino Montevideo junto a dos amigos, y una vez en Punta del Este intentó evadir a los fotógrafos, sin suerte. No sólo hizo playa (encapuchado), sino que almorzó en el concurridísimo restaurante Cactus y Pescados, y tuvo que hacerse el desentendido cuando el viernes 22 se cruzó con Marcela Tinayre y Marcos Gastaldi en el restó de La Huella. Al regreso comenzó a retornar la normalidad a su vida, o lo que eso signifique con semejante cimbronazo mediático. Porque, claro, desde que salió al aire en radio Metro para aclarar que iba a hablar, las guardias periodísticas son un paisaje recurrente en Los Silos de Dorrego, el complejo de lofts donde lo pescaron bajándose del Fiat Línea de Viale, luego de ese primer beso. Ese “beso de la muerte” que lo devolvió a la arena pública –muy lejos del Merval y la suba del dólar– y que, dicen sus allegados, fue una suerte de golpe de gracia. Para bien y para mal. Martín Lousteau, el tercero en discordia del triángulo más mentado, ingresa a la sala Roberto Arlt de La Rural huyendo de los movileros, que quedaron del otro lado de la puerta.

Martín Lousteau, el tercero en discordia del triángulo más mentado, ingresa a la sala Roberto Arlt de La Rural huyendo de los movileros, que quedaron del otro lado de la puerta.

“La distancia entre el libro que escribí y lo que redactó Althusser es la que hay entre matar a una mujer y hacer lo que yo hice”, disparó en broma Lousteau en la Feria del Libro. Fue cuando Alberto Fernández lo defendió argumentando que “a las personas públicas se las juzga por sus acciones públicas”, y luego contó la desventura de Louis Althusser, el intelectual marxista francés que un día mató a su mujer. Tras una hora de charla, el ex ministro firmó decenas de autógrafos, incluido el que le estampó en una hoja a la mediática Fernanda Villaverde.

“La distancia entre el libro que escribí y lo que redactó Althusser es la que hay entre matar a una mujer y hacer lo que yo hice”, disparó en broma Lousteau en la Feria del Libro. Fue cuando Alberto Fernández lo defendió argumentando que “a las personas públicas se las juzga por sus acciones públicas”, y luego contó la desventura de Louis Althusser, el intelectual marxista francés que un día mató a su mujer. Tras una hora de charla, el ex ministro firmó decenas de autógrafos, incluido el que le estampó en una hoja a la mediática Fernanda Villaverde.

Juana después del revuelo. Fue en la mañana del miércoles 20, antes de recluirse en el country El Argentino, en Del Viso.

Juana después del revuelo. Fue en la mañana del miércoles 20, antes de recluirse en el country El Argentino, en Del Viso.

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