“Estoy orgullosa de la mujer en la que me convertí” – GENTE Online
 

“Estoy orgullosa de la mujer en la que me convertí”

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Ya no tiene las inseguridades de los veinte ni la ansiedad de los treinta, pero a los 41, Florencia Raggi sigue siendo tan bella como entonces. “Me siento una mujer madura y no lo cambio por nada”, confiesa sentada en el office de la casa que comparte con su marido, Nicolás Repetto (57), y sus hijos, Renata (15) y Francisco (13), en San Isidro. Viene de un año intenso, haciendo televisión, en Mis amigos de siempre (el ciclo de Pol-ka en el que enamoró a Gonzalo Heredia), y teatro con José María Muscari en La casa de Bernarda Alba, un trabajo que siente como una bisagra en su carrera y del que acaba de despedirse: “Es el cierre de algo que para mí marcó un antes y un después”.

–¿Qué sentís que te deja tu papel en esta obra?
–¡Ufff! Muchísimo. Haber compartido escena con ocho actrices que amé y de las que me hice muy amiga. Haber tenido la oportunidad de trabajar con una grande como Norma Pons, que entregaba todo en cada función y transmitía de una manera tan linda la libertad para disfrutar de la vida y encontrar el propio modo. Poder aprender del desprejuicio de Muscari, que es un director y un actor que nunca nos dejó solas. Todo eso amparado por un clásico de Lorca... Fue muy enriquecedor.

–¿Le encontraste el gustito al teatro?
–Antes decía que lo que más me gustaba era hacer cine, pero después de Bernarda sé que, lejos, el teatro es lo que más me gusta. Para subir a escena todas las noches tenés que tener mucha certeza sobre lo que estás contando. Ni en la tele ni en el cine es tan así: en teatro no lo resolvés con oficio. Con esta obra en particular me pasó algo fuerte: cuando yo era chica, mi mamá (Nilda Raggi) hizo en una versión clásica el mismo personaje que yo, Angustias.

–¿Te dio consejos?
–Fue la primera vez que le pedí que leyéramos juntas. Nosotras laburamos siempre haciendo de madre e hija, pero esta vez me acerqué a ella de actriz a actriz. Pensar que yo le decía que nunca iba a ser actriz, porque no iba a dejar a mi hija sola, y ahora Renata, que hace teatro, eligió representar una escena de Bernarda.

–¿Cómo fue seguir adelante con las funciones después de la muerte de Norma?
–Muy pero muy difícil. Para todas las que habíamos compartido con ella casi un año de escena, y también para María Rosa (Fugazot), que tuvo que ocupar ese sitio. Muchas veces, el final de la obra es desgarrador, porque se la extraña. Aunque la recordamos con alegría. Norma no tenía miedo de morirse y se fue con la gloria que había buscado toda su vida: ella decidió no tener una familia, para darse entera a la profesión. Se hubiera ido arriba del escenario. Yo soy distinta. Si tuviera que elegir, me quedaría con lo amoroso: me gustaría irme de la mano de mis hijos y mi marido.

–¿Por eso decidiste no seguir, ahora que la obra empezó la gira?
–Dudé mucho, pero son muchos días por semana afuera, y en este momento de la adolescencia de mis hijos sólo me quedo tranquila si estoy para llevarlos e ir a buscarlos cuando salen a la noche. Los limito, pero tampoco los puedo dejar debajo de la cama, y las salidas tienen sus riesgos.

–¿Cómo fue encarar al mismo tiempo dos roles tan distintos como el que hacías en teatro y el de la TV?
–Angustias es inocente, insegura, vio pasar la vida por el costado. Por primera vez está con un hombre a solas a los 39 años. Natalia (su mujer policía de MADS) se las sabía más lunga. Es un personaje que me permitió hacer de todo: de secuestrada, de gemela loca... Fue muy interesante poder componer a las dos al mismo tiempo. En la tele tenés que estar muy blandita, muy fresca; en el teatro y con esa obra había que ser muy precisa, muy densa. Fue un gran ejercicio de flexibilidad de mi propio instrumento.

–En los dos casos hacías de mujeres mayores que sus parejas y en la vida real te pasa lo contrario.
–Creo que en nuestra relación quizá influyó que Nico fuera más grande y hubiera tenido otras relaciones. Con alguien de mi edad hubiese sido más posesiva, más hincha, más ansiosa, me hubiera aburrido. Nosotros nos elegimos de verdad, con honestidad, porque nos hacemos más bien que mal. No significa que no tengamos nuestras discusiones o crisis. Pero aunque no tenemos nada asegurado, nunca pensamos en separarnos.

–¿Nada asegurado? ¿Ni después de dos décadas?
–Esto te va a encantar: yo cuando conocí a Nico era re Susanita. No me imaginaba con un divorciado con hijos. Quería casarme y él me dijo: “Propongámonos llegar a veinte años juntos. Si llegamos a eso, genial. Ahí pensamos si renovamos”. Para mi cabecita de padres católicos era muy revolucionario; a los 22 años, yo necesitaba seguridades y tuve que entender que en la vida nada es seguro. Después nos terminamos casando y fue hermoso, porque celebramos lo que tuvimos.

–¿Cómo te llevás con este Nico actor?
–Me encanta, no porque sea actor y no agente de bolsa, sino porque lo veo a él entusiasmado. Sí nos encontró desde un lugar de compañerismo. Pero no sé si Nico me gustaría si fuera sólo actor. Lo amo más allá de su actividad. Lo admiro como empresario, arquitecto, músico... ¡Es alguien con tantos talentos, y los lleva a cabo con tanta pasión! Por eso es gracioso cuando hablan de sus años sabáticos. El se realiza en un montón de aspectos. No le da menos importancia a trabajar en el campo que a conducir un programa de televisión.

–¿Te da celos verlo en escenas de amor como las que hizo con Isabel Macedo en Guapas?
–¡Prefería verlo con Chávez en Farsantes! (se ríe). ¿La verdad? No me pasa nada. Me daría más celos verlo mirar de alguna manera que siento que me es propia.

–Están cerca de la fecha de vencimiento que se dieron. ¿Piensan renovar?
–(Se ríe) ¡A veinte años vamos a llegar! Yo quiero seguir estando con Nico, que sea el que me llena y llenarlo a él. Soy muy afortunada en el rubro... Y ojo que son veinte años juntos, no una pareja de cinco minutos ni una a los veinte años. Es desde lo que construimos.

–¿Te preocupa el paso del tiempo?
–Me siento una mujer madura, que sabe lo que quiere y es cada vez más fiel a sí misma. Por comparación, no me siento para nada con las inseguridades de los veinte ni con las ansiedades de los treinta. Si a los treinta me daba orgullo tener una familia, hoy siento que también estoy orgullosa de la mujer en la que me convertí. Y elijo creer que éste es el mejor momento de mi vida.

–¿Cómo te ves de acá a diez años?
–Cada vez me gusta más la actriz que soy. Me sigue apasionando lo que hago. Antes pensaba: “Quiero trabajar en el San Martín”. Hoy creo que son formas, cáscaras. La vida te va dando muchas zanahorias, pero ya no tengo un personaje o una obra idealizados como el summum. Sí busco estar cada vez más cerca de lo que deseo. Ojalá a los cincuenta me haya convertido en la actriz que quiero ser.

Tan linda como en sus años de modelo, la actriz recibió a GENTE en su casa de San Isidro y se prestó a una charla íntima y relajada.

Tan linda como en sus años de modelo, la actriz recibió a GENTE en su casa de San Isidro y se prestó a una charla íntima y relajada.

“Después de Bernarda sé que lejos, el teatro es lo que más me gusta. Para subir a escena todas las noches tenés que tener mucha certeza sobre lo que estás contando”

“Después de Bernarda sé que lejos, el teatro es lo que más me gusta. Para subir a escena todas las noches tenés que tener mucha certeza sobre lo que estás contando”

“No sé si Nico me enamoraría si fuera sólo actor. Lo amo más allá de su actividad. Lo admiro como empresario, arquitecto, músico... ¡Tiene muchos talentos, y los lleva a cabo con pasión!”

“No sé si Nico me enamoraría si fuera sólo actor. Lo amo más allá de su actividad. Lo admiro como empresario, arquitecto, músico... ¡Tiene muchos talentos, y los lleva a cabo con pasión!”

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