“Estoy muy feliz con mi nueva familia como para ocuparme de mi hermana” – GENTE Online
 

“Estoy muy feliz con mi nueva familia como para ocuparme de mi hermana”

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Geraldine (22) cierra los ojos para dejarse maquillar. Se acaricia la panzota. Le dice a su flamante esposo que le acerque la gaseosa light. El pedido llega al instante, junto a los brazos tatuados de Jorge Otamendi. “Desde los quince años me tatúo, me encanta. A los dos nos gusta. Tenemos el anillo de bodas grabado en el anular”, cuenta el hombre que jura no volver a hablar. Las notas no son el fuerte. En cambio, su mujer –la menor de las Neumann y modelo top de Multitalent Agency– propone hacer la entrevista ya. Eso sí, hay una condición:

–El temita de mi hermana…
–Ya lo creo, Gegé…

–No quiero hablar de ella.
–Nicole dijo que no piensa perdonarte...

–No voy a entrar en detalles ni a contestarle a través de los medios. Es un tema nuestro y no pienso hacerlo más público de lo que ya es.

–¿Hablaron después de esas declaraciones?
–No... No voy a decir nada más. Cada una debe hacerse cargo de sus palabras. Ella es grande y sabrá lo que dijo.

–¿Y vos qué decís?
–Que estoy muy feliz con mi nueva familia como para ocuparme de mi hermana. Que estoy disfrutando de mi panza. Que estoy en el sexto mes. Que tengo fecha para el 25 de diciembre y que espero que nazca unos días antes, para no pasar la Navidad en el sanatorio. Que voy a parir en el Otamendi, pero mi marido no es el hijo del dueño. Mi suegro es abogado, nada que ver. Que espero una nena y que se va a llamar Helena.

–¿Qué cosas te preocupan hoy?
–Que el embarazo siga bien, que la gorda nazca perfecta y la decoración de mi nueva casa. Compramos un departamento en Las Cañitas con una terraza de cien metros para mis dos perros y un cuarto de más, que será para la beba. Ya tiene una cuna funcional divina que le regaló la hermana de Jorge, también su ropa, sus muñecos. Por suerte, me llaman de todas las casas de ropa para chicos para que vaya a buscar cosas, y yo voy. Así que no le va a faltar nada.

–Claudia, tu mamá, ¿qué opina de todo esto?
–Feliz. Imagináte, es su primer nieto. Me remima, viene a casa a hacerme de comer, a ayudarme, llama todos los días y todo el tiempo.

–¿Y de la relación entre sus hijas…?
–No habla de eso. No insistamos con el temita. Tengo cosas mucho más alegres para contarte: el otro día nos hicimos una ecografía 4 D y le vimos la carita. La gorda tiene mi naricita. No veo la hora de que nazca para poder besarla y apretujármela toda. Con Jorge estoy genial. Es un santo: me cuida, me mima. Igual, no lo vuelvo loco. No tengo esos antojos de despertarme a las cuatro de la mañana pidiendo helado. Engordé ocho kilos en seis meses, porque ahora como por dos. No me calienta. Me parece una bol... cuidarse en el embarazo. Después me recuperaré. Tengo ganas de volver. Extraño trabajar. Por ahora planeamos irnos con la gorda a Villa La Angostura, porque Jorge tiene allá un barco en el que pasea turistas. Después me pondré las pilas para quedar diez puntos y volver al laburo con todo.

–¿Tu marido opina de tu vida?
–Sí, claro. No quiere que fume, no quiere que trabaje ahora. Somos muy compañeros, compartimos todo. Me compuso unos temas divinos y a la gorda también le hizo uno que todavía no está terminado. Ya hay una relación increíble entre ellos: cada vez que él se sienta al piano, la beba patea durante todo el tema. Yo quería un varón para que cuide de sus hermanos menores, porque sueño con tener cuatro hijos. También quería que el primero fuera machito, para que estuviera enamorado de mí. Ahora me estoy preparando para vivir el romance entre mi hija y su padre.

–¿Planeaste todo esto?
–¿La familia decís? No y sí. En realidad, con Jorge fue todo muy rápido: lo vi en un boliche, me gustó, lo miré, me invitó una cerveza, le agradecí con un beso en la boca y nunca más nos separamos. A los dos días él estaba viviendo en mi departamento. A los tres meses me propuso casamiento. Como queríamos un hijo, dejamos de cuidarnos y en seguida quedé embarazada. Eso me sorprendió muchísimo y me hizo muy feliz. Después vino lo de la boda. O me casaba con pancita o cuando mi hija tuviera cinco años para que se acordara ella también del gran día. Decidimos casarnos con pancita, pensando sólo en la nena que tendremos. Para los papeles y eso es mucho más fácil estar casados antes que después. Y bueno… Nada, compramos el depto y acá estamos…

Tiene fecha para el 25 de diciembre y ya conoce la cara de la hija que se viene.  “<i>Nos hicimos una ecografía 4 D y la gorda tiene mi naricita; no veo la hora de  besarla</i>”, cuenta Gegé.

Tiene fecha para el 25 de diciembre y ya conoce la cara de la hija que se viene. “Nos hicimos una ecografía 4 D y la gorda tiene mi naricita; no veo la hora de besarla”, cuenta Gegé.

“<i>Engordé ocho kilos en seis meses, porque ahora como por dos. No me calienta.  Después me recuperaré. Tengo ganas de volver. Extraño trabajar”.</i>

Engordé ocho kilos en seis meses, porque ahora como por dos. No me calienta. Después me recuperaré. Tengo ganas de volver. Extraño trabajar”.

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