“Estoy en paz y lleno de amor, ¿qué más puedo pedir?” – GENTE Online
 

“Estoy en paz y lleno de amor, ¿qué más puedo pedir?”

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Su vida no admite eufemismos. Federico Ribero no murió después de una larga lucha, porque no enfrentó su enfermedad como quien recibe una sentencia; no batalló desde la bronca, ni se puso en pie de guerra. Fede Ribero, el marido, “el compañero de vida de Andy (Bursten –40– su mujer desde hace dieciocho años)”;el papá de Francesca (12) y Stéfano (8); el amigo incondicional, el “hermano del alma” de Marcelo Tinelli; el promotor de los encuentros futboleros en El Templo de la Amistad; el hijo; el tipo solidario que hasta el último momento trabajó para ayudar a las fundaciones Techo y FUCA, el paciente agradecido del doctor Chacón; el devoto de Ravi Shankar; el alumno que le enseñó a su maestro; el empresario que abrazó la espiritualidad y no descansó hasta no contagiar a todos sus seres queridos, se fue con la misma paz con la que hace dos años asumió el diagnóstico del cáncer de pleura que minó su cuerpo, pero jamás su espíritu.

“Uno elige en qué lugar pararse –le dijo a GENTE en agosto del año pasado, a más de un año de aquel diagnóstico, y ya con la certeza de que su mal no tenía cura–. Podés ponerte en el lugar de víctima, enojarte, preguntarte por qué. Pero si te conectás con lo bueno tenés más fuerza para atravesar lo difícil; engancharte con el drama te impide ver las cosas lindas. La mente tiende a llevarte a esos lugares, pero lo único real es lo que está pasando”

Fede eligió conectar con lo bueno para disfrutar de cada momento. Y sin proponérselo hizo de su vida y hasta de esta muerte tan temprana y absurda una lección. Lo que más le preocupaba eran sus hijos, ”no estar para contenerlos y cuidarlos, para darles un abrazo”. Quizá por eso le regaló al menor ese maravilloso viaje de hombres por Europa junto a Marcelo y sus amigos. Sentía que tenía que darle “un poco más de padre”. Su mensaje de amor infinito quedó plasmado en Inspira, el libro que escribió junto a su instructor de El arte de Vivir, Juan Mora y Araujo. “Los sabios maestros dicen que si uno está realmente instalado en el presente, sólo puede experimentar el asombro, la dicha y la paz –escribe Juan en un pasaje del libro–. Fede me dijo una vez: ‘Ahora estoy acá, Juani. Estoy bien y estoy feliz. Siento mucha paz y mucho amor. ¿Qué más puedo pedir?’. Había comprendido el valor de vivir cada instante como único”. Fede aclaraba: “Ojo, no soy Súperman. También sufrí. Pero lo que predomina en mí es la paz y la gratitud”. De esa gratitud están hechas estas líneas.

 “Ahora estoy acá. Estoy bien y estoy feliz”. Con esa filosofía Fede transitó su enfermedad.

“Ahora estoy acá. Estoy bien y estoy feliz”. Con esa filosofía Fede transitó su enfermedad.

Siempre estuvo rodeado del cariño de Andrea y de sus dos hijos, Stéfano (8) y Francesca (12).

Siempre estuvo rodeado del cariño de Andrea y de sus dos hijos, Stéfano (8) y Francesca (12).

Con Marcelo, su gran amigo. Estuvieron juntos hasta el último momento. “Te voy a extrañar muchísimo, hermano del alma. Gracias por todo lo que aprendí a tu lado. Te amo por siempre”, se despidió el conductor.

Con Marcelo, su gran amigo. Estuvieron juntos hasta el último momento. “Te voy a extrañar muchísimo, hermano del alma. Gracias por todo lo que aprendí a tu lado. Te amo por siempre”, se despidió el conductor.

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