«Estoy en la cima de mi carrera, pero voy por más» – GENTE Online
 

"Estoy en la cima de mi carrera, pero voy por más"

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Se pasea altivo por la calle con su fornido metro noventa y siete y esos piletones olímpicos que tiene por ojos. La gente lo ovaciona al pasar: "¡Capo!"; "¡Idolo!"; "¡Aguante!". Es que saben que, hoy por hoy, José Martín Meolans -cordobés de Villa Carlos Paz, 24 años-
es el mayor atleta de elite de la Argentina. Sus cinco medallas en el último Mundial de Natación, recolectadas en ciudades como Río de Janeiro, Nueva York y Shanghai dan vasta fe de ello. Pero nada de siestas en los laureles. Dos entrenamientos diarios, siete días a la semana. Una rutina demoledora junto a su entrenador, Orlando Moccagatta. Las Olimpíadas de Atenas, en 2004, son su horizonte. Y en el borde de la piscina -el patio de juegos de este tiburón-, Meolans se encuentra con GENTE. 


-Meolans, lo primero es lo primero. En su caso, el primer chapuzón…

-Fue a los seis años. Mis viejos, Raúl e Isabel, tenían una casita en Villa Carlos Paz, cerca del río. Por precaución, me mandaron a aprender a nadar al club Taborín, en Carlos Paz, para que no me ahogara. Precaución, nomás. Pero en el agua encontré mi lugar. Y hasta hoy sigo. Hubo muchos sacrificios en el camino. 


-¿Qué tuvo que dejar de lado?

-A los once ya me levantaba a las cuatro de la mañana para entrenar. Y así hasta hoy. No podía llevar la vida normal de un chico que solo estudia, que sale a divertirse. Con el cansancio, no podía agarrar un libro. A los quince, largué el secundario.


-¿No se arrepiente de no tener diploma?

-Mis viejos no querían saber nada. Yo largué por mi carrera. Hoy no me lo reprocho. Si hubiera fracasado, por ahí sí. Les expliqué que la vida del nadador es corta. Y que hay que aprovecharla al máximo. 


-Y al máximo la aprovechó.

-Participé en los dos últimos Juegos Olímpicos. En el 97, gané el Olimpia de Oro. En 1999, la medalla de plata en los 50 metros libres en los Panamericanos, y ese mismo año fui el primer argentino que ganó una presea en un Mundial de Natación. En el 2000, el Konex de Platino. Y en este Mundial 2002, me llevé cinco medallas. Estoy en la cima de mi carrera, pero voy por más. 

-Magnos logros los suyos. Pero volvamos atrás. ¿Cuáles son los sacrificios en la carrera de un nadador?

-Es una rutina dura, solitaria: soy yo, mi entrenador, y la pileta. La edad tope para un nadador de alto rendimiento suele ser treinta años. Pero nunca se deja de nadar. Para un nadador, la pile es un templo. Cuando lleguen mis treinta, voy a decidir si mi carrera termina.

-¿Alguna vez pensó en tirar la toalla?

-Mil veces. Más cuando era chico. Pero veía todos mis logros, el apoyo de la gente. Y me recordaba a mí mismo que nadar era lo mío. Siempre miraba para adelante.


-Y en el horizonte, las Olimpíadas de Atenas, en el 2004.

-Estoy entrenando a pleno para llegar en óptimas condiciones, con los mejores tiempos posibles. Tengo que medirme con los número 1 del mundo.


-¿Nos promete una cima del podio, tal vez?

-No se puede suponer, ni siendo el máximo favorito. Hay que lograrlo. 


-Pero, ¿no le tienta el oro olímpico?

-Por supuesto, es mi máximo sueño. No por nada tengo los cinco anillos olímpicos tatuados en el pecho. 


-¿Y de amor cómo andamos? ¿Tiene novia?

-Ahí soy un poco tímido. Y sí, tengo novia.

-¿Se puede saber el nombre de la afortunada?

-(Ríe) ¡No! ¡Mirá si se le tiran mis fanáticas encima!


-1,97 metro de estatura, torso esculpido por el cincel de Dios. Y claro está, su fama. ¿Capitalizó estos recursos para conquistarla?

-No pasa por mi físico o por la fama que pueda llegar a tener. Cuando me gusta una mujer, pienso en lo que le voy a decir. Y en no mandarme alguna macana. 

-Días atrás fue asaltado junto a su familia. ¿Cómo lo vivió?

-Estaba en mi casa de Carlos Paz. Entraron dos tipos armados, me mandaron al piso y me encañonaron. Lo mismo mis viejos. Mi abuelo, Angel, forcejeó con uno de ellos. Se escapó un tiro y huyeron. Estaba muerto de miedo. 


-Se vio cara a cara con el lado más oscuro de la crisis.

-Me da una bronca increíble, hasta el tener miedo de salir a la calle…


-¿Y en lo económico, cómo lleva este mal momento?

-A mí no me falta nada. La Secretaría de Turismo y Deporte se ha portado de diez. Mi beca está al día. Pero se me hizo difícil conseguir sponsors, que es el sostén del deportista amateur. Tuve ofertas para competir por España. Me ofrecieron ocho mil dólares mensuales, una fortuna para un nadador.


-¿Por qué no los tomó?

-Mi malla es celeste y blanca. Esta es mi tierra, acá está mi familia, mi entrenador. A pesar de la crisis, no voy a dejar mi país.

-¿Y sus próximos pasos con la celeste y blanca serán…?

-El 14 de enero despego a París y Berlín para el último tramo del Mundial de Natación. Y por supuesto, seguir afilando para Atenas. Eso me recuerda… ¡Me tengo que ir a nadar ya mismo! 


-Espere. No se zambulla todavía. Elección cordobesa: ¿cuál es el club de sus amores?¿Belgrano o Talleres?

-¡Pero qué me preguntás! ¡Belgrano toda la vida!

Meolans, campeonísimo, a punto de zambullirse. Entrena los siete días de la semana junto a Orlando Moccagatta. Una rutina demoledora, pero que da sus dorados frutos.

Meolans, campeonísimo, a punto de zambullirse. Entrena los siete días de la semana junto a Orlando Moccagatta. Una rutina demoledora, pero que da sus dorados frutos.

Me ofrecieron ocho mil dólares por mes para competir en España. Pero a pesar de la crisis, y por amor a la Argentina, acá me quedo"">

"Me ofrecieron ocho mil dólares por mes para competir en España. Pero a pesar de la crisis, y por amor a la Argentina, acá me quedo"

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