“Este no fue un final feliz, pero sí civilizado” – GENTE Online
 

“Este no fue un final feliz, pero sí civilizado”

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“Es mejor un final doloroso, que un dolor sin final”, dice Matías Alé, y llora en la lluviosa mañana del sábado. Se lo ve conmovido y vulnerable. Hace un mes empezó terapia, pero todavía se le seca la garganta por el estrés emocional que sufrió en las últimas semanas. Agradecido, se conmueve al leer los doscientos mensajes de apoyo que recibió en el Facebook desde que se hizo pública su separación de Graciela Alfano. Unos minutos después, más calmo, cuenta que en estos días se despierta a la madrugada y camina por el campo de golf del country de Bella Vista, donde vive junto a Elena, su mamá. El domingo 31 de agosto, menos de una semana atrás, se llevó la ropa del piso de la Avenida Alvear en el que convivió con Graciela. Dice que en la última semana no durmieron juntos, pero que siguieron en contacto. “Entre nosotros sigue habiendo amor, pero no desde el lugar de amantes, sino de compañeros. La verdad es que después de ocho años y medio se acabaron las cosas lindas que nos unían”.

–¿Sabés que hay gente que no cree en la separación, y piensa que es un campaña de prensa porque estás por inaugurar un restaurante?
–Sí, pero a nosotros tampoco nos creyeron nunca la pareja que formamos, por eso las cosas nos costaron tres veces más. Yo crecí veinte años en tres, y en los primeros tiempos le tuve que demostrar al país lo que yo sentía por Graciela. Porque ella tenía 46 años y yo 22, muchos creían que lo nuestro no iba a funcionar. Demostramos que el amor es posible a pesar de la diferencia de edad.

–¿Pero la relación entre ustedes no fue un poco edípica?
–Sí, lo nuestro empezó así, porque Graciela tiene la misma edad que mi mamá. Pero después nos nivelamos, y fuimos mutando.

–¿Y cómo fue esa mutación?
–Fuimos construyendo la relación paso a paso. Nosotros convivimos desde el principio. Hicimos la prueba piloto en el verano del 2000 en Mar del Plata, después viajamos a Nueva York para ver a Julio Boca, y a la vuelta decidimos no separarnos más. Ni una noche dormimos en camas separadas. Al principio hubo tironeos familiares, pero poco a poco sus hijos empezaron a decirme que me querían como a su propio padre, porque estaban contentos de cómo yo acompañaba a su mamá. Nunca fui un número o una edad. Era el hombre que hacía feliz a Graciela, y ella la mujer que me hacía feliz a mí. De hecho, cuando nos casamos sin papeles en Cuba, los hijos de Graciela viajaron con nosotros.

–¿Y después del divorcio de Graciela, por qué no se casaron en Buenos Aires?
–Graciela venía de una experiencia difícil, y no era el momento para casarnos. Igual nuestro amor no necesitaba papeles, porque era muy puro y honesto.

–¿Ella te enseñó a tener una familia?
–Sí, por eso a Graciela la voy a tener siempre en mi corazón. Me abrió la puerta de su casa, de su alma y de su familia. Al principio con sus hijos fue difícil, pero después de dos años comenzamos a tener la familia que soñamos. Siempre voy a estar agradecido y dispuesto a darles una mano a los chicos de ella cuando lo necesiten. Para mí un día de amor con Graciela era inmenso, valía como cien años de cualquier otra historia.

–¿Entonces qué pasó, por qué se separaron?
–Los momentos lindos empezaron a ser recuerdos. Y lo que era brillante empezó a opacarse. Entonces de común acuerdo decidimos separarnos. Estábamos cada uno en su mundo, muy distantes. Hace unas semanas viajamos a Bariloche a visitar a unos amigos, y ya estaban mal las cosas. Después empecé terapia, y nos dimos cuenta de que estábamos en caminos diferentes.

–¿No fue un poco extravagante distribuir un comunicado de prensa para anunciar la separación?
–No sé, creímos que iba a ser lo mejor. A nadie le enseñan qué hacer en finales como éste. Y sólo escribimos una carta para comunicar lo que nos pasó. No queríamos que la prensa nos acosara.

–Pero la prensa buscó igual…
–Sí, la gente quiere saber… Y la verdad es que ya no estamos juntos. En los momentos de dolor uno no sabe cómo reaccionar. Estoy viviendo mi duelo, es muy difícil.

–¿Vos alguna vez te sentiste como el “Gracielo” de la Alfano?
–Sí, y nunca me molestó. Porque estar al lado de Grace es lo más lindo que le puede pasar a cualquier hombre.

–¿Qué cosas dejaste de hacer por amor?
–Un montón, porque el amor es sacrificio diario.

–Dicen que ella está celosa de tu crecimiento profesional.
–No, no creo. Porque Graciela me ayudó a ser quien soy hoy. Cuando la conocí dejé todo por ella, y siempre confiamos en nuestros proyectos.

–La semana pasada Graciela fue a un desfile acompañada por un hombre, y dicen que a vos te vieron con una rubia. ¿Hay nuevas parejas en sus vidas?
–No, la rubia no es mi novia: es mi productora en El podio de la TV. Y el hombre que acompañó a Graciela al desfile es el yerno de Claudia Arce, la diseñadora que organizó el desfile. Entre nosotros no hay terceros. Es el final de una relación de dos personas que se quisieron. No hubo portazos ni reproches. A Graciela ya le dije que es, fue y será el gran amor de mi vida.

–¿Entonces no hubo cenicerazos por la cabeza?
–No, porque aún nos queremos, pero desde otro lugar. Siempre nos respetamos, intentamos no tocar fondo, y nos separamos antes de ponernos mal o locos.

–Graciela tuvo problemas en la división de bienes cuando se divorció de Enrique Capozzolo. ¿Cómo será la separación de ustedes después de ocho años de concubinato?
–Entre nosotros no habrá pelea por esas cosas. Cuando me fui, hace una semana, sólo me llevé mi ropa, mi auto y la moto. No le voy a exigir nada más. Ni a Vaca, nuestro perro labrador, y Beleza, nuestro gato exótico, aunque los extraño: ellos son parte de la familia.

–Graciela dice que no tiene relación con sus ex. ¿Ustedes volvieron a charlar después de separarse?
–El sábado compartimos una muy linda cena, el domingo me fui de su casa, el lunes volvimos a almorzar en un restaurante, y esa noche firmamos el comunicado de prensa. El martes nos volvimos a ver un ratito, el miércoles hablamos por teléfono, el jueves nos mandamos mensajitos de texto, y el viernes volvimos a hablar por teléfono. Pero desde el martes 5 de septiembre no nos vemos. Y no dejé ni una media en su casa.

–¿Ya habían sufrido otras crisis?
–Sí, pero nunca nos separamos: siempre dormimos juntos. Nosotros tuvimos peleas y discusiones normales, pero no habíamos tomado esta decisión. El año pasado, cuando competí en Bailando y ella fue jurado, tuvimos nuestras peleas. Pero nunca fueron tan terminantes. Esta vez no teníamos ganas de volver a sufrir y preferimos terminar bien. Recordando los buenos momentos...

–¿Tenés ganas de formar otra pareja y ser padre?
–Todavía no pienso en tener otra pareja, y no tengo proyectos de ser papá, aunque los chicos me encantan. Estaba completo con el amor que ella me daba. Hoy quiero pensar en mí, y aprender a administrar mis tiempos y espacios. El miércoles inauguro Donovan’s, mi restaurante en Palermo Hollywood; grabo todos los días Patito Feo. Estoy muy ocupado para pensar en el amor. Antes los dos elegíamos estar juntos todo el tiempo, y fuimos muy compañeros, muy simbióticos.

–¿Por qué no te sacaste la alianza?
–No sé… Quizás aún no tengo ganas de lastimarme tanto.

–¿Hay alguna posibilidad de reconciliación?
–No, ahora estamos viviendo el duelo y no puedo pensar en volver a su lado. Todo es muy difícil. No es un final feliz, pero sí civilizado, porque nosotros nos amamos mucho. Para Graciela siempre voy a ser su ángel incondicional, pero ya no estábamos creciendo juntos emocionalmente. El domingo 7 cumplieron una semana sin convivir, la primera después de ocho años y medio en pareja. En la despedida hubo llantos, pero no gritos. Dolor, pero no maltrato. Matías sólo se llevó la ropa, su auto y su moto. El perro labrador sigue acompañando a Graciela.

El domingo 7 cumplieron una semana sin convivir, la primera después de ocho años y medio en pareja. En la despedida hubo llantos, pero no gritos. Dolor, pero no maltrato. Matías sólo se llevó la ropa, su auto y su moto. El perro labrador sigue acompañando a Graciela.

En la entrevista con Gente, Matías aún conservaba los anillos que intercambió la pareja.

En la entrevista con Gente, Matías aún conservaba los anillos que intercambió la pareja.

Primera foto juntos en Playa Grande, Mar del Plata, enero del 2000.

Primera foto juntos en Playa Grande, Mar del Plata, enero del 2000.

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