“Este es un año increíble para mí, lo voy a recordar en todo sentido” – GENTE Online
 

“Este es un año increíble para mí, lo voy a recordar en todo sentido”

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El jefe de Gobierno electo, Mauricio Macri (48), toma del brazo a este periodista. “Vamos a hablar ahora, dale...”. Está a punto de entrar al living de Mirtha Legrand, pero tiene un rato antes de hacerlo. Encara el pasillo hacia los camarines, pero dobla y enfila hacia una puerta donde se lee “Ellos”. Y, apurado, entra al baño.

–¿Acá vamos a hablar?
–Si CQC me hizo una nota en un baño, ¿por qué vos no? Ja, ja.

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Macri, este Macri que es Mauricio, bromea. Está feliz, quizá como nunca en años, y a pesar del cansancio, el estado de ánimo que le insuflaron 1.006.157 votos, el 60,96 por ciento de quienes sufragaron en el ballottage porteño, le brota por los poros. En las tres semanas que mediaron entre ambos comicios le pasaron cosas: volvió con su novia, María Laura Groba (37), Malala (algo que le había anticipado a GENTE: “Quiero reconstruir esa relación”); Boca ganó la Copa Libertadores de América; y después de cuatro elecciones (sumadas respectivas primeras y segundas vueltas) consiguió enderezar la “lancha de desembarco de PRO” –como define a su partido– para atracar en el despacho del primer piso, con vista a Plaza de Mayo, de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Tras cerrar la puerta (la del cartel que dice “Ellos”), más relajado después de una mañana donde no paró un segundo, se acomoda para hablar bajo una escalera. El día anterior, su domingo de gloria, había intentado repetir los ritos del 3 de junio. Y pese a la picada en el bar El Carmen y el voto en la misma mesa 4639 del ENET Nº 2 Osvaldo Magnasco, del Barrio Norte, el resto de la jornada tuvo un sabor diferente. Primero, porque después de sufragar, en vez de ir hasta Balvanera para almorzar con Gabriela Michetti, recibió el llamado de su hija Agustina, que lo invitó a jugar al tenis. Y partió, raudo, al Club Argentino de Tenis. Allí peloteó un rato, posó para GENTE, pidió: “Poné que otra vez el padre le gana a la hija” y, tras almorzar allí, voló hacia el búnker de Che Tango, en La Boca, donde recibió la confirmación de un triunfo que, de todos modos, descartaba.

A las 20.26 subió junto a Michetti al escenario. Le habló a su gente. Dijo “gracias” seis veces seguidas. Y los retó cuando cantaban que Kirchner no hacía zapping y era televidente de su fiesta. El premio final fue el primer beso en público de Malala y una reacción que pocos hubieran imaginado: Mauricio Macri a los saltos, bailando con los suyos, totalmente desatado. La madrugada del lunes lo encontró durmiendo en el departamento de su novia. Y el lunes a mediodía, cuando llegó el momento de las respuestas, de buen humor.

–Dijo “gracias” seis veces después de ganar. ¿Fue por el triunfo de PRO o por las Libertadores de Boca?
–(Ríe) No, no... Ni lo pensé.

–¿Cuándo se dio cuenta realmente de que había ganado?
–Es increíble, pero después de cinco años de tanto trabajo, ayer me costó caer. Pero a las seis en punto vi la pantalla del televisor del búnker, que estaba puesta en Telefe, y decía “Macri Jefe de Gobierno”. Y entonces me di cuenta de que era verdad.

–Se le juntó mucha felicidad en poco tiempo: la elección, la Copa y la reconciliación.
–Este es un año increíble para mí. Lo voy a recordar en todo sentido (sonríe)... Y ahora, bueno, tendré que estar a la altura de las circunstancias.

–¿Qué costó más: ganar la Capital o reconquistar a Malala?
–Poné que estoy feliz. Lo otro son temas muy personales...

–¿Y a quién agradece en la intimidad?
–Uno no hace las cosas solo. La familia es importante, y les doy las gracias, porque todo esto ha sido muy incómodo para ellos. Les compliqué la vida a mis padres, pero sobre todo a mis hijos...

–Con respecto a su papá, Franco, al salir del cuarto oscuro se lo vio con una boleta de Filmus-Heller en la mano.
–(Sorprendido) Noooo… ¿Dónde?

–Está la foto, Mauricio.
–No sé. Yo te aseguro que me votó a mí. No sé por qué está esa foto. Quizá fue un chiste, o se llevó esa boleta de recuerdo...

–¿Habló con él?
–Sí, y me dijo que votó por nosotros, a pesar de que no coincidimos a nivel nacional.

–La primera, fácil: ¿ya tiene en mente el gabinete?
–Todavía faltan cinco meses. Dormí algunos minutos nomás. No me preguntes eso. Queda tiempo...

–Pruebo con otra. Ya pidió la audiencia con Kirchner, y lo verá el miércoles. ¿Cómo imagina ese encuentro?
–Espero que sea constructivo. No quiero ir a la Casa Rosada a sacarme una foto, sino para hablar civilizadamente de soluciones para los vecinos. Nosotros tenemos intención de dialogar y coordinar esfuerzos para que la Ciudad funcione. El Presidente trabaja en la Capital, y le va a venir bien que PRO mejore a Buenos Aires.

–Los Fernández, Alberto y Aníbal, dijeron que lo hubiesen recibido en cualquier momento, sin necesidad de ser electo jefe de Gobierno. ¿Nunca pidió ser recibido?
–¿¡Cómo se les puede creer algo a los Fernández después de casi cuatro años!? Yo pedí hablar con el ministro del Interior cuando estalló la primera crisis de seguridad, y ni nos recibió. Aníbal nos mandó a su segundo, y a partir de ahí no hubo más contacto...

–¿De qué hablaron con Daniel Filmus cuando el ministro de Educación lo llamó anoche?
–Cumplió con la formalidad de felicitarme y me dijo que las cosas que hiciera bien las iba a apoyar. Pero a mí me sigue doliendo y estoy shockeado por lo agresivo de sus palabras al reconocer su derrota, al decir que el 40 por ciento que lo votó es la gente que piensa. Fue poco democrático. Y no es verdad, claramente.

–Se viene una larga, larguísima transición hasta el 10 de diciembre... ¿Cómo será?
–Vamos a tener una reunión con Telerman para saber en qué situación está la Ciudad, y así estar tranquilos de que asumiremos sin pérdidas de tiempo en evaluaciones. Por suerte, el jefe de Gobierno se mostró abierto. Tiene una buena relación con Gabriela Michetti y con nuestro bloque de diputados. Ahora, aspiramos a que esos buenos términos se traduzcan en que no encontremos nada raro dentro del armario en diciembre. Y después, que nos facilite el trabajo. Porque, recordemos, el tiempo no es gratis. Cada demora es alguien con problemas de mortalidad infantil, alguien que cae en una adicción, gente que sufre problemas de exclusión en una escuela o un hospital.

–Sinceramente, uno imagina que durante estos cinco meses la Ciudad va a estar parada.
–Esperemos que no. Si acordamos una buena transición, Telerman debería equilibrar las finanzas, terminar las obras que comenzó, y las cosas van a funcionar bien.

–¿No va a poner su escritorio al lado del de Jorge Telerman a partir de mañana?
–No, no... El es el responsable de la gestión. Nosotros lo único que queremos es monitorear lo que hará para que no suceda nada extraño.

–¿Le pedirá que tome alguna medida en especial?
–Que reduzca el déficit a cero, y que ataque el gasto inútil, el clientelismo, la repartija, que no fue inventada por este gobierno, sino que viene de antes, y ha desviado los fondos que eran para la inversión pública hacia cargos políticos. Eso le vamos a pedir: el presupuesto saneado.

–¿Convocará gente de la actual administración para trabajar en su gestión?
–Vamos a convocar a mucha gente. Nosotros visualizamos a PRO como una lancha de desembarco de la ciudad civil a la política. Como un puente para que los ciudadanos participen activamente. Necesitamos gente con capacidad, con profesionalismo, con idoneidad. Pero en Buenos Aires se acabaron los “amigos” y basta para quienes sólo piensan en el currito.

–Además de su victoria, el ARI triunfó en Tierra del Fuego. ¿Cómo hay que leer estas derrotas del gobierno nacional?
–Los argentinos crecimos, y ya no damos cheques en blanco. El poder se le da a un dirigente sólo a cambio de una mejora en la sociedad. El que se cree dueño del poder se equivoca. Por eso tenemos que ver bien lo que sucede: hoy, PRO despertó una esperanza, una enorme expectativa. Pero si no estamos a la altura de las circunstancias podemos perder tranquilamente las elecciones porteñas dentro de dos años. Ahora tenemos que hacer, cumplir con lo que prometimos.

–¿Y qué tres cosas asegura que no van a pasar con usted como jefe de Gobierno?
–No le vamos a faltar el respeto a la gente. Daremos la cara si algo no funciona y nos comprometeremos a solucionarlo. Y no dilapidaremos los recursos de la gente en clientelismo.

–¿Por qué no le dio un apoyo categórico a López Murphy, aliado suyo en estas elecciones porteñas, que ya lanzó su carrera hacia las presidenciales de octubre?
–Nosotros dijimos que íbamos a tomar una decisión nacional, pero no nos corre ninguna prisa. Ricardo ha sido parte del éxito de PRO en la Ciudad. Por eso me gustó festejar con él anoche. Pero el tema nacional lo vamos a evaluar con más detenimiento. Tenemos tiempo.

–Ayer, en su discurso, señaló que no es lo mismo el maestro que va todos los días a clase que el que vive de licencia. Muchos lo aplaudieron, pero los gremios lo interpretaron como una señal de despidos en el sector público.
–Que nunca serán muchos si la gente cobra y no trabaja. Diría que van a ser justos, equitativos. Porque también hay otra gente que trabaja mucho pero tiene contratos irregulares, y les tenemos que dar todos los derechos que tiene un trabajador. Pero fíjese el desorden que existe y la tarea que nos espera, que este gobierno ni siquiera sabe cuántos empleados tiene la Ciudad.

Mauricio en la noche del domingo, en pleno baile en el búnker de PRO, que se instaló, como en la primera vuelta, en Che Tango, en el corazón de La Boca.

Mauricio en la noche del domingo, en pleno baile en el búnker de PRO, que se instaló, como en la primera vuelta, en Che Tango, en el corazón de La Boca.

Macri, rodeado por un grupo de colaboradores, a pleno dancing en su noche triunfal. Hoy, el líder de PRO está en el centro de la escena política.

Macri, rodeado por un grupo de colaboradores, a pleno dancing en su noche triunfal. Hoy, el líder de PRO está en el centro de la escena política.

Fin de jornada, en la puerta de la casa de su novia, María Laura Groba, donde durmió. Malala, a quien conoció en Punta del Este en 2006, lució espléndida en Che Tango y fue la primera en besarlo para celebrar el triunfo. Una noche inolvidable para ambos.

Fin de jornada, en la puerta de la casa de su novia, María Laura Groba, donde durmió. Malala, a quien conoció en Punta del Este en 2006, lució espléndida en Che Tango y fue la primera en besarlo para celebrar el triunfo. Una noche inolvidable para ambos.

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