“Esta semana tuvimos cuatro operativos de transplante, pero ninguno servía para el ídolo” – GENTE Online
 

“Esta semana tuvimos cuatro operativos de transplante, pero ninguno servía para el ídolo”

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Todo está listo para que Sandro sea transplantado en Mendoza: el médico Claudio Burgos y su equipo de cirugía, la habitación de terapia intensiva del Hospital Italiano –de cuyas ventanas del primer piso retiraron las persianas y colocaron un contact para evitar imágenes desde el exterior– y hasta Olga Garaventa, la mujer del Gitano, que ya habría elegido la casa para que descanse en el período post operatorio. Todo, menos lo más importante: el donante adecuado de pulmón y corazón que necesita para recuperarse de una enfermedad pulmonar irreversible. Opción cruel: para que Sandro viva, alguien debe morir. Pero así es la vida...

Burgos tiene 56 años y 32 de experiencia como médico. Se especializó en el Hospital Karolinska de Estocolmo, Suecia, y en la Universidad de Alabama, Estados Unidos. Es autor de algún hito en cirugía cardiovascular, como el primer transplante heterotópico en la Argentina, donde el paciente pasa a convivir con dos corazones. Y encabeza el equipo de la División Transplante de Organos del hospital mendocino, que es, junto al Instituto Favaloro, una de las dos únicas unidades de este tipo activas en el país. Desde el año 1993, cuando realizó su primer transplante de corazón, lleva más de 160 operaciones de ese tipo y 27 cardiopulmonares.

Pero el caso de Sandro lo ha desbordado: “Esto superó todo”, le dice Burgos a GENTE en su casa del barrio Dalvian, donde vive junto a su mujer, Lourdes Ruiz (una ex reina nacional de la Vendimia) y sus dos hijos: Martín (29, médico, miembro del grupo de transplante que encabeza su padre) y Pablo (25), que está a dos materias de recibirse en la misma carrera. Una celebridad en Mendoza, Burgos practica golf, esquía y es un reciente apasionado por la fotografía. Y, cuentan por las exclusivas calles del Dalvian (propiedad de la familia Vila), probable vecino de Sandro: hasta allí llegó Olga Garaventa, la mujer del cantante, en busca de una casa para que descanse durante el período post-operatorio. Ella fotografió todo en detalle (las casas y el hospital) y regresó para darle el okey a su marido.

Después de la operación y un paso por terapia intensiva, estará seis semanas internado en terapia intermedia. En el Hospital Italiano acondicionaron especialmente la habitación 1, con aire acondicionado y un plasma para que pueda ver televisión (si los médicos lo autorizan) y donde estará acompañado por su mujer. Tendrá un monitoreo por telemetría, donde por un sistema inalámbrico conectado a una computadora, los médicos van siguiendo el minuto a minuto de su evolución cardíaca. Luego deberá estar entre dos y tres meses –por lo menos– reposando en Mendoza.

En los pasillos del Italiano se percibe la ansiedad. La última semana hubo novedades: Sandro pasó de estar en la categoría de Urgencia a la de Emergencia Nacional. El transplante, entonces, es inminente. El doctor Burgos explica que “este lunes 25 de mayo se cumplieron exactamente siete días que está en esta categoría, y debe renovarse por evaluación médica, con fiscalización del Incucai. Los pacientes en emergencia nacional son pacientes conectados todo el tiempo a un respirador artificial, y evidentemente están allí cuando se produce un agravamiento de su estado. El grupo de sangre de Sandro, que es B negativo, es el menos frecuente, pero también puede recibir de un donante RH negativo, que es universal. Igualmente, hay otro factor, que es el azar…”.

–¿Esa es la razón por la cual aún no se consiguió donante?
–Hemos tenido cuatro operativos de transplante en esta semana, pero ninguno servía para el ídolo. Lamentablemente no hubo compatibilidad, por el grupo de sangre o por las características del donante, pero no puedo darle más detalles. Sí decirle que hemos tenido mala suerte ahora, pero que estamos cerca para el transplante, y que todo mi equipo está listo como un Fórmula Uno.

–¿Cuál es el diagnóstico exacto de su enfermedad?
–En su caso se habla de una enfermedad terminal, porque padece EPOC –enfermedad pulmonar obstructiva crónica–. Esto le produce una insuficiencia respiratoria, que lo vuelve oxígeno-dependiente en tal manera que imperiosamente necesita un transplante para seguir viviendo, y así revertir esa situación insostenible.

–¿Qué evaluación hizo en el caso de Sandro para aceptar la intervención?
–El está tratado por dos eminentes médicos, como son Antonio Mazzei y Sergio Perrone. Ellos llevan su caso desde hace años, y en la evaluación pre-transplante no aparecieron contraindicaciones.

–¿Una espera tan larga puede afectar el ánimo de Sandro?
–Calcule que debe llevar unos 16 meses en lista de espera; hay que tener mucha fortaleza. Cuando lo visité hace unos meses, me sorprendió su buen humor. Me pareció un tipo macanudo, querible, carismático, con unas ganas de vivir increíbles. Eso nos puso muy en positivo a todos en el equipo. Espero que siga con la misma fuerza.

–¿Cómo será la operación?
–Será un transplante de tres órganos: dos pulmones y un corazón, pero es como si fuera uno solo, porque la operación se realiza en bloque. En la ablación al donante se sacan el corazón y los pulmones, y luego se le colocan al receptor ya conectados. Posteriormente se hace la conexión a la vía aérea, a la parte vascular y a las demás funciones.

–¿Hay riesgo de vida?
–Ninguna operación transplantológica es de riesgo cero. Los hay, y son variables de acuerdo a múltiples factores que pueden estar relacionados al donante, al receptor, a los tiempos de isquemia o a infecciones. Por todo esto, hablar de riesgo es impreciso, y obviamente tanto Sandro como su familia saben de ello.

–¿Será especial para usted operar a una de las figuras públicas más queridas por los argentinos?
–Cuando un piloto transporta a un personaje público como Sandro no puede estar pensando qué pasa si hace mal su trabajo: lo debe hacer con la misma responsabilidad que todos los días. Cuando opero, mi cabeza está totalmente concentrada en mi tarea. Pero tenga la seguridad de que mi equipo (unas 70 personas en total) y yo entregaremos la mejor capacidad técnica para que resulte una intervención exitosa. Lo demás… dependerá de Dios.Sandro, el 20 de febrero pasado, tras su última visita al Instituto del Diagnóstico. Hacía dos años que no se lo veía. Luego de eso, se recluyó en su casa de Banfield a la espera de un transplante. El doctor Burgos lo aguarda en Mendoza.

Sandro, el 20 de febrero pasado, tras su última visita al Instituto del Diagnóstico. Hacía dos años que no se lo veía. Luego de eso, se recluyó en su casa de Banfield a la espera de un transplante. El doctor Burgos lo aguarda en Mendoza.

“Hemos tenido mala suerte ahora, pero estamos cerca del transplante, y todo mi equipo está listo como un Fórmula Uno”, declaró Claudio Burgos.

“Hemos tenido mala suerte ahora, pero estamos cerca del transplante, y todo mi equipo está listo como un Fórmula Uno”, declaró Claudio Burgos.

Olga Garaventa, la mujer de Sandro, viajó a Mendoza junto a su hijo Pablo para conocer la clínica y buscar casa.

Olga Garaventa, la mujer de Sandro, viajó a Mendoza junto a su hijo Pablo para conocer la clínica y buscar casa.

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