“Es ridículo pensar que tenemos todas las minas que queremos” – GENTE Online
 

“Es ridículo pensar que tenemos todas las minas que queremos”

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Es incómodo hablar de esto entre hombres. Pero, al lado de los Valientes, resulta inevitable. En todas las encuestas, en todos los foros de Internet, las chicas coinciden: Luciano Castro (35) y Gonzalo Heredia (27) son los solteros más codiciados de la televisión. Y ahora también del teatro, claro. Ellos lo saben, aunque juegan a que recién en esta entrevista se están enterando. Ponen cara de sorprendidos.

–Dicen que son los tipos más lindos de la Argentina.
Luciano: No, hay gente mucho más linda. ¡Miralo a Pablo Echarri! Eso es un tipo lindo (ríe). ¿De verdad dicen eso? A nosotros no nos llega…

–¿Acaso jamás pusieron su nombre en un buscador de Internet?
Luciano: Nunca. ¿Querés que me vaya corriendo a hacer terapia?
Gonzalo: Yo hice el experimento. ¿Qué encontré? Muchas entrevistas, textuales que nunca dije y algunas fotos raras. ¡Descubrí cosas mías que no sabía!
Luciano: Hace poco nos metimos en el foro de Valientes y había un comentario buenísimo: “Estos se hacen los galanes de cine, pero tienen más pinta de tratantes de blancas o narcotraficantes”. ¡Y tienen razón! (ríe) Esas cosas me hacen matar de la risa…
Gonzalo: Otro muchacho nos etiquetó como “Gaby, Fofó y Miliki”. ¡Nos pegan tremendas bardeadas en el foro!

–En Facebook cada uno de ustedes tiene una docena de clubes de fans. Quizá los más atractivos son dos que se llaman “Yo también me babeo todas las noches con Luciano Castro en Valientes” y “Yo le doy a Gonzalo Heredia”.
Luciano: ¡El fans club de Gonzalo es infinitamente mejor! Pero no todo lo que pasa a nuestro alrededor es histeria, porque el público de Valientes es muy familiar. Yo voy a la playa y me siento Piñón Fijo, vivo rodeado de nenitos. Si te creés la del galán, sos un gil. Gonzalo: Esto de “galán” es frágil, abstracto, efímero, hueco… Hay algo externo que crea eso. Fijate que la salida del teatro es un descontrol, pero en la playa la gente se acerca con mucha tranquilidad. La histeria alimenta la histeria. ¿Entendés? En la puerta del teatro hay un vallado, personal de seguridad… Y cuando a la gente le decís “no podés”, más quieren. Mirá lo que me pasó ayer (levanta la cabeza y muestra un arañazo en el cuello, justo sobre la nuez).

–Se cambian la ropa sobre el escenario, quedan en calzoncillos. ¿Esto no genera también parte de la histeria?
Luciano: Nosotros no nos cuestionamos nada. Sabemos que hay que hacerlo. Además, fijate cómo era en pantalla: ¡en el mes de julio, pleno invierno, estábamos con musculosa!

–Se supone que ustedes tienen a las mujeres que quieren.
Gonzalo: Hay gente que supone eso… Una boludez.
Luciano: ¿Nunca te rebotó una mina en un boliche? A nosotros también. La mujer que quiero, la que me quita el sueño… No, no tenemos a todas al alcance de la mano.
Gonzalo: No todas las mujeres nos dan bola. Vos debés pensar que nuestros departamentos son un descontrol, que hay preservativos tirados y latas de cervezas vacías por ahí. Vení a visitarnos y vas a encontrar todo ordenado: cosas dietéticas, mancuernas…

–Por lo que decís, cuidan bastante el físico. ¿Encajan en la figura del metrosexual?
Luciano: ¿Me estás hablando en serio? ¡Mirame bien! ¿Si uso cremas? No, vos estás loco. Cuando empezamos a hacer Valientes, en una reunión con Adrián Suar, vimos que los tres teníamos el mismo look. Ahí propuse pelarme pero no me dejaron. Hoy mi mayor cuidado es cortarme la barba, de tanto en tanto, con la máquina que me presta Gonza. Si no me la corto, parezco Fidel Castro.
Gonzalo: Yo también tengo problemas con la barba, porque me crece desde debajo de los ojos.

–¿Les molesta que los llamen “los galanes del momento”?
Gonzalo: No, ¿por qué? Vos lo dijiste: “Del momento”. Es circunstancial.
Luciano: Te puede molestar si te sentís limitado. Este es un momento de nuestra carrera, pegó así.

EL FENOMENO. Todas las noches sucede lo mismo. Una multitud espera a los Valientes en la puerta del Teatro América. Hay muchas chicas, mucha histeria. La salida es un caos. Un equipo de seguridad arma un vallado que apenas logra contener a las fanáticas por algunos segundos. Los chicos saben que tienen que correr. No hay tiempo para fotos ni autógrafos. Como perdieron varios mechones en las primeras salidas, hoy escapan encapuchados. La policía también se sube a la movida: por algunos minutos, corta el tránsito de la avenida Luro.

La pieza teatral lleva el mismo nombre que la novela. De eso se trata, de trasladar el éxito de Valientes de la pantalla hacia el teatro. Sólo por la temporada de verano. Sobre las tablas, la historia se desarrolla en tono de comedia: se trata de un vaudeville “de puertas” (remember Darío Víttori). No está mal. Oportunista, el director propone dos cambios de ropa sobre el escenario. ¿Resultado? Los tres galanes quedan en calzoncillos. En otro cuadro, Mariano Martínez mueve la pelvis al ritmo del reggaetón.

–Ahora, gracias al teatro, le pueden ver la cara a los 35 puntos de rating que hicieron durante todo el año.
Luciano: Exacto. Si bien no llevamos la novela al teatro, acá podemos disfrutar del éxito con la gente. Grabando no te das cuenta de nada. Viene alguien y te dice: “Metimos 35 puntos”. Y enseguida ordena: “Bueno, dale, andá a grabar”. El que más sabe, el que está más atento, es Mariano.
Gonzalo: Estamos viviendo una experiencia increíble, un verano inolvidable.

INDOMABLES. Se supone que no “transan” con la prensa. O que “transan” solo cuánto quieren, hasta donde les conviene. ¿Qué quiere decir eso? Que son ellos quienes ponen las condiciones. Hoy juegan de banca, el rating los favorece. Antes de la sesión fotográfica, un productor de Valientes advirtió: “Los chicos no van a hablar de su vida privada. No van a posar en cueros, tampoco van a usar remeras mojadas”. Insistimos un poco, fracasamos bastante. Nuestros argumentos: “¿Por qué no posan con el torso descubierto? Si sobre el escenario aparecen en calzoncillos…”; “¿Tampoco se sacan fotos con musculosa?”; “¿Es cierto que no se van a poner trajes de baño? Es verano, nadie va a la playa en jeans y zapatillas”; “A la conferencia de prensa, que fue entre cuatro paredes en un piso 28, fueron en traje de baño, ojotas y musculosa…”. No hubo caso. Tampoco hablaremos de su vida sentimental. Suponemos que Gonzalo Heredia sigue su noviazgo con Cecilia Roth. La última foto juntos fue tomada a principios de diciembre último, durante la Tapa de los Personajes del Año de revista GENTE. Del corazón de Luciano Castro hoy se sabe poco y nada. Pese al hermetismo, vale la aclaración, los dos fueron muy respetuosos durante la charla. “Han creado un mito alrededor de nosotros, es mentira que ladramos… y mordemos”, se lamenta Luciano. Y dispara esta segunda parte de la charla.

–Dicen que son difíciles, muy bravos en el trato con la prensa.
Luciano: Acá si no sos bravo, te hacen cartera. O te faltan el respeto. ¿Qué no somos dóciles? Vayan al psicólogo. ¿Acaso somos dos locos que le vamos pegando a la gente por la calle? Nunca le faltamos el respeto a nadie, le damos nota a todo el mundo. Quizá no servimos porque no generamos puterío. Lo que pasa es que ustedes no pueden creer la vida que hacemos.
Gonzalo: ¿Sabés a qué hora nos encontramos a desayunar? A las ocho y media de la mañana. Cada uno con el diario abajo del brazo. Esa es nuestra vida, ¿qué quieren descubrir?
Luciano: Ayer fuimos a la playa y había tres fotógrafos con la cámara. Sacando foto, fotito, fotaza… ¡Estuvieron 17 horas! ¿Qué buscaban? Yo entiendo el trabajo, el negocio, pero se vuelve invasivo. Yo me banco todas, pero no jodan a las personas que me acompañan. En medio del furor de Valientes, yo tuve un fotógrafo durante tres meses en la puerta de casa. ¿Qué buscaba ese muchacho?

–Seguramente pretendía encontrarte con una novia, descubrir a “la afortunada que conquistó al más deseado”.
Luciano: ¡Pero no me van a encontrar nunca! Hace 18 años que laburo de esto, viví toda la histeria de Jugate conmigo… (Luciano era uno de los chicos de las huestes de Cris Morena). Yo sé por donde puedo andar.

–¿Cómo conviven con los rumores?
Luciano: No consumo eso. ¡Me inventaron un romance con la Klooster (por su compañera de tira, Marcela Kloosterboer)! La metieron en un lío a la Klooster, que tenía novio… Llevo muchos años en esto y me sigo sorprendiendo con cosas que dicen. A veces también me angustio, claro. Ese fue el único romance que me inventaron este año. ¿Qué escribirán este año?Después de las fotos con GENTE, Luciano y Gonzalo hicieron piruetas con un cuatriciclo. “Ustedes no pueden creer lo bien que nos llevamos. Si esperan que nos peleemos, están perdidos. Funcionamos como hermanos”, dice Luciano.

Después de las fotos con GENTE, Luciano y Gonzalo hicieron piruetas con un cuatriciclo. “Ustedes no pueden creer lo bien que nos llevamos. Si esperan que nos peleemos, están perdidos. Funcionamos como hermanos”, dice Luciano.

“Vos debés pensar que nuestros departamentos son un descontrol, que hay preservativos tirados y latas de cervezas vacías por ahí. Vení a visitarnos y vas a encontrar todo ordenado: cosas dietéticas, mancuernas…” (Gonzalo Heredia)

“Vos debés pensar que nuestros departamentos son un descontrol, que hay preservativos tirados y latas de cervezas vacías por ahí. Vení a visitarnos y vas a encontrar todo ordenado: cosas dietéticas, mancuernas…” (Gonzalo Heredia)

“¡A mí me inventaron un romance con la Klooster (por Marcela Kloosterboer)! La metieron en un lío, tenía novio… Llevo muchos años en esto y me sigo sorprendiendo con cosas que dicen. A veces también me angustio, claro” (Luciano Castro)

“¡A mí me inventaron un romance con la Klooster (por Marcela Kloosterboer)! La metieron en un lío, tenía novio… Llevo muchos años en esto y me sigo sorprendiendo con cosas que dicen. A veces también me angustio, claro” (Luciano Castro)

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