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Es para el mundo que nos mira por tevé

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Una fiebre se extiende por todo el país. Son miles con camisetas, gorros, vinchas, globos y banderas argentinas. Chicos y grandes muestran sus rostros pintados con los colores celeste y blanco. Gritos, euforia, nervios,
ruido de cornetas; todo sirve para alentar a la selección argentina. Hace varias horas que el cartel de "entradas agotadas" luce en las ventanillas de los estadios donde juega el equipo nacional de vóley, sin importar si se trata del histórico

Luna Park de Buenos Aires o el Aldo Cantoni de San Juan. Por segunda vez en la historia, la Argentina es sede del
Campeonato Mundial y son muchos los que sueñan con volver a repetir o mejorar aquel histórico tercer puesto del 82. Aunque será muy difícil, porque Brasil, Italia y Yugoslavia, las principales potencias, ya demostraron por qué son los máximos favoritos. Sin embargo, esto no fue un escollo para la ilusión de miles de fanáticos que vibraron con las dos actuaciones del equipo que dirige Carlos Getzelevich, el técnico que hace 20 años integró el plantel que logró la medalla de bronce. Porque en el debut frente a Australia y en el segundo partido frente a China, se produjo una magia entre esta selección y el público.
Desde las tribunas, los gritos desenfrenados de cientos de mujeres declarando su amor imposible hacia Marcos Milinkovic y en algunos casos al Goyco Jorge Elgueta. A esto se le suma el reconocimiento hacia los históricos Hugo Conte -muchas veces con hinchada propia que lo apoya de manera incondicional y reprueba sus cambios- y Javier Weber. Desde adentro, en el rectángulo naranja, todos levantan las manos y arengan a la gente para que los aliente en los momentos más difíciles. Y además, las ganas y la garra de siempre para tratar de estar en la conversación con los grandes: "Vamos a matarnos por esta camiseta y por esta gente que hace un gran esfuerzo por pagar una entrada para venir a vernos. Sabemos que hoy deben dejar muchas cosas de lado para poder ocupar una silla en la popular o en la platea. Somos conscientes de todo eso y sabemos que la única manera de pagar tanto cariño es ganando los partidos", comenta un emocionado Alejandro Spajic, luego del primer triunfo.

Pero antes de los gritos por cada punto, el Luna Park por unas horas dejó de ser el templo del boxeo para acunar las ilusiones del voleibol. A pesar de todos los pronósticos negativos, el esfuerzo de muchos - incluyendo el de la Secretaría de Turismo y Deporte de la Nación-, logró que el sábado 28, en Corrientes y Bouchard, se realizara la fiesta de inauguración planeada por Juan Carlos Baglietto. Fueron 50 minutos a pura emoción que comenzaron con una lluvia de láser sobre una pelota gigante que bajó desde el techo. Luego, un video mostró distintos lugares de la Argentina y finalmente recorrió los mejores momentos del deporte nacional con imágenes del Mundial de Fútbol 78, de Fangio, de Monzón, de Gabriela Sabatini y la perlita de la noche: el gol de Diego Maradona a los ingleses en el Mundial México 86. También recibieron su ovación las selecciones de hockey femenino y de básquetbol. En total, 170 países siguieron por televisión una muestra de nuestro folclore y el tango, a la que se sumó Color Esperanza,
la canción-emblema de Diego Torres. Sobre el final, las murgas de Parque Patricios y Boedo pusieron color a la fiesta. Patricia Sosa cantó el tema del Mundial: El rap del bloqueo; y Jairo le puso su voz al Himno Nacional.

Más tarde, los héroes del voleibol de 1982 -con su capitán, Daniel Castellani, a la cabeza- hicieron su aparición y se llevaron un cerrado aplauso. Después sí el partido que marcó la apertura del Mundial, el triunfo argentino, el abrazo final de todo el equipo y el festejo futbolero de Milinkovic, que se arrodilló frente a la popular y besó la camiseta. "Esta es una alegría enorme porque nuestro primer objetivo es clasificar dentro de los ocho primeros, y para eso hay que tratar de no perder ningún punto en la primera fase. Después, debemos jugar partido por partido, sin precipitarnos. Cuando el equipo llegue a instancias decisivas, un encuentro te puede llevar a la gloria o dejar en el camino", sintetizó luego el ídolo nacional.

Ahora, sólo falta superar el encuentro de hoy frente a Portugal y meterse en la próxima
ronda. Después llegarán las especulaciones de los especialistas para ver hasta dónde puede llegar esta selección. Pero esa será otra historia. Lo que se puede asegurar es que, pese a todos los contratiempos, hoy los argentinos disfrutan en su propia casa de una competencia internacional. Algo impensado por muchos, si se considera la difícil situación social y económica. Ese es el máximo triunfo.

Buenos Aires, sábado 28, 20:10 horas. Luego de las presentaciones, más de 10 mil almas disfrutaron del triunfo de Argentina frente a Australia. En el <i>Luna Park</i> -Corrientes y Bouchard-, la selección ganó el primer partido  del grupo.

Buenos Aires, sábado 28, 20:10 horas. Luego de las presentaciones, más de 10 mil almas disfrutaron del triunfo de Argentina frente a Australia. En el Luna Park -Corrientes y Bouchard-, la selección ganó el primer partido del grupo.

El festejo de todo el equipo después de ganar el cuarto set contra Australia.

El festejo de todo el equipo después de ganar el cuarto set contra Australia.

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