“Es muy fácil hablar de seguridad: es una materia llena de charlatanes” – GENTE Online
 

“Es muy fácil hablar de seguridad: es una materia llena de charlatanes”

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Está en la recta final. Esta, su segunda etapa al frente del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, que asumió en abril de 2004, culminará –lo asegura León Arslanian– tras las elecciones provinciales de este año. Y el candidato oficial es Daniel Scioli. “¿Si me pide que lo acompañe? Yo ya cumplí. Cuando termine el período de Solá volveré a mi estudio de abogacía y a mi labor académica… Sacrifiqué a mi familia; di mucho”, dice entre las banderas argentina y bonaerense de su despacho en La Plata.

A los 64 años, su etapa pública muestra –como todas– claroscuros. Una época luminosa, sin duda, fue cuando presidió el tribunal que juzgó a las Juntas militares en 1985. Los últimos años lo encuentran con su perfil más discutido: al frente de la lucha contra la inseguridad, donde se ganó un rival implacable, Juan Carlos Blumberg. “Nunca le cerré la puerta –dice sobre el ingeniero–, y eso que tuvo críticas descomedidas. ¿Si alguna vez pensé: ‘Algo de razón tiene’? Mire, no me molestan las críticas, pero sí las malintencionadas. Y las de quienes creen que el problema de la inseguridad se resuelve con meter bala a los delincuentes”.

Y entonces, se abre un tema candente. Porque Arslanian sigue en funciones, y hoy, en este verano, el termómetro de la inseguridad –desde la Costa Atlántica hasta los countries del Conurbano– parece saltar otra vez en la pantallas de los noticieros. Eso no lo pone del mejor humor, y se defiende.

–En los últimos días se multiplicaron los delitos en la Costa. ¿Qué pasa?
–Bueno, el Operativo Sol comienza con el año, y los hechos más preocupantes, como los de Mar de las Pampas, sucedieron antes. Las cosas, después, anduvieron bien. Y en otros distritos, como Mar del Plata, Miramar, Necochea, Pinamar, el balance es bueno, favorable. Estamos con índices de delito inferiores a los del 2006.

–Sin embargo, según los foros de seguridad de la Costa, hubo un diez por ciento más de robos y hurtos.
–No. En todo caso fue el de Pinamar, y luego dijeron que no era así. Las cifras las tenemos nosotros: entre Pinamar, Villa Gesell, el Municipio de la Costa, General Madariaga y General Lavalle tenemos, del 1º al 22 de enero, 88 hechos delictivos menos. Y eso que hay un 15 por ciento más de turistas. Por eso creo que la cosa ha mejorado, y se mantiene en valores aceptables.

–Que hayan echado a los policías de Mar de las Pampas quiere decir que, más allá de sus números, están preocupados.
–Mire, somos estrictos con los recursos humanos. Y vinculamos el descenso del delito a la eficiencia policial. Cuando detectamos ineficiencia o corrupción, actuamos. Durante esta gestión echamos a 2.500 efectivos. La Policía debe ser administrada con los criterios de eficiencia de una empresa privada. Es un eje de nuestra reforma.

–Entonces el problema está cuando los toman…
–A la hora de reclutar no vienen egresados del San Andrés o chicas del Northlands. Nos cuesta mucho. He logrado cambiar un poco el perfil, y que entren de clase media baja y media. Pero acá llegan con problemas neurológicos, de nutrición, de todo tipo. De cada 100 jóvenes que se presentan, con buena voluntad, 20 están en condiciones. Es lo que tenemos, y con eso tratamos de construir.

–Vayamos más cerca en el mapa provincial: comenzaron los robos en los countries, lugares custodiados por vigilancia privada.
–Es un fenómeno de una insignificancia absoluta. La provincia tiene 307 mil kilómetros cuadrados. Entre barrios privados, condominios y countries habrá algo más de mil instituciones. Entonces, contar, como hacen los medios, siete hechos –de los que sólo uno tuvo características de robo y el resto son hurtos vinculados a la acción de un empleado infiel, un operario que trabaja allí o una empleada doméstica–, para nosotros no es tema de preocupación. Y son lugares cerrados, donde ni siquiera el personal policial puede hacer la prevención del delito. No es un fenómeno de preocupación salvo para los medios, que lo instalan como algo grave, y no lo es.

–Sí es grave: son lugares fuertemente custodiados. O mire lo que sucedió con un vigilador y un vecino de Munro: se los llevaron secuestrados. Hay una barrera que los delincuentes han traspasado.
–Esto sería así si hubiese una generalidad de hechos. Lo que no podemos hacer es una proyección desde un caso individual. Es como si dijéramos que porque un día llovió 40 milímetros cambió el clima de la Argentina. La tendencia a la magnificación de los hechos, la avidez por presentar casos que no son graves como si lo fueran, enturbia cualquier análisis. No pretendo negar las cosas, pero tampoco hagamos extrapolaciones indebidas.

–Usted dice que la prensa instala el tema, pero la gente está muy preocupada por la inseguridad.
–La percepción de la gente no me parece, de ninguna manera, inexplicable. De un lado, responde a hechos que existen, pero por otro hay una magnificación y una delectación de los medios de comunicación sobre los hechos delictivos. Eso genera un clima de intranquilidad.

–¿Significa que no hay delitos?
–No. Delitos hay. Pero cuando asumí en el 2004 la situación era más grave. Hemos bajado la variable de los hechos más críticos: los robos de automotores…

–Según las aseguradoras, hay un 11 por ciento más.
–Pero midamos desde el 2004 hasta ahora, no desde el mes pasado. Bajamos los homicidios, el secuestro extorsivo, la piratería del asfalto… Los parámetros más visibles se redujeron.

–¡Pero hay tres homicidios por día, ministro…!
–¡Pero son menos de los que había antes! Yo no puedo decir: “¡Qué barbaridad! ¡Cuántos homicidios ocurren!”. Tengo que medir de dónde vengo y hacia dónde voy. Por eso, hablar de números a la hora del delito sirve sólo para quienes manejan la planificación estratégica. Para el público no tiene sentido hablar de números.

–Algunos también dicen que los números no son serios.
–Acá hay un problema. Las únicas estadísticas de la provincia de Buenos Aires las hacemos nosotros. Ergo, o toman nuestras estadísticas o se abstienen de opinar. La fuente soy yo. Los que pretenden mostrar que hay diferencias, que muestren sus fuentes. No veo cómo la asociación “equis equis” puede dar una información que contrarreste la nuestra. Eso es lo poco serio. Pero bueno, es muy fácil hablar de seguridad: es una materia llena de charlatanes, advenedizos y oportunistas… Porque además, mire, el 70 por ciento de los homicidios que se cometen son en el círculo íntimo de la víctima. Y bajamos mucho los cometidos en ocasión de robo. Pero claro, los hechos que evitamos no salen a la luz del día. Y el epicentro de los delitos, necesariamente, tiene que ser la provincia de Buenos Aires, donde está el 95 por ciento de las villas del país, donde está la mayor exclusión social.

–¿Falta decisión política para solucionarlo? Porque el gobierno de Felipe Solá lleva seis años. Y los números de la economía nacional dan como para que haya una solución.
–A las villas, por su falta de urbanización, es más difícil ingresar. Allí hay un porcentaje elevado de hechos: hoy, el desguace de los automóviles que se roban, la comercialización de droga… Sobre ese ámbito debemos trabajar. Es un fenómeno de gran complejidad, que no se cambia de la noche a la mañana. Toma mucho tiempo.

–Nos tenemos que acostumbrar a convivir con esta situación por mucho tiempo, entonces…
–No. Los resultados serán progresivos. No vamos a hacer milagros. Ni yo ni nadie que venga en mi lugar. Pero quien lo haga va a encontrar una Policía mucho mejor. Con más control, programas, capacidades superiores, mejor prevención. Está la Policía Bonaerense 2, que es hacer crecer una nueva Policía mientras se depura la otra. La tenemos en San Martín, Avellaneda y Morón, y allí la evaluación social es positiva. Pero eso no significa la desaparición del crimen. Y además, muchos pierden de vista que la Argentina queda en América Latina. Y está mucho mejor, en este aspecto, que Brasil, México o Colombia… Hay que ubicarse. Muchos nos quieren comparar con Suiza. Bueno, caramba…

–No, comparémonos con la Argentina de hace 35 años, donde los chicos jugaban en la calle tranquilos.
–Ha cambiado la seguridad. Mire estas comparaciones de homicidios: cuando llegué había 11,7 delitos cada 100 mil habitantes. Hoy bajó cuatro puntos. La tasa de homicidios de la provincia de Buenos Aires es igual a la de Nueva York, y mucho menor que la de Washington, Alabama o Chicago. No es cuestión de blandir la inseguridad como un fantasma. No se puede analizar la seguridad tomando dos o tres hechos graves que pasan en un día.

–¿Usted caminaría tranquilo de noche por el Conurbano?
–Hay 15 millones de habitantes en la provincia. El 70 por ciento vive en el Conurbano. Van a sus trabajos, educan a sus hijos, visitan a su familia. Hay delitos, pero no son como para que nadie modifique su vida. Le repito: hay que ver de dónde venimos. La Provincia, hoy, tiene un 911 para que se hagan denuncias rápidamente, una Central de Emergencia Policial, y no las tenía: las hicimos nosotros.

–¿Cómo harán para que el 87 por ciento de las llamadas a ese número no sean simplemente bromas o desvíen la acción policial?
–Hay muchas personas sometidas a proceso por eso. Luchamos también con la incultura del pueblo, y su sentido refractario de la ley. Fíjese: hemos hecho un extraordinario operativo de control vial en la Costa. Pero la gente sigue violando alegremente los límites de velocidad. No respetar normas es un problema cultural.

–Pero ustedes no aplican castigos, sino simples advertencias. ¿Por qué no les sacan el registro a los infractores graves, por ejemplo?
–Está en el nuevo código, que fue reimplantado. Antes de sancionar queremos concienciar sobre la necesidad de cumplir las leyes. Es cierto: los infractores no se preocupan. La advertencia les entra por un oído y les sale por el otro.

Arslanian sabe que está en un lugar difícil. Su pasado como juez de las Juntas militares lo habilita, además, a opinar sobre el papel de Isabel Perón en los crímenes de la Triple A: “<i>No tiene responsabilidad alguna</i>”.

Arslanian sabe que está en un lugar difícil. Su pasado como juez de las Juntas militares lo habilita, además, a opinar sobre el papel de Isabel Perón en los crímenes de la Triple A: “No tiene responsabilidad alguna”.

“<i>En la provincia hay 15 millones de habitantes. El 70 por ciento vive en el Conurbano. Van a sus trabajos, educan a sus hijos, visitan a su familia. Hay delitos, pero no son como para que nadie modifique su vida.</i>”

En la provincia hay 15 millones de habitantes. El 70 por ciento vive en el Conurbano. Van a sus trabajos, educan a sus hijos, visitan a su familia. Hay delitos, pero no son como para que nadie modifique su vida.

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