«Entre Coca Sarli y yo hay un par de cosas en común» – GENTE Online
 

"Entre Coca Sarli y yo hay un par de cosas en común"

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Los rayos de sol que se abren camino entre las hojas caen sobre el cuerpo de Karina Jelinek y lo convierten en un mosaico de luces y sombras oscilantes que le bailotean sobre la piel desnuda. Los ojos, dos gotas de miel en el rostro redondo y pequeño, se le encienden a medida que el juego avanza, el juego de meterse en la piel de Isabel Sarli, la Coca, consumación, en su estampa única, de todas las morochas argentinas, emblema del escote nacional, deseo y fantasía de generaciones enteras que se fueron en suspiros, tensas en las butacas ante la pantalla inalcanzable. No hace falta ningún vestuario, ni adornos, ni oropeles. Para volver a ver a la Coca allí donde ahora está Karina, basta con la piel cálida, la boca insinuante y la expresión sensual de una diosa desprotegida.

"La Coca fue un diosa absoluta, un boom; de hecho lo sigue siendo. Y estoy muy orgullosa de hacer de ella al menos por una vez", dice Karina, que la noche del lunes 10 desfiló inspirada en la figura legendaria de Isabel Sarli durante la fiesta de GENTE. Después de su pasada fue difícil hablar de otra cosa.

-¿Por qué la Coca?
-Eso mismo me pregunté yo cuando Sofía Delger, la productora, me sugirió que tomara ese personaje para el desfile de GENTE. Pero cuando estaba lista, unos minutos antes de salir, me miré bien en el espejo y dije: "Ahora entiendo todo". No es que me viera parecida, pero sí descubrí que tenemos un par de cosas en común.

-Ajá, un par. ¿Como qué?
-Las dos somos morochas.

-Uno. ¿Y dos?
-Bueno… las dos somos muy pulposas. Yo tengo 95 de lolas.

-¿Y cómo te llevás con tus 95?
-Yo me siento muy bien con mis medidas, me gustan mis lolas, me hacen sentir segura y a muchas mujeres que tienen esa medida les pasa lo mismo.

-¿Son naturales?
-Yo no tengo ningún problema en decir que lo mío no es natural, que hace rato me hice las lolas, y me las hice para ser feliz.

-¿Cuándo te operaste?
-Hace dos años, a los 18. Cada vez son más las que lo hacen, es como una onda nueva que se está imponiendo. Ahora se van a usar las modelos más voluminosas, con más curvas. Y bueno, yo estoy apoyando ese estilo.

-Aunque al igual que muchos hombres prefiero lo natural reconozco que no te quedan nada mal. Y que sos como una adelantada en el tema…

-Sí, siento que estoy imponiendo una moda, una nueva onda de modelos, más tipo Baywatch.

-¿Y cuál es tu secreto para, digamos, conquistar a la gente?
-Yo me digo todo el tiempo como me enseñaron que me tengo que decir: "Sos la reina, sentite segura, sos la única". Así me digo y entonces encaro el trabajo con más confianza, ya se trate de hacer fotos, televisión o lo que haya que hacer. Así es como consigo verme tan segura.

-¿Y quién te enseñó a decirte así?
-Aprendí mucho de Facundo, mi representante. El me da consejos y seguridad.

-¿Cuál fue el consejo más importante que te dio?
-El me dijo: "Kari, vamos a trabajar, tenemos que explotar este cuerpo". Yo le respondí: "Facu, ¿estás seguro?". El me decía que sí, me decía: "¡Adelante! ¡Arriba!". Y lo hice.

La sangre checa de su padre y el aporte árabe de su madre fueron dibujando rasgos por lo menos infrecuentes, un cruce de castaños que Karina lleva desde que nació, hace 20 años, en tierra cordobesa. La adolescencia en Buenos Aires pasó sin sobresaltos. La belleza creciente y cada vez más evidente. El cuerpo en franco desarrollo. La cabeza hecha un manojo de sueños. Sin embargo, por aquel tiempo, una idea se instaló en algún rincón de la mente de Karina. De haberla seguido, habría sido la negación misma de su futuro: "Las modelos son tontas". "Yo pensaba eso, te lo juro. A los 16 la gente me preguntaba si yo era modelo y yo les decía que no, que por favor no pensaran eso de mí, por eso de que dicen que las modelos no piensan, ¿viste?".

-Veo.
-Me daba vergüenza que pensaran que yo también era modelo y les decía que yo nada que ver, huía de que me identificaran con eso. Despacito fui entrando, empecé a desfilar, fui participando en eventos, fui elegida reina de varias fiestas y todo eso. Así pasaron cuatro años. Increíble.

-¿Qué cosa?
-…que yo decía que las modelos eran tontas porque no conocía realmente ese mundo. Cuando fui conociendo a las que ahora conozco, me di cuenta de que eran todas divinas.

-¿Cuáles eran tus planes por esa edad, cuando le decías a la gente que modelo ni loca…?
-No sé, pensaba seguir algo de antropología. Me gustaba mucho estudiar. Yo en el colegio era re traga.

-Volvamos a la Coca Sarli, ¿te identificás con ella?
-La verdad, no me siento taaan tetona. No sé, además creo que el argentino no muere ni por las lolas ni por las colas; el argentino muere por las curvas en general, desde donde comienza el cuerpo hasta donde termina. Buenas curvas, completitas y perfectas.

-Por el pack entero, decís…
-Un buen cuerpo de todos lados. Eso los mata.

-La última, ¿estás de novia?
-No… lo que no quiere decir que esté sola.

-¿…?
-Digamos que hay quien se encarga de que no me falte compañía.

por Alejandro Seselovsky
fotos: Santiago Turienzo
asistente: Julio Ruiz
peinó Esteban Colombo
(Agradecimos a la Reserva Ecológica)

En Extasis tropical, la película que Armando Bó rodó en Brasil en 1969, Sarli jugaba con su cuerpo envuelta por un escenario selvático. Aquí, Karina logra recrear con toda sensualidad a la gran diva del erotismo argentino.

En Extasis tropical, la película que Armando Bó rodó en Brasil en 1969, Sarli jugaba con su cuerpo envuelta por un escenario selvático. Aquí, Karina logra recrear con toda sensualidad a la gran diva del erotismo argentino.

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