«Encontrar una mujer no me es tan fácil como parece» – GENTE Online
 

"Encontrar una mujer no me es tan fácil como parece"

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Desde hace algo más de un mes, cuando los primeros carteles aparecieron en
las paredes de Buenos Aires, la expectativa venía creciendo: viene Lenny Kravitz,
era el dato, y vino nomás.
Al mediodía del jueves 10, en avión privado y desde Santiago de Chile, Kravitz
aterrizó en Ezeiza. Por su naturaleza, o porque su continua prédica cristiana lo
pone lejos del divismo erotizante (Robbie Williams llegó y mostró la cola, con
Kravitz hubo que esperar para que se dejara ver sin anteojos), o por algo que
nunca sabremos, la fiebre de fan club que otros artistas internacionales
despiertan en las adolescentes (los gritos, la histeria, los carteles, los
campamentos en la puerta del estadio para asegurarse un buen lugar en el campo,
esas cosas) no se hizo presente ni en el aeropuerto ni en la puerta del Faena
Hotel
, en Puerto Madero, donde Kravitz pasó los cinco días que estuvo en
Buenos Aires. Es que Kravitz es otro tipo de rocker idol, menos
arrebatado, más sereno, siempre.
Días de hotel. La suite presidencial del sexto piso del Faena Hotel +
Universe
de Alan Faena, Puerto Madero, es una linda piecita, por llamarlo de
alguna manera. Ciento sesenta metros cuadrados, vista a la ciudad, dos terrazas,
cama king size con sábanas de algodón egipcio, cocina y una bañera donde
podría entrenar José Meolans, cortinas de terciopelo automáticas, tevé pantalla
plana con DVD y home theater, fruta fresca cuando quieras, internet… Todo
esto, potenciales huéspedes, por 2500 dólares diarios, IVA no incluido. Ahora,
si usted es Lenny Kravitz, es posible que no pague, previo acuerdo con Fénix,
la empresa organizadora del los shows. Ni por la suite presidencial ni
por todo el sexto piso, copado por su staff, que incluye los trece miembros de
su banda, contador, asistentes, manager de gira, y extenso etcétera. Pero el
alfil supremo del tablero fue David Whyko, su cocinero, que tuvo que huir al
hospital el viernes mismo, por un problemita renal. Claro, los pescados y
verduras hervidas que tanto le gustan a Lenny no se hacen solas, ni el desayuno
bien natural. Whyko se lo prepara con diligencia. Y el gym, cosa que a Lenny le
gusta todavía más que la dieta sana. Ni fue a la pileta, just gym. Ahora,
el Faena Hotel + Universe le despachó una orden certera a sus empleados:
nada de hablarle a Lenny, o mirarlo a los ojos. Como para que no se sienta
incómodo.
La noche porteña. El jueves, fue una cena en Tequila, por Costanera
Norte. Llegó a eso de las 23, tres vans Chrysler Caravan con su crew
de treinta personas, para irse a eso de las 2:45. Una comida, en su primera
noche porteña. Probó el asado, unos sorrentinos de calabaza que le encantaron, y
había un montón de modelos y otras chicas habitués de Tequila. Con una
cámara Atton de 16 milímetros estaba un tal David, filmando la
experiencia, porque Lenny quiere registrarlo todo. Estaban las modelos,
decíamos, y a Lenny mucho no le interesaban. Volvió al hotel, y le entró a las
pesas en el gym.
El viernes, en el hotel y alrededor de las 23, convocaron Gaby Alvarez y Leo
Matheu, o AM Comunicación. Un asadito. Lenny bajó quince minutos, y
charló con Faena. Le dijo que estaba cómodo en el hotel, todo tranquilo, buena
onda y todo OK. Estaban Romina Gaetani, Victoria Onetto… y de ahí arrancó. Cayó
apenas pasada la medianoche al piso de Juan Santa Cruz –ex de Juan Castro,
entrepeneur
–, todo muy chic y muy francés, sobre la avenida Libertador. Le
hacían una fiesta, convocaba el Grupo Mass, o Wally Diamante y Abril
Pereyra Lucena, y fue gente. ¿La lista? Pampita con Martín Barrantes, Nuria
Quintela –sin Franco Macri–; Gaby Vaca Guzmán –sin Aíto De la Rúa–; Juanita
Viale –tarde y un poco entonada–, y muchas, muchas chicas. La quisieron llevar a
Luciana Salazar pero a Santa Cruz no le pareció buena idea. Claro, llegó Lenny y
a todas se les cayó la mandíbula. Ahí, el tipo, con sus tres guardaespaldas en
órbita, saludando muy amable al dueño de casa y a todo el mundo. Se le escapa lo
siguiente: “Me estoy volviendo loco. No puedo creer la belleza de las chicas
de esta ciudad.
” Bueno, tenía unas cuantas disponibles. Le bailan enfrente,
piernita con piernita, conspiran cosas medio lujuriosas entre ellas. Viene
Natalia Forchino, segundo intento, mientras Gabriela Vaca Guzmán no para de
hablarle a Kravitz, y se le planta enfrente. Pero no hay caso. El tipo quiere a
Florencia Gómez Córdoba, morocha de Dotto. A la chica le pasan el
mensaje, y se van a un living atrás. Linda charla, manitos que vienen y van. El
le dice si quiere ir al hotel, y ella tiembla un poco. A eso de la 1 de la
madrugada, Lenny se va. Florencia le hace una sonrisa, pero eso y nada más.
Florencia, le dijo a todo el mundo, tiene un novio.
Después, volvió al Faena. Fiesta, fiesta, en El Cabaret, la disco
del hotel. Nicolás Repetto, el Zorrito Von Quintiero, María Eugenia Ritó,
Claudia Albertario, Gustavo Cerati… Lenny ni pintó. Estaba entre intensas pesas
en el gym del hotel, de 2 a 5 AM. Bueno, hay que mantener ese físico.
A la noche siguiente, sábado después de su show, más fiesta todavía. Gonzalo
Valenzuela, alias Manguera. Charly García y Andrés Calamaro justo al lado, sin
insultos. De nuevo María Eugenia Ritó, pero con Marcelo, su pareja. Gente linda
y muchas modelos. Lenny, otra vez, ni pintó. Cenó en El mercado, el restó
del hotel, cerrado para su privacidad, con una foto de Evita mirándolo sobre el
hombro. Y de ahí, a la suite. A eso de las 5 de la mañana, Charly se sienta al
teclado con George Laks, tecladista de Kravitz, y lo obliga a Popotitos y
algunos clásicos de los Stones. Lenny, nos plantaste otra vez.

El rock. Tres veces tocó acá en Buenos Aires. La primera fue en los
estudios Ronda, por Martínez, para un especial de Telefe que algún día
saldrá al aire. Trescientas personas, ninguna celebrity. Marley, que lo
presentaba y le preguntaba cosas. Y Lenny, con su bocota, con sus pectorales y
una viola acústica Gibson. Nada más. Le salió todo muy sexy. Canciones
como Let love rule, Lady o Calling all angels. Le sentaron
unos chicos enfrente, para que se diviertan. Se quejó del auricular, que no
andaba a su gusto. O la maquilladora que vino a empolvarle la cara y él le dice
a la audiencia: “¿Ven? No soy tan lindo”. Y disparó: “Mi vida es mi
propia inspiración. Yo canto sobre amor y unión. Dios es amor. Está siempre para
mí. Y si de amor entre hombre y mujer se trata, la gente cree que porque sos
famoso, tenés a todas las mujeres que querés. No es así. Encontrar una mujer no
me es tan fácil como parece. Y una mujer no me va a conocer hasta que no le dé
la oportunidad. Yo estuve con muchas mujeres hermosas, pero porque eran hermosas
en su interior. Ahora, con eso de las mujeres, estoy bastante relajado
”.
El sábado, la Bombonera: 32 mil personas, y ahí sí, muchos vips. Salió a
la cancha con su Gibson Flying V, gritó: “¡Soy el sacerdote del rock
and roll!
”, y empezó a rockear, con brillo en los puños de la camisa. No
faltó un hit. La gente, de pie en sus asientos. Y el final a todo puño, y la
guitarra azul y oro con escudo xeneize que le hizo Rudy Pensa, luthier
argentino, con Are you gonna go my way?¡Viva Boca!”, gritó.
Bueno, hay que cosechar aplausos.
El domingo, lo mismo. Setenta mil personas en un fin de semana. Rock tremendo,
funk diablo, y mucho celebrar a Dios y a la vida misma. Bueno, así se llama la
gira, Celebrate. Terminado el show, se reunió con Mauricio Macri,
presidente del club. Macri le regaló carnet de socio honorario y casaca, y Lenny
le retribuyó con la viola boquense. Después, se tomaron un café, hablaron de
fútbol y de la vida.

EL MUNDO REAL.  Kravitz dijo el viernes: “Me encanta mi vida,
la acepto. Pero quiero salir. Hoy a la tarde salí por Buenos Aires, y me encantó
la vibración, la bienvenida que me dio la gente. Pero a veces quiero salir, ser
anónimo, experimentar el mundo en una forma en la que tengas privacidad. Ir a
comer, tomar un café, ver la arquitectura –y sigue–. Quiero conocer una mujer,
volver a tener hijos. Cosas normales y hermosas
”. Viernes mismo, por la
tarde. Lenny en Plaza Serrano, Palermo, de paseo, con morral medio hippie. La
gente se le lanza, le saca fotos con sus celulares, le arranca autógrafos. A
Lenny le encanta. De vuelta está David, el tipo de la cámara de 16 milímetros,
convirtiendo el asunto en cine. Dice Lenny que por ahí hacen un DVD con todo
esto.
Lunes, cierre de esta edición. Lenny, pero en Constitución, esquina de Echagüe y
Entre Ríos. No es Palermo, precisamente. Se le vienen los pibes encima en la
esquina, después de que Lenny pasea como uno más por el barrio. Ya está a pocas
horas de su próximo destino, Brasil. Pero antes, protogoniza una nueva postal
porteña. Por más raro que parezca, ahí está Lenny con los pibes del barrio.
Lenny y los pibes, así, algarabía con cumbia de fondo. Y él, un rockstar
de esos que valen una millonada. Pero a Lenny le encanta, le encanta.

Por Federico Fahsbender, Alejandro Seselovsky y Florencia Canale
Fotos: Diego García, Maximiliano Vernazza, Matías Campaya, Alejandro Carra, Walter Papasodaro, Enrique García Medina, Movilpress y gentileza Telefe.

Sábado, diez y media de la noche. La Bombonera se sacude con “<i>Are you gonna go my way</i>” y Lenny despliega todo su <i>fashion styling</i> sobre el escenario. El público, enardecido.<br />

Sábado, diez y media de la noche. La Bombonera se sacude con “Are you gonna go my way” y Lenny despliega todo su fashion styling sobre el escenario. El público, enardecido.

Caminando tranquilo por las calles de Palermo Viejo.

Caminando tranquilo por las calles de Palermo Viejo.

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