“En Túnez quisieron comprarme a cambio de un millón de camellos” – GENTE Online
 

“En Túnez quisieron comprarme a cambio de un millón de camellos”

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"¡Qué año!”, exclama Priscila Crivocapich (22) mientras espera que comience un desfile. “No paré un minuto, pero no me quejo. Viajé a Perú, Chile y Venezuela. En Argentina estuve en todos los desfiles más importantes e hice campañas increíbles”, cuenta esta modelo de ojazos celestes, 1,76 de altura y armónicos 88-60-90 de contorno, que acaba de cambiarse el color de pelo para una publicidad, que forma parte del staff de Multitalent Agency y que está casada hace exactamente un año con su director, Leandro Smitto (30). Como si fuera poco, terminó el 2005 con un viaje increíble. Durante cuatro días visitó los lugares más exóticos de Túnez, en el norte de Africa: las ruinas de la antigua Cartago, los restos del dominio romano en el siglo I antes de Cristo, playas paradisíacas y palacios árabes convertidos en hoteles cinco estrellas.

–¿Qué fue lo que más te impresionó de Túnez?
–Todo. Es el lugar más increíble que conocí en mi vida. Las mujeres están cubiertas, hay mucha pobreza, y en una feria quisieron comprarme por… ¡un millón de camellos! No era mala oferta, ¿eh?

–Te acompañó tu marido. ¿Fue como una segunda luna de miel?
–¡Sí! Un placer. Con Leandro nos casamos hace un año y es bárbaro poder trabajar juntos. Siento que puedo confiar en él en un cien por ciento. Con él tengo la última palabra sobre cada decisión de mi carrera.

–¿Cómo cambió la relación en este año de casados?
–Se pasó volando. Parece ayer que di el “sí”. Además, nos llevamos increíble. Nuestro matrimonio es cero rutinario. Me da mucha tranquilidad que mi marido se ocupe de mi trabajo. Me conoce como nadie y con él siento que puedo hablar de cualquier cosa.

–¿Se hace difícil separar la vida de pareja de los temas laborales?
–Durante el día resolvemos todo lo profesional. Y a la noche dejamos los problemas fuera de casa. Jamás discutimos de trabajo en la cama. Si hay algo en que no estamos de acuerdo, lo dejamos para el día siguiente. Cuesta, porque a veces te quedás pensando en algo.

–¿Resultaste ser buena ama de casa?
–Soy muy ordenada y me pone loca volver de viaje y que la casa sea un desastre. Trato de organizarme para que una chica vaya al menos una vez a la semana. Con la cocina no es tanto drama, porque a Leandro le encanta cocinar.

–¿Y a vos?
–También. Me encanta cocinar milanesas. Aunque otros días recurrimos al delivery o salimos a comer afuera.

–¿Ya sueñan con formar una familia con bebés y todo?
–Sí, pero primero queremos construirnos una casa, tener un perro, hacer algunos viajes largos, consolidarme en mi carrera. Porque cuando sea mamá me quiero dedicar a mis hijos. Pero soy chica todavía. No tengo apuro.

–¿Qué pasa con las fantasías del público masculino desde que estás casada? ¿Hay más o menos interés?
–A muchos hombres no les importa que estés casada. A otros les atrae. El anillo no ahuyenta los piropos ni las propuestas. Hay cada desubicado…

–¿Cuáles son tus límites?
–Los pongo antes de hacer una foto o salir a la pasarela. No hago transparencias, no es mi estilo. En esta profesión hay que decir “no” muy seguido.

–¿Jugarías con una estética sexualmente más agresiva?
–Sí. Pero con mis condiciones. No muestro las lolas.

–¿Ni siquiera si te lo propone un diseñador top como John Galliano, para uno de sus famosos desfiles de Dior?
–Con el señor John Galliano lo charlaría. No es lo mismo Dior que Roberto Giordano. Acá, te aseguro, sería un “no” rotundo.

Durante cinco días recorrió un país lleno de contrastes y lugares enigmáticos, como los baños termales Antoninos, del primer siglo antes de Cristo, cuando Roma dominaba estas tierras.

Durante cinco días recorrió un país lleno de contrastes y lugares enigmáticos, como los baños termales Antoninos, del primer siglo antes de Cristo, cuando Roma dominaba estas tierras.

“<i>A muchos hombres no les importa que estés casada. A otros les atrae. El anillo no ahuyenta los piropos ni las propuestas. Hay cada desubicado…</i>”

A muchos hombres no les importa que estés casada. A otros les atrae. El anillo no ahuyenta los piropos ni las propuestas. Hay cada desubicado…

El viaje a Túnez fue la combinación perfecta de trabajo y placer. La acompañó su marido, Leandro Smitto, quien además es director de <i>Multitalent Agency</i>, firma a la que ella pertenece. “<i>Fue una mini luna de miel</i>”, contó Priscila.

El viaje a Túnez fue la combinación perfecta de trabajo y placer. La acompañó su marido, Leandro Smitto, quien además es director de Multitalent Agency, firma a la que ella pertenece. “Fue una mini luna de miel”, contó Priscila.

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