“En realidad, con Jorge ya habíamos terminado en diciembre” – GENTE Online
 

“En realidad, con Jorge ya habíamos terminado en diciembre”

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Te digo la verdad: no sé qué le pasó a Jorge para cambiar así, de un día para el otro. Para mí es como el Dr. Jekyll and Mr. Hyde. Como si tuviera doble personalidad. Un misterio… Susana se está confesando ante GENTE.

A esta altura es público que, después de cuatro años, la semana pasada la diva decidió ponerle punto final a su relación con el empresario uruguayo Jorge Rama. (Algo que enseguida aclarará, como verá el lector).

¿Los motivos? El escándalo en el que se ve involucrado su ex novio a partir de la publicación, por parte del semanario uruguayo Caras y Caretas, de una operación de compra y venta de jugadores con el club Nacional de Montevideo. Desde el 6 de marzo, la revista viene publicando una serie de notas donde los socios de Rama (Washington Risotto y Gerardo Arias) estarían sospechados de “lavado de dinero”, negocios relacionados “al narcotráfico” y (según la nota de tapa más reciente, del viernes 29 de mayo) “una investigación de la DEA”, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos.

Cada uno de los títulos ha manchado la imagen de Susana. Por eso, ahora, la diva se está confesando ante GENTE. Y lo primero que aclara es cómo y cuándo, en realidad, decidió cortar con Rama…

–La verdad es que con Jorge nos habíamos separado en diciembre. No se supo antes porque por suerte él vive en Montevideo y yo acá, y la gente no sabe si yo iba o él venía. No vino por la operación y dijeron “¡ay, qué desalmado!”. En realidad, yo ya le había dicho que lo nuestro se había terminado. Así y todo, seguimos viéndonos. Por ejemplo, él fue a Miami para mi cumpleaños, adonde terminó llegando el 30 de enero por un problema con su pasaporte, que estaba descosido. Pero te repito: a esa altura ya no éramos pareja, aunque de pronto salíamos a correr o íbamos a comer…

–¿Entonces rompieron mucho antes de que estallara el escándalo de Caras y Caretas?
–Obvio. Sólo que con lo de Caras y Caretas a mí me dio no sé qué dejarlo en banda. Porque nunca iba a pensar que una persona cariñosa, trabajadora, honrada, ¡la que yo había conocido durante cuatro años!, de pronto estuviera metido en semejante cosa. Cuando salió eso me quedé helada. Discutimos muchísimo y le dije cómo se atrevían a mezclarme a mí en una cosa así, tan horrible, con una palabra inmunda como narcotráfico... Todo lo que yo odio, que nunca probé en mi vida ni lo haré. “¿Qué es esto, Jorge?”, le dije.

–¿Y qué te respondió?
–Nada. Me empezó a explicar que había comprado unos jugadores con unos amigos, que era un negocio de la gran p…. Encima había empezado a andar mal de plata, porque él tenía guita invertida en Estados Unidos y con la crisis financiera del año pasado la perdió…

–Decís “la perdió”. ¿De cuánto estamos hablando?
–No, eso no lo sé, y si lo supiera tampoco lo diría; ésas son cosas de Jorge. Lo que sí sé es que ahí, claramente, empezó un cambio en su personalidad.

–¿Y eso influyó para que rompieran en diciembre?
–No sé, quizás estuvimos demasiado separados... Pero, ojo: nunca fuimos una pareja de esas que decís… (piensa bastante, como buscando una palabra que no encuentra).

–¿No estabas muerta de amor querés decir?
–Claro, para nada. Era un muy buen compañero. Yo decía “¿vamos a comer?”, íbamos; “¿vamos al cine?”, íbamos; “¿vamos de viaje”, vamos. Todo era pro. Y de pronto, más o menos por septiembre, empezó a actuar de manera diferente. Tuvo como un cambio de personalidad, como si fuera Dr. Jekyll and Mr. Hyde. Entonces yo dije “chau”. Tiempo después salió lo de Caras y Caretas y yo le dije cómo se metía con gente que tenía prontuario…

–¿Y qué te dijo?
–Que el Bochita, así le decía siempre…

–Sí, a uno de sus socios, Washington Risotto, le dicen Bocha o Bochita…
–¿La verdad? Ni sé cómo se llama. Pero él me dijo que era un buen pibe, que había pagado su deuda… En fin, Jorge es un tipo grande, tiene 37 años, y yo estoy harta de ser la madre de todos.

–Sin embargo lo bancaste. Frente al escándalo, hiciste lo que muchos gobiernos cuando se ven manchados por un funcionario corrupto: en lugar de entregar su cabeza, primero lo bancan, después lo frisan, y tiempo después le dan salida…
–Es verdad. No quise dejarlo en banda en ese momento, hasta ver si todo esto era cierto o no. Le dije para qué se metía en un negocio como el fútbol, que no era lo suyo, en lugar de seguir con el tema de la alimentación, el negocio familiar de toda su vida.

–Pregunta obligada, Susana: en esta operación –se habla de medio millón de dólares–, ¿llegaste a poner plata?
–¡Pero nooooo, nada que ver! ¿Cómo voy a comprar jugadores? Ese no es mi negocio. Incluso ya dije que me haría sentir como si traficara con personas. Aunque puedas ganar cincuenta palos, lo que sea. Me da igual, no es lo mío. Mirá, yo no quiero hacer negocios con nadie. Y esto quedó muy claro el día que empezamos a salir con Jorge.

–A ver, contame...
–Cuando nos conocimos, pensé: “Qué bueno una persona que no tenga nada que ver con el mundo del espectáculo. Y que no quiera tener nada que ver con eso”. Ni inventarme un juego para mi programa, ni buscarme un sponsor, ni nada de eso. Jorge estaba con el arroz, con los fideos, con la importación de bebidas, eso me pareció fantástico. Ahora, de repente, se le empezó a desbarrancar todo. No sé si por las pérdidas de sus inversiones o por otras razones…

–Bueno, también se dice que Jorge tiene problemas de dinero porque estaría jugando demasiado en casinos…
–Te repito, no sé si tendrá problemas con el juego o qué, la cuestión es que en este escándalo usaron mi nombre, mi imagen, y entonces yo me abrí. A esta altura de mi vida no quiero problemas. Ni aunque lo amara con toda mi alma, que no es el caso.

–El último dato explosivo que publica Caras y Caretas es una investigación de la DEA sobre los socios de Rama, lo cual te podría traer complicaciones por tus habituales viajes a Miami…
–Bueno, eso me revuelve las tripas y no puedo dar crédito a lo que están hablando. Yo no sé si Jorge está en algo raro o no: no puedo poner las manos en el fuego por él. Sí sé que me estoy comiendo todo esto por carácter transitivo. Una vez más, porque Susana vende. Y está claro que vende más el escándalo que la felicidad. Es el peaje que tengo que pagar por mi fama, por todo el cariño que me da la gente.

–Respecto a la ruptura que saltó la semana pasada, se dijo que le sacaste sus cosas a la calle…
–En realidad, yo ni siquiera hablé con Jorge.

–¿Cómo lo manejaste?
–Tengo un emisario que le dijo que se había terminado. Tiene prohibido llamarme a mi casa. Y en cuanto a sus cosas, nunca le tiré nada. En el sótano de casa hay un bolso esperando que lo pasen a buscar, y en Punta del Este habrá otro; no lo hice la semana pasada porque con esto de la cadera me dolía la pierna y no podía subir en la chacra.

–Hoy, ¿cómo te sentís realmente? ¿Cómo te está pegando todo esto?
–Y… me siento triste, porque yo confío mucho en la gente, y cuando la gente cambia me duele, ¿entendés? Esto se había acabado antes porque las relaciones se desgastan, se terminan. Sobre todo cuando no hay una gran pasión. Nosotros no éramos como Pepe Cibrián y Ana María Campoy, que se amaron más de cincuenta años… A esta altura de mi vida tampoco quiero una pareja de esas en las que convivís con un tipo desde la mañana hasta la noche. Quiero estar libre, últimamente sentía eso. Esta relación me gustaba porque tenía esa libertad: Jorge allá, yo acá. Así no me jode nadie. A mí me gusta dormir sola…

–O sea, en cuanto a la pareja, definitivamente estás en plan casas separadas…
–Totalmente. Cuando un hombre sale conmigo le digo: “Mirá, conmigo no vas a tener ni hijos ni una compañera que luche a tu lado”. Porque yo ya estoy hecha. Ya luché por lo mío demasiado, no tengo más ganas de luchar. O sea, el tipo que está conmigo ya lo sabe. Yo siempre soy franca en eso. A no ser, claro, que me muera de amor, ¿entendés?

–Sí, “éste no era el caso”, decís. ¿Pero estás abierta a que te pase?
–O no me pasará nunca, no sé… Hoy por hoy, no quiero estar con nadie.

–Me suena a que estás hablando más por la calentura del momento que otra cosa…
–Quizá, no lo sé. Es que me divierto mucho más con mis amigas. Los hombres a veces son un poco aburridos. Qué sé yo, mejor no hablar de eso.

–Dejame que insista: no me imagino a Susana sola por mucho tiempo.
–Te repito: no sé si voy a poder, pero ahora quiero estar sola.

–Lo digo porque siento que no es tu naturaleza…
–Bueno, la naturaleza de todos es estar en pareja, salvo que seas una anacoreta. Bueno, ahora tengo ganas de ser anacarota, te juro, ¿eh? La verdad es que no necesito a nadie. ¿Qué me da un hombre a mí, aparte de compañía? ¿Protección? No necesito, gracias... Me protejo sola.

–Algo que habrás escuchado, y de hecho con Rama se especuló con el tema desde el comienzo, es que muchos hombres se acercan a vos por fama, por dinero, o por las dos cosas. ¿Sentís algo de eso?
–Lo sé, lo sé... y claro que lo mido. Y en ese sentido tengo que aclararte que Jorge siempre se pagó lo suyo: desde un café, una cena o cada viaje que hicimos, eh. Nunca me pidió un peso. Pero sí, pensar que alguien está con vos por tu guita, la verdad que me deprime un poco. Y eso me va poniendo un poco a la defensiva.

–Volviendo al aguante que le hiciste a Jorge sabiendo que ya habían terminado, ¿sentís que él lo valoró?
–No, no creo que lo haya valorado, para nada. Desde el dolor y la decepción, Susana asegura: “La verdad es que no necesito a nadie. ¿Qué me da un hombre a mí, aparte de compañía? ¿Protección? No necesito, gracias... Me protejo sola”.

Desde el dolor y la decepción, Susana asegura: “La verdad es que no necesito a nadie. ¿Qué me da un hombre a mí, aparte de compañía? ¿Protección? No necesito, gracias... Me protejo sola”.

“Sí, habíamos terminado, sólo que con lo de Caras y Caretas me dio no sé qué dejarlo en banda. Nunca iba a pensar que una persona cariñosa y trabajadora de pronto estuviera metida en algo malo…”

“Sí, habíamos terminado, sólo que con lo de Caras y Caretas me dio no sé qué dejarlo en banda. Nunca iba a pensar que una persona cariñosa y trabajadora de pronto estuviera metida en algo malo…”

“No sé qué le pasó a Jorge para cambiar así, de un día para el otro. Para mí es como el Dr. Jekyll & Mr. Hyde. Como si tuviera doble personalidad. Un misterio…”

“No sé qué le pasó a Jorge para cambiar así, de un día para el otro. Para mí es como el Dr. Jekyll & Mr. Hyde. Como si tuviera doble personalidad. Un misterio…”

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