«En mi mundo, definitivamente, las mujeres no son el sexo débil» – GENTE Online
 

"En mi mundo, definitivamente, las mujeres no son el sexo débil"

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El chico malo de Hollywood está de vuelta. Y con su sello, a saber: actriz
fetiche (Uma Thurman, con quien se instaló en Nueva York para contarle el nuevo
film), humor negro, violencia, y alguna sorpresa, como que su nuevo film, Kill
Bill, La Venganza Volumen I
-que se estrena en la Argentina este jueves 27 de
noviembre-, comienza como una suerte de spaghetti western y continúa como una
peli de samurais al mejor estilo Bruce Lee. Y, como los antiguos LP's de vinilo,
viene en dos partes: Quentin Tarantino (40), de él hablamos, ya filmó el Volumen
II. Y ahora charló con GENTE.

-¿Cuál es la chispa que encendió Kill Bill?
-Hubo varias, pero en realidad, la más importante fue Uma Thurman. No tengo
problemas en decir que ella es mi musa inspiradora, aún desde antes de terminar
Pulp Fiction. En esa época vivíamos como un idilio director-actriz. Justo antes
de ir a la fiesta de celebración del fin de aquel rodaje, pensé que sería bueno
que, en otra película, Uma fuera una asesina que despertara de un coma luego de
siete años y que planeara su venganza. Y que la película comenzara como un
western spaghetti. Fue así que a ella se le ocurrió la idea de que la matanza
del comienzo se produjera el día de su boda: "¿Qué pasaría si soy la novia?"
Pero la historia es simple, no podría ser más simple: la de una venganza.

-¿Qué tiene Uma de particular?

-Es difícil ponerlo en palabras, es un sentimiento. Entre nosotros sintonizamos
la misma onda, y eso es maravilloso. Uma no sólo es una excelente actriz, es una
estrella de cine en todo sentido. Hoy en día hay muy pocas actrices como Greta
Garbo, Marlene Dietrich o Bette Davis, verdaderas estrellas que en los años '30
contribuyeron a la creación de Hollywood tal como lo conocemos. Uma pudo haber
sido una de ellas. Debería haber nacido en esa época. Y al verla interpretar
tanta acción, se la ve más linda o más fea que nunca, de acuerdo con la
situación.

-Ella comenzó el rodaje después de tener su segundo hijo, ¿fue un problema para
usted?
-Sí, hubo que posponer el inicio del rodaje. Lo hacemos, no lo hacemos... ¿la
esperamos o no?… Honestamente, no conozco a nadie que la hubiera esperado. Pero
yo no tenía otra opción: era mi película samurai, mi western spaghetti, mi
película animada. ¿Te imaginas a Joseph Von Sternberg, si Dietrich, su actriz
fetiche, quedaba embarazada justo antes de rodar Morocco? Bueno, que la esperara
a Dietrich, que la historia se lo iba a agradecer...

-Kill Bill, aún más que Pulp Fiction, es una película muy violenta. ¿Qué la
justifica?
-Bueno, no necesito justificar nada, es una forma de entretenimiento
cinematográfico. Es como si le pidieses a Vincent Minelli que justificara sus
secuencias musicales. Es divertido y pienso que Edison inventó la cámara para
filmar acción y violencia. Y el cine puede hacer cosas que ni la literatura, ni
la pintura, ni el teatro pueden hacer. Por eso amo tanto al cine.

-Entonces, sigue siendo el mismo niño enojado que hace películas donde abunda la
sangre…
-No, soy muy feliz, y ya no soy un niño (ríe). No sé si tengo bronca, ni por
qué, pero tampoco deseo saberlo. No quiero que mi trabajo se convierta en
psicoanalítico. Crecí viendo películas de terror y de Kung Fu, películas de
Clint Eastwood y de Charles Bronson. Mi materia es la violencia. Pero las
películas violentas no crean niños violentos. ¡Quizás, como mucho, puedan llegar
a ser directores de cine violento! (ríe).

-Entrenó en artes marciales junto a los actores. ¿Cómo fue la experiencia?
-En realidad existía una razón: en un momento iba a interpretar a un personaje
que practicaba artes marciales, pero al final decidí renunciar. No estaba en
estado y además me di cuenta de que con el trabajo de director ya tenía más que
suficiente. Desde los doce años que me imagino haciendo estas cosas, ¡así que no
iba a dejar que la diversión fuera sólo para las chicas!

-Pero fue duro ¿no es así?
-Sí, y el hecho de haberme entrenado me dio la autoridad de exigirles al máximo
a las damas en el set durante las escenas de lucha. Tres meses, cinco días a la
semana, ocho horas al día. Se trabajó mucho, muchísimo. Uma tenía quince kilos
de más tras el parto. Pero, naturalmente, las mujeres son más flexibles. Si
ellas estaban doloridas, yo lo estaba mucho más…

-¿Será por eso que hay tantas mujeres en el film, porque son más elegantes al
luchar?
-No estoy totalmente seguro, pero un grupo de mujeres asesinas, en cierto modo,
le da un aspecto diferente a este género, más fantástico, más de historieta. Y
también creé otro mundo, con entrelíneas que lo alejan del mundo en que vivimos.
En mi mundo, definitivamente, las mujeres no representan el sexo débil. Poseen
los mismos instintos predadores que los hombres y son tan letales como ellos.

-¿Le gustaría que el mundo real fuera así?
-Eh… no. Está bien en las películas (ríe).

-¿Por qué en todos sus films hay una referencia a México?
-Bueno, yo soy de Los Angeles. Nací en Tennessee, pero desde muy chico vivo en
Los Angeles. No me mudé allí como otros directores. De modo que para mí LA es
otro personaje, y la gente nacida en esa ciudad, como todo el mundo sabe, tiene
algo de mexicana. En fin, el Volumen II termina en México, donde vive Bill...

-¿Qué expectativas cree que genera un nuevo film suyo?
-Me encanta que haya grandes expectativas, esas son las reglas del juego. Una
cosa es la presión y otra las expectativas, que me encantan. Es muy fuerte
planificar, escribir y filmar una película. Es como si hubiera un montón de
gente sentada a la mesa, esperando para comer. ¿Y qué hay de comida? Yo soy
quien está en la cocina, trabajando para prepararles lo mejor. Y con esta
película quiero volarles la cabeza: ¡Miren lo que les preparé!

-¿No le resulta abrumador haberse convertido en un director de culto?
-Como persona, me resultó abrumador durante un tiempo. Pero luego uno se
acostumbra, hace su vida, y durante estos seis años estuve escribiendo, lejos de
las marquesinas. Escribí Kill Bill y otras dos películas, que quién sabe cuándo
haré. No soy la clase de director que realiza una película al año, como Woody
Allen. Y además, a mí me encanta ver cine. Cuando hacés películas, no queda
tiempo para sentarte en una sala a disfrutar una cinta. Y yo hago films porque
adoro verlos. En estos seis años me zambullí en el cine. Para mí es más una
religión que un trabajo. Soy muy afortunado.

-¿Y qué hace, además, en su tiempo libre?
-Estoy con amigos, me divierto, frecuento bares, voy a bailar… Ah, y tengo sexo,
por suerte (ríe).

Tarantino, siempre un enfant terrible de la pantalla grande, previene a los espectadores: Quiero volarles la cabeza con mi nueva película".">

Tarantino, siempre un enfant terrible de la pantalla grande, previene a los espectadores: "Quiero volarles la cabeza con mi nueva película".

Durante el rodaje de Kill Bill, que tiene dos partes llamadas Volumen I y Volumen II, que se presentará el próximo año: con David Carradine.

Durante el rodaje de Kill Bill, que tiene dos partes llamadas Volumen I y Volumen II, que se presentará el próximo año: con David Carradine.

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