«En mi casa y en mi trabajo me tratan como una reina, pero yo no me la creo» – GENTE Online
 

"En mi casa y en mi trabajo me tratan como una reina, pero yo no me la creo"

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El equipo que la rodea la llama reina; a ella no le incomoda. Y se muestra segura, sexy y busca diferenciarse del resto de las modelos a su manera: natural y elegante. Dolores Barreiro (31) sabe lo que quiere y lo que tiene que hacer. Llega a La Fontana con una flor natural (que acaba de tomar de jardines ajenos) en el pelo, y con una valija llena de ropa y accesorios. Sus dos hijos más chicos –Salvador (3 años) y Milo (10 meses)– quedaron con la mamá de Dolores en la playa, y Valentino (6 años) anda de gira por Mendoza con los músicos de 4 Espacio, la banda donde su papá, Matías Camisani, toca la guitarra.

Toda la troupe que la sigue ya está en la playa. Antes de empezar con las fotos improvisa un copete –una introducción– para el programa que está haciendo para el canal E! Entertainment, que realizará un Especial Dotto Models José Ignacio 2007 en abril. ¿Es redundante decir que cada día está más hermosa…? Así fue cuando Dolores saltó a la fama arrasando en el concurso Dimensión Top Model ’93, lo siguió siendo cuando al poco tiempo se transformó en modelo profesional, y también durante los años en que condujo El rayo para la televisión. Y claro, hoy, a sus 31 años y con tres hijos, continúa conservando sus medidas (85-60-90). “Son las mismas que tengo desde los 18. Creo que debe ser por una cuestión genética: mi mamá tuvo un montón de hijos –soy la mayor de seis hermanos– y siempre estuvo bárbara”.

Chequea que no falte nada. ¿Fotógrafo? Está listo para disparar. ¿Peluquero y maquillador? No necesita, dice segura. Es verano, las fotos son en la playa y ella decide arreglarse sola, porque conoce muy bien su cuerpo. ¿Vestuario? Colorido y variado. Está todo, hasta una flor robada como accesorio. Entonces se pone a posar. Su metro setenta y ocho y su belleza a cara lavada son deslumbrantes. Luce simpática, muy relajada. Y sus piernas (de 120 centímetros) se empiezan a mover y –sépanlo– son tan largas como dicen, o incluso más. Entonces se puede comprender por qué todo el mundo la llama reina.

–Supongo que al final del día te terminarás creyendo el apodo…
–(Se ríe) En mi casa y en mi trabajo me tratan como una reina, pero yo no me la creo. Soy una mujer simple, que cocina, que cuida a sus hijos, que está enamorada de su marido, que viaja cuando tiene que viajar, y que trabaja. Pero es verdad: en este ambiente me malcrían con ese piropo, y a mí me divierte, pero nada más…

–¿Andás con los pies en la tierra…?
–Hace trece años que trabajo de modelo, y puedo distinguir cuando la gente se te acerca porque te tiene afecto o porque le interesa algo de vos. Pero lo de reina es sólo un apodo, y me lo pusieron porque soy muy obsesiva y perfeccionista con mi trabajo y mi casa. Algunos se confunden y creen que soy caprichosa, pero simplemente a mí me gusta que esté todo en orden. ¿Qué le voy a hacer? También tengo defectos…

–¿No aprendiste a relajar un poco?
–Soy súper relajada, sólo que intento organizarme lo mejor que puedo. Con tres chicos, el orden es primordial. Preguntale a cualquier madre en mi misma situación... Por otra parte, tengo un montón de gente que me ayuda, que está a mi lado. Mi mamá y mi suegra se quedan con los chicos cuando ellos no pueden viajar conmigo o con Matías. Ellas –que son un amor y están siempre dispuestas para sus nietos– se instalan en nuestra casa, porque yo no quiero que mis chicos sufran el desarraigo cuando salgo por trabajo. Mi prioridad, hoy, pasa por mi familia.

–Te alejaste bastante de la exposición…
–Sí, me he vuelto más selectiva. Hago sólo las cosas que me gustan o las que me pagan bien. Si acepto la propuesta, cumplo con todos los compromisos asignados. Soy organizada y disciplinada, porque aprendí que en la vida no lográs nada por arte de magia.

–¿Y cómo hiciste para recuperar tu figura después de tres partos?
–Entreno con Pablo Benadiba, hago yoga y, además, mis embarazos siempre los viví como un gran momento de felicidad. Nunca tuve miedo ni problemas. De todos modos, siempre me cuidé y jamás me excedí de mi peso. Hace años que dejé de comer carnes: soy sólo vegetariana. Eso te ayuda con la circulación y a no tener celulitis.

–¿Cuál es la clave para tener un matrimonio feliz después de diez años?
–Con Matías nos ponemos las pilas y trabajamos todos los días para que la pareja siga funcionando. Nos admiramos, nos respetamos y nos queremos. Cuando hay amor, todo es más fácil.

–¿Te molesta que algunas personas piensen que mantenés a tu marido?
–No me molesta ni me preocupa. Las finanzas de mi casa las manejamos puertas adentro. No nos importa lo que piense la gente.

–¿Andás con ganas de buscar la nena y cortar la racha de que en tu casa seas la única mujer?
–No, creo que tener tres hijos y criarlos bien ya es suficiente. Por lo demás, me llevo muy bien con los hombres (se ríe), y me gusta seguir sintiéndome la única reina de la casa.

–¿Qué actividades domésticas son tus preferidas?
–Ahora me encanta cocinar. Digo ahora, porque antes de casarme no sabía hacer ni un huevo frito. Fui aprendiendo sola, comprándome libros. Tengo una repisa llena de libros con recetas de cocina. Lo que no me gusta es lavar o planchar. Si pudiera, viviría viajando, pero Matías y yo elegimos Buenos Aires para criar a los chicos.

–¿No te quedaste con las ganas de probar suerte en el exterior?
–Me lo he preguntado muchas veces. Pero yo elegí vivir y trabajar en la Argentina. Y al poco tiempo de empezar mi carrera conocí a Matías y tuve ganas de casarme y formar una familia. No me arrepiento de nada. Ahora puedo viajar por todo el mundo y volver después a mi país. Me da mucha seguridad estar cerca de mis afectos.

–¿Pensaste en dejar todo?
–No, porque me encanta lo que hago. El día que sienta que mi carrera como modelo está terminada, voy a ser la primera en decir basta. Pero todavía tengo cuerda para rato. Quiero hacer un programa divertido, de entrevistas, en televisión. Y ahora andan algunas propuestas dando vueltas: las estamos analizando con Pancho Dotto, mi manager y amigo. Aunque… en primer lugar están mis hijos, y si pongo condiciones es por ellos. Fue madre de su tercer hijo hace 10 meses, recuperó su figura a base de ejercicios y yoga, y no hace dietas ni se priva de nada a la hora de comer.

Fue madre de su tercer hijo hace 10 meses, recuperó su figura a base de ejercicios y yoga, y no hace dietas ni se priva de nada a la hora de comer.

“<I>El día que sienta que mi carrera como modelo está terminada, voy a ser la primera en decir ‘basta’. Pero todavía tengo cuerda para rato</i>”.

El día que sienta que mi carrera como modelo está terminada, voy a ser la primera en decir ‘basta’. Pero todavía tengo cuerda para rato”.

“<i>Con Matías nos ponemos las pilas y trabajamos todos los días para que la pareja siga funcionando. Cuando hay amor, todo es más fácil</i>”.

Con Matías nos ponemos las pilas y trabajamos todos los días para que la pareja siga funcionando. Cuando hay amor, todo es más fácil”.

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