“En los últimos años Boca ganó tanto que el hincha está poco tolerante”; “La crisis de River no es nueva: desde 2002 no tiene un equipo sólido” – GENTE Online
 

“En los últimos años Boca ganó tanto que el hincha está poco tolerante”; “La crisis de River no es nueva: desde 2002 no tiene un equipo sólido”

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Sabés cuántos superclásicos jugué? Los tengo contados, Beto: 29. Claro que con vos, si vamos para atrás, son muchos más.
–¡Y claro! Si nos enfrentamos desde las Inferiores, Roberto. Imaginate: de Novena a Primera. ¡Mamita!

–Pasan los años, ¿eh? Pensar que nos conocemos desde pibitos. Y vos, Beto, siempre impecable.
–Y vos siempre un tipazo. Lo digo en serio: es difícil encontrar tipos como Mouzo en este ambiente... ¿Qué tomás? ¿Un café?

Domingo por la tarde, ya casi de noche. Ronda de lágrima y cortado en Olegario, en Palermo. Dos próceres, uno de River, otro de Boca. La charla va y viene en el trampolín de la nostalgia y la actualidad. Beto Alonso, el monstruo sagrado del Monumental, sufre por este presente tan pobretón, nada millonario y con una dirigencia en la picota. A Roberto Mouzo, el hombre que más veces vistió la azul y oro (423), le duele este Boca: 17° en el Clausura y afuera de la Copa Libertadores (River ya se había despedido en la primera ronda). En el fútbol argentino, hoy por hoy, mandan Lanús, Vélez, Huracán, Estudiantes (único que sigue en la Libertadores). ¿Qué está pasando, muchachos?

Mouzo: El hincha de Boca, hay que decirlo, está mal acostumbrado. En los últimos años se ganó tanto que ahora te exige el doble. Como que está poco tolerante...
Alonso: No tengas dudas. Yo me doy cuenta: antes por ahí se conformaban con la entrega, el sacrificio. Ahora también te piden jugar bien al fútbol.

–Pero algo pasa, Roberto: en el Clausura, Boca perdió siete de quince partidos. Y en la Copa quedó afuera en octavos de final. ¿Se terminó un ciclo?
Mouzo: No creo. Riquelme, Palermo, Palacio, todos tienen mucho para dar todavía. Pero hubo lesiones que complicaron. Y a cierta edad, recuperarte te cuesta más. A mí me pasó en su momento. De todas maneras, está claro que la situación es difícil y que son ellos, los referentes, los que tienen que arreglarla.

–¿Notás un clima raro? Digo, por los rumores de peleas entre los referentes...
Mouzo: El clima ya era raro cuando Boca ganaba. Pasa que ahora, en las derrotas, todo eso trasciende. Cuando ganás se tapa todo. ¿Cuánto hace que Boca no se quedaba afuera de la Copa en octavos de la Libertadores? Acá la solución es que los grandes se junten, agarren el timón y banquen la situación.

–¿Y en River cómo puede cambiar la realidad, Beto?
Alonso: Y... va a costar. Encima, éste es un año de elecciones. Y en River los años electorales hay que vivirlos, ¿eh? A través del tiempo he visto a pesos pesados esconderse, no pedir la pelota... Porque es bravo el clima, y esa camiseta no es para cualquiera...

–¿El vestuario de River está tan complicado como el de Boca?
Alonso: Del vestuario no puedo hablarte, porque no entro. Pero te hablo de lo que observo en la cancha: no veo líderes. Nadie habla, viejo. A nosotros, los técnicos nos hacían conocer la voz de nuestros compañeros. Ahora cambió todo... Igual, los problemas en River no son nuevos: arrancan desde los dirigentes. Y eso se traslada a la cancha. Desde el 2002 que River no tiene una columna vertebral, un equipo sólido. Y si armar un equipo es complicado, emparcharlo lo es más.

–Pregunta clásica: ¿antes se jugaba mejor?
Alonso: Al menos le dábamos la pelota a un compañero...
Mouzo: Ahora se piensa menos y se corre más. Alonso: Se corre tanto que no hay precisión. Nosotros podíamos ser un poco más lentos, pero la rapidez la teníamos en la mente.

–Riquelme puede ser más lento... ¿Pero de la cabeza no es más rápido que todos?
Alonso: No tengas dudas. Por eso es diferente. Es tan rápido de acá arriba que acelera la jugada. Ve cosas que otros no ven. Lo que pasa es que si no está bien físicamente, se va del partido.
Mouzo: Por eso a veces se tiraba a un costado de la cancha. Para poder recibir más solo, con la cabeza levantada.
Alonso: Un derecho que se tira a la izquierda. Y fijate en Messi; es el otro caso. Un zurdo que juega en el Barcelona por la derecha. Si la hacés bien, sacás ventaja. Pero lo de Román (Riquelme) es un caso atípico. En el fútbol argentino se cometió un atentado contra los “diez”. ¡No hay más!
Mouzo: Totalmente. Antes había muchos Riquelme. ¿Te nombro? Alonso, Bochini, Zanabria, Brindisi, Babington... Y podría seguir. Desde que se juega con los famosos carrileros, dejaron de existir los enganches.
Alonso: Totalmente de acuerdo. Se acabaron los potreros y se terminaron los “diez”.

Y sí, pinta la nostalgia. “Te confieso: me hubiera gustado tener un partido homenaje como tuviste vos, Beto”, le dice Mouzo, sensiblero. Y vaya si lo merecería el eterno zaguero central: 423 partidos en Boca (¡récord!), tres veces campeón local, dos veces de América y rey del mundo en 1977, con aquel equipo del Toto Lorenzo. Ahora trabaja en las divisiones inferiores, con la lupa en los nuevos talentos.

“Yo, de alguna forma, me retiré el día que River ganó la Copa Intercontinental, en 1986 –dice el Beto–. Ni di la vuelta olímpica. Te juro que ese día sentí un escalofrío en la espalda... Un escalofrío de muerte futbolística…”. Efectivamente, Alonso se retiró al año siguiente, en un Monumental repleto, tras 372 partidos y 149 goles. Para la mayoría de los riverplatenses, el Beto es el ídolo máximo.

Antiguos rivales, la onda entre ellos es excelente. No por nada se llevan apenas cuatro días: Alonso nació el 4 de enero de 1953, en Florida; Mouzo, el 8, en Avellaneda.

–Beto, este año tuviste un cruce dialéctico con el Ogro Fabbiani. ¿Qué pasó?
Alonso: Opiné y me faltó el respeto... Dejá, no quiero hablar más. En mi época me aconsejaban un Pedernera, un Labruna, y yo paraba la oreja y tomaba nota. Jamás les iba a faltar el respeto.

–¿Los pibes escuchan, Roberto?
Mouzo: Te cuento de uno que juega en mi puesto: (Juan) Forlín. Gran jugador, gran pibe. Lo conozco desde la Novena. Es el futuro de Boca. Contra Vélez lo expulsaron por primera vez en su vida.

–¿Qué jugador de la Argentina les gusta?
Alonso: (Javier) Pastore, el pibe de Huracán. Tiene una habilidad impresionante. Me hace acordar a Rojitas.
Mouzo: A mí (Leandro) Caruso, el de Godoy Cruz.

–¿Y qué puede pasar con el retorno de Ortega, Beto?
Alonso: Lo que me interesa de Ariel, por sobre todas las cosas, es la parte humana. Que se cure. Y que la rompa y se retire en River con un partido homenaje como tuve yo. En lo futbolístico, estoy seguro de que el Burrito les va a sacar presión a los compañeros.

Se vino la noche, nomás. El domingo futbolero comienza a ser historia. Hace un rato, Boca perdía 2-0 con Vélez y agudizaba su mal momento. Más temprano, River vencía a Independiente por idéntico resultado, luego de tres encuentros sin triunfos. La charla, entonces, deriva hacia los recuerdos. Momentos compartidos en la Selección (“todavía recuerdo cuando el Beto jugaba junto con Diego en la preparación para el Mundial 78. ¡Las cosas que hacían, por Dios!”, dice Mouzo); duelos superclásicos (“nada me gustaba más que jugar en la Bombonera: ahí los triunfos valían doble”, asegura Alonso, que hizo dos goles el día de “la pelota naranja”).

Mouzo: Mirá si los tiempos habrán cambiado que una vez, en un superclásico, le quité una pelota limpita a Mario Kempes y me aplaudió la platea de River. ¿Te lo imaginás ahora?
Alonso: Te cuento una yo. ¿Viste que ahora los jugadores se la pasan reclamando tarjetas amarillas para el rival, que no deja de ser un colega? Recuerdo un superclásico: el partido ya terminaba, nosotros ganábamos 3-1 y viene Pernía y me pega un patadón. Al Tano lo habían expulsado hacía poco. Entonces va, me levanta y me dice al oído: “Perdoná, Beto. Hablale al referí. Decile que no me eche”. Le hablé, por supuesto. Y lo dejó en la cancha. Tienen 56 años, con apenas 4 días de diferencia. “¿Sabés cuántos superclásicos jugué? Veintinueve. Y vos, siempre impecable, Beto”, recuerda Mouzo. “Y vos siempre un tipazo”, elogió Alonso.

Tienen 56 años, con apenas 4 días de diferencia. “¿Sabés cuántos superclásicos jugué? Veintinueve. Y vos, siempre impecable, Beto”, recuerda Mouzo. “Y vos siempre un tipazo”, elogió Alonso.

“Te confieso: me hubiera gustado tener un partido homenaje de despedida como tuviste vos, Beto” (Mouzo)

“Te confieso: me hubiera gustado tener un partido homenaje de despedida como tuviste vos, Beto” (Mouzo)

Allá atrás festejan los charrúas de Defensor Sporting. Acá, cabizbajo, se va triste Riquelme, tras ser eliminado de la Copa Libertadores en octavos de final. Encima, al perder con Vélez 2 a 0, quedaron en el puesto 17º en el Clausura.

Allá atrás festejan los charrúas de Defensor Sporting. Acá, cabizbajo, se va triste Riquelme, tras ser eliminado de la Copa Libertadores en octavos de final. Encima, al perder con Vélez 2 a 0, quedaron en el puesto 17º en el Clausura.

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