«En la profesión y en la vida, me gusta romper las reglas» – GENTE Online
 

"En la profesión y en la vida, me gusta romper las reglas"

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"¿Y habrá alguien a la llegada, Fer?”, pregunta ella apenas despega de
Buenos Aires, “Supongo que un par de medios. Aterrizaremos a las 00:15 AM,
Naty
”, le contesta su manager, Fernando Moya. “Entonces voy a pedirle a
la azafata que me despierte media hora antes de llegar, así me arreglo un
cachito
”, comenta, la convoca, le agradece por anticipado, apaga la luz e
intenta dormir. Y por un instante, pierde noción del tiempo y la distancia:
tanto que no distingue si está soñando o está despierta al verse envuelta en una
decena de coronas de flores, moviendo el vientre y danzando en medio de una
tribu local, rodeada de 1500 fans. “Pellizcame, Fer, esto no es verdad”,
vuelve su mirada a Moya. “Es verdad”, aclara él. “¡Pero la azafata
nunca me despertó!
”, retruca Oreiro. “Se olvidó, Naty. Se olvidó.”

Jamás había pisado la Polinesia, Natalia Marisa Oreiro (27). Y su cara, aún
sorprendida en la combi que la lleva al centro de Papeete, parece no
desdecirlo. Tampoco su marido, Ricardo Mollo (46, músico), que la acompaña de
cerca. “Llevaba un año, desde la gira de Turmalina, sin recitales, y andaba
con ganas de volver al ruedo
”, apunta la montevideana, botella de agua
mineral en mano. “Pero no esperaba semejante recibimiento. ¿Cómo puede ser
que si acá se habla en francés, la gente recién cantó mis letras como si fueran
rioplatenses? Andaba con ganas de volver al ruedo
”, insiste.

–¿Qué fue de su vida en los últimos cinco meses?
–Nos levantamos nuestra pequeña casa de madera y piedra en un sitio
maravilloso de las sierras cordobesas que jamás mencionaré, leí libros de
(Fernando) Pessoa y (Alejandra) Pizarnik, intervine en documentales de
Greenpeace
, comí poca carne y algo de harinas –me considero adicta a éstas–,
abusé de los videos y del zapping –hasta programas de chimentos puse:
quién no es un poco chusma–, toqué batería, escuché a Deep Forest, Bryan Eno… No
sé, descansé y tomé impulso para encarar el año 2005.

–¿Sacó una conclusión de la experiencia El deseo?
–Para que haya días con sol tiene que haber días con lluvia, sino quién se
daría cuenta de la diferencia. La vida es así, sube, baja, sube, baja.

–Sin embargo, hay ciertas experiencias que suben el rating, y otras, que
lo bajan.
–Admito que en lo comercial quizá no resultó lo esperado. Igual, el dulce de
leche es rico, pero comerlo a diario empalaga. Yo soy actriz, no actriz de…
Apuesto a profundizar y crecer en mi actividad, a riesgo de que no siempre me
vaya ciento por ciento bien y que a veces se me trate de muy metida…

–¿Lo es?
–Lo soy. Si yo me involucro en un proyecto y le va bien, nos va bien a
todos. Si le va mal, la culpa es mía. ¿Cómo no me voy a meter? Y soy además de
pelearla hasta el final, y de no fijarme demasiado en la mirada del otro.

–¿Ni en el ego propio de una artista “malcriada” por el éxito?
–…Reconozco que el p… ego anda dando vueltas por ahí continuamente. Pero
también resulta sano mirarte al espejo de tu casa y comprobar que de cuando en
cuando te sale un granito.

Es viernes diez de la noche, y 6000 personas gritan su nombre en el Estadio
Toata. 2000 se quedaron afuera, motivo por el cual la organización
informa que ofrecerá un segundo show en dos días, que repetirá los mismos
números. “Ayer a las seis de la tarde intenté llamar al room service del
hotel y no me atendía nadie. Luego me confirmaron que el país se detiene a la
hora de Muñeca brava
”, advierte Natalia, desde el camarín, y agrega: “La
novela me ha generado propuestas de Sri Lanka, de Costa de Marfil, de Marruecos…
Debería hacer una gira como la que llevé a cabo a principios de 2004 en Rusia
”,
imagina.

–Lugar al que en mayo volverá.
–Seguro, para encarar los doce capítulos de la miniserie Al ritmo del tango.
Seré la esposa de un futbolista y andaré entremezclada con la mafia. En abril
comenzaré a estudiar el idioma, en mayo y junio hacemos las escenas de set.

–¿Va a llevarlo a Mollo?
–No lo llevo, viene porque quiere. Quizá también me visite en Israel, donde
seguiré mi gira cinematográfica, puesto que allá rodaré parte de una comedia aún
sin nombre coproducida por Argentina Sono Film, Francia y la propia Israel.

–¿La distancia es una buena o mala pócima para el matrimonio?
–Yo preferiría no separarme nunca.

–¿Radicarse afuera?
–Gracias a mi trabajo he recorrido unos treinta países y, si bien soy
charrúa, a los 16, 17 de edad, elegí la Argentina como hogar. Podría radicarme
en otro sitio. Ocurre que al cabo de un tiempo regresaría angustiada. Me encanta
irme pero volver.

Firma autógrafos en Tahiti Music. Lee los diarios y revistas que la
publican en tapa. Acerca algunas primicias: “La semana que viene grabaré un
capítulo del unitario Botines. Hablamos un montón de veces con Adrián (Suar) y
recién ahora se dio debutar en Pol-ka
–explica–. Además, entablé un
compromiso de palabra para participar en una película de
Ideas del Sur,
la productora de Marcelo (Tinelli). Proyectos, anoto a rabiar, incluso un cuarto
disco en las gateras. Adoro la variedad
”, sostiene.

–Usted nació el 19 de mayo de 1977 y en estos tiempos cumple media
existencia de carrera. ¿Qué ve hacia atrás desde aquella nena del barrio El
cerro hasta la actual chica de Palermo Soho?
–Mirá, yo de chiquita quería ser Marilyn Monroe, luego de adolescente,
Bettie Page, y ahora sólo quiero ser la mejor versión posible de Naty Oreiro.

–¿Cómo es usted?
–Ecléctica. En la profesión y en la vida, me gusta romper las reglas. Soy un
vals, un rock, un blues, un candombe y un bolero. Soy una mina coqueta,
compradora de ropa, a la que le encanta andar descalza. Alguien que carece de
agenda, mail, celular, internet, bíper y auto.

–¿Por qué tal desconexión con el mundo?
–Necesito un relax. La información extrema me paraliza y quita imaginación.
Aparte, contrario a lo que parece, soy súper solitaria. Sé que a veces me paso
de charlatana, porque repito las cosas para quedarme tranquila de que se
entendieron, pero a mí me encanta permanecer en silencio.

¿Y habrá alguien en la partida, Fer?”, pregunta ella apenas la combi
rumbea al Aeropuerto de Papeete., “Supongo que un par de medios. Partimos a
la 1.30 AM, Naty
”, le contesta de nuevo su manager. Y unos minutos después,
ahora sí despierta, consciente y envuelta en una decena de coronas de caracoles
que le pesan media tonelada, sueña despierta rodeada de otro gran número de fans.
Se me cumplieron más sueños de los que soñé. Uno de los que me queda es
tener hijos. Hijos de verdad. No los dieciocho que ya me inventaron.
Sobre las arenas del Océano Pacífico e inmersa en el paradisíaco paisaje de 
Tahití, la uruguaya afirma que “<i>de chiquita quería ser Marilyn Monroe, de<br />
adolescente, Bettie Page, y ahora sólo quiero ser la mejor versión posible de<br />
Naty Oreiro</i>”.

Sobre las arenas del Océano Pacífico e inmersa en el paradisíaco paisaje de
Tahití, la uruguaya afirma que “de chiquita quería ser Marilyn Monroe, de
adolescente, Bettie Page, y ahora sólo quiero ser la mejor versión posible de
Naty Oreiro
”.

“<i>El dulce de leche es rico, pero comerlo a diario<br />
empalaga. Yo soy actriz, no actriz de... Apuesto a profundizar y crecer en mi<br />
actividad, a riesgo de que no me vaya siempre ciento por ciento bien y que a<br />
veces se me trate de muy metida…</i>”

El dulce de leche es rico, pero comerlo a diario
empalaga. Yo soy actriz, no actriz de... Apuesto a profundizar y crecer en mi
actividad, a riesgo de que no me vaya siempre ciento por ciento bien y que a
veces se me trate de muy metida…

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