“En Inglaterra tengo dos pasatiempos: jugar al golf y llevar a mi hija al jardín” – GENTE Online
 

“En Inglaterra tengo dos pasatiempos: jugar al golf y llevar a mi hija al jardín”

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Cultura Apache” reza la remera de furioso color rojo. “Es para que a nadie le queden dudas de dónde salí. Todo lo bueno y lo malo que tengo lo saqué del Fuerte, mi lugar en el mundo”, aclara el hombre que nació en Ciudadela y pasó dieciséis años de su vida en el departamento L del primer piso de la Torre B de Barragán 214, pleno corazón del barrio Ejercito de los Andes, más conocido como Fuerte Apache. “Espíritu de Potrero” se puede leer en otra remera de color negro. “Es un poco mi vida, mi historia, lo que quiero mostrar dentro de un campo. Aunque esté jugando en Old Trafford, el estadio del Manchester, o en la canchita del barrio con mis amigos, cuando tengo la pelota en los pies quiero encarar, gambetear, meter los mismos sombreros que tiraba de pibe y hacer las cosas que siento”, dice el ex jugador de Estrella del Uno, su primer equipo de fútbol, que era dirigido por su papá, Segundo Raimundo. “Carlitos Tevez” tiene impreso en la espalda el buzo gris con capucha con una “V” formada por dos espadas y una corona en la parte superior. “Esos símbolos los diseñé yo, y representan lo que soy dentro del campo. La lucha de un pibe que salió de Fuerte Apache y terminó conquistando Inglaterra”, cuenta orgulloso el delantero del Manchester United y de la Selección argentina.

Es lunes. Son las seis de la tarde y el termómetro marca 23 grados en Puerto Madero. Carlos Tevez (24) ingresa al local El Porteño junto a su esposa, Vanesa, y su hija, Florencia, de tres años, y enseguida rompe el hielo con un “¡qué calor que hace acá, papá!”. También están sus padres, Segundo y Adriana, dos de sus cinco hermanos, Diego y Débora, su representante, Adrián Rouco, y amigos de la infancia que además integran su grupo musical, Piola Vago. No podían faltar… Carlín está a punto de presentar TVZ, su propia línea de Nike, sumándose así al selecto grupo de la marca que integran estrellas del deporte como Ronaldinho, Michael Jordan, Rafa Nadal, Tiger Woods, Agustín Pichot y Manu Ginóbili. “Es algo que quería hacer desde hace mucho tiempo, y poder concretarlo junto a Nike es un sueño cumplido”, dice Carlos en el arranque de la charla, mientras enseña distintos bocetos que él mismo dibujó para dar vida a la colección.

–¿De chico soñabas con tener tu propia línea de ropa?
–No. Esta es una fantasía que surge desde que soy profesional. De chico, por la realidad que vivía, no era de soñar tanto.

–¿Y cómo nació esto? ¿Fue una idea tuya o una propuesta de Nike?
–Surgió entre los dos. Yo tenía un cuaderno con varios graffiti que había hecho en la época que escuchaba mucho hip hop. Y después le agregué la corona y las espadas, que son una especie de símbolo de mi lucha en la cancha. Es una síntesis de lo que soy jugando y de mi vida de barrio.

–Recién hablabas de tu infancia humilde... ¿Te pusiste a pensar cómo cambió tu vida en tan poco tiempo?
–Sí, pero lo importante es que no me olvidé de lo que sufrí y de lo que viví en el barrio. Tenga la plata o los títulos que tenga, nunca voy a renegar del lugar de donde salí.

–Tus amigos siguen siendo los mismos de siempre, y cada tanto te das una vuelta por Fuerte Apache para comer un asado… ¿Cómo ves el barrio hoy?
–Igual que siempre. Lo único que siento es que estoy un poco más grande y la canchita en la que jugaba es cada vez más chica (carcajadas). Cuando vuelvo a pisar ese potrero, y lo comparo con los estadios en los que juego, se me llenan los ojos de lágrimas. Es una sensación linda y rara. Me acuerdo que a veces tenía que jugar en esa canchita para llevar un mango a casa y ayudar a mis viejos…

–Y aquí están, disfrutando esto con vos. ¿Cómo reaccionaron cuando les dijiste que ibas a sacar tu línea de ropa?
–Están felices, porque todo lo bueno que me fue pasando en la vida ellos lo viven al lado mío. Carlos Tevez no es una sola persona: es un equipo completo. Tengo a mi mamá, a mi papá, a mi señora, a mi hija, a mis hermanos y mis amigos: ellos son las personas que están a mi lado cuando estoy mal o cuando sufro.

–En realidad, fueron muchos cambios en muy poco tiempo: tu llegada a Boca, la venta al Corinthians de Brasil, y luego tu paso al fútbol inglés. ¿Cómo te adaptaste a la vida en Europa?
–Muy bien. Lo de Brasil fue un poco más fácil, porque si extrañaba a alguien me venía o lo hacía viajar. En cambio viviendo en Inglaterra fue más complicado por la distancia, pero es algo que ya superé.

–¿Qué fue lo que más te sorprendió?
–Todo. En el fútbol, la potencia física de los jugadores y el lujo de los estadios. Y en el día a día es una cultura muy diferente a la nuestra. También, muchas veces pienso que aquellos lugares que antes veía por la tele o en una revista, ahora tomo un tren o un avión y los puedo ir a visitar.

–Llevaste a tus padres para que conozcan Inglaterra. ¿Qué dijeron?
–Y… Para ellos era todo muy distinto, algo nuevo a cada paso que daban. Pero lo disfrutaron mucho.

–¿Tenés alguna anécdota de esos encuentros?
–Ni bien llegué, una de las cosas que más me costaron fue el tema del idioma. Yo no hablaba ni una palabra en inglés, y por ahí le quería preguntar algo a alguien y no entendía nada. Entonces, cuando llegaron mis papás o mis amigos yo les decía: “Andá y preguntále a aquel, que habla bien español”. Y resulta que el tipo era un inglés cerrado que les respondía y ellos no sabían qué les estaba diciendo. Eso fue divertido (carcajadas).

–¿Y vos cómo entendías al técnico o a tus compañeros?
–El primer año, en el West Ham, tuve un traductor. Después el oído se me acostumbró y comencé a entender sin problemas.

–En una nota que hicimos antes de que viajaras a Brasil, dijiste: “Quiero terminar el secundario para regalarle el título a mi vieja”. ¿Seguiste estudiando? ¿Pudiste terminar?
–No, es algo que todavía tengo pendiente y que pienso hacer. Pero la verdad es que ni en Brasil ni en Inglaterra estudié nada…

–¿Qué hace Carlitos Tevez cuando no juega al fútbol?
–Juego mucho al golf con mi mujer. Empecé a tomar clases cuando estaba en Brasil y ya le agarré la mano.

–Y Florencia, tu hija, ¿se adaptó a la vida en Inglaterra?
–Sí, Floppy ya es toda una lady (carcajadas). No… Hablando en serio, gracias a Dios se adaptó, y muy bien. Va al jardín a la mañana y ya tiene muchos amiguitos.

–Hace unas semanas, Fabricio Oberto (el basquetbolista de la NBA radicado en los Estados Unidos) me decía que cuando vuelven al país a su hija se le mezclan los idiomas. ¿A Florencia le pasa lo mismo?
–No, ella cambia rápido el chip. Allá, en Inglaterra, con sus amigos habla en inglés y en casa habla español. Y cuando llegamos acá no tiene problemas.

–¿Es muy pegada a vos? ¿La llevas al colegio y esas cosas?
–Sí, es terriblemente “papera”, y muy compañera. Por las mañanas la llevo al jardín, y cuando puedo también la voy a buscar. De hecho, mis dos pasatiempos favoritos son allá el golf y llevar a mi hija al jardín.

–Te transporto al futuro. ¿Te imaginás radicado en Londres, con tu hija casada con un inglés, o volviendo pronto a la Argentina?
–Lo del marido inglés ni lo pienso, porque para que Floppy tenga novio falta… y mucho (carcajadas). Me imagino volviendo al país: no me veo viviendo en Inglaterra ni en ningún otro país que me toque jugar…

–¿No cambiarías la vida en Argentina si te aseguran que durante quince años vas a ser figura en el fútbol europeo?
–¡No, ni loco! Yo me imagino dentro de unos años comiendo asado con mi familia y mis amigos y haciendo goles con la camiseta de Boca. ¡No sabés las ganas que tengo de volver a la Bombonera con la azul y amarilla.

En el local <i>El Porteño</i>, Carlos luce su nueva línea de indumentaria. El fue el encargado de aprobar todos los dibujos y logos, y de elegir los colores de la ropa.

En el local El Porteño, Carlos luce su nueva línea de indumentaria. El fue el encargado de aprobar todos los dibujos y logos, y de elegir los colores de la ropa.

<i>“Esos símbolos los combiné yo. Representan lo que soy en la cancha. La lucha de un pibe que salió de Fuerte Apache y terminó conquistando Inglaterra”</i>.

“Esos símbolos los combiné yo. Representan lo que soy en la cancha. La lucha de un pibe que salió de Fuerte Apache y terminó conquistando Inglaterra”.

<i>“Hoy, cuando vuelvo a pisar el potrero en el que jugaba de chico, se me llenan los ojos de lágrimas. A veces tenía que jugar en esa canchita para llevar un mango a casa y ayudar a mis viejos”</i>.

“Hoy, cuando vuelvo a pisar el potrero en el que jugaba de chico, se me llenan los ojos de lágrimas. A veces tenía que jugar en esa canchita para llevar un mango a casa y ayudar a mis viejos”.

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