“En este viaje compramos el anillo de compromiso” – GENTE Online
 

“En este viaje compramos el anillo de compromiso”

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Tarde de viernes. Abril 5. Miami. Lluvia a toda vela. Andrea Rincón (28) y Alejandro Sergi (41) esperan en su room 224 del hotel boutique Shore Club, en South Beach, que el cielo les dé tregua. Misión: comprar los anillos de compromiso en la joyería Swarovski, sobre la Lincoln Road. Paso decisivo: "El viaje nos sirvió para unirnos y conocernos mucho más, tal vez porque estamos lejos de casa: un lugar neutral. Y el sábado vamos a Nueva York: tenemos entradas para el Radio City, donde el domingo canta Leonard Cohen, el Sabina inglés. Andrea no lo conoce y creo que se va a enamorar de su música", cuenta Ale, la voz del grupo Miranda! Y Andrea le hace coro: "Estos días son mágicos. Cada vez estoy más segura de que quiero casarme con este hombre". Juramento pronunciado con sonrisa de oreja a oreja. Todo, además del amor, le rueda sobre brillantes rieles: "Cuando vuelva a Buenos Aires tengo que definir mi próximo capítulo, porque tengo varias propuestas: panelista de tele, trabajo en Ideas del Sur y teatro".

HISTORIA VELOZ. Se conocieron en enero. Lugar: la disco Molino Rojo, Villa Carlos Paz. Ocasión: recital de Ale. Hecho más que sugerente: él la acompañó en la temporada de Noche de Astros, con viaje incluido a la entrerriana Colón, segundo punto de la gira. Meses muy intensos... fuera del escenario. ¡Inseparables! Sin embargo, tanta proximidad generó peleas que –vía Twitter– parecían definitivas. Pero fulmíneas reconciliaciones en menos de lo que canta un gallo. Why? "Es que somos muy románticos, muy explosivos. Todo lo vivimos en blanco y negro, sin matices. Pero de algo estamos segurísimos: ¡Nos queremos!", dice Ale mientras avanza con ella rumbo a Sushi Siam paladeando un plato especial y el casi obligatorio mojito: magnífico (histórico) cóctel caribeño de ron y hierbas frescas: uno de los que amaba en La Habana Ernest Hemingway... Tomados de la mano, claro. Y besándose cada tanto, también.

EL VIAJE CLAVE. Llegaron a Miami el martes 2, vuelo 908 de American Airlines. Primeros días obvios: sol, mar, la arena. Sol que hizo mella en la frente de Ale, roja primero y descascarada después. Febo asoma, pero no perdona. Miércoles: puro shopping; ropa, zapatos y tecnología de última generación. Jueves: más y más y más playa. Para él, con protector 50. Viernes: el Día D. Se zambulleron, pero no en el mar: en la joyería Swarovski, para elegir los anillos que sellarán su compromiso. Confesión de Andrea, casi previsible luego de la más que simbólica compra: "Al lado de Ale estoy feliz y tranquila. No podemos pasar un día separados. El es mi paz y yo soy su torbellino. Ya en el verano planeamos este viaje, y Ale me regaló los pasajes para mi cumpleaños. Las peleas quedaron atrás".

Sábado: vuelo a Nueva York. Para Andrea, "mi primera vez". Pero con guía especializado: "Nos vamos a quedar una semana. Quiero llevarla a un tour completo: recitales, museos de arte y lugares loquísimos". Enigma: ¿el compromiso, cuándo? Por ahora callan, pero sería en la mismísima Gran Manzana. En todo caso, hay ya una certeza: "Nos casamos el 12 en la iglesia Santa María de los Angeles, barrio de Saavedra". Promesa dicha a coro. Y como testigo, la lluvia, que los mojó pero les regaló una larga siesta pasional en el hotel, mientras los anillos –sin mirar–, descansaban en un placard, esperando los dedos de la pareja. Mudos, pero... ¿definitivos? Que así sea, y sin querellas. Aunque sus paseos no sean por las noches de Pompeya, como cuenta cierto tango.

En sus cuatro meses como pareja van empatados: dos rupturas, dos reconciliaciones. ¿Por qué? “Porque somos tan pasionales que no podemos evitarlo”, confiesan. Pero la tercera –la boda– será la vencida. Eso sí: a la hora de elegir los anillos se pusieron de acuerdo.

En sus cuatro meses como pareja van empatados: dos rupturas, dos reconciliaciones. ¿Por qué? “Porque somos tan pasionales que no podemos evitarlo”, confiesan. Pero la tercera –la boda– será la vencida. Eso sí: a la hora de elegir los anillos se pusieron de acuerdo.

“Estos días son mágicos. La estamos pasando muy bien. Cada vez estoy más segura de que quiero casarme con este hombre” (Andrea)

“Estos días son mágicos. La estamos pasando muy bien. Cada vez estoy más segura de que quiero casarme con este hombre” (Andrea)

“Somos puro fuego. Todo es blanco o negro, sin matices. Por eso nos peleamos tanto y nos reconciliamos al toque. ¡Pero nos amamos!” (Ale)

“Somos puro fuego. Todo es blanco o negro, sin matices. Por eso nos peleamos tanto y nos reconciliamos al toque. ¡Pero nos amamos!” (Ale)

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