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"En este equipo no queremos estrellas"

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Pilar. Estancia La Mariana, con más de cien caballos acuartelados en sus
establos. Y el perfume de las cosas que tenían que pasar. Cuatro ases se bajan
de sus monturas. Los hermanos Merlos, Juan Ignacio -Pite su apodo, 35 de edad, 9
de handicap, casado con Mariana Irazu, dos hijos: Juan Cruz y Celina-, Sebastián
-Sebi, 31, 9 de handicap, casado con Silvina Neyra, dos hijos: Segundo y Olivia-,
Agustín -Tincho, 27, 8 de handicap, casado con Celina Caset-, más Francisco de
Narváez junior -Paco, 27, 8 de handicap, casado con Rocío González-. Para los
dos primeros, ubicados en el top ten del mundo según el ranking del World Polo
Tour, fueron cuatro años gloriosos junto a La Dolfina de Adolfo Cambiaso, dos
coronas del Abierto de Palermo incluidas. Pero, a fin del año pasado, se acabó.
Separación, y nuevo equipo. Se miran. Y se entienden. Les pica el estómago.
Hambre de gloria, que le dicen. Y en familia.

"Era cantado que íbamos a jugar entre hermanos -explica Juan Ignacio, el
líder indiscutible del asunto-. Ese es el origen del polo: la familia y el
campo. Todos los grandes equipos de la historia se conformaron en familia.
Siempre es más fácil aceptar un consejo de un hermano. Tenés el mismo idioma. Y
nosotros tres nos conocemos de sobra."
La posta la toma Sebastián: "Siempre
estuvo la idea de jugar juntos. Esperamos a que Agustín estuviera un poco más
maduro en el polo de alto handicap y, además, encontrar un jugador como Paco que
nos calzara
". De Narváez acota: "Por lo visto, la química está bien
puesta: en la sangre".

Ahora, ¿cuál es aquí el plan de acción? "Polo abierto", contestan ellos. En un
deporte hoy en día signado por divos del taco, por figuras que se llevan el
partido, el triunfo y la fama a cuestas, esto cae inusual. Juan Ignacio es
certero al respecto: "La gente se cansó de los unipersonales. Añora el juego
viejo, donde los cuatro se bancan y ponen la vida para ganar"
. Agustín dice
lo suyo: "No es morfarse la bocha, anotar y no pasarle al otro porque tenés
miedo de que no haga el gol. El pase va siempre al compañero mejor ubicado. Y la
palabra del otro es palabra santa".
Una postura muy diferente, por lo visto.

-¿Tan así es el asunto?
Sebastián: No somos estrellas. Ni las queremos en este equipo. Simplemente
somos cuatro flacos que le ponemos todo lo que tenemos en nuestros calzones.
Bueno, más diferente aún.

Y quien pida inusual, tiene las dos últimas finales del Abierto de Palermo, el
mayor torneo del planeta. Cambiaso, al mando de La Dolfina. La hinchada del club
Nueva Chicago, con sus bombos y petardos, casi marcianos en un juego que no es
fútbol. Hubo caos. Y controversia. En el medio, con los colores de La Dolfina,
Sebastián y Juan Ignacio, que definen: "El polo de hoy es como era el fútbol
de hace cincuenta años. Un deporte familiero. Y no está preparado para recibir
ese tipo de cosas. A mí me asusta llevar a la cancha a mi pibe para ver a Boca.
El polo tiene que ser popular, pero en un buen sentido".

Popular, dice. Pero el polo, siempre se dijo, es cosa de elite. De Narváez sale
al cruce: "Nosotros no nos identificamos con eso ni ahí". Y Juan Ignacio
define el tiro: "Yo ya estoy curado de espanto en ese sentido. Hay muchísima
gente que sigue al polo porque lo ama, que no entienden que venga gente sólo
para figurar en las revistas. Este es un deporte costoso, pero de raíces
humildes. Después vienen los príncipes, toda esa irrealidad. Ese es el mundo que
uno no vive. Lo importante es saber cuál es tu lugar".

A fines del año pasado, decíamos, hubo separación de Cambiaso, tras una
estruendosa final que se les escapó por poco, con triunfo de La Aguada. ¿Pelea
de por medio? "No", dice Sebastián, "Estamos agradecidos y felices de
haber jugado cuatro años juntos. Cambiaso es un jugador desconcertante, bárbaro.
Llegamos a logros increíbles, entre ellos, dos Abiertos de Palermo. Igual, era
cantado que íbamos a armar La Mariana
".

De padre -mejor dicho, de patriarca-, lo tienen a Héctor, Cacho, uno de los
polistas más celebrados de estas pampas, parte del mítico Santa Ana, que se alzó
con la Triple Corona -el máximo galardón del juego- en 1978. Y de padrino, a
Tommy Lee Jones, astro de Hollywood y polero de alma. Es patrón de Agustín desde
hace tres años, y el approach para el padrinazgo fue del equipo mismo. La idea
le encantó. Por demás, jugó con Agustín y Sebastián semanas atrás en la copa
Masters en Palermo, que mezcla jugadores y patrones. Tincho mismo dice: "Es
un apasionado. Su gran sueño es jugar el Abierto de Palermo…"

-Me imagino que eso va para ustedes también.
Los cuatro: Ma' que jugarlo… ¡ganarlo! Y de paso, entrar en la historia.

Este 15 de septiembre, empieza la carrera, en el Abierto de Tortugas, el primer
gran torneo de la temporada. Y sobre la historia, con qué tinta la escriben,
veremos.

El 15 de septiembre La Mariana debutará en el Abierto de Tortugas. Ellos son: Paco De Narváez, Juan Ignacio, Sebastián y Agustín Merlos.

El 15 de septiembre La Mariana debutará en el Abierto de Tortugas. Ellos son: Paco De Narváez, Juan Ignacio, Sebastián y Agustín Merlos.

Agustín y Sebastián, en la cancha 1 de Palermo junto a Tommy Lee Jones.

Agustín y Sebastián, en la cancha 1 de Palermo junto a Tommy Lee Jones.

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