“En esta nueva etapa me encantaría ser mamá” – GENTE Online
 

“En esta nueva etapa me encantaría ser mamá”

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Cuenta la historia que durante una gira por Sudáfrica y Rhodesia, en 1965, la Selección argentina de rugby jugó 16 partidos y ganó 11. Pero en uno rompió con todos los pronósticos, al derrotar por 11 a 6 a los Junior Springboks (la selección sudafricana) en el mismísimo Ellis Park Stadium. Un periodista local, del semanario The Weekly Farmers, confundió el yaguareté que el equipo argentino tenía estampado en su escudo y empezó a hablar en sus crónicas de “los pumas”. Así, hace más de cuarenta años, nació el apodo con el que hoy el mundo reconoce al conjunto nacional.

En cambio, para saber la historia de Las Leonas no hay que sacudirle el polvo a ningún libro ni revista de deportes. Basta con hablar con Magdalena Aicega (34), la capitana en los Juegos Olímpicos de Beijing: “Estábamos en el Cenard, preparándonos para los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, y la psicóloga nos reunió en el vestuario a Vanina (Oneto), Karina (Masotta) y a mí, y nos dijo: ‘Estuvimos pensando en un nombre que las distinga como equipo. ¿Qué les parece?’. A mí, como del alma, me salió Leonas. Lo pensamos, lo discutimos entre todas, surgieron otros nombres, pero finalmente quedó Las Leonas. Inés Arrondo hizo el primer diseño del animal, lo estampamos y salimos a jugar con esa remera en la segunda etapa de los Juegos de Australia. Jamás imaginamos que ese día, de alguna manera, comenzamos a cambiar la historia del seleccionado de hockey femenino”.

Para ese entonces, hacía siete años que Magui defendía la camiseta de la selección. Su debut había sido en el Campeonato del Mundo Junior de Barcelona, en 1993. Su garra y coraje en la defensa hizo que al año siguiente ya integrara el plantel del seleccionado mayor que finalizó segundo en el Mundial de Dublín, Irlanda. Todo un anticipo de la generación dorada que cambiaría la historia argentina del hockey femenino. Entre sus máximos pergaminos, además de terminar siendo la capitana en los dos últimos años, figuran: tres medallas olímpicas (plata en Sydney 2000 y bronce en Atenas 2004 y en el reciente Beijing). Y tres podios en cuatro Mundiales: plata en Irlanda 1994, oro en Australia 2002 y bronce en España 2006.

Además, es la jugadora que tiene el récord de mayor cantidad de Champions Trophy jugados. En sus diez presentaciones conquistó cinco medallas: dos oros (2001 y 2008), dos platas (2002 y 2007) y bronce en 2004.

Sí, como se ve, la muchacha ha recorrido un largo camino. Y hoy, a los 34 años, la jugadora que toda su vida defendió –y defiende– la camiseta del club Belgrano, se despidió de la Selección nacional: “Fueron quince años maravillosos, pero éste es el fin. Quiero comenzar una nueva vida y para eso era necesario que dejara a Las Leonas”, dice Magdalena, y se dispone a repasar una historia brillante.

–¿Cómo nació esta pasión?
–Cuando tenía siete años mis papás me llevaron, junto a mi hermano Tomás, al club Belgrano, para que practicáramos algún deporte. El se inclinó por el rugby y yo por el hockey: así de simple.

–Habláme de tu debut en primera división.
–Era una nena. Tenía 14 años y mucho miedo por todo lo que significaba. Todavía recuerdo hasta el olor a jabón de aquel vestuario…

–¿Y el de la Selección?
–Fue un año después, para festejar mis quince. Me llamaron para la juvenil y eso me dio mucha confianza. A los 21, en 1994, pasé a la mayor y jugué el Mundial en Dublín. Desde entonces, nunca más me volví a sacar la celeste y blanca.

–Hasta hoy…
–Es verdad. Después del partido contra Alemania en Beijing, colgué los botines y el palo de la Selección para siempre.

–¿Fue una decisión difícil?
–No, porque yo pensaba hacerlo después del Champions Trophy que se jugó acá en Quilmes (2007) y nunca imaginé que iba a llegar a estar en China. Fue algo que lo venía madurando desde hace mucho y sabía que, después de tantos éxitos y alegrías, había llegado el final.

–¿Eras consciente de que esos éxitos de los qué hablás terminarían por cambiar la historia de nuestro hockey?
–En ese momento no me daba cuenta. Hoy sí. Causamos una revolución en el hockey en la Argentina.

–¿Cuánto tuvo que ver Vigil en esto?
–Mucho. Nos formó como jugadoras y sobre todo como deportistas. Cachito fue el que nos contagió esa mística de equipo. Además, nos enseñó que los valores están por encima de cualquier resultado.

–Y paralelamente al hockey, pudiste terminar una carrera profesional…
–Sí, antes de Sydney 2000 me recibí de nutricionista. Sabía que en algún momento el hockey se iba a cortar y que mi vida tenía que seguir de alguna manera.

–¿Estás trabajando en la especialidad?
–Sí, un par de días por semana, en una clínica privada. Además, tengo varios proyectos en carpeta…

–¿De qué tipo?
–Algunos relacionados con el hockey, otros no tanto; y otros relacionados a mi vida privada.

–Te casaste el 23 de diciembre de 2006 con Mariano Lorenzetti (30), jugador de rugby, que estuvo tres años jugando en Italia. ¿Cómo sobrevivió ese amor a la distancia?
–Fue duro, porque por ahí pasaban tres meses y no nos veíamos. Pero los dos somos personas maduras y teníamos muy en claro que debíamos hacer ese esfuerzo por el bien de nuestras carreras. El estaba afuera, haciendo una diferencia económica para la familia, y yo en la Selección, entrenando para mis últimos Juegos Olímpicos. Por suerte ahora decidimos que vuelva a jugar en Hindú y lo tengo a mi lado.

–Ahora que dejaste la Selección y que tenés a tu esposo en casa, ¿estás pensando en agrandar la familia?
–Sí, claro. Igual nunca dije “dejo para tener un hijo”. Pero en esta nueva etapa me encantaría ser mamá. Magui asegura que los años en la Selección fueron pura alegría: <i>“Antes de Beijing hicimos una gira por los Estados Unidos. Ganamos un solo partido... pero el viaje a Disney fue súper divertido”</i>.

Magui asegura que los años en la Selección fueron pura alegría: “Antes de Beijing hicimos una gira por los Estados Unidos. Ganamos un solo partido... pero el viaje a Disney fue súper divertido”.

<i>“Cachito Vigil nos formó como jugadoras y sobre todo como deportistas. Nos enseñó que los valores están por encima de los resultados”</i>.

“Cachito Vigil nos formó como jugadoras y sobre todo como deportistas. Nos enseñó que los valores están por encima de los resultados”.

Carrera larga desde la mitad de la cancha para terminar zambullidas en el césped sintético de Beijing, y luego, manteada para Magui, capitana y seguramente la mejor defensora de la historia nacional. Así celebraron Las Leonas, luego de vencer a Alemania por 3 a 1, el bronce en hockey y subieron a su tercer podio olímpico seguido, récord para equipos argentinos. A la derecha, el almuerzo despedida que le hicieron sus compañeras en el <i>restó Dover</i>, en Martínez.

Carrera larga desde la mitad de la cancha para terminar zambullidas en el césped sintético de Beijing, y luego, manteada para Magui, capitana y seguramente la mejor defensora de la historia nacional. Así celebraron Las Leonas, luego de vencer a Alemania por 3 a 1, el bronce en hockey y subieron a su tercer podio olímpico seguido, récord para equipos argentinos. A la derecha, el almuerzo despedida que le hicieron sus compañeras en el restó Dover, en Martínez.

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