“En esta banda, todos laburamos para el amor” – GENTE Online
 

“En esta banda, todos laburamos para el amor”

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¿Es una combi? ¿O una caldera? La banda va rumbo a Villa Carlos Paz, a relajarse en el hotel, porque vienen de Mar del Plata –están desde el 4 de enero en el teatro Radio City, donde ya los vieron más de 30 mil personas–, con tres horas de sueño, y el calor, francamente, no se soporta. Le demandan un poquito al chofer para que les suba el aire, pero ya no sabe qué decirles. Rubén Ehizaguirre hizo la suya en un auto más fresco. Adentro están Kike Teruel, Mario Teruel y su hijo Alvaro, que tiene 19 y está más despiertito, como zumbando. Claro, es su primer Cosquín. Ahí, la banda fue consagración en el ’94, y de ahí, las cosas imparables.
El año pasado, fue girar por casi toda Latinoamérica, hasta llegar a Los Angeles. Mar del Plata sigue hasta el 10 de este mes, pero eso sí, les quedan unas cuantas fechas más, como el 17 en La Rural, o el 14 en el Conrad de Punta del Este, justo para San Valentín. Y esta noche es el cierre del festival de Cosquín, la luna final en la plaza Próspero Molina. El honor es para Los Nocheros. Son, junto con el Chaqueño Palavecino, el monstruo más trabajador del folklore nuestro. Y se les nota en la cara. Esas hojas de coca salteña que apuran no son golosina. La combi calienta con el día. Lo mismo la cosecha de tanto trabajo hecho.

–Este año van a ser veinte años de carrera, con más de dos millones de discos vendidos –ni hablar de los pirateados–, largas giras por el continente, ventana al mercado gringo. Habrá que preguntarse qué les queda.
Kike:
¡Jua! No, chango. Nos queda esta noche en Cosquín, nos queda el hoy, porque esto se hace todo el tiempo. Necesitamos que a la gente le siga gustando. Esto es gusto y responsabilidad.

–Por lo menos les debe quedar la esperanza de tomarse un descansito...
Kike:
No, jamás. Difícil eso. Cuando entrás a este nivel, es imposible. Siempre estás pensando en lo que viene. El año se te hace días así. Pero nos encanta. De colgar los botines, ni hablar.

–Como decían: esta noche, Cosquín, capital nacional del folklore. Acá se consagraron doce años atrás. Es, digamos, como tocar en casa.
Mario:
Es que Cosquín tiene cosas que otros escenarios y otros festivales no tienen. Hay muchos que pueden ser mucho más grandes, pero es la vibración que sentís acá, donde se respira y se vive folklore. Sentís que se te caen las medias. Además, éste es el primer Cosquín del Alvaro.

–Eso, Alvaro. ¡Se te viene la noche! ¿Qué tenés en la garganta?
Alvaro:
¡Uff! ¡Ja, ja, ja! ¿Sabés que no estoy tan nervioso, che? Vine acá toda mi vida. Se me cruza la magia. Estoy como loco. Pero tengo muchísimas ganas de cantar, de subir a escena y dar todo lo que tengo para dar. Debuté, más que nada, en la gira del último año por toda Latinoamérica.

–A propósito… ¿Cómo hicieron con la coca en Aduana?
Kike:
¡Es lo mismo que el mate, viejo! La llevamos igual.
Alvaro: ¡Ja, ja, ja! Mi viejo, para ir a México, se llevó un arsenal.

–Ya que están, además de importar folklore, pueden importar el coqueo norteño.
Mario:
¡Ja, ja! ¿Por qué no, che?
Kike: El problema no es Aduana, sino la gente de Bromatología, que te la saca como a cualquier vegetal. Además, ellos saben quién pasa las cosas malas.

–Ahora, itinerarios internacionales agotadores, chicas que los esperan en la puerta del hotel, sustancias controladas en la valija… ¡Es como una gira de los Stones!
Kike:
Es que así es la música y la vida del músico, chango. Dentro de la situación está todo eso que vos decís. Esto es para divertirse y divertir. ¡Somos Los Nocheros Entertainment Group!

–Vos, Alvaro, arrancaste a la gorra y en las calles de Pinamar. Ahora, no tendrás que trabajar mucho con la cuestión femenina...
Alvaro:
¡Totalmente! Yo antes chamuyaba a full a las chicas, tenía que laburar un montón. Ahora caigo así, ¡y ya está!
Kike: Pero, ojo, no podés perder el training.
Alvaro: Claro, al muyo no hay que perderlo.
Mario: Además, lo bueno desde que está Alvaro, ¡es que apareció un treinta por ciento de pibas jovencitas entre el público! Y, hablando en serio, para mí, es un regalo de la vida que mi hijo esté conmigo en el escenario. Siento que el círculo se cerró...

El círculo se cerró también por otro lado, porqué está Alvaro, que anda de primera, pero no está Jorge Rojas, con su voz bárbara y su pinta aún mejor, que después de diez años hizo la suya, sacó disco propio, tiene su gira, sus fans y todo eso que tiene un solista. Para colmo, en esta edición número 46 de Cosquín, fue Premio Consagración. Kike habla de él en términos fríos, que no está pendiente de lo que haga él, que se merece lo que le está pasando, pero allá Jorge y acá Los Nocheros. Términos fríos, pero que algo denotan. A las 2 AM sale la banda en la plaza Próspero Molina, once mil personas para verlos a ellos, con sus trajes con glamour, y no tan Chalchaleros, pero con algo de Luis Miguel. Salieron con todo. Y se fueron con todo.

–Todo esto por cantarle al amor.
Kike:
Por supuesto, amigo. Es una forma de vivir, y en esta banda, todos laburamos para el amor. Para el cantante, la sensibilidad es doble. Le va a la gente y nos vuelve. Nosotros no sabemos de amor: lo vivimos.

Kike Teruel, Rubén Ehizaguirre, Mario Teruel y su hijo Alvaro: la banda a pleno en el lago San Roque, en busca de un poco de aire fresco. En todo el verano no pararon.

Kike Teruel, Rubén Ehizaguirre, Mario Teruel y su hijo Alvaro: la banda a pleno en el lago San Roque, en busca de un poco de aire fresco. En todo el verano no pararon.

“<i>Cosquín tiene cosas que otros escenarios no tienen. Hay festivales muchos más grandes, pero en ninguno se respira y vive el  folklore como acá. Parado, frente a tanta gente, sentís que se te caen las medias</i>.”

Cosquín tiene cosas que otros escenarios no tienen. Hay festivales muchos más grandes, pero en ninguno se respira y vive el folklore como acá. Parado, frente a tanta gente, sentís que se te caen las medias.”

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