En el Luna, el boxeo sigue dando pelea – GENTE Online
 

En el Luna, el boxeo sigue dando pelea

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Es sábado a la noche, y el Luna arde de emoción. Otra vez. El mismo escenario en el que el Mono José María Gatica protagonizara aquellas peleas encarnizadas con Alfredo Prada. El mismo en el que el inefable Oscar Ringo Bonavena desparramara todas sus do
tes de boxeador histriónico pero implacable. El mismo en el que Carlos Monzón y Víctor Galíndez eran aplaudidos de pie en cada batalla por el título mundial que se organizaba en la Argentina. Y ni qué hablar de las fintas del gran Nicolino…

Es sábado a la noche y en la primera fila del ring side están sentadas casi todas las glorias con corazón de campeones: Locche, Acavallo, Ballas, Palma, Laciar, Coggi, el Roña Castro, Castellini, la Hiena Barrios, Domínguez, Décima, Balbi, Salazar, Matteoni y Pablito Chacón, actual monarca de la categoría Pluma. Cuando las dos pantallas gigantes traen la imagen y la voz de Juan Carlos Lectoure, las quince mil almas que colman el estadio se ponen de pie para aplaudirlo. Pero el querido Tito ya no está. Nos dejó aquel triste 1ro de marzo, hace apenas cuatro meses y medio. Y este es precisamente su homenaje, donde se celebran nada menos que los 70 años del coloso Palacio de los Deportes de Corrientes y Bouchard y el reencuentro del boxeo con el viejo escenario después de trece años. Esteban Livera, su sobrino y sucesor, sonríe orgulloso de haber cumplido a la perfección con cada detalle de la organización del espectáculo. Muy cerca de allí, recostado contra uno de los postes del ring, Osvaldo Rivero, manager de
Narváez, dialoga con la prensa sin querer dar detalles del inconveniente que lo mantuvo seriamente enfrentado con el mismísimo Tito.

Todavía falta para el gran choque de la noche: el argentino Omar Narváez y el nicaragüense Adonis Rivas, por el título de los moscas. Sin embargo, como en las viejas épocas, en el ring side está todo el glamour. Y aunque hay pocas mujeres vestidas de gala, las celebrities se saludan unas a otras, como en el más cotizado ring side de Las Vegas. Contra las rejas de la popular las cosas son algo distintas. Hasta que suena el gong.

ENTRE LAS SOGAS.
El chubutense Omar Narváez (26) le ganó con claridad absoluta a Adonis Rivas y se consagró campeón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) tras doce intensos asaltos. Así se sumó a leyendas como Pascual Pérez, Horacio Acavallo y Santos Benigno Laciar, púgiles argentinos que reinaron en la categoría. Los jurados fallaron un triunfo amplio y unánime. Winston Stuart, de los Estados Unidos, coincidió con Omar Quijada (Panamá) en un 117-109. El argentino Carlos Rodríguez lo vio ganador por 119 a 107.

El momento caliente había sido en el séptimo round. El público explotó cuando una izquierda corta y cruzada derribó al nicaragüense. En ese instante se tuvo la certeza de que la pelea tenía dueño. En el undécimo, Joe Cortez, el árbitro estadounidense, le descontó un punto a Rivas por un cabezazo. Talento, voluntad y hambre de gloria fueron las bases del triunfo que obtuvo el chubutense, quien se metió en la historia grande al convertirse en el decimoquinto campeón del mundo argentino. Un broche perfecto para la corta pero brillante carrera de Narváez: doce peleas, de las que ganó 11, siete de ellas por nocaut.


LUNA LLENO.
El marco fue espectacular. Desde temprano y como en los mejores tiempos de veladas boxísticas, se vieron dos cuadras de cola para ingresar al estadio. Y la calle Bouchard entre Corrientes y Lavalle fue cerrada al tránsito desde las ocho de la noche. Media hora después, las populares y las plateas estaban repletas en el momento de arranque de los preliminares. También hubo una gran expectativa por parte de la prensa: en total fueron 66 los medios acreditados, y 125, los periodistas.


SALUD, CAMPEON.
Omar Narváez confesó que pudo cumplir con un viejo sueño: "Ser campeón del mundo y en el Luna Park. Siempre me imaginé este momento, poder llegar a pelear por el título y ganar la pelea, pero en un rincón de mi deseo estaba poder hacerlo en un estadio gigante, aquí, en el Luna. Este triunfo se lo dedico al gran Tito Lectoure… Ah, y a mi vieja, que murió hace doce años. A ella le había prometido ser campeón mundial…".

En el final, un solo alarido envuelve a quince mil fanáticos: "Argentina, Argentina, Argentina", se repite hasta el cansancio en el pullman, la popu o el ring side. El pequeño gran campeón saluda por enésima vez al público que no para de alentarlo. Hasta que llega el silencio. Una voz anónima alcanza a gritar: "Gracias, Tito". Y todo el estadio vuelve a aplaudir de pie.

Es sábado a la noche, y el Luna arde de emoción. Otra vez.

por Miguel Braillard y Sergio Oviedo
fotos: Alejandro Carra

Omar Narváez ya es el nuevo campeón de peso Mosca. El Luna Park celebró sus 70 años de vida como en sus viejas y emotivas épocas: con un cuadrilátero de fondo y 15 mil almas gritando ¡Argentina, Argentina!".">

Omar Narváez ya es el nuevo campeón de peso Mosca. El Luna Park celebró sus 70 años de vida como en sus viejas y emotivas épocas: con un cuadrilátero de fondo y 15 mil almas gritando "¡Argentina, Argentina!".

Con su zurda como ariete principal, Omar Narváez fue elaborando su victoria frente al nicaragüense Adonis Rivas. Una pelea memorable que le devolvió al boxeo argentino y al Palacio de los Deportes la gloria perdida.

Con su zurda como ariete principal, Omar Narváez fue elaborando su victoria frente al nicaragüense Adonis Rivas. Una pelea memorable que le devolvió al boxeo argentino y al Palacio de los Deportes la gloria perdida.

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