“En el amor soy muy cursi y muy clásico” – GENTE Online
 

“En el amor soy muy cursi y muy clásico”

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A los 27 años el chico nacido en Munro como Gonzalo Ezequiel Heredia está un poco cansado pero feliz, y no es para menos: las mujeres (no todas, of course...) juran que es el galán del momento, y lo siguen y persiguen por todos los rincones de la ciudad. “Acepto mi repentina fama de galán, y claro que me gusta, pero no me la creo”, dice. Sin embargo, no se imaginaba lo que iba a pasar con su vida cuando, a los 19, recaló en Palermo, y menos cuando “largué el secundario” porque se escapaba para entrar en todos y cada uno de los castings a la vista, “y trabajar como actor”.

Eso, hasta que llegó Valientes, y las ofertas de trabajo empezaron a lloverle más que los eternos chaparrones sobre Buenos Aires. “Pero ojo, que hasta no hace mucho para poder comer vendí perfumes, repartí pan, fui paseador de perros y jardinero, apreté tuercas en el taller mecánico de mi viejo, hice una que otra publicidad, estudié actuación con Julio Chávez (N. de la R.: el máximo), Roxana Randón y Rubens Correa, pasé por el teatro off y por el off-off y hasta me animé a hacer de taxi boy en la peli Ronda nocturna”.

Es decir: cero galán, y con poca influencia de cara y cuerpo. “Lo último que hice para después ser Enzo Sosa fue meterme en un gimnasio. Saqué músculos y busqué una forma especial de moverme para encarnar al personaje. Además, la vida de un mecánico ya la tenía curtida gracias al taller de mi viejo. Fue como si el papel me estuviera esperando”. Jura (y habrá que creerle) que “tocar siempre la misma tecla actoral me da vértigo. Por eso en La malparida no voy a mostrar el humor ácido de Enzo Sosa, no... Voy a ser un personaje más, buenazo y amante de los deportes extremos, que vive un triángulo amoroso entre Juana Viale y Carina Zampini”, revela. Pregunta:

–¿Querés llegar a Hollywood?
–Ya no. Me conformo con ser el mejor actor de aquí.

–Pero mirá que hay duros competidores... ¿Te tiro nombres ilustres?
–No. Los conozco.

–¿Además de actuar, qué?
–Escribir. Hace un tiempo me levantaba, me lavaba los dientes y escribía.

–¿Qué te pasaba en esos tiempos literarios?
–Y, estaba sin laburo.

–¿Qué era escribir?
–Mostrarme como soy, pero más a fondo.

–¿Decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
–Eso sí. Pero no abandoné las letras: cada tanto escribo historias de amor y de terror.

–Que a lo mejor son más o menos lo mismo...
–Sí, tenés razón.

–En el mes de los enamorados, Impulse invitó a las mujeres a vivir y escribir la historia de amor más romántica. ¿Cuál sería la tuya?
–Una que dura a través del tiempo. Que no muere. En el amor soy muy cursi... y clásico.

–¿Por qué?
–A lo mejor porque me crié rodeado de mujeres. Por eso, además, las respeto.

–¿Las encarás o esperás?
–¡No! Soy tímido, reservado, pudoroso, ¡y callado!

–¿Romántico? ¿Nada, poco o muy?
–Maso. Hago cosas básicas: dejo pasar primero a la mujer, le acerco la silla, la ayudo a ponerse el tapado...

–Todo gratis. ¿Codo de fierro?
–No. También regalo flores y bombones.

–¿Qué hacés cuando ellas te acosan?
–Me gusta que me esperen a la salida del teatro y en la playa. Nunca me niego a una foto. Además, gracias a ellas salimos terceros en la temporada de Mar del Plata, donde aprovechamos para hacer playa y seguiremos hasta fin de febrero. Después continuaremos, durante los cuatro fines de semana de marzo, girando por el Interior.

–Pero todo muere, ¿verdad? ¿Y después?
–Lo dejo a Enzo y nace Lautaro, mi personaje en La malparida, la novela que en abril, a las siete de la tarde, irá por El Trece.

–El club de fans de Enbe, creado para los personajes de Marcela Kloosterboer (Isabel) y vos (Enzo), ¿estará contento?
–¿Por...?

–Porque lograron que ustedes estén juntos, pero ¡en la vida real!
–(Sonríe en silencio)...

–Corregime si me equivoco. ¿Marcela y vos empezaron a salir el 14 de febrero?
–Perdón, pero prefiero no hablar de ella ni de nada que tenga que ver con eso.

–¿Sos vegetariano?
–No.

–Entonces, por las dudas, no invites a Marcela a una parrilla.
–No te entiendo...

–No importa: no la invites.
–Bueno, si vos lo decís...

“<i>Cada tanto escribo historias de amor y de terror</i>”, confiesa el lunes uno de los protagonistas de la ficción de El Trece, dos días antes del último capítulo.

Cada tanto escribo historias de amor y de terror”, confiesa el lunes uno de los protagonistas de la ficción de El Trece, dos días antes del último capítulo.

“<i>Me gusta que me esperen a la salida del teatro y en la playa. Nunca me niego a una foto. Además, gracias a ellas salimos terceros en la temporada de Mar del Plata, donde aprovechamos también para hacer playa y seguiremos hasta fin de febrero</i>”.

Me gusta que me esperen a la salida del teatro y en la playa. Nunca me niego a una foto. Además, gracias a ellas salimos terceros en la temporada de Mar del Plata, donde aprovechamos también para hacer playa y seguiremos hasta fin de febrero”.

“<i>¿Si soy romántico? Maso. Hago cosas básicas: dejo pasar primero a la mujer, le acerco la silla, la ayudo a ponerse el tapado... También regalo flores y bombones</i>”.

¿Si soy romántico? Maso. Hago cosas básicas: dejo pasar primero a la mujer, le acerco la silla, la ayudo a ponerse el tapado... También regalo flores y bombones”.

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