“En diez años nos pasaron más cosas que a otros países en un siglo” – GENTE Online
 

“En diez años nos pasaron más cosas que a otros países en un siglo”

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Es hiperkinético: no para un segundo. Su productor, Diego Kolankowsky, comparte su adicción por el trabajo a mil. Hablan continuamente por celular por celular para preparar el debut del décimo año del programa La cornisa. Pero algo cambió en la vida de este periodista todoterreno (cumple sus 47 años el 17 de mayo, casado, dos hijos): en lugar de arrancar con el alba en la radio (6 a 9), pasó a la tarde (16 a 18 en La Red). Y lo celebra, porque “nunca pude ir al primer día de clase de mis hijos, y a la noche, cuando todos iban al cine o al teatro, yo tenía que dormir para poder levantarme a las cuatro y media de la mañana. Ahora estoy aprendiendo a vivir…” dice, mientras camina por Parque Lezama y hace un alto para un cafecito en el mítico Británico. Son las diez de la mañana, y en otras mesas, algunos –casi chicos– toman cerveza… Buen punto de arranque para la charla.

–Como periodista, pero sobre todo como padre, ¿qué piensa del exceso de alcohol y drogas que hoy afecta a los jóvenes?
–Por desgracia, es una de las cosas que más crecieron en la Argentina. La entrevista que le hice al cantante Rodrigo fue la última antes de que se matara. Dijo que no podía dejar de tomar cerveza mientras tuviera un vaso delante. Lo desafiamos: le pusimos un vaso de cerveza helada en la mesa, con la condición de que no la tocara hasta el fin del programa. Aceptó. Pero antes del final del último bloque… ¡no aguantó más!

–¿Cómo se sale de esta escalada?
–No sé…, y los chicos no tienen referentes que los ayuden. Es gravísimo.

–Vamos al balance de la última década, pero de adelante hacia atrás… ¿Cómo es para usted informar en los tiempos del kirchnerismo?
–Tengo la piel dura y no soy permeable a las presiones, pero…

–¿Pero qué?
–Este gobierno controla todo lo que se publica, y el manejo de la pauta de avisos oficiales tiene mucho peso…

–¿Quién mueve los hilos?
–La información oficial la manejan Alberto Fernández o Julio De Vido. No hay segundas líneas que hablen. El off the record casi no existe…

–¿Cómo reaccionan los periodistas?
–Muchos están de acuerdo con la ideología del gobierno. Pero en cualquier caso, muy pocos tienen la actitud incisiva que sí tenían frente a los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde.

–¿Qué presiones sufrió?
–En abril del 2003, cuando estalló la crisis entre Néstor Kirchner y Daniel Scioli, yo lancé la información… ¡y medio gobierno se me tiró encima para desmentirla! En general, los periodistas que trabajamos con información que afecta intereses políticos o económicos siempre sufrimos presiones. Pero no hay por qué asustarse…

–Hitos de esta década: por ejemplo, la crisis del 2001, que parecía irremontable… ¿Qué recuerda?
–En aquel momento tuvimos un gran rating con La cornisa. Día D y Después de Hora iban detrás, pero también con buena pantalla, porque la gente estaba pendiente de la inflación, del blindaje, de la renuncia o no de Domingo Cavallo. Y para mejor, veníamos de las coimas en el Senado, el cacerolazo, la caída de Fernando de la Rúa. Los cinco presidentes de esos días estuvieron en el programa… Después, las muertes de Kosteki y Santillán obligaron a Eduardo Duhalde a poner fecha a las elecciones: el 2003.

–¿Esos días de caos son comparables con otros, o batieron todos los récords?
–En estos diez años, a los argentinos nos pasaron más (y peores) cosas que a otros países en un siglo…

–¿La economía fue la gran sorpresa?
–Sin duda. Porque después de la devaluación y la pesificación, ningún argentino podía creer que el efecto rebote del crecimiento económico sería tan impresionante. Todos los expertos auguraban una profunda caída de la riqueza y un crecimiento que tardaría no menos de diez años. Pero la recuperación fue asombrosa…

–Fenómenos sociales nuevos: piqueteros, cartoneros, planes Jefes y Jefas de hogar… ¿Cómo los ve?
–Y agrego: todo enmarcado en una dramática caída de la educación, que queda demostrada en las pobrísimas pruebas de Matemática y de Lengua que se toman en los colegios primarios, secundarios y terciarios. Es una decadencia brutal: no hay otra palabra…

–¿Pronósticos?
–Cristina Kirchner dijo que su generación –de la cual yo no me siento cronológicamente cerca– tenía un padre que salía a trabajar y que sabía a qué hora volvía. Y que la casa se ordenaba a partir del trabajo del padre, de la madre y del colegio de los chicos. Hoy, en cambio, hay varias generaciones de argentinos que no saben qué es el colegio, la educación, o que su padre vaya a trabajar. Si ese fenómeno no se corrige, no hay futuro.

–¿Qué ídolos y personajes notorios marcaron estos diez años?
–Rodrigo fue el mejor ejemplo de cómo los ídolos pueden entrar en una picadora de carne. Nunca puso el freno. Y tal fue el fenómeno, que su funeral fue una especie de misa pagana de dolor popular. ¿Otro caso? Florencia de la V. Porque reveló la aceptación de una costumbre y una adhesión sexual distinta.

–¿Eso es bueno o malo?
–Es una buena manera de entender al otro…. Florencia de la V se impuso por convicción: tiene humor, ironía, y hasta una mirada política propia. Puede decir –y dice– las barbaridades más grandes, y no choca. Es un nuevo lenguaje en la tele…

–Inseguridad: el clavo ardiente. ¿Hasta cuándo? ¿Cuántos muertos más?
–Un caso testigo: Cromañón. Desnudó la realidad de la Argentina. Probó que la seguridad no existe y que nadie controla nada. La muerte de tantos inocentes marcó un antes y un después de los boliches. Entrevisté a Omar Chabán en la cárcel, y me di cuenta de que los argentinos no tenemos conciencia, no sabemos cuidarnos, y sólo aprendemos ante las tragedias. Cuando ya es demasiado tarde…

Majul. Periodista de gráfica, radio y tele. Autor de best sellers de investigación. Un testigo clave de la tumultuosa argentina.

Majul. Periodista de gráfica, radio y tele. Autor de best sellers de investigación. Un testigo clave de la tumultuosa argentina.

“Cromañón desnudó la realidad del país. La seguridad no existe. Nadie controla nada. La muerte de muchos inocentes marcó un antes y un después de los boliches. ¿Y qué pasa ahora?”

“Cromañón desnudó la realidad del país. La seguridad no existe. Nadie controla nada. La muerte de muchos inocentes marcó un antes y un después de los boliches. ¿Y qué pasa ahora?”

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