“En 32 años nunca me emborraché ni fumé un cigarrillo” – GENTE Online
 

“En 32 años nunca me emborraché ni fumé un cigarrillo”

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Sesenta mil? Setenta mil? No menos de esa cifra son las mujeres que se unen en un solo grito cuando él, guitarra en mano, aparece sobre el escenario del Paseo Hermitage. Mujeres de todas las edades. Abuelas que lo quieren como a su nieto preferido. Madres que darían gustosas su visto bueno para tenerlo como yerno. E hijas que sueñan con un novio que les susurre canciones de amor al oído. Es que Axel Patricio Fernando Witteveen –Axel, a secas, 32 años– es un ídolo pop multitarget, gracias a su dulzura, su cara de chico bueno y un look sencillo, como el de cualquier adolescente.

Desde que nació fue un buen bebé, tanto que hasta esperó que pasaran los festejos por el Año Nuevo en la casa de los Witteveen en Rafael Calzada, zona sur del Gran Buenos Aires, para salir del vientre de su mamá (Fernanda, docente y amante de la música clásica), ya bien entrado el 1º de enero de 1977. En la casona de Temperley adonde se mudó la famlia, Axel creció esquivando instrumentos y escuchando todo tipo de música. Porque además de mamá Fernanda, papá Patrick –un belga que vino al país buscando un futuro mejor, y que la peleó como obrero metalúrgico–, también componía, tocaba y cantaba. Entonces, con los cinco años recién cumplidos, Axel, junto a sus hermano –Eric (33) y Astrid (30), empezaron a estudiar piano. Sólo Iván (26, el menor) se rebeló al mandato de las corcheas y se volcó al tenis.

“Eramos una familia bien de clase media. Una vez mamá tuvo que hacer doble turno en el colegio porque papá se había quedado sin trabajo. Es más, las primeras zapatillas de marca me las compré yo a los 20 años, cuando empecé a ganar mis primeros pesos tocando en un bar”, recuerda hoy, trayendo al presente aquellos tiempos en que hacía covers de Alejandro Lerner, Fito Páez y Charly García, con apenas 14 años. Esos bares eran, por supuesto, de la zona sur del Conurbano, donde todavía vive, desde Adrogué hasta la Costanera de Quilmes, cobrando veinte pesos (o veinte dólares, eran tiempos de la convertibilidad, no olvidemos) por show. “Hasta ese momento mis actuaciones se habían limitado a las fiestas familiares. Mis papás, mis hermanos, mis tíos, mis sobrinos, todos formábamos una mega orquesta Witteveen, para hacer folklore con bombos, guitarras, violines, un arpa, un piano, charangos, pincullos y quenas. Un día me escucharon unos chicos que tenían su propia banda y me uní a ellos. Pero la experiencia duró poco. Yo quería ser solista”.

Y el primer escollo que debió sortear en su peregrinaje hacia ese objetivo fue la negativa de Patrick Witteveen, quien no aceptaba que su hijo de 15 años volviera de los shows a las seis de la mañana. “Pero yo me planté. ‘¡Quiero ser músico!’, le dije. ¿Cómo terminó todo? Tuve que agarrar mi guitarra y mudarme a la casa de Chispita, la hermana gemela de mamá”, asegura Axel, quien con el tiempo se reconcilió con su papá y hasta compusieron temas juntos. Sin embargo, la fama llegó por el lado de la actuación, cuando decidió presentarse a un casting para formar parte de la remake de La nena, la tira juvenil en Canal 9. Y de 3.500 personas, sólo quedaron Axel y Mariano Martínez: “Mi carrera como actor arrancó a los 18, junto a Mariano, Dolores Fonzi, Valeria Britos y Carla Peterson, entre otros. En la tira yo hacía de barman y un día Jorge Palaz, el director, me dejó terminar la escena tocando un tema de Charly en el piano”, rememora el cantante, que en 1999 debutó con La clave para conquistarte, su primer disco.

Pero antes tuvo una participación como notero de Ranking 26, un programa musical por Canal 26. Empezó presentando temas, hasta que lo mandaron a entrevistar a Julio Iglesias, que llegaba a la Argentina y daba una conferencia en una disquería: “Cuando lo tuve cara a cara le dije: ‘¿Qué tal, Julio? Bienvenido a Buenos Aires! ¿Cómo se siente?’. Y el tipo así, seco, respondió: ‘Bien’. Yo me quería morir, no tenía nada más preparado. Entonces él me preguntó mi nombre y edad (tenía 19), y dijo: ‘Yo creo mucho en la juventud, tú tienes mucho futuro’. Lo único que me salió fue darle un beso, decirle ‘Gracias, Maestro’ e irme. ¡Cuando llegué al canal me querían matar!”.

Pronto tuvo una oportunidad de mostrar sus cualidades, primero haciendo covers, y luego, cantando sus propios temas. Así le llegó la propuesta de Sony para hacer su CD. Y en diez años de carrera editó cinco discos y el último, Universo, fue el despegue final. Ganó un premio MTV Latino, un Gardel y el galardón Los 40 Principales de España, donde compartió terna nada menos que con Andrés Calamaro y Gustavo Cerati. Y en 2008, su año, hizo 150 shows, incluyendo escenarios de Ecuador, Costa Rica, Puerto Rico, México y Honduras. El último, el de Mar del Plata, ante más de cien mil personas. “Fue increíble, porque si bien había tocado para cincuenta o sesenta mil personas en el exterior, siempre habían sido shows compartidos con otros artistas. Se me puso la piel de gallina… aunque yo soy fanático de San Lorenzo”.

–En tus letras cantás al amor, a las cosas simples, a la familia. ¿Es lo que querés transmitirles a los adolescentes, que tanto te siguen?
–Sí, aunque pueda parecer ingenuo o fuera de moda. Mi mensaje es que es posible un mundo mejor y que no necesitamos ni del cigarrillo, ni del alcohol, ni de las drogas para ser más “vivos”. En mis 32 años nunca fumé un cigarrillo ni me vieron borracho. Y, sin embargo, no me considero un fracasado.

–Con tantas fans que aúllan por vos, sorprende no verte en pareja…
–Soy un tipo muy reservado en cuanto a mi intimidad… Hasta hace poco estuve de novio con una chica de mi barrio, pero con esta carrera –con tantos viajes, y tantos show–, la cosa se complica. Ya llegará el momento de estar en pareja y pensar en formar mi propia familia. Axel, frente a su público (más de cien mil personas), en Mar del Plata. Es un ídolo multitarget, desde la abuela a la nieta. Entre sus amores está San Lorenzo. Por eso en su guitarra tiene un escudo azulgrana. “Siempre que puedo voy a la cancha”, dice.

Axel, frente a su público (más de cien mil personas), en Mar del Plata. Es un ídolo multitarget, desde la abuela a la nieta. Entre sus amores está San Lorenzo. Por eso en su guitarra tiene un escudo azulgrana. “Siempre que puedo voy a la cancha”, dice.

“Las primeras zapatillas de marca me las compré a los veinte, cuando empecé cantando en un bar. Me pagaban 20 pesos por show”.

“Las primeras zapatillas de marca me las compré a los veinte, cuando empecé cantando en un bar. Me pagaban 20 pesos por show”.

“Mi carrera como actor arrancó a los 18,  cuando quedé en La nena, después de un casting en el que éramos 3.500 chicos. Nos eligieron a mí y a Mariano Martínez”

“Mi carrera como actor arrancó a los 18, cuando quedé en La nena, después de un casting en el que éramos 3.500 chicos. Nos eligieron a mí y a Mariano Martínez”

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