“Empiezo una nueva etapa en mi vida, sin nada que me pese” – GENTE Online
 

“Empiezo una nueva etapa en mi vida, sin nada que me pese”

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Me siento liviana, como si me hubiese sacado un peso de encima”, confiesa mientras revuelve el café con un chorrito de leche fría, en este bar frente al río en San Isidro. Hace sólo un par de días salió la sentencia de su divorcio con Martín Barrantes y el fallo no le fue favorable. “Yo sabía que iba a terminar así, creo que todos lo sabíamos, pero quería hacer el trámite para liberarme de esta situación. A partir de ahora lo único que importa es que estoy divorciada y puedo rehacer mi vida junto a la persona que amo y con la familia que formé”, dice, con la voz pausada. Sólo se ilumina cuando muestra las fotos de sus hijos –Blanca, de dos años y cinco meses, y Bautista, de seis meses– junto a Benjamín Vicuña, que tiene guardadas en su celular. “Yo vivía a mil, no tenía espacio para pensar. Antes aceptaba todos los compromisos, el tiempo me devoraba. Ahora es la primera vez que estoy bien, tranquila, organizada y disfrutando de mi trabajo y de mi vida personal con intensidad. Hoy mi prioridad es mi familia”, afirma con calma. A pesar de que el Tribunal de Familia Nº 2 de San Isidro finalmente falló a favor de su ex, quien la acusó de adulterio, y a pesar de que tendrá que dividir sus bienes y pagar todas las costas del juicio, se la ve serena. Parecería que Carolina Pampita Ardohain (30) ya dio vuelta esta página de su vida.

–Finalmente sos una mujer divorciada.
–Sí, y hablar de una mujer divorciada me hace pensar en una mujer con experiencia.

–¿Lo sos?
–Sí, crecí y maduré mucho en todos estos años.

–¿Cómo cambia tu vida a partir de este fallo?
–Yo viví esto como un proceso. Nunca fue una obsesión, ni dejé que se metiera en mi familia. Era un tema a resolver, un trámite legal, algo del pasado que tenía que concluir. Con mi divorcio se cierra una puerta definitivamente, aunque yo en lo personal la había cerrado mucho antes.

–¿Cuándo la habías cerrado?
–Desde el mismo día en que decidimos separarnos de común acuerdo.

–Pero no hubo acuerdo, sino un juicio de divorcio que rozó el escándalo.
–Yo era muy chica cuando me casé, y cuando decidimos separarnos no imaginaba que podía venir todo esto. Pequé de ingenua, por desconocer los tiempos legales y, por lo tanto, no darme cuenta de que no los estaba respetando. Aunque ya estaba separada, no sabía que tenía que esperar tres años… No sabía muchas cosas.

–Supongo que como mujer te habrá afectado que se hayan divulgado tantos detalles de tu intimidad…
–Claro que me afectó. Me sentí… no sé cómo decirlo… invadida, como si me hubiesen robado algo que era muy íntimo mío. Que trascendiera todo lo que uno dijo delante de un tribunal, fue tremendo. Las declaraciones eran para que la Justicia tome una decisión, no para que se comenten en todas partes… Nunca hubiese elegido llegar tan lejos: me pusieron en esa situación. Cuando empezó el divorcio dejé de hacer entrevistas, me fui a otro país, nunca hablé de nada, intenté que todo se mantuviera donde debería haber quedado: en el ámbito privado. No pudo ser.

–¿Cómo te sentiste durante el juicio?
–Bien, porque dije toda la verdad. Pero prefiero no remover las cosas: no quiero que este proceso se exponga nuevamente. Por respeto a la nueva familia que formé, no pienso divulgar las cosas que se hablaron ahí adentro.

–Hace quince días, en Tribunales, fue la primera vez desde tu separación que te cruzaste con Martín Barrantes…
–Sí, nunca más nos habíamos vuelto a ver.

–¿Te hizo mal volver a verlo?
–No, porque para mí él es el pasado. Yo ya tengo una familia y una nueva vida. Mi relación con Martín se terminó hace tiempo, hace muchos años.

–La sentencia no te favoreció. ¿Cómo te pega eso?
–Estoy tranquila, porque todo lo que dije fue transparente. Nunca creí que íbamos a tener que pasar por un juicio así. Pensé que nos íbamos a divorciar de común acuerdo. Pero, bueno… Por suerte todo se acabó. Estuve tres años esperando este momento.

–¿Qué aprendiste en estos tres años?
–Que a veces uno termina de conocer a una persona cuando se separa.

–¿Nada más?
–Mucho más… No me arrepiento de lo que viví, porque todas las cosas que pasaron y todo lo que me equivoqué construyeron la mujer que soy hoy. Soy un ser humano común y corriente. Cometí errores, como cualquier persona, pero por suerte pude comenzar de nuevo y aprendí a ser más prolija, a asesorarme mejor.

–Antes dijiste que habías madurado…
–Maduré de golpe, no tuve opción. Y en este proceso me descubrí serena y con la fuerza de siempre… En algún momento pensé que podía afectarme más, pero tuve la claridad para no dejar que lo malo lastimara mi nueva vida. Nunca permití que esto me tocara o me golpeara más de lo necesario: lo dejé al margen de mi familia. ¿Y sabés por qué? Porque valoro inmensamente lo hermoso que construí y que me hace feliz.

–¿Fue difícil el camino a la felicidad?
–Nunca es fácil. Todos luchamos día a día para alcanzarla. Pero soy positiva y siempre pienso que algo mejor va a venir, que el futuro está lleno de posibilidades maravillosas. No me quedo lamentando las cosas: prefiero actuar antes que torturarme pensando en lo que no fue. Antes, cuando era más chica, soñaba que las cosas podían cambiar casi por arte de magia. La juventud te hace creer que algo va a pasar, que un hecho fantástico va a cambiar tu vida de golpe. Los años te hacen ver que los cambios los hacés sólo vos.

–Se afirma que debés pagarle a tu ex una suma altísima. ¿Este es el divorcio del millón de dólares?
–Tengo que pagar, así lo resolvió el Tribunal, y me atengo a lo que dictamine la Justicia. El monto es algo que todavía se tiene que definir. Pero no es lo que la gente imagina, hay mucha fantasía.

–Algunos dicen que esa plata no “salva” a nadie, y hablan de 15.000 pesos. Otros aseguran que el monto roza los 800 mil dólares. ¿Cuál es la verdad?
–No quiero referirme a lo que dicen otras personas. Nunca hablé de nadie y no voy a hacerlo ahora. Tampoco quiero dar montos. Más allá de la cifra, yo valoro cada centavo que gané, porque me costó mucho esfuerzo, dedicación y trabajo. Desde que se presentó la demanda de divorcio tengo embargados los ahorros de casi diez años de trabajo. De allí sale lo que hay que dividir. Es una pena que el destino de mis ahorros sea éste. No imaginé que lo que estaba guardando iba a quedar en manos de otra persona. Pero respeto lo que diga la Justicia.

–¿No te da bronca?
–No, ni bronca ni rencores. Jamás le hice daño a nadie, ni le quité algo que no correspondía. No hablé mal de nadie, ni de un compañero de trabajo, ni de una figura del espectáculo. Nunca me moví por intereses económicos. No es mi forma de entender la vida.

–A tu ex marido le correspondería el cincuenta por ciento de todos esos ahorros. Sin embargo, se afirma que con las costas de los abogados y demás, vas a perder casi el cien por ciento de lo que tenías.
–Prefiero no hablar de este tema… Yo empecé de abajo, me rompí el lomo laburando. Pero, bueno… Comenzaré otra vez desde cero, no importa. Por suerte mi carrera está increíblemente bien: tengo miles de proyectos y de propuestas. Y en el plano personal, tengo todo el apoyo de mi familia, que es mi orgullo más grande.

–¿Este es el comienzo de algo nuevo?
–Sí, es una nueva etapa, en la que empiezo a vivir sin ninguna carga. Siento que voy liviana por la vida, sin nada que me pese. Y si trato de no hablar mucho de lo que pasó es porque pienso en lo que mis hijos pueden llegar a leer dentro de quince años en Internet, ¿sabés? Quiero que ellos vean que nunca me manejé con broncas, que camino por la vida con un sentimiento positivo, y que les sirva de ejemplo para algún fracaso que ellos puedan tener. Es importante que sepan que uno se cae muchas veces y se levanta otras tantas. Desearía que aprendieran que si se actúa con honestidad, siempre se encuentran las fuerzas para superar los golpes.

–Hablemos del presente, vayamos a tu familia.
–¡Ayyy, sí, por favor! No quiero seguir con el pasado. Mi único objetivo era lograr el divorcio lo antes posible, por mis hijos y por Benjamín. Ya está.

–¿Qué dijo Benjamín de tu divorcio?
–Me acompañó siempre en todo lo que yo decidía, pero nunca se metió. Me puso el hombro y se aguantó como un caballero todas las cosas que tuve que pasar por esta causa.

–Te darás cuenta de que tiene que estar muy bien plantado como hombre para tolerar que se hayan ventilado intimidades tuyas y de tu ex, como pasó en este juicio…
–A Benja nunca le importó todo lo que se estaba exponiendo. El no es nada mediático, su carrera es muy limpia; en Chile sólo se hablaba de su trabajo y de sus proyectos. Estuvo a mi lado ciento por ciento desde el principio. Se la jugó conmigo, nunca me dijo nada y me dio mucha seguridad como mujer.

–¿Cómo pensás que pudo bancar tanto?
–Es un hombre muy seguro, tiene talento, confía en mí. Cuando formás una familia no podés darte el lujo de deprimirte porque se dicen cosas de vos o porque estás en un mal momento. No podés ser egoísta ni irte de viaje dos meses para alejarte de todo, o tirarte en una cama a llorar por lo que te pasa. Cuando tenés hijos y una pareja que amás, hay que darles amor, bienestar, procurar su felicidad. El amor de Benja me tenía tan feliz que yo soportaba todo.

–¿Soñás con volver a casarte?
–Sí, aunque no inmediatamente. El casamiento es algo que se va a dar con naturalidad, porque ya tenemos dos hijos. Pero creo que no es el momento para planificar una boda.

–¿Por qué no dar el sí ahora? Sos libre para hacerlo.
–No quiero estropear la ilusión de lo que va a venir, ni que la ansiedad de los demás nos apure a hacer las cosas ya. No me gusta que mi casamiento esté pegado a este proceso. Soy muy romántica y sueño vivir mi boda con toda la magia que debe tener, sin que nada empañe ese maravilloso momento de mi vida.

–No usás alianza. ¿Por qué?
–Porque con Benja nunca nos dimos una alianza de compromiso. Estamos enamorados y nos elegimos cada día. Cuando me despierto a la mañana y lo veo, me muero de amor y vuelvo a decir: “Quiero estar con él para siempre, quiero envejecer a su lado”.

–Describíme a Benjamín: ¿cómo es el hombre que te tiene seducida?
–Es mi compañero, el amor de mi vida, el padre de mis hijos, mi amigo, la persona que admiro. ¡Es tan de verdad lo que sentimos y lo que tenemos…! Me cambió la cabeza y la forma de ver la vida. El es el otro pilar que sostiene la hermosa familia que construimos. Me hace brillar.

–¿De qué manera te cambió la cabeza?
–Antes, yo me subía y me bajaba de los aviones, iba adonde el trabajo me llevaba. Desde que estoy con él estoy dispuesta a seguirlo adonde vaya. No quiero que esté lejos de sus hijos. Antes yo manejaba mi agenda; ahora me adapto a la del hombre que amo. Quiero que estemos los cuatro siempre juntitos. Y no hay nada que me desenfoque para no darme cuenta de que esto es lo más importante que tengo. Creo que el día de mañana Chile va a ser nuestro lugar en el mundo… pero por ahora vamos a dejar que nuestras carreras nos vayan marcando el destino.

–¿Seguís creyendo que existe el amor para siempre?
–Totalmente. Si uno se lo propone, el tiempo no corrompe al amor. Pero hay que trabajar, luchar y buscarlo, elegir caminar juntos. Eso hacemos. Y me siento una mujer realizada, plena, completa.

–Después del fallo, ¿cómo es tu presente?
–El amor es mi presente. Lo vivo todos los días. Por eso estoy más tranquila, tengo ilusiones y proyectos. Es la primera vez que siento que alguien me completa, que nos apoyamos en nuestras carreras y que estamos locos de amor por nuestros hijos. ¿Qué más se puede pedir?

–¿Y que esperás del futuro?
–Vivo el día a día, no planifico. En Bailando preparo todas las semanas una nueva coreografía y me siento feliz. Me encantaría ganar, y para eso me entreno mucho. Mi sueño, que comparto con Nicolás (Armengol, su soñador), es muy fuerte. Queremos que haya un nuevo espacio para el hospital Garrahan, donde los médicos son increíbles y donde se salva a más del sesenta por ciento de los chicos. Muchas veces llego a entrenar y Nico no está bien: yo soy la fuerte que lo consuela. ¿Sabés algo? Estar en contacto con las cosas importantes te hace poner todo lo que vivís en el casillero que corresponde y darle la dimensión que realmente tiene. Por eso, para mí esto que pasó es un trámite legal que tenía que concluir, nada más. Lo que vale, lo que me llena el alma, lo que me da felicidad o me preocupa, está muy lejos de este divorcio. Muy lejos. Pampita asegura que todo este proceso la hizo madurar de golpe: <i>“Crecí mucho en estos tres años. Aprendí que a veces uno recién termina de conocer a una persona cuando se separa”</i>.

Pampita asegura que todo este proceso la hizo madurar de golpe: “Crecí mucho en estos tres años. Aprendí que a veces uno recién termina de conocer a una persona cuando se separa”.

<i>“Era muy chica cuando nos dijimos adiós con Martín. Pequé de ingenua por desconocer los tiempos legales y, por lo tanto, no respetarlos. Aunque ya estaba separada, no sabía que tenía que esperar tres años...”</i>

“Era muy chica cuando nos dijimos adiós con Martín. Pequé de ingenua por desconocer los tiempos legales y, por lo tanto, no respetarlos. Aunque ya estaba separada, no sabía que tenía que esperar tres años...”

<i>“Me afectó como mujer que se hayan divulgado tantos detalles de mi matrimonio. Me sentí invadida, como si me hubiesen robado algo que era muy íntimo mío”</i>

“Me afectó como mujer que se hayan divulgado tantos detalles de mi matrimonio. Me sentí invadida, como si me hubiesen robado algo que era muy íntimo mío”

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