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Empezó la batalla final

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Frente a frente, las damas bonaerenses comenzaron a mostrar su juego. Cristina Fernández de Kirchner (52) e Hilda González de Duhalde (58) empezaron a trajinar la provincia de Buenos Aires. Con distinto look y mensaje, la acción pasó al campo de batalla. En cada acto, cada gesto, cada palabra, se juegan los votos del 23 de octubre. En San Miguel y La Plata, cada una espoleó sus caballos. ¡Y al ataque!

VIERNES EN SAN MIGUEL. El viernes por la tarde en San Miguel, provincia de Buenos Aires, Cristina y Néstor vivieron uno de los días más importantes de su vida. Prepararon todo: la habitación lila con un sillón, dos velas, seis copas, agua mineral, un espejo de camarín, y no se olvidaron del jabón líquido con aroma a manzanas verdes. La escenografía la completó un ramo de rosas amarillas, que dejó el ingeniero Franco La Porta. Cristina Salvucci y Néstor Montes jamás imaginaron que otra Cristina (Fernández, esposa de otro Néstor, Kirchner) pisaría, alguna vez, su local, Ame Salud & Spa. "Perdimos 16 turnos, pero no importa", contaron felices, ya de noche.

Cristina Fernández arribó al acto de campaña en San Miguel, en el oeste del conurbano y tierra del hoy duhaldista Aldo Rico, a bordo del helicóptero presidencial, el mismo Sikorsky-2 con el que por última vez De la Rúa voló de la Casa Rosada en diciembre de 2001. Descendió a las 19.02 sobre la cancha de Juventud Unida, un club que milita en la Primera D de los campeonatos de la AFA, con un tapado de paño a cuadros, una cartera de cuero marrón de Carteras Italianas, su pelo caoba con extensiones que luce impecables aunque Alberto Sanders, su coiffeur, esté de viaje, uñas y pestañas postizas, y el Rolex Oyster Perpetual Lady Datejust con brillantes, valuado en alrededor de 15 mil dólares. Desde allí, entre ruido de sirenas, siempre acompañada por seis custodios y su secretario personal, Isidro Bounine (24 años, hijo de Mackenna, que acompaña a Cristina desde hace años), hizo siete cuadras por la céntrica avenida Presidente Perón de San Miguel en el asiento delantero de una van Mercedes Benz plateada. Llegó al gimnasio del club Muñiz (otro animador de la Primera D de nuestro fútbol), ingresó al spa por una puerta que comunica a ambos edificios y se encerró a concentrarse durante unos minutos junto a José Albistur, que comanda la comunicación y logística de la campaña y se ubica siempre a un costado del escenario. Radiante, ya sin tapado, salió hacia el estrado.

Una veintena de custodios privados impedía el paso hacia ese sector. Son del staff de Venue, la misma empresa que contrató el equipo de campaña de Cristina, y que se encarga, un día antes de cada acto, de montar el escenario -telón negro, dos pantallas y un cartel del Frente para la Victoria-, proveer el sonido, los 36 tachos de luces y el televisor para que la candidata monitoree su discurso.
Detrás de una puerta de madera del spa, otro mundo. Apiñados frente al escenario, y en las tribunas, agitando banderas argentinas, se distinguían los piqueteros de Barrios de Pie, las mujeres de Compromiso K -cuyo ómnibus, con enormes letras K, se quedó de regreso a la Capital, sobre la autopista 25 de Mayo- y, claro, las infaltables Angeles de Cristina, una suerte de porristas K con remeras verde flúo. Al frente de ellas Carolina Meza, 25 estudiante de Ciencias Económicas, quien cuenta: "Militamos desde hace rato para Julio De Vido en asociaciones civiles y ONGs y hacemos trabajos en los barrios. Sumamos alrededor de 200 chicas. Con Cristina tenemos una relación linda. Ella nos reconoce, tiene onda. Pero no más que eso. ¿Las remeras? Las diseñó mi hermano, Lucas. Sí, es hombre, pero no discriminamos (ríe). Como dijo Felipe Solá los otros días, los ángeles no tienen sexo…"

Y, al fin, tras la presentación de La Tota Santillán, un video sobre el gobierno de su marido y el Himno Nacional (que entonó con la mano derecha sobre su corazón), Cristina habló. Fiel a su costumbre, no leyó, ya que ella misma prepara sus discursos, tomando apuntes que luego memoriza. Y, como lo viene haciendo en esta campaña, fue durísima: "En la provincia nos enfrenta una lista de Duhalde y Menem juntos… Se creyeron lo de Chirolita y pensaron que íbamos a ser monigotes para que ellos siguieran manejando todo desde atrás…". Detrás, la aplaudía José Pampuro, que habló antes de ella. Bajo el escenario lo hacía Alberto Balestrini, intendente de La Matanza y primer candidato a diputado del Frente. Sobre el tono de la campaña, el publicista Fernando Braga Menéndez, quien organiza los focus groups que miden el impacto de las declaraciones presidenciales, le dijo a GENTE que "sólo el diez por ciento de la población, que es la clase alta, se molesta por el tono de su discurso. Del resto, un importante porcentaje lo ve como un rasgo de firmeza". En octubre, todas las teorías tendrán su prueba de fuego.

El acto culmina bajo una lluvia de papelitos celestes y blancos y los compases de Mira a tu alrededor, que el baladista Alejandro Lerner cedió al kirchnerismo, como telón de fondo musical en vez de la marcha partidaria. Mientras Cristina se zambullía, al mejor estilo K, exactos ocho minutos y medio entre la gente, dos secretarios recogían cartas con pedidos: se llevaron dos bolsas de supermercado repletas de misivas. La gente la abrazó, la besó, apretó sus manos. Ella, con una sonrisa permanente, devolvió todos los gestos de afecto.
Ah, las rosas amarillas del ingeniero La Porta, interventor del Instituto de Lotería y Casinos bonaerense, quedaron en el camarín. A veces, la taba no cae del lado de la suerte…

SABADO EN LA PLATA. No fue tan fácil llegar al lugar de su acto para Hilda González de Duhalde. A pesar del forcejeo de sus custodios, debió atravesar una muralla de gente para arribar al palco en el que lanzaría su candidatura a senadora por el Partido Justicialista bonaerense. En el Polideportivo de Gimnasia y Esgrima de La Plata -curiosamente el equipo de los amores de su rival, Cristina- la esperaban 4.000 seguidores. Desbordada la capacidad, afuera se colocaron dos pantallas gigantes para quienes no pudieron entrar. Con una camisa de seda estampada en colores pastel y pantalón al tono, acompañada por su vocero, Claudio Seman, aguardó el comienzo del acto en un salón del club, acompañada por su jefe de campaña, Juan José Álvarez, su compañero de fórmula, José María Díaz Bancalari, la vicegobernadora, Graciela Giannettasio, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, el candidato a primer diputado, Jorge Villaverde, y el empresario y candidato a diputado Francisco De Narváez.

En la platea delante del palco, también con esfuerzo, se lograron acomodar la segunda hija de Chiche, María Eva (28), y su marido, Maximiliano Calvo -quien trabaja en la Presidencia de la Cámara de Diputados- y dos de los hijos de Juanjo Alvarez (Rodrigo, 25, y Juan Manuel, 22). Y Aldo Rico, que a duras penas protegía de la marea humana a su mujer, Marisa Raquel Guilanea (37), candidata a diputada, que está embarazada. En tanto, en medio de los militantes de las agrupaciones presentes se encontraban el secretario de UATRE (sindicato de trabajadores rurales) y de las 62 Organizaciones Peronistas, Gerónimo Venegas; el secretario de la UOCRA (obreros de la construcción) el platense José Pata Medina, y los intendentes de distritos electorales clave, como Manolo Quindimil, de Lanús, y Jorge Rossi, de Lomas de Zamora. Todos ellos aportaron el grueso de los seguidores.

La liturgia peronista tuvo una presencia imponente: dos gigantografías de Evita y Juan Perón custodiaban a la oradora, y la histórica marcha fue cantada por Hugo del Carril hijo. Bajo el escenario, los hombres que diagraman la campaña duhaldista estaban eufóricos. Juanjo Alvarez le dijo a GENTE: "¡Qué bien está haciendo las cosas Chiche! Tiene el tono justo en el mensaje. Al principio creímos que no nos iba a dar el cuero. Porque los Kirchner están usando todos los recursos del país para imponer su poder, de la misma manera que lo hicieron en Santa Cruz. Pero Cristina le está errando mucho con su discurso violento y de los fantasmas del boicot permanente. Además, ¿quién les puede creer que ahora quieren neutralizar a los piqueteros, si son su creación y fuerza de choque? En octubre, Chiche va a dar el batacazo".

Alvarez echó el mes pasado a la gente que había colocado el publicista brasileño Duda Mendonça, quien asesoró varias veces a Eduardo Duhalde. Un colaborador le contó a GENTE: "Se hacían los vivos, y en vez de producir videos especialmente para la campaña de Chiche traían clips con música de batucada, que ya habían usado en la campaña brasileña. Ya, con eso, nos vamos a ahorrar unos cuantos miles de pesos".

También Eduardo Amadeo, que acompaña a Eduardo Duhalde en el Mercosur, explicó cómo habían preparado el discurso con Chiche y Luis Verdi, responsable de imagen y comunicación de la candidata: "La asesoramos sólo en cuestiones de forma. Para lograr un discurso fuerte y a la vez moderado, sugerimos hacer pequeñas "bullets" (balas o párrafos) respetando el mensaje que ella quiere dar: contundente y edificante". Ante la llamativa ausencia de Eduardo Duhalde, el propio Amadeo se encargó de despejar cualquier duda: "El confía de manera absoluta en Chiche y su equipo. O, en términos ajedrecísticos -algo que domina muy bien- cree que su dama tiene mejor juego que la de su rival y por lo tanto no tiene por qué intervenir en esta partida".

Una vez sobre el escenario, Chiche habló. Primero, para aclarar que el duhaldismo no había hecho ningún pacto con el ex presidente Carlos Menem. "Yo con Menem no voy ni a la esquina", graficó. Y más adelante disparó al corazón mismo del gobierno de Néstor Kirchner, al elogiar al ministro de Economía Lavagna: "Cuando el Presidente dice que le dejaron un país en llamas y que todos dispararon, no dice la verdad. La verdad es que quien es el símbolo de la recuperación económica de la Argentina tiene nombre y apellido, y es Roberto Lavagna". Y en otro párrafo arremetió contra el tono que usa el kirchnerismo en la campaña: "Quédese tranquilo, señor vicepresidente (por Daniel Scioli, quien criticó a Luis D'Elía -aliado de Kirchner- por haber acusado a Duhalde de traficar droga). No les voy a dar el gusto de revolcarme en la roña. Me voy a coser la boca antes de contestar agravios personales".
Para el duhaldismo ahora empieza la verdad. Según ellos, no está dicha la última palabra, ni mucho menos. El encuestador Julio Aurelio, presente en el acto, arriesgó: "Cristina está arriba, pero no puede subir más, mientras que Chiche está subiendo cada día un poco. El final de la contienda es incierto".

Las cartas están echadas. El fuego bonaerense arde. El 23 de octubre, en las urnas, la gente dirá la última palabra. Y será inapelable.

Cristina, el viernes en San Miguel: pelo suelto y puños crispados.

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Chiche, el sábado en La Plata: look de ama de casa y mano abierta. Dos actitudes, dos discursos. ¿Quién ganará en octubre?

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