«El único hombre que entra a mi cama es mi hijo Tomás» – GENTE Online
 

"El único hombre que entra a mi cama es mi hijo Tomás"

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Nada es más fácil que creerle a Araceli González. Se ríe a carcajadas si algo la divierte o pregunta curiosa si algo la asombra. La naturalidad es la marca más fuerte que impone esta mujer. No parece estar enterada de lo muy famosa que es. De las fantasías que despierta en los hombres y la codicia de las mujeres por ese cuerpo, esa cara y ese look.

La esperan días de muchísimo trabajo. Empieza en breve un programa diario en Canal 9, un magazine al mediodía. Va a filmar con Guillermo Francella, dirigida por Eduardo Mignogna, Un día en el … Paraíso, que se estrenará en el invierno, y -además- prepara su propio proyecto de cine. Nada le es indiferente cuando de trabajo se trata. Pero sus hijos la pueden. Es cuando habla de ellos que se ilumina. Este verano, el primero después de su divorcio de Adrián Suar, los tiene para ella sola casi todo el tiempo. No lo dice, pero se le nota cuando se explaya (y lo hizo largamente en esta isla del delta donde se hace hoy la producción de fotos) en las alegrías y las responsabilidades. Así está en este primer verano de "soltera", más divina que nunca con su cuerpo de chica de 20 años y su cabeza de mujer de 35.

-¿Estás preparando tus vacaciones?
-Hace tres meses que estamos los tres de vacaciones, pero estoy armando una salida. Es muy difícil porque Florencia tiene 14 y Tomás 4. Tengo que encajar en los gustos de los dos en un mismo viaje. Quiero encontrar un lugar muy tranquilo donde haya actividades divertidas para los dos.

-Pero esta vez éstas son solo tuyas, todo está bajo tu responsabilidad.
-Siempre organicé las vacaciones yo y fueron completamente mías. Con mucha anticipación tenía todo previsto. Este año, por primera vez, no programé nada. Solo sé que voy a ir siete días a algún lugar. Antes no dejaba detalle sin prever. Para mí, las vacaciones son fundamentales, es el único momento en el que estoy todo el tiempo disfrutando con mis hijos. En otra época ya tuve vacaciones a solas con Flopi. Viajes que utilizaba para hablar con ella de temas importantes. Ahora, los tres necesitamos estar tranquilos en un buen lugar.

-Más que turista, sos una viajera.
-Cada viaje te da una experiencia. Un reencuentro, un crecimiento. Nunca pienso en tirarme en la playa boca arriba solamente. Descubro cosas a las que durante el año no puedo prestarles atención. No tengo ganas de perderme nada, ni del crecimiento de mis hijos ni del mío propio.

-Mientras hacías las fotos, hablabas de tus amigas. ¿Estás más cerca de ellas ahora?
-Mi grupo de amigas es de toda la vida, desde hace más de veinte años. Si incorporo gente en mi vida hoy, es porque tenemos algo de piel. Gente que me inspira confianza y me da paz. A la que puedo mirar y sentir que puedo hablar sin secretos, porque se olvidan de quién soy.

-¿Te pesa eso?
-No, porque cuando termino de trabajar, me aíslo. Para hacer esta nota lo pensé mucho. A mí me gusta bajar las persianas, estar en mi casa con mis hijos y hacer reuniones familiares. Eso es lo más importante en mi vida. Ahora vivo en un country y no salgo, estoy siempre adentro.

-Cuidando la huerta.
-Es chiquitita y divina. La hice yo misma. Tiene hierbas aromáticas que uso para cocinar o ponerle al mate. Ya estoy por cosechar tomates. Es una diversión, mi manera de conectar con otra cosa cuando estoy mal. Es tan diferente de lo que hago a diario, que me da paz.

-Ahora tenés más tiempo para mirar el mundo. ¿Cómo lo ves ?
-Estoy sorprendida por la desvinculación tremenda que hay entre las personas. Lo noto en la cantidad de gente que chatea y, escondido en un nombre supuesto, se atreve a hablar mucho más de sí mismo con alguien a quien no conoce y que también oculta su identidad. Lo más asombroso es que, al final, se generan amistades importantes entre ellos. ¿Cómo puede ser que teniendo la posibilidad del tacto y la mirada con la otra persona nos dé tanto miedo el encuentro? Nos queremos cuidar, y yo me pregunto: "¿De qué?". Hay experiencias que tenemos que vivir, pero para mí es muy importante compartir. Por ejemplo en esta nota todo fue muy divertido. La pasé bien.

-Si quisieras conocer gente nueva, ¿adónde irías?
-Yo salgo, pero hay lugares a los que nos puedo ir. Ahora me hice amiga de las madres de los compañeros del jardín de Tomás. Somos 25 y nos juntamos todos los martes. Con estas mamás vamos a cenar y nos gusta. Yo sé que es más difícil para mí demostrar que soy una mamá como todas. Pero se va dando porque no utilizo posturas, soy yo misma. Nunca hice nada que me mostrara diferente. Intento hacer vínculos fuera de mi profesión, que es un lugar aparte de mi vida. No quiero que sea lo único y me da miedo quedarme atrapada solo en el ambiente. Es un espacio que no sé dónde me puede llevar y del que pierdo el control. Me gusta estar en ambientes en los que estoy contenida.

-¿Cómo viviste la crisis que nos tocó en el 2002?
-Como para todos, en mí hubo un antes y un después. Nos bajaron de un hondazo de una realidad en la que todos nos estábamos mintiendo: "El dólar uno a uno", "Este país es espectacular", "Estamos bárbaros…". Claro, alguna vez tenía que pasar, era todo muy irreal.

-¿Creías que todo eso era cierto?
-A mí no me preocupaba. Nadaba con la corriente a favor, y cuando caí, me vino una película vieja a la cabeza: el día que mi padre me fue a buscar al colegio porque había golpe de Estado y después me hablaban de los Falcon verdes. En diciembre de 2001, cuando todo empezó, yo estaba en el supermercado, me llamaron y me dijeron: "Ya mismo tenés que volver a tu casa". Pero nunca me dieron ganas de escapar. Hay que estar, poner el hombro y laburar. Tratar de ir manejándose en medio de la inseguridad económica y social.

-Además, este año, con tu separación, tuviste que reorganizar tu propia vida.
-Todo tiene un tiempo. Ahora estoy en la etapa "Solo sé que no sé nada". Se están aproximando cosas para las que tengo que prepararme y después decidir. Me quedo mucho conmigo misma. Si me pedís que defina algo, te digo: estoy en tránsito, bajando mi ansiedad, relajándome para encontrar el camino que tengo que tomar.

-Los momentos de tránsito suelen ser…
- (Interrumpe apuradísima). Muy largos… El psicólogo los llama de crecimiento, y yo no quiero crecer más (se ríe). Todos los días enfrento algo diferente, y cuando miro para atrás no puedo creer todo lo que hice, decidí y asumí. No sé si ahora lo volvería a hacer.

-Fuiste madre muy joven…
-Podría pensarse que quemé etapas, pero yo me sentía muy bien. Estaba segura de la decisión que había tomado. Lo tenía muy claro. No sabía si iba a ser una buena madre, pero tuve a Florencia sin una pizca de duda. Jamás pensé: "¿La tengo o no la tengo?". Mi duda era: "¿Me caso o no me caso?". No me imagino la vida sin Florencia. Es tan fuerte verla a los 14 años casi con mi altura, con mucha personalidad, su identidad definida y esa manera de hablar. Es aquella nena con la que le tirábamos pochoclo a las palomitas. Se me hacen dos polos con Tomás, que tiene diez años menos.

-Tenés hijos de dos generaciones diferentes.
-Sí. Además descubro que soy muy parecida a mi mamá y quizá todo lo que odié de ella lo estoy haciendo con Florencia. No igual, pero le doy los mismos cuidados, esa manera de protegerla en la vida, la misma escala de valores, empezando por la importancia de decir la verdad. Me manejo igual que mi madre, y ahora que tiene 14 años descubro que le inculqué cosas que me importan que ella aprenda. Es muy increíble cuando me dice: "Mamá, aprendé de lo que vos me enseñaste".

-Es un momento complicado para educar a una hija de 14 años.
-Sobre todo porque la juventud está muy desorientada, con miedos. Ella tiene sus ideales y su forma de ser, pero a veces se abruma y se asusta de algunas cosas. Normal a su edad. Tampoco quiero ser una maestrita. Le hablo desde un lugar muy humilde para transmitirle experiencias vividas.

-¿Y Tomás?
-¿Sabés que no tengo palabras para decirte lo que siento por Tomás?

-¿Es un seductor?
-Es muy difícil describir la sensación. Estoy completamente fascinada con él. A Flor la crié desde otro lugar.

-Ella te fabricó madre...
-Aprendimos muchas cosas juntas. Tomás es muy tierno. Fue buscado y querido. Es muy fuerte mirar a mi hijo. No sé si es por lo del sexo opuesto. Formarlos es impresionante. Sentir que los vas moldeando cuidándote de no hacerles daño. Es mucha responsabilidad.

-¿Te sentís sola en esa tarea?
-Es muy difícil hablar de eso. Hoy por hoy, me ocupo de ellos las 24 horas, estoy sola. Demandan y necesitan muchas cosas, y hay que compartirlas. Muchas veces con Flor nos morimos de risa de Tomás porque mira la tele y canta como un soprano. Son momentos tontos para contar, pero son divinos.

-Ustedes tres parecen una pandilla.
-¡Somos una pandilla! Genero eso, me gusta la complicidad sin perder mi target de mamá. Por suerte mi autoridad con Flor, que es la más difícil, está intacta.

-¿Te falta poco para ser suegra?
-Creo que ya soy.

-¿Te intriga saber cómo es el chico que eligió tu hija?
-Soy un desastre. Soy muy antigua. Ya le dije: "De casa te vas a los 30 y con libreta". No quiero que se me vayan. Yo sé que tengo que dejarlos, pero no puedo.

-Tomás ya se fue de vacaciones con su papá.
-Me costó mucho. Hablé con mi psicólogo y con la pediatra y me dijeron que lo tengo que dejar ir sin sufrir. Pero Tomás duerme en mi cama, va y
viene conmigo. Fijate, hoy el único hombre que entra a mi cama es Tomás (se ríe). Es mi compañero en todo.

-¿Cómo te llaman tus hijos?
-Los dos me dicen mamá. Hay una cosa moderna de algunos chicos que llaman a sus padres por el nombre y a mí no me gusta.

-¿Y el trabajo?
-Todos los tránsitos tienen que ver con todas las ramitas que integran el ser humano. En estos momentos estoy decidida a descubrir nuevas cosas en esta profesión. Yo quería ser arquitecta cuando descubrí que ser modelo me gustaba: viajaba, conocía gente y ganaba dinero. Después, eso me dio otra cosa. Al verme en publicidad, me llamaron de un canal y empezó la actriz. Siempre estoy en la búsqueda y nunca me sentí "la consagrada". No acepté ni aceptaré ningún título consagratorio, eso me permite seguir buscando.

-¿Y ahora qué tenés ganas de hacer?
-Entrar a full en el cine. Tal vez porque a los 15 quedé fascinada con Camila quiero hacer historias reales, y si son de época, mejor. Las vidas de mujeres argentinas que fueron importantes marcaron una época y nadie las conoce. Tengo un referente muy fuerte en mi madre: su tristeza por haber dejado su vocación y su profesión de bailarina para casarse. Yo era chica y le preguntaba todo el tiempo por qué no había seguido bailando. No me entraba en la cabeza. Fue entonces cuando me propuse hacer todo lo que quisiera. Hay que conceder para poder ser feliz, pero que eso no impida ser uno mismo. Yo no me siento menos madre porque soy actriz o por ser Araceli González… Pero estaba en que quiero crecer. Hacer más.

-¿Qué más?
-Quiero comunicarme. Voy a hacer un magazine en Canal 9, que me permitirá contar la vida desde mi lugar. Será un programa divertido donde se usará la palabra en su verdadero sentido: miraré las cosas desde otro vértice. Con seriedad cuando sea necesario, y con alegría, frescura y glamour cuando venga al caso. La tele es una ventana a la vida y la abriremos sin prejuicios. Estoy muy fascinada y llena de respeto por el proyecto. Para mí será completamente nuevo. No solo haré la conducción, estaré completamente involucrada con la producción en la elección de los temas, la manera de tratarlos, a los especialistas que aporten lo suyo.

-Mucho cine, mucha tele. Mucho tiempo con los hijos. ¿Y tu vida?
-Ya te lo dije, estoy en tránsito.

por Teresa Ferrari
fotos: Claudio Divella
producción: Inés Azumendi
asistente de producción: Estefanía Allende. Maquilló: Vanesa Autino para Maby Autino. Peinó: Mónica Fernández para Alberto Sanders
agradecemientos: Ricky Sarkany, Class Life, Ona Saez,
Trosman-Churba, Fahoma, Luna Garzón, Wake Beach,
parador-escuela en el Delta y Esther Begega, manager de Araceli

Si incorporo gente en mi vida hoy, es porque tenemos algo de piel. Gente que me inspira confianza y me da paz. A la que puedo mirar y sentir que puedo hablar sin secretos, porque se olvidan de quien soy"">

"Si incorporo gente en mi vida hoy, es porque tenemos algo de piel. Gente que me inspira confianza y me da paz. A la que puedo mirar y sentir que puedo hablar sin secretos, porque se olvidan de quien soy"

Ahora estoy en la etapa 'Sólo se que no se nada'. Se estan aproximando cosas que tengo que decidir. Estoy en transito, bajando mi ansiedad para encontrar el camino"">

"Ahora estoy en la etapa 'Sólo se que no se nada'. Se estan aproximando cosas que tengo que decidir. Estoy en transito, bajando mi ansiedad para encontrar el camino"

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