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“El tango me tiene loco, es mi novia virgen”

“El tango me tiene loco, es mi novia virgen”

Redacción Gente

Se colgará hablando de D’Arienzo, Castillo, Gardel, Discépolo y Troilo.
También, de La última curda (“un tema escrito para mí“, dirá), y
de Desencuentro (según él “el himno nacional argentino“). Es raro
ver a Javier Calamaro (38 años, exponente del rock nacional desde su tiempo en
Los Guarros) tan copado con la música que escuchaba su viejo. Pero ahí
está, sentado en el sillón de cuero que ocupa la mitad de su living de Belgrano
R, hablando de tango.

De jeans gastados, musculosa blanca y buzo negro, confiesa que hace un rato,
antes de que nos abriera la puerta, llamó al estudio de grabación y pidió hora
para empezar de una buena vez con la producción de su nuevo disco. Pero la
charla no arrancó por ahí, sino por el jardín de su casa: una especie de
pelotero (con tobogán, casita y hamacas) que asoma tras una ventana. Es que
además de músico, el menor de los Calamaro es papá. Debutó hace tres años con
Romeo, “un ser increíble al que le quiero dejar lo mejor de mí“.

-Lo decís emocionado…
-Romeo me emociona todo el tiempo. A Romeo le escribí una canción antes de
que naciera: la compuse hace cinco años.

-Morías por el varón, entonces.
-No. No moría por nada, ni siquiera fui a buscar un hijo. Son cosas que
pasan…

-Al parecer, no te costó asumir el rol de padre.
-El rol no. Me costó adaptarme; cuesta acomodarse a la paternidad. Es como
otro laburo, hay que ponerle energía. Y yo tenía puesta la energía en otra cosa.
Pero me adapté, y muy bien. Te diría que como padre soy muy madre. Me encanta ir
a buscarlo al colegio, que traiga amiguitos a jugar a casa, tirarme con él al
suelo, leerle, cantarle, bañarlo, hacerle la comida, dormirlo.

-¿Y cuánto hace ya que estás con Alejandra, la mamá?
-…Siete años… Pero ya no estamos juntos…

-¿Cómo? ¿Te separaste?
-Sí. Por suerte, fue todo muy civilizado. Ni ella ni yo queríamos seguir,
pero nunca llegamos a discutir frente a nuestro hijo. Es más, con la mamá de
Romeo tengo una onda bárbara; nos llevamos mejor ahora que cuando vivíamos
juntos.

-¿Les costó tomar la decisión?
-No. Estábamos los dos muy de acuerdo en separarnos. Lo que más me costó fue
aprender a dormir sin Romeo en casa. Me llevó seis meses superarlo. Y eso que yo
lo veo todo el día, todo el tiempo. Ellos están viviendo acá cerca, a seis
cuadras, y yo lo paso a buscar, lo llevo, lo traigo, se queda a dormir en
casa…

-¿Tus viejos son separados?
-Están juntos. Igual, cuando se conocieron venían de un matrimonio anterior:
mi viejo había tenido una esposa y mi mamá un esposo con el que tuvo dos hijos:
Horacio y Hebe.

-¿Llegaste a vivir con ellos?
-Sí, por supuesto. Nos llevamos genial. Con mi hermana mayor, mejor que con
nadie en el mundo. Hebe es mucho mayor, tiene más de sesenta. Ella es el primer
artista de la familia. Es musicoterapeuta, escribe, toca, todo. La disfruté
hasta mis diez años, cuando se casó con Carlos Núñez, el pianista de Les
Luthiers, y tuvieron que dejar el país porque López Rega los echó. Hoy viven en
México. Hebe fue y es mi musa inspiradora.

-La primera mujer que admiraste, parece.
-Ella me enseñó que uno tiene el poder, el poder de generar cosas bellas, de
crear. Mi viejo, Eduardo, era muy creativo también. Es el tipo más ilustrado que
conozco: abogado, periodista, ensayista. Escribe todo el tiempo, como yo… Tiene
88 años y sigue escribiendo. Hace gimnasia también. Y mamá Esther labura diez
horas por día, es kinesióloga. De ellos heredé esto de trabajar todo el tiempo.
Yo empecé a componer a los diez años y a los 17 lancé mi primer disco. Mi
hermano Andrés tocaba en Los Abuelos y Cachorro López, el bajista de la banda,
un día escuchó un demo que tenía yo grabado por ahí y se lo llevó a Rubén Pelo
Aprile. Gustó y firmé con Interdisc. Así comencé.

-Después vinieron Los Guarros, Javier solista y ahora el tango…
-El tango estuvo siempre. El tango es muy rockero, es la música del futuro.
El rock está en decadencia, está todo hecho. El tango, en cambio, me tiene loco,
es mi novia virgen. En el tango todo está por hacerse, por descubrirse, por
inventarse. Yo canté tango a los ocho, lo único que cantaba bien era tango. Me
acuerdo que escuchaba a Alberto Castillo, porque tenía esa voz de corneta como
la mía. Admiro a muchos tangueros: D’Arienzo era rock and roll, Discépolo,
Troilo, Gardel… Gardel era como yo, un burro.

-¿Burro, dijiste?
-Sí, burro porque nunca estudié. Soy autodidacta. Gardel era un burro como
yo, jamás estudió música ni canto. Como Armando Discépolo, otro genio. Como Jimi
Hendrix. Como Lennon y McCartney. Como Jagger y Richards. Como Bob Dylan.

-¿Tu hermano Andrés estudió?
-Sí, Andrés estudió.

-¿…No proyectás hacer algo con él?
-Hicimos cosas juntos. Nosotros cantamos, compusimos y grabamos juntos. Pasa
que en el arte las personalidades fuertes no compatibilizan, tiene que darse una
situación muy, muy especial.

-Conclusión: Andrés y vos no son compatibles.
-Digo que las personalidades fuertes chocan o directamente no
compatibilizan… Además, ahora sería imposible, estoy en otra. Bah, en ésta. Armé
un sexteto con músicos tremendos y vamos a grabar en sala, como se hacía antes.
Voy a ir con temas conocidos e inéditos. Ya compuse Culpable y convicta; es
lapidario, está inspirado en mi historia. Ahora paso noches enteras componiendo.
Las letras hablan de la soledad, del dolor, de la locura, de mi vida… Ahora, ¡mirá
la gran diferencia que hay entre el rock y el tango…!

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-¿Cuál?
-El tiempo, la calidad. Si me encierro, en un mes compongo un disco de rock.
El tango no, es otra cosa. Para que te des una idea: estuve 46 días para
escribir la letra de Culpable y convicta y me llevó nada más que cinco días
escribir la letra y la música de Mi religión, el tema de Soy gitano. El tango es
otra historia. Hacer tango es perder plata. Si yo fuera vivo, estaría pensando
en componer un tema para que pegue en las radios en el verano. Pero yo quiero
que Romeo vea algo bueno de todo esto. Por eso hoy el tango me desvela; ni
duermo.

-¿Sos de levantarte a las cuatro de la mañana porque, de pronto, se te
ocurrió una letra o…?
-Más bien soy de acostarme a las seis de la mañana. Trabajo siempre de
noche. A la noche se despiertan los espíritus y se duerme la gilada. Yo a los 60
voy a seguir haciendo rock, cantando tangos y teniendo hijos bebés.

-¿Para mantenerte joven?
-Para no jubilarme jamás. Un horror eso de la jubilación, un espanto. La
gente no puede jubilarse de nada; si te jubilás te morís. Quizás algún día deje
de tocar, pero siempre voy a ser rock. Ser algo, alguien, es lo que te mantiene
vivo.

Así se define Javier, ya que nunca estudió música. “<i>Soy autodidacta. Como Gardel<br />
o Discépolo. Como Lennon y McCartney. Como Jagger y Keith Richards</i>”.”></p>
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o Discépolo. Como Lennon y McCartney. Como Jagger y Keith Richards
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Con la mamá
de romeo tengo una onda bárbara, nos llevamos mejor ahora que cuando vivíamos juntos

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