“El sentido del humor es una parte de la inteligencia y es tristísimo crecer sin reírse” – GENTE Online
 

“El sentido del humor es una parte de la inteligencia y es tristísimo crecer sin reírse”

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Lanata es mucho Lanata. Convoca al facilismo del adjetivo calificativo: escandalizador, cultivado, discutido, trabajador, imaginativo. Escritor desde los doce años (vendió medio millón de ejemplares con Argentinos I y II, y en el 2007 fue best seller durante meses con la novela Muertos de amor) y periodista –a los 26 inventó Página 12 y rompió el tablero de la gráfica–. En radio creó productos de colección, como Hora 25 y Rompe cabezas. Este año ganó un Martín Fierro por Lanata PM, que hizo por Del Plata.

En televisión tuvo éxitos como Día D y también documentales para History Channel sobre la deuda externa, Malvinas y el Che. Dirigió el video clip de la Bersuit La argentinidad al palo. Hoy, a los 47, dirige un nuevo diario, Crítica de la Argentina. Y ahora va a protagonizar la revista del Teatro Maipo, La Rotativa del Maipo (Más que un diario, una revista).

–¿Qué sentiste al dar el sí para subir a un escenario?
–¡Una gran excitación! Pero días después, miedo puro y llano. Cuando venía a la conferencia de prensa para anunciarlo pensé en largar. Pero era tarde.

–¿Cómo te convenció Lino Patalano?
–Me contó que Enrique Santos Discépolo y Florencio Parravicini habían hecho esto antes y pensé: “Si ellos que fueron dos genios lo hicieron, yo, que no soy nadie, tengo que agradecer y darle para adelante”. Además, en el Maipo me siento como en casa.

–Pero con la sala llena de gente mirándote…
–El formato condiciona, pero no es distinto a Lanata PM o a Día D, o a las charlas en las que se juntan mil personas. Tenés que ser entretenido.

–¿Cómo te suena esto de llevar la política a un escenario?
–La política está en el Maipo desde que el Maipo nació. Acá hay una tradición histórica de unión entre el teatro de revista y la política, que se fue perdiendo. Parravicini formó un grupo que se llamaba Gente de Teatro y llegó a concejal (estuvo dos años). Después vino el golpe contra Yrigoyen y el Concejo se disolvió. Discépolo hacía en este teatro monólogos sobre el gobierno de Perón. A ellos los aplaudieron y los persiguieron por esto.

–¿Y Tato Bores?
–Fue un grande, pero Tato era actor y yo soy periodista. Eso lo hará distinto. Tampoco quiero ser el borracho de la fiesta: éste no será un monólogo de gags. Tengo ganas de que se prendan las luces y nos pongamos a charlar, que la gente pueda preguntar.

–¿Pero vas a hacer reír?
–Será entretenido, porque desde los medios tenemos la obligación de entretener. Eso no quiere decir ser idiota.

–¿Es un momento especial de la Argentina? ¿Hay lugar para que un periodista político se suba a un escenario?
–Nuestras propuestas hacia la gente tienen que ver con la mentalidad o la cultura de la época. Así como Crítica tuvo que ver con los 40’, La Opinión con los 70’ o Página/12 con los 80’, hoy trato de que la segunda Crítica tenga que ver con esta Argentina. Somos una antena que está tratando de sintonizar con las antenas de la sociedad y cuando esas antenas coinciden decís: “Lo hago”.

–¿Creés que el periodismo en la Argentina está a la altura de las circunstancias?
–No es un buen momento de la profesión, desde hace mucho. Lo sufrí cuando armamos la redacción de Crítica. Nos costó mucho encontrar gente. Los chicos que estudian comunicación están más preocupados por ser famosos que por ser buenos periodistas. Ser famoso es muy fácil, el problema es ser bueno. Hay que laburar, estudiar mucho, pensar que nunca terminás con tu preparación. Seguir manteniendo la curiosidad y la ingenuidad, y defenderlas. A veces ser cínico te oxida el corazón.

–¿Cómo fue la reacción de los colegas ante tu decisión?
–Siempre hago una división: microclima y público. El microclima son los periodistas, sus familiares y los que mandan cartas a los medios, que son muy particulares. Después está el público. Mi relación con la calle desde hace treinta años es buenísima. Hace cuatro años que no hago tele y me paran más que antes para fotos y autógrafos.

–El microclima que te rodea no debe ser tan generoso…
–Es diferente: más envidioso y especulativo. Frente al microclima uno representa el miedo de ellos. Cuando ellos convencen a su entorno de que no se puede hacer más y viven tranquilos, aparece un loco como yo y les mueve el piso. Te quieren pero te odian: “Este lo hizo y yo no”. Pero yo laburo para la gente. En la Argentina hay que explicar con culpas por qué se es popular.

–¿El periodismo vive con culpas el tener éxito, fama y dinero?
–Nosotros somos como abuelitas con pañoletas negras, que hablamos bajito de la plata. Me encanta la visión de la gente del teatro: piensan que si te esforzás y ganás dinero, eso es sano. En la Argentina la plata siempre estuvo sospechada, y hubo razones para que esto ocurra, si pensamos que el primer garito de Buenos Aires estuvo en el Cabildo y lo manejaba el tesorero del Rey. En el Maipo rige la meritocracia, y me encanta.

–¿Cómo te sentís entre la gente del teatro?
–Son muy respetuosos conmigo y entienden lo que soy y quieren que mantenga mi identidad. De lo contrario no lo haría. Tengo trabajo en un diario con doscientas personas a cargo. Lo último que necesitaba era renunciar a mis vacaciones para laburar hasta marzo. Lino Patalano me dice algo muy inteligente: “Tenemos que divertirnos mientras lo hacemos o no sirve”.

–Este mundo te conectará con otra estética.
–Yo no soy el típico periodista de traje gris. Estoy cerca de los 50 y ya no pido disculpas por ponerme anteojos turquesas. Ahora que no digan que uso sombrero porque estoy en teatro… En la Argentina estamos muy pendientes de cómo se muestran y qué hacen los otros.

–De los personajes de la política, ¿cuál será el que más te va a dar para hablar?
–¡Todos! De la política argentina lo más interesante somos los argentinos. A veces somos peores que nuestros dirigentes y no nos damos cuenta de todo lo que tenemos que ver con ellos. Hablamos del país como si estuviera manejado desde un ovni. Es como cuando criticamos la televisión sin pensar si la miramos o no. Yo creo que el sentido del humor es una parte de la inteligencia y es tristísimo crecer sin reírse, lo mismo que dejar de jugar. Yo juego todo el tiempo: a hacer un diario, a hacer teatro…

–¿Eso no es falta de profesionalismo?
–No, juego a hacerlo porque sé hacerlo. No se pueden romper las reglas si primero no se las conoce.

Lanata dirige el diario <i>Crítica</i> todos los días. Pero para hacer revista eligió el Maipo. ¿El estreno? El 17 de octubre, una fecha ícono.

Lanata dirige el diario Crítica todos los días. Pero para hacer revista eligió el Maipo. ¿El estreno? El 17 de octubre, una fecha ícono.

<i>“De la política argentina lo más interesante somos los argentinos. A veces somos peores que nuestros dirigentes y no nos damos cuenta de todo lo que tenemos que ver con ellos”</i>

“De la política argentina lo más interesante somos los argentinos. A veces somos peores que nuestros dirigentes y no nos damos cuenta de todo lo que tenemos que ver con ellos”

<i>“Los chicos que estudian Comunicación están más preocupados por ser famosos que por ser buenos periodistas. Ser famoso es muy fácil, el problema es ser bueno”</i>

“Los chicos que estudian Comunicación están más preocupados por ser famosos que por ser buenos periodistas. Ser famoso es muy fácil, el problema es ser bueno”

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