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El relato de Julieta Antúnez Ríos, la primera enfermera trans, en el combate contra el coronavirus: “El Covid-19 no te pregunta de qué partido, religión, raza o sexo sos”

El relato de Julieta Antúnez Ríos, la primera enfermera trans, en el combate contra el coronavirus: “El Covid-19 no te pregunta de qué partido, religión, raza o sexo sos”

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Julieta rompió con los estereotipos y cuestionó los paradigmas sexo/biológicos de la salud en Mendoza: es la primera trans graduada como enfermera, profesión que ejerce desde hace trece años. Una historia de esfuerzo y compromiso.

“Antes ustedes nos daban miedo’, me dijo hace poco una paciente. “Me hizo dar cuenta de que muchos están tomando conciencia de que nos salvamos o nos hundimos juntes. Por eso es indispensable que la sociedad entienda cómo cuidarnos ” , cuenta Julieta la primera enfermera trans en recibirse en Mendoza
 

“El coronavirus no te pregunta a quién votaste, de qué partido, religión, raza o sexo sos: te ataca sin permiso. Hay que entender que la medida de aislamiento social preventivo y obligatorio tiene un fundamento epidemiológico y un objetivo: frenar la velocidad de contagio”, reflexiona Julieta Antúnez Ríos (40) desde Mendoza. La primera enfermera trans recibida en esa provincia forma parte de la generación de profesionales sanitarios que le han puesto el cuerpo, las fuerzas y el conocimiento a la pandemia de la gripe H1N1 en 2009 y ahora está en la primera línea de batalla frente al Covid-19 en el hospital Italiano. “Nosotras, las enfermeras, somos el nexo entre los profesionales de la medicina y la gente, y terminamos haciendo por ellos lo que no pueden por sí solos. Estamos cuando las circunstancias no permiten que esté nadie. Yo estoy siempre dispuesta a poner el cuerpo para ayudar a quien lo necesite”, cuenta Julieta, cuya infancia transcurrió “en una familia tradicional, heterosexual y católica”, entre la casa de sus padres y sus abuelos maternos.

“Me produjo mucho dolor psicológico, impotencia, lágrimas y sufrí trastornos alimentarios, porque tuve que estudiar e insertarme al mundo laboral disfrazada de varón. Tuve que fingir y mentir para poder vivir y ser la persona que soy hoy, por eso lucho y milito para la inclusión laboral trans”. 

Luego de blanquear su identidad a los 16, llevó tiempo para que sus padres la aceptaran. Por eso recuerda esos años en que la sociedad era muy cruel: Me produjo mucho dolor psicológico, impotencia, lágrimas y sufrí trastornos alimentarios, porque tuve que estudiar e insertarme al mundo laboral disfrazada de varón. Tuve que fingir y mentir para poder vivir y ser la persona que soy hoy”.  Y sigue: “Estudiar y tener dos trabajos me aseguraba estar la mayor parte del día con uniforme de enfermería, lo que impedía situaciones de discriminación directa… Pero no vivía plenamente. A pesar de los dolores, lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado”, explica la enfermera, que dice haber aprendido de los tropezones y asegura que hoy “ya no permito que nadie me trate mal”. La profesional de la salud asegura: “No quería ser parte del 80 por ciento de las personas trans que son condenadas al ejercicio de la prostitución como única alternativa de subsistencia”.

Una lucha que no termina:  Julieta no descansa, tanto luchando contra el Covid-19 como por la igualdad de derechos (el 31 de marzo se celebró el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero). Es activista en la Liga LGTBIQ+, un espacio que aglutina a organizaciones sociales, políticas, sindicales y estudiantiles del interior del país que reclaman para las trans la no discriminación en trabajo, educación, salud y vivienda.  
 

Recuerda que no le permitieron estudiar Medicina porque su imagen no condecía con los datos registrales de ese entonces. Hoy, en plena lucha contra la pandemia, siente orgullo. “Hace poco, una señora que estaba atendiendo me dijo emocionada: ‘Antes ustedes nos daban miedo; hoy nos están cuidando’. Ahí me di cuenta de que hay gente que ya está tomando conciencia de que aquí nos salvamos o nos hundimos juntes”, se emociona. Y sigue: “Hoy estoy orgullosa de que ya somos ocho las enfermeras y otras cuidadoras domiciliarias con título y que tuve la suerte de ayudar a formar, aunque la realidad no permite que todas mis compañeras estén insertas laboralmente”.

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“A mí no me permitieron estudiar medicina, porque cuando me quise inscribir la facultad de medicina de UN Cuyo, mi imagen no se condecía con los datos registrales de ese entonces, por eso hacer lucho para que las personas trans somos iguales a cualquier persona, tenemos iguales capacidades físicas e intelectuales, lo que aún no es igual es el acceso a los derechos básicos de trabajo, educación, salud y vivienda”, cuenta julieta

–¿Qué consejos le das a la gente en esta época de pandemia? –Como enfermera te pido que me ayudes a mí y a mis colegas. Quedate en casa, no salgas, higienizá bien tu hogar y extremá las medidas de protección. No quiero ver en nuestra Argentina las postales de otros países. No quiero enfermeras tirando la toalla, agobiadas de ver partir a tantos. No quiero enfermarme, pero estoy dispuesta a poner el cuerpo para ayudar a quien lo necesite. Tu parte es quedarte en casa. No nos defraudes.

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