“El rating y el éxito me importan, pero no tanto como la familia” – GENTE Online
 

“El rating y el éxito me importan, pero no tanto como la familia”

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Los flashes lo ponen muy nervioso al Señor Televisión. “Ya pasé lo peor. No sé posar. No soy fotogénico”, dice Adrián Suar cuando entra en su oficina. Hay seis televisores (encendidos, claro), algunos posters de sus producciones y muy pocas fotos (de su hijo Tomás, de Suar abrazado a Minnie Mouse, ninguna de Araceli González). Pide un cortado en vaso y no atenderá el teléfono celular durante la hora que dura la charla. Es sencillo, simpático, pícaro. “Corazón”, “Mi amorcito”, “Gracias”, son algunas de las palabras que más veces pronuncia.

–En la primera quincena de julio, el 13 les ganó a todos los canales y a su rival histórico,Telefe, en el rating global…
–No quiero adjudicarme triunfos. Esto ya pasó en el 2002, también en el 2003… Quiero ser honesto: tambien sucedió cuando estaba Hugo Di Guglielmo.

–¿Entre los factores del éxito está Tinelli?
–Puede ser… Pero creo que desde hace muchos años que el 13 no estaba tan compacto en cuanto a programación a la mañana, a la tarde y a la noche. Esto sí que no recuerdo que haya pasado.

–¿Vos revertiste la sombra de la tarde maldita?
–Eso era un estigma para mí. Para ganar la noche hay que ganar la tarde. Era una parte mía negativa como programador, una deuda con el canal. Se me dio con Mujeres de nadie: hacía mucho que no había novelas para la mujer a la tarde, y después Una cuestión de peso, Patito feo... Cuando se habla de ganar el rating, yo –en realidad– siento orgullo de la programación que tengo. Esta vez sí estoy cerca de la pantalla diversificada que quiero. Desde temprano tengo a Guinzburg, después a Pettinato, Andy K., y la gran figura, Marcelo Tinelli. Hay para todos los gustos.

–¿Cargás el adminículo que mide el rating minuto a minuto?
–No, yo no lo tengo.

–Mmm… ¿No te enferma el rating?
–Cuando me va mal, sí. Pero no soy un loco del rating. No sé por qué tienen esa fantasía de mí. No tengo tele en mi auto, no soy el maniático de la pantalla.

–¿Cuántas horas de tevé mirás por día?
–No sé. Desde la mañana hasta las dos de la tarde estoy en Pol-ka con los libros, las reuniones con autores, actores, directores, edición. Después, eventualmente zappeo. A las ocho de la noche, cuando llego a casa, siempre prendo la tele, y otra vez zapping. No soy un teleadicto… Lo miro a Tinelli, me gusta el fútbol y los deportes en general. También picoteo con Lost, 24 y Prison break. Creo que la televisión americana está en su mejor momento.

–¿Qué le envidiás a Telefe?
–Nada. Le respeto mucho la historia, la trayectoria y el camino que hicieron. Más que envidia, les tengo respeto y estoy pendiente de lo que hacen. El resto, los actores, van y vienen, se comparten. ¿Susana? Siempre es una figura deseable para un canal. Coqueteamos con ella en el 2005, y yo le tengo mucho cariño, pero está bien donde está.

–Como productor, ¿qué te enorgullece?
–Me siento muy orgulloso de muchas de mis tiras: Son amores, Padre Coraje, Gasoleros, Sos mi vida, Soy gitano, Locas de amor, Verdad consecuencia… Tengo muchos éxitos. Y que no tenga que ver con la ficción, La noche del Diez. Fue uno de los hechos más importantes de los últimos quince años de la televisión. Está en el top five de mis recuerdos: lo viví con mucho amor y adrenalina. Era un Diego perfecto …

–¿Puede haber una segunda parte con Maradona?
–Puede, puede. Fue un hecho mágico como canal. A medida que pasa el tiempo estoy orgulloso, feliz, tratando de disfrutar estos años vitales como productor. Porque sé que esto de estar en el centro de la escena se va a acabar.

–Los 40 te están poniendo fatalista…
–Todavía no tengo 40 (los cumple el 25 de marzo). Siempre traté de no darle pelota al éxito, pero hoy confieso que me da mucho orgullo lo que pasó con Pol-ka. Soy consciente de que, cuando sea viejito, en la historia de la tele hablarán de la era Suar, la marca Suar. Igual, con cada programa tengo el mismo miedo e inseguridad y las mismas ganas de siempre. Para mí, cada proyecto es arrancar de cero.

–¿Soñás con trabajar afuera?
–Acá todavía hay mucho por hacer. Y el cine es un camino que quiero seguir transitando. Voy a actuar hasta que tenga ochenta o noventa años, es terapéutico, me hace bien; no podría dejar la actuación. La mía es una profesión ingrata, pero linda.

–¿A quién admirás?
–A los hermanos Coen, a Spielberg, a George Lucas, a Woody Allen.

–¿Sos amigo de Tinelli?
–Marcelo es una persona con la que me llevo muy bien. Si en algún momento tuvimos roces, los solucionamos de frente. Los dos somos arianos y muy calentones. Me trata con cariño y respeto, y me lo hace sentir. Tinelli jamás tuvo conmigo una postura de divismo, que sí tuvo gente con mucho menos trayectoria en este trabajo… Con él es fácil trabajar, hablamos de igual a igual. La televisión confunde a muchos, pero no voy a dar nombres. No me gusta el conventillo.

–¿Te obsesiona el trabajo?
–No, creo que no. Siempre estoy buscando historias. Creo que la vida es una gran fuente de inspiración, pero eso lo vivo con placer, no con culpa. Aprendí a ser un gran agradecido por todo lo que me pasó. Dios me dio la suerte de vivir de lo que quiero.

–¿Qué te relaja y te da paz?
–Me da mucha paz jugar con mi hijo, llevarlo al cine, jugar al fútbol con mis amigos. Estoy mucho más tranquilo, más maduro y aprendiendo a disfrutar la vida. Cuando me siento agobiado y me queda poca nafta, salgo a pintarme la cara y actúo. Eso me pone de nuevo en el llano.

–¿Qué relación tenés con Tomás, tu hijo?
–De charla, de conexión. Estoy muy enamorado de mi hijo. Todo el tiempo me corrige, me marca cosas. Tiene una mirada graciosa sobre mi trabajo. Es parecido a mí y también a su madre; es una buena mezcla. Tomás se muere por trabajar en televisión, y en algún momento le voy a dar pista. Me da gracia que le guste esto.

–Si te dice algún día que quiere ser ingeniero, ¿qué hacés?
–Ojalá que no pase. ¿De qué vamos a hablar? Pero él hará lo que quiera. Por ahora, con Ara tratamos de que no tenga el peso de los padres famosos, de que no se apague por nosotros.

–¿Y?
–Tomás es imparable, no se apaga así nomás. Es vanidoso y muere por estar en la tevé. Ahora va al colegio doble turno. Ya veremos…

–¿Lograste un equilibrio familiar?
–Con Ara –más allá de lo que pasa entre nosotros dos– siempre dijimos cuando nos separamos que era importante que Toto nos viera juntos.

–¿Y?
–Lo estamos logrando. Yo paso mucho tiempo en la casa de ellos, duermo allí muchos días de la semana y me hace bien, nos hace bien. Nunca transitamos el estar separados y pelearnos a muerte. El rating y el éxito me importan, pero no tanto como la familia. Los domingos todos juntos son sagrados. A Flopi, la hija de Ara, también la siento como una hija. Verlos felices a Araceli y a Toto me hace bien a la cabeza y me da estabilidad para el laburo. Con Ara tenemos la responsabilidad de ser buenos padres. Se te van tan rápido los chicos…

–¿Querés tener más hijos?
–Sí, me gustaría una nena. Vamos a ver si alguien se ofrece por ahí (se ríe). Me gustan las nenas, me pierden. Soy bastante familiero, no un loco familiero. Pero sí: quiero una nena como fue Flopi.

–¿Te pegó la crisis de los 40?
–Pienso y pienso en los 40. Y me da “¡Qué lindo, pero se va a acabar!”. La vida es corta… ¿Cuántos Mundiales me quedan? Estoy en una etapa de mucho agradecimiento y de mucho disfrute, y quiero parar el reloj, hacer tantas cosas… Sueño con un documental de Pol-ka sobre mi vida. Yo salí de una cola de Pelito; todavía me veo parado en avenida San Juan, y hoy estoy defendiendo a este canal. No repito todo el día lo bien que me fue, pero tampoco puedo pasarlo por alto. Lo veo a Pablo Codevilla y me veo a mí: es fuerte que dos actores estemos al frente de un canal. Cuando entré acá no barajaba la profesión de programador, ni ahí. Soy actor, productor, y acá me enseñaron a programar. Los primeros cuatro años hacía agua. Esto no se lo digas a nadie (se hace el gracioso). Y a punto de cumplir los cuarenta, no puedo dejar de mirar para atrás. Igual, me sigo sintiendo un chico.

–¿Venderías Pol-ka?
–Cada tanto nos hacen una oferta, pero con mi socio, Fernando Blanco, no somos vendedores. Por ahora…

–¿Te importa la plata?
–Soy muy despistado con el dinero. A veces no tengo una relación de control, pero me importa y me gusta la plata. Sin embargo, no pongo la libido en el billete: como administrador soy un desastre. Sigo creyendo que cien pesos es plata. No me comporto como un nuevo rico estúpido que pierde la noción del valor. Si salgo de compras, me fijo en los precios. No me gusta ser omnipotente y caer en el lugar de que todo lo puedo comprar.

–¿Tenés hobbies? ¿En qué gastás?
–Soy muy aburrido: no tengo hobbies, no me enferman los autos ni la tecnología, no ando en moto. He comprado alguna propiedad como inversión. Acá, a los productores nos importa mostrar un producto digno, pero nunca hablamos de cuánta guita dejó. En cambio, afuera es lo primero que evalúan.

–¿Te cuidás? ¿Sos coqueto?
–En cuanto a la salud, desde hace dos años me hago chequeos y tengo un médico clínico de cabecera, que se llama Gabriel. Tomé conciencia, no quiero ser omnipotente. Corro, juego al fútbol, no tomo alcohol, no fumo, me cuido en las comidas.

–¿Hacés dieta?
–Como sano, poco y ordenado. Soy un enano gordito (se ríe): me gustan los chocolates, las tortas, las pastas. Me cuido mucho hasta el jueves, me doy algún gusto los viernes y fines de semana, y el domingo ya no ceno. Encontré un equilibrio.

–¿Te preocupan las arrugas?
–Sí.

–Si se te cae el pelo…
–¡Me muero! Es muy difícil encontrar un actor que no se cuide. Cuando estás expuesto, la mirada atenta del otro te condiciona. El 90 por ciento de los actores se cuida, y mucho. Si te dicen lo contrario, mienten…

–¿Botox?
–No, eso no me pongo. Te endurece los rasgos.

–¿Te pegarías una estirada?
–Hoy no. Pero si más adelante estoy caído anímicamente y creo que un lifting me va a salvar, me lo hago. En la vida uno está sostenido de donde puede. Me gusta verme bien, soy detallista en la pilcha, tengo un asesor de imagen que se llama Nico Cuño. Hay un límite que te hace poco varonil: yo estoy en el borde (se ríe). Cuando actúo me pongo más obsesivo, porque la cámara intimida.

–Me habían advertido que en los reportajes eras monosilábico…
–Cambié. Voy al mismo psicólogo desde hace diez años y estoy mejor. El psicoanálisis me hace bien, me ayuda a conocerme, a mirar las cosas de otra manera, aprendo a disfrutar.

–¿Un sueño?
–Volver a los Oscar. Me gustaría entregarle un Oscar a este país. Acá hay mucho talento, hay una camada de directores de cine muy talentosos…

–¿Llorás?
–Soy muy sensible, pero no de lágrima fácil. Toto me emociona y me quiebra fácilmente, al menos dos veces por semana. Es una debilidad, algo por resolver.

–¿Sos cariñoso?
–Sí, muy toquetón y de abrazar.

–¿Chequeás tus mails?
–No, soy un desastre y tengo poca conexión con Internet. Hablo todo el día por teléfono. Me gusta el mundo palpable, no el virtual. Toto sabe más que yo. Esa compu que ves ahí es casi de utilería... Si me quieren encontrar, no me manden mails.

–¿Mirás televisión con tu hijo?
–Sí. El hace comentarios, tiene bastante ojo y criterio para su edad.

–¿Lo dejabas ver el baile del caño?
–No. A las once se va a dormir. Nuestro mejor plan es el cine. La última fue Los cuatro fantásticos. Es un re-plan salir solos.

–Volvamos al rating del 13. ¿Van a festejar?
–No, no es mi estilo ni el del canal. No vivo este éxito como un partido de fútbol. Como Goar Mestre, Di Guglielmo y tantos otros, yo también vengo a sumar. No nos distraemos en el brindis. Queremos respetar al espectador y ofrecer una programación diversa, para todos los gustos. Estoy feliz, no lo voy a negar, pero concentrado en permanecer. Quiero ser un clásico, no estar de moda.“Queremos respetar al espectador y ofrecer una programación diversa, para todos los gustos… Estoy feliz por el rating,  no lo voy a negar, pero concentrado en permanecer”, dice Suar.

“Queremos respetar al espectador y ofrecer una programación diversa, para todos los gustos… Estoy feliz por el rating, no lo voy a negar, pero concentrado en permanecer”, dice Suar.

Hace 13 años fundó la productora Pol-ka junto a Fernando Blanco. Llevan producidos  36 programas de televisión y 9 películas (El hijo de la novia estuvo nominada al Oscar por Mejor Película Extranjera en el 2002). Emplea a 300 personas y tienen 6 estudios propios. Hoy realiza 4 versiones de la serie norteamericana Amas de casa desesperadas para la Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y para el mercado hispano de los Estados Unidos. Desde 1995, los productos de Pol-ka ganaron 85 premios (tres de Oro) Martín Fierro. Adrián Schwarz Kirzner (nació el 25 de marzo de 1968 en Nueva York) es desde hace cinco años el director de programación de Canal 13.

Hace 13 años fundó la productora Pol-ka junto a Fernando Blanco. Llevan producidos 36 programas de televisión y 9 películas (El hijo de la novia estuvo nominada al Oscar por Mejor Película Extranjera en el 2002). Emplea a 300 personas y tienen 6 estudios propios. Hoy realiza 4 versiones de la serie norteamericana Amas de casa desesperadas para la Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y para el mercado hispano de los Estados Unidos. Desde 1995, los productos de Pol-ka ganaron 85 premios (tres de Oro) Martín Fierro. Adrián Schwarz Kirzner (nació el 25 de marzo de 1968 en Nueva York) es desde hace cinco años el director de programación de Canal 13.

“<i>Estoy en  una etapa de agradecimiento y de disfrute,  y sí quiero parar el reloj. Quiero hacer tantas cosas… Sueño con un documental de Pol-ka sobre mi vida… Yo salí de una cola de Pelito</i>”.

Estoy en una etapa de agradecimiento y de disfrute, y sí quiero parar el reloj. Quiero hacer tantas cosas… Sueño con un documental de Pol-ka sobre mi vida… Yo salí de una cola de Pelito”.

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