radical independiente", rechazó la posibilidad de canjear pasajes por dinero. Fue, junto con Vilma Ibarra, el único en negarse a este aumento encubierto que significó darle mayor cantidad de tramos aéreos a cada bloque. Aquí habla sobre la escandalosa e irritante posibilidad de cambiar el cupo de tickets por 3.000 pesos. Además, dice que los legisladores deberían dejar de otorgar becas y subsidios, un rubro por el que reparten, a discreción, más de dos millones de pesos por año." /> «El problema son los políticos que tienen una necesidad permanente de ocupar cargos» – GENTE Online
 

"El problema son los políticos que tienen una necesidad permanente de ocupar cargos"

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-¿Cuánto gana un senador?
-Yo cobro 4.985 pesos. Cuando llegué, era profesor de
la Universidad Siglo XXI de Córdoba, de la Universidad de Quilmes y escribía
para un semanario. Y decidí seguir haciéndolo, entonces doné el cien por cien de
mis ingresos para obras de bien público: donamos un equipo de hemodiálisis en el
Hospital Elizalde, 60.000 raciones de comidas mensuales en el Gran Buenos Aires,
una serie de libros clásicos para ciegos leídos por Pinky... Luego perdí mis
trabajos, y le pedí a la asociación Conciencia -que monitorea todo lo que hago
en el Senado- que, mientras no restableciera otras fuentes de ingresos, iba a
percibir mis ingresos de legislador. Pero jamás canjeé pasajes por dinero. Es
más: el 4 de marzo de 2002, presenté una nota renunciando a ese beneficio.

-¿Esa posibilidad de canjear pasajes por dinero, no es un aumento encubierto?
-No estoy seguro de que sea así. El incremento de pasajes no es canjeable por
dinero.

-Pero los tramos que ya disponían, sí.
-Los otros, sí. No debería existir esa posibilidad de canjearlo. Y, además, el
senador que los utiliza debería rendir cuentas: quién y para qué lo usa. Para
los traslados como parte de la función de senador, me parece una disposición
positiva, el contacto con todo el país es una de las necesidades de un
legislador.

-Es cierto: lo criticable es la posibilidad de cambiar los pasajes por plata.
-Es que ese dinero, en efecto, es un aumento encubierto. Pero no creo que haya
sido la intención en este caso, y hay que aclarar que los senadores no se
aumentaron el cupo, sino que la administración redistribuyó los cupos. El
propósito, creo, fue facilitar mayor cantidad de traslados.

-Quienes viven en el interior tienen veinte pasajes, ¿necesitaban más?
-Me resulta difícil medir, mientras no se establezca lo que yo propongo. Eso es
lo que critico del sistema actual. Y siempre he tenido problemas al hacerlo, por
el prejuicio de que uno dice esas cosas porque es porteño. Defiendo el hecho de
que los senadores tengan derecho a libre circulación por el país. Si para una
empresa privada un viaje es positivo, lo va a pagar. Lo que no hará es dar
chequeras para que se usen como a uno se le antoje. Entonces no sé si veinte es
mucho, es poco o si hacen falta más, porque no tenemos un régimen que nos
permita saber, no hay informes. O sea: un pasaje a Misiones se lo puede usar
para dar una conferencia en Posadas o para ir a las Cataratas del Iguazú.

-Por mucho o por poco, quedó la sensación de que los políticos se pueden dar una
especie de aumento con un decreto, mientras que para la gente requiere de
grandes debates, un Consejo del Salario.
-En primer lugar, no se los han dado los senadores, insisto.

-Bueno, los pidieron los jefes de los bloques.
-Sí, de los bloques mayoritarios. Por otra parte, me consta el compromiso de
Scioli, quien firmó el decreto para darle mayor transparencia al Senado, como
quedó en evidencia con su apoyo al voto electrónico. Scioli está haciendo el
trabajo duro de blanquear y transparentar muchas cosas acá adentro. Nobleza
obliga, hay que reconocerlo. Pero a mi entender se ha puesto el ojo en lo más
pequeño y no en lo más grande. Y por eso salta un pequeño aumento de la cantidad
de pasajes que ni siquiera se puede cambiar por dinero.

-Sí pueden los de Capital y provincia de Buenos Aires.
-Eso es teórico, porque la senadora Vilma Ibarra no aceptó, y yo no acepto
dinero por pasajes, y jamás lo acepté. No sé cuál será la actitud de la senadora
Leguizamón, ni de los senadores bonaerenses, pero me parece que se pone el ojo
en esto y no en el sistema en general. Este pequeño escándalo nos tendría que
servir para replantear todo el sistema de pasajes, para acabar con el canje por
dinero, y establecer un sistema de rendición de cuentas, un registro.

-Caso contrario, queda la sensación de que muchos políticos piensan que son más
que los demás ciudadanos.
-El problema son los políticos profesionales, que no podrían, sabrían o querrían
hacer otra cosa; aquellos que viven por la política, de la política y para la
política, y por eso tienen una necesidad permanente de ocupar cargos. Es como
andar en bicicleta: tienen que seguir pedaleando porque sino se caen. Y muchos
tienen que lograr mantener un standard de vida. La paradoja es que si el
político es decente y capaz, gana muchísimo menos que en la actividad privada.
Después, hay algunos que tratan de encontrar refugios para compensar recursos
que juzgan insuficientes. A eso se agrega un problema que muchos políticos no
consideran un acto de corrupción, que es el financiamiento de la política por
esta vía. Y en vez de contratar a un abogado o a un economista para redactar
proyectos, por ejemplo, opta por nombrar a alguien que le atienda el comité o la
unidad básica. O en vez de otorgar subsidios y becas a entidades de bien público
o a gente necesitada -como el que hacemos en nuestro despacho fiscalizado por
Conciencia-, se lo entregan a entidades o personas políticamente vinculadas.

-Indirectamente, se lo otorgan a sí mismos.
-Esa corrupción indirecta no consiste en quedarse el dinero, pero sí usar dinero
público para conseguir poder político, financiar campañas o locales.

-Entonces, el Congreso debería dejar de dar los 20.000 pesos por año de
subsidios, y 10.000 pesos por año de becas por senador -un total de 2.160.000
pesos por año- que pueden repartir a discreción. Para eso hay otros organismos.

-Por supuesto, yo así lo he planteado, pero el argumento contra eso es que los
otros organismos, a los que usted refiere, pertenecen todos al Poder Ejecutivo,
que los maneja a favor de su partido. Así, es más democrático que el Poder
Legislativo administre un cierto cupo. Pero esa no es función del Poder
Legislativo, lo sé, es una típica función administrativa, y en todo caso habría
que establecer mecanismos de control para que no sea usado abusivamente por el
Ejecutivo.

No sé si veinte pasajes es mucho, poco o hacen falta mas, porque no tenemos un régimen que nos permita saber, no hay informes. O sea: un pasaje a Misiones se lo puede usar para dar una conferencia en Posadas o para ir a las Cataratas del Iguazú"">

"No sé si veinte pasajes es mucho, poco o hacen falta mas, porque no tenemos un régimen que nos permita saber, no hay informes. O sea: un pasaje a Misiones se lo puede usar para dar una conferencia en Posadas o para ir a las Cataratas del Iguazú"

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