“El Papa fue muy claro: la declaración de Williamson es intolerable” – GENTE Online
 

“El Papa fue muy claro: la declaración de Williamson es intolerable”

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El levantamiento de la excomunión por parte del Papa Benedicto XVI a cuatro obispos de la Fraternidad de San Pío X –fundada en 1970 por monseñor Marcel Lefebvre–, y las polémicas declaraciones de uno de ellos, el británico Richard Williamson, negando el Holocausto, desataron un verdadero vendaval en la cúpula de la Iglesia Católica y en la comunidad internacional. Las aclaraciones del Vaticano diferenciándose de la postura de Williamson calmaron un poco las aguas, pero la polémica quedó flotando en el aire.

El padre Alejandro Russo, sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires y licenciado en Derecho Canónico, dialogó con GENTE y explicó detalladamente el origen de la Fraternidad de San Pío X, su excomunión, la relación con la comunidad judía y las decisiones tomadas por Benedicto XVI.

–La Fraternidad se formó a partir de sus diferencias con el Concilio Vaticano II (1962-67). Empecemos por aclarar qué cosas estableció el Concilio…
–Durante el pontificado de Pío XII, la Iglesia se dio cuenta de que tenía que hacer un cambio epocal en la forma de presentación del rito a la comunidad. Pío XII era ya anciano (murió en 1958), y dejó preparada para sus sucesores la posibilidad de hacer una reforma sustancial. La tomaron Juan XXIII y Pablo VI, y es lo que dio origen al Concilio Vaticano II que intentó, sin cambiar la doctrina de la Iglesia, presentarla de manera más acorde al tiempo que se vivía. De esos cambios hubo dos cosas que irritaron a algunos sectores. La primera fue la adaptación de la liturgia, de una forma de contemplación a otra más participativa. Para eso había que adaptar el tema del idioma. La lengua oficial de la Iglesia, el latín, no quedó prohibida pero, en virtud de esa mayor participación que se proponía, era necesario celebrar misa en la lengua vernácula de cada país. La segunda fue una nueva manera de relacionarse con aquellos que no son católicos, lo que se llama diálogo interreligioso: la convivencia con otras formas de expresar la fe. Una cosa es accidental, el idioma, y otra, más fundamental.

–Y entre los grupos que se resistían aparece la figura de monseñor Lefebvre.
–Exacto. Monseñor Lefebvre funda en Suiza la Asociación de San Pío X, que forma sacerdotes según el estilo anterior al Concilio. Roma le dice que no ordene, y le aplica una primera pena, que le impide celebrar. Así pasa el tiempo hasta que, durante el pontificado de Juan Pablo II, Lefebvre inicia conversaciones con el Vaticano para instituir un sucesor suyo. Tras varias reuniones, Lefebvre, sin autorización del Vaticano, ordena a varios obispos (el español Alfonso de Galarreta, el suizo Bernard Feilla, el británico Richard Williamson y el francés Bernard Tissier de Mallarais) y queda automáticamente excomulgado. La excomunión no la decide el Papa, sino que se produce, ipso facto, el 30 de junio de 1988, por haber ordenado obispos sin su permiso.

–¿Por qué Benedicto XVI decide levantar esa excomunión?
–Juan Pablo II ya había iniciado el acercamiento, y Benedicto XVI quiso avanzar en la solución del conflicto. Por eso mandó llamar al superior de la Fraternidad, quien le pidió el levantamiento de la excomunión. Entonces el Papa le dijo que lo primero que iba a hacer era decir que el rito antiguo no estaba prohibido, algo que concretó a principios de su pontificado.

–Y fue interpretado como un gesto retrógrado…
–Sí, porque nadie miró el proceso. Aceptar eso fue un gesto de tolerancia. Si buscamos la tolerancia y comprensión en entornos más amplios, también hay que hacerlo dentro de la Iglesia. Y el Papa pensó que si el problema surgía por el rito y el idioma, era algo accidental, no sustancial. Así, la Iglesia sacó una primera barrera para comenzar el diálogo; fue un gesto paternal. Pero levantarles la excomunión no significa que vuelven a formar parte de la estructura de la Iglesia. Ahora resta ver si son verdaderamente católicos en las cosas sustanciales. De todas formas, las opiniones de Williamson no representan a la comunidad lefebvriana: ya lo aclaró su superior. Tampoco es lo que la Iglesia opina, y mucho menos lo que el Papa opina. La Iglesia tiene muchísimos documentos sobre el Holocausto.

–Monseñor Williamson está radicado en Buenos Aires y el seminario está en la localidad de La Reja, en Moreno. ¿Qué relación tiene la Iglesia en Buenos Aires con la comunidad lefebvriana?
–Yo ni sabía que estaban acá. No tenemos ningún tipo de contacto. Es casi como si fueran de otra religión: sus templos no tienen nada que ver con la Iglesia católica.

–¿Por qué, en un principio, se consideraron insuficientes las aclaraciones del Papa?
–Me parece que hay un poco de mala interpretación. Lo que dijo el Papa fue muy claro: estas declaraciones son intolerables. Y ya se explicó que Benedicto XVI no tenía conocimiento de esto cuando decidió levantar la excomunión. No lo sabía.

–¿Quiere decir que está mal asesorado?
–No es mal asesorado. Evidentemente hubo algo un poco raro. Los que sabían de esto tendrían que haberle avisado al Santo Padre de la existencia de esas opiniones, y no esperar a que se desatara este vendaval. Quizá habría tenido culpa el Papa si, habiendo sido advertido, no le hubiera dado importancia. Pero evidentemente no fue así. Además, siempre se quiere hacer ver a Benedicto XVI como contrario al Concilio Vaticano II, cuando en realidad él fue miembro del Concilio y uno de los autores de las reformas.

–¿Después de esto cómo ve la relación con la comunidad judía hoy en la Argentina?
–En Argentina nunca hubo problemas de tolerancia religiosa. El lunes 9 de febrero tuvimos en la Catedral una celebración en homenaje a un rabino. Nuestra convivencia es algo totalmente natural. Este fue un trasnochado: negar el Holocausto a esta altura de la historia es un error histórico y hasta matemático. Un especialista en Derecho Canónico.

Un especialista en Derecho Canónico.

El obispo Richard Williamson expresó que “las evidencias históricas están inmensamente en contra de que seis millones de judíos hayan sido asesinados en cámaras de gas como parte de una política de Adolf Hitler”.

El obispo Richard Williamson expresó que “las evidencias históricas están inmensamente en contra de que seis millones de judíos hayan sido asesinados en cámaras de gas como parte de una política de Adolf Hitler”.

El Vaticano salió a aclarar: “Las posturas de monseñor Williamson sobre la  Shoah (Holocausto) son absolutamente inaceptables y firmemente rechazadas por el Santo Padre”.

El Vaticano salió a aclarar: “Las posturas de monseñor Williamson sobre la Shoah (Holocausto) son absolutamente inaceptables y firmemente rechazadas por el Santo Padre”.

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