“El nacimiento de cada uno de mis hijos marcó cambios fuertes en mí” – GENTE Online
 

“El nacimiento de cada uno de mis hijos marcó cambios fuertes en mí”

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Desde el décimo piso de Le Parc Figueroa Alcorta, la vista de la tarde sobre el río es magnífica, pero todas las miradas están puestas sobre Lorenzo. El bebé de Guillermina Valdés (37) y Marcelo Tinelli (54) tiene sólo cuatro meses y medio, pero responde con risitas y esos ojazos inquietos, que los padres no deciden aún de quién de los dos heredó. “Lorenzo es una personita que vino a unir –dice Guillermina a GENTE–. No a nuestra pareja, porque un hijo no es para eso, sino a nuestras familias. Nos llenó de energía y logró que todo fluyera de una manera muy armónica”. La entrevista es en el living de su casa, decorada con el mismo espíritu a la vez simple y con rock, propio de su look, que ahora resalta un flequillo recto. Dos baberos, apoyados al azar sobre un estante de la biblioteca, reinan entre libros de música, arte y moda. No hay retratos familiares, y quizá sea porque la foto está tan viva.

SER MADRE HOY. Dante (13), el mayor de los tres hijos que tuvo con Sebastián Ortega, llega del colegio y se abalanza sobre su hermanito para llenarlo de besos, como prueba genuina de las palabras de su mamá.

–¿Qué distancia hay entre la madre primeriza de Dante, a los 23, y la que tuvo a Lorenzo, a los 37?
–Un montón. Cuando tuve a Dante era una nena, tenía muchos miedos. En todo sentido. Le pedía permiso a la vida para ejecutar cada paso. Ojo, no es que ahora sea una descocada. Soy muy cuidadosa. Pero cuando miro hacia atrás pienso ¡qué temerosa era para hacer lo que yo sentía! A veces no querés cumplir años, pero hoy tengo 37 –nació el 5 de julio de 1977– y sé que de la única manera en que puedo estar bien en este momento es por lo que me pasó, que todo me construye. Que también está bueno llorar, equivocarse, cambiar... Yo amo ser mamá: el nacimiento de cada uno de mis hijos –además tiene a Helena (12) y a Paloma (9)– marcó cambios fuertes en mí.

–No pensabas volver a ser madre, y quedaste embarazada. Eso también debe haber sido fuerte.
–Cuando quedás embarazada y ya sos mamá, sabés que gestar una criatura es también dar un paso al costado y decir: “¿Adónde vas, chiquita?”. Una va en la vida haciendo, proyectando, y viene un bebé y todo lo que iba a hacer se guarda en una cajita. Cedés, porque la mujer tiene esa naturaleza. Yo sentía que ya había cedido bastante. Pensaba en todas las cosas que tenía ganas de hacer y en un punto decía: “¡Uff, otra vez! ¿Para cuándo yo?”. Sin embargo, desde que Lorenzo nació es como si me dijera: “Dale, mami, vamos que yo te acompaño”.

–¿Podés con todo?
–Es el cuarto y aprendí que se puede, sí. Que la energía que uno le da a un hijo, si está conectado con lo creativo, es superior, porque ve a una mamá viva, que hace. Siento mucha responsabilidad y estoy muy al tanto de todo lo que les pasa a mis hijos. Tengo un preadolescente, otra que está entrando en la pre-adolescencia y además es la hermana del medio, otra que era la más chiquita y dejó de serlo, un bebito... Ser madre es involucrarse, embarrarse, ayudarlos a transformar lo que no les hace bien. Sólo eso es un laburo enorme y es muy fácil desdibujarse. Llena tanto que es una tentación muy linda quedarse así, pero hoy también tengo otras inquietudes... Si no las desarrollara, me faltaría algo.

–¿Como el éxito de Valdez, tu marca de zapatos?
–Sí, estoy por abrir un local en Alcorta, pero además volví a entrenar como actriz cuando Lorenzo cumplió dos meses. Yo siempre tomé clases en escuela de teatro, en grupos, que es buenísimo. Pero ahora, por mis tiempos, elegí hacer un entrenamiento personalizado con Fabiana García Lagos, que es una gran actriz, con la que hacemos foco en lo que siento que tengo que trabajar más.

–Todo el mundo habló de tu participación en el sketch de ShowMatch y cuando fuiste al piso con Lorenzo.
–La verdad es que la pasé muy bien, me divertí. Creo que la actuación tiene que ver con eso y con un montón de cosas más. Y más en ese caso, en que estaba actuando CON alguien con quien tengo una relación y de acuerdo al tono de su programa.

–Se dijo que Suar te había llamado para hacer ficción.
–No hubo una propuesta concreta, pero obvio que me encantaría trabajar en Pol-ka. Toda la gente que hace ficción en la Argentina me parece muy buena y talentosa. No cerraría ninguna puerta.

–¿Ninguna?
–Ninguna. Siempre y cuando el personaje y la historia me gusten y sea un espacio en el que sea bienvenida.

–También se comentó que te habían ofrecido un lugar en el programa de Doman en El Trece.
–Es verdad, pero era para todas las mañanas y acababa de nacer Lorenzo. Además, tengo el foco puesto en la actuación y la propuesta era para conducir.

–¿Pero te gustaría hacer tele?
–A veces, por estar en tele no medís si lo que vas a hacer realmente te gusta. El actor busca ser mirado todo el tiempo, que lo tengan en cuenta... El ego te confunde. No necesito estar en el circuito comercial si puedo componer un personaje que me llene y le llegue al público. No soy complicada para trabajar: puedo hacer cine, teatro, cosas más chiquitas, independientes.

–¿Tenés alguna idea en carpeta?
–Por primera vez tengo proyectos propios. Uno también tiene que generar, y en eso estoy. El año que viene pensamos hacer una película con Graciela Borges y Paula Kohan. Fue una idea de las tres. El guión lo escribe Daniel Cúparo y ya hay gente interesada en producirla. También tengo una propuesta para hacer microteatro en marzo o abril del año que viene. Es un formato que ya se hace en España, México y Miami. Viene a la Argentina de la mano de Pablo Bossi, de Pampa Films. Son obras pequeñas, de quince minutos, que arrancan y vuelven a empezar. Estoy aprendiendo que hay que soñar, proyectar, ponerte en contacto con tus ganas y accionar. Saber que puedo ser generadora me hace sentir más poderosa.

–Imagino que tener tu empresa y que te vaya bien te debe haber dado confianza.
–Seguro. Con Fabián –Paz, su socio y diseñador en Valdez– empezamos muy a pulmón, con clientes que nos tocaban la puerta del showroom. Ver que funciona y crece es motivador. Pero siento que lo fundamental fue contagiarme de la energía de la persona que tengo al lado. Marcelo es un hacedor, más allá del amor que le tengo; él me contagia, me empuja.

–¿Como empresario te aconseja?
–El con sus sueños hace cosas, y a mí también me dan ganas de hacer cosas con los míos. Creo que llegó a mi vida para un aprendizaje. Me impulsa a desarrollarme y querer ser mejor persona. Su energía me hace muy bien, potencia la mía. Marcelo no tiene idea de las finanzas de Valdez ni cuántos clientes tenemos, pero me contagia su fuerza generadora.

–Cualquiera pensaría que estando con Marcelo no tenés necesidad de trabajar.
–Yo tengo un principio de realidad: tengo cuatro hijos y no podría quedarme en mi casa. Me mantengo sola, me doy mis gustos sola y me encanta que así sea, aunque el inconsciente colectivo piense lo contrario. Pero aun si no tuviera que trabajar, me faltaría algo importante. Cuando veo lo que genera en mí la actuación, sé que no hay retorno. ¿Por qué voy a dejar algo que me hace tanto bien?

YENDO DEL 10º AL 24º. La puerta del palier se abre y entra Tinelli, que baja de la casa que comparte con sus hijos –Micaela (25), Candelaria (23), Francisco (16) y Juanita (12)– en el piso 24º del mismo edificio. Sabe que su mujer está ocupada y viene por Lorenzo, que lo recibe sonriente. “Marcelo es un papá al que le encanta estar con su bebé. A mí me emociona que por poco me lo arranque de los brazos”, dice Guille.

–¿Cómo funciona la convivencia con ascensor de por medio?
–Resultó muy bien, porque logramos no invadirnos. Cada uno conserva su espacio. Entonces compartimos muchísimo, pero no estamos obligados. Nos elegimos todo el tiempo. Estamos bien hoy, siempre hablamos de hoy. No necesitamos muchas más garantías. Cuando uno ya tuvo otras parejas, es más grande y tiene hijos, elige para su vida cosas que tengan que ver con hacerse bien, y nosotros sentimos que nos hacemos bien.

–¿Duermen juntos todas las noches?
–Sí. Lo hacemos desde esa libertad con la que nos elegimos, sabiendo que el otro alguna vez puede decir: “No, mi amor... Mañana arranco a las seis de la mañana y no te quiero despertar...”.

–¿Los chicos cómo se adaptaron?
–Yo estoy muy agradecida con mis hijos. Han sido muy buenos conmigo. Aceptaron mis cambios, lo que yo elegí, porque sintieron que la mamá estaba apostando por algo en lo que creía. Son muy pensantes, muy maduros. Es bueno que sepan que si en la vida no están bien en un lugar se tienen que mover, y que si se equivocan, también vale. Y Lorenzo va a ser un chiquito muy libre. Está sobreestimulado. Parece un enanito. Tiene siete hermanos, pasa de un brazo a otro, sube y baja todo el tiempo. Es un bebé muy sociable. No está solamente con su mamá. Si Mica o Cande lo quieren subir un rato, va con ellas y está tranquilo, no se estresa. Vive con una sonrisa.

–Es un bebé con mucha participación en las redes sociales. Sorprende, porque ustedes cuidan mucho su intimidad y porque estamos en una época en la que muchos famosos prefieren no mostrar a sus hijos.
–No lo pensamos ni lo hablamos. Tenés un momento lindo y lo compartís. Somos muy relajados los dos. No somos tan formales ni tan fóbicos.

–Para los hinchas de San Lorenzo, Lolo se convirtió en una cábala.
–Puede ser que lo sea, pero yo vi lo que laburó este muchacho para su club. Le puso un trabajo, una pasión y un compromiso que el Universo le devolvió. Sé que las cábalas en el fútbol son importantes. Si le dije a Marcelo que Lorenzo traía la copa bajo el brazo es porque sabía la energía que le estaba poniendo.

–¿Cómo es ser la mujer de uno de los hombres más poderosos del país?
–Tenés menos libertad para salir... ¡Hay que prepararse para ir a comprar media docena de churros! Pero en lo cotidiano él no transmite eso. Lo es, pero no tiene necesidad de demostrarlo.

ARGENTINA Y LABURANTE. Paloma y Helena avisan que Juanita las invitó a ShowMatch y piden permiso para ir. Guillermina las manda a bañarse. Dante también quiere ir. Lorenzo duerme en su cuna blanca, después de tomar su mamadera. “Le di el pecho hasta los tres meses. Con tres hijos más y trabajando, la realidad es que me quedé sin leche y el gordo agarró la mamadera y le encantó. Me da pena, porque es lo más lindo del mundo. Pero lo re cuido. No tuvo un moco en todo el invierno”.

–¿Te ves teniendo más hijos?
–Yo pienso que con cuatro está muy bien. Tengo dos nenas y dos nenes hermosos. Los veo y siento: “Guauuu, ¡cómo laburé!”. ¡Cuánto dejás, pero qué riqueza! Son cuatro munditos que salieron de mí y ya no son míos. Todos mis hijos llegaron y me sorprendieron; soy muy feliz por eso. A la distancia pienso: “¡Qué suerte que me pasaron!”. Los chicos te moldean a vos tanto como vos a ellos.

–La pregunta del millón: ¿cómo hiciste para recuperar la figura tan rápido después del embarazo?
–Cuando quedé embarazada a los 36 dije: “No creo que el cuerpo me acompañe otra vez”. Pero vi que pasaba el embarazo y, como siempre, iba aumentando un kilo por mes. Soy de buen comer y nunca fui de tener más hambre en los embarazos, sigo comiendo normal... Como el gordito nació por cesárea, me costó más volver a entrenar.Arranqué cuando tenía un mes y medio, con aparatos y gimnasia localizada dos o tres veces por semana. Embarazada, hice gimnasia hasta el séptimo mes, muy tranquila igual. También me hago radiofrecuencia y luz pulsada con la doctora Lilian Demarchi.

–Se dijo que te habías hecho una lipoaspiración.
–¿Cómo voy a hacerme una lipo si no tengo de dónde sacarme grasa? Sería una locura que me hubiera operado habiendo engordado ocho kilos. Me enoja que inventen así, porque alimentan a mentes enfermas. Es de una ignorancia muy grande que alguien diga esa barbaridad, y el resto lo repita sin chequear. El obstetra me propuso que después de la cesárea la cicatriz me la hiciera un cirujano plástico. No nació de mí; fue mi médico el que me sugirió que después de tres partos normales, me convenía terminar la cesárea prolija, chiquita y bien abajo, que es casi de rutina y se les ofrece a muchas mujeres.

–Acabás de ser madre y ya protagonizaste la campaña de tu marca.
–Yo digo que es la última. Esta vez porque abrimos en Alcorta. El salto al shopping no fue premeditado. Al principio nos dio mucho vértigo, pero estamos muy entusiasmados. No quiero ser modelo de mi marca; nunca fue mi sueño. No reniego del oficio, porque estoy donde estoy por ser modelo, y soy muy agradecida. Cuando me miro en las fotos de la campaña, me parece que doy re modelo, y pienso: “¿Qué productor se va a fijar en mí fuera de la chica linda?”. Hay otra naturaleza, otros mundos que me gustaría contar. Ojalá sepan que me movilizan otros personajes, otras historias.

–¿Entonces vas a dejar de ser modelo?
–No, pero no es lo que me mueve o me rompe el cráneo. El otro día, completando mi perfil de Twitter, me di cuenta de que ya no podía poner que soy modelo, porque lo hago poco. Tampoco “empresaria”, porque me parece pretencioso. Si pongo “actriz”, que es lo que soy, seguro muchos necesitan ponerme a prueba para saberlo, así que puse “laburante” (se ríe). Mi vocación es actuar, y hoy mi actriz pide más. Acabo de ser mamá y debo ser realista, pero tengo muchas ganas de trabajar como actriz. Siento que si todavía no tuve la oportunidad no es porque no me la hayan dado, sino porque no me la di yo. Ahora siento que lo voy a hacer. Agradezco el nivel de conciencia que tengo. El Universo siempre me da la oportunidad de volver a empezar.

–Pasaste momentos difíciles, fuiste cuestionada... Había que ser valiente para volver a empezar.
–Hace tiempo que siento que cuando uno hace las cosas bien, no ante la mirada de los demás, ni por el afuera o el “debería”, sino en línea con lo que realmente quiere, todo se acomoda de manera natural.

–¿Qué sentís que habría pasado si te dejabas guiar por la mirada de los otros?
–Estaría un poquito frustrada. Cuando miro atrás y veo cómo sucedieron las cosas, entiendo que todo fue aprendizaje. Hoy me siento plena como mujer de mi pareja, estando con mis hijos, entrenando como actriz. Soy humana y tengo mis días. No me levanto todas las mañanas y digo “¡qué feliz soy!”, pero la verdad es que no me puedo quejar. Me animé a armar una nueva vida. Aprendí a no olvidarme de quién soy yo.

Smoking con solapas en satén, de sastrería masculina (Liguria); bañador pin-up (Belleugene) y brazalete en cuero con cristal Swarovsky (el accesorio imprescindible para esta temporada).

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Bañador satinado color gris plata (Belleugene), esclavas de brillantes y oro blanco (Ignacio Bárcena Joyas) y gladiadoras de gamuza azul con maxiplataformas (Valdez).

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Bañador de microfibra con tul beige en escotes (Belleugene), anillo trenzado en oro macizo de autor (Ignacio Bárcena Joyas) y zapatos boca de pez en nude  (Valdez).

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“Lorenzo es una personita que vino a unir. No a nuestra pareja, porque un hijo no es para eso, sino a nuestras familias. Nos llenó de energía y logró que todo fluyera de una manera muy armónica”

“Lorenzo es una personita que vino a unir. No a nuestra pareja, porque un hijo no es para eso, sino a nuestras familias. Nos llenó de energía y logró que todo fluyera de una manera muy armónica”

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