De la celulitis no se salva nadie", coinciden. Y agregan: "Tener un lomazo no te garantiza nada. El hombre siempre desea lo que no tiene"." /> «El macho argentino puede ser feroz, pero casi nunca llega al cara a cara» – GENTE Online
 

"El macho argentino puede ser feroz, pero casi nunca llega al cara a cara"

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Son dos monumentos a la mujer. Bustos perfectos, con el sello made in Latinoamérica. Catherine Fulop ostenta curvas pronunciadas, muy caribeñas. Y habla con una cadencia exquisita que revela su origen venezolano. Ingrid Grudke tiene un cuerpo marcado aunque exuberante, que le permite desfilar alta costura como también lucir plumas en la calle Corrientes. Aun pese a su sangre germana, es patrimonio nacional. No se conocían hasta este encuentro y esta nota.

-Nos hemos cruzado en algún evento, pero nunca compartimos tiempo juntas -define Cathy.
-Cuando nos vimos, siempre estábamos con nuestros consortes -agrega Ingrid.

Sin embargo, en un gesto sin precedentes en el mundo del showbiz local, aceptaron posar juntas sin poner reparos o plantear condiciones. Por lo general, cuando se produce algún encuentro entre dos estrellas femeninas, la rubia pretende ser "la única rubia" en el set. O la más baja impone al fotógrafo un plano americano que le permita alcanzar la altura de su compañera de turno desde una tarima. Los ejemplos son interminables… Pero allí están ellas, despojadas frente a la lente, ahora tendidas sobre algunos fardos de alfalfa. La producción apura el verano y hace subir la temperatura aquí, en Cardales. Y dispara también algunos ratones.

-No es común que dos mujeres acepten posar juntas sin imponer condiciones…

Catherine: -A mí me dio un poquito de cosa. Yo tengo algunos años más que Ingrid y dos partos encima. De todas formas, me siento muy bien con mi cuerpo. Quizás, al lado de una modelo hiperflaca yo podía quedar como la chanchita. Pero Ingrid es un lomazo, tiene buen cuerpo y muchas curvas. Da bien mujerzota, y juntas nos vemos muy fuerte.
Ingrid: -Por lo general, en los desfiles soy la más exuberante, la más rellenita. Pero Cathy tiene un lomazo, es bien hembrona. Lo femenino está representado por las curvas: la silueta con cintura, caderas marcadas y buenas lolas.
Catherine: -Desde el mundo de la moda se imponen las hiperflacas porque lucen mejor la ropa, le caen mejor las telas… Pero tenemos que poner de moda a las mujeres con más curvas, para que no haya tanta enfermedad.

-Lejos de las pasarelas, ¿los hombres las prefieren con curvas?
Catherine:
-No tengas dudas: el argentino muere por las mujeres con curvas, quiere tener de donde agarrase. Igual hay hombres para todos los gustos, también están los que les gustan las hiperdelgadas y no quieren ni ver colas grandes. ¡Con lo que cuesta mantener la cola bien! Yo tomo mucha agua y hago gimnasia, pero siempre ando con mis revolveras a cuestas. Pero, bueno, así llegué a mis 38 años.
Ingrid: -Yo tengo 27, pero si llego a la edad de Cathy con dos partos encima y con ese lomazo, voy a estar más que feliz. De todas formas, creo que la lucha contra el tiempo es ridícula y está condenada al fracaso. Además, está demostrado que las mujeres de entre 30 y 45 años son las que más consumen moda, porque tienen su trabajo y son independientes.
Catherine: -A mí no me cuesta nada confesar mis años. Lo que me da bronca es que la televisión discrimina a las mujeres de mi edad. ¿Acaso ahora hay protagonistas de treinta y pico? No. Todas están en los veinte años… Como Celeste Cid, Romina Gaetani… Pareciera que después de los 35 años no tenemos nada que decir. Por eso nos obligan a sentirnos como el traste y empezamos a hacernos vainas en la cara. Porque a mi edad, los años ya se reflejan en el rostro.

-Sin embargo, los once años que las separan no se reflejan en sus cuerpos. Intuyo que usted, Catherine, se animaría a disputarle un hombre a Ingrid sin pudor…
Catherine:
-¡Por supuesto! Y creo que sería una pelea pareja… Somos dos mujeres que, cada una con su estilo, tenemos mucho para dar.
Ingrid: -Pero, ¿para qué nos vamos a pelear? Si acá hay hombres para todas. Y más como vienen los chicos hoy, que desde los 10 años empiezan a mirar chicas…

-¿Cuál es la debilidad del macho argentino? ¿En qué parte de sus cuerpos coinciden las miradas de los hombres?
Catherine:
-En donde más resaltan las curvas.
Ingrid: -Depende si vienen de frente o nos estamos yendo (ríe).

-¿Se les animan en la calle?
Ingrid:
-Tengo algunos admiradores que me traen flores a camarines, pero ninguno tuvo una actitud de levante. Reconozco que el macho argentino puede ser feroz, pero hace mucho que no escucho un "¡Vení, mamita!".
Catherine: -No se animan ni un poco. Cuando me separé, me llegaron unas flores de un admirador anónimo, pero nada más. Por la calle también me pueden gritar algún piropo tipo "asesina". Nunca me vienen a encarar, no llegan al cara a cara. Yo tampoco doy pie para eso…

-Imagino que, con semejante carga sexual a cuestas, sus parejas deben tener un temple especial…
Ingrid:
-Hace seis años que estoy en pareja y mi novio, Luis Roca, sabe cómo es mi trabajo. Entiende que el público me quiera saludar o sacar una foto… Aunque también sabe mostrar los dientes si aparece algún zarpado.
Catherine: -Ova carga el rótulo de guardabosque desde que acompañaba a su hermana, Gabriela Sabatini, por el mundo. Pero la verdad es que él es bien tano y le gusta proteger a su mujer. Nuestro cortocircuito se produjo cuando se acostumbró a verme en mi rol de madre y pensó que mi carrera había terminado. Cuando volví a trabajar, fue un shock para él verme en todos lados. Las transparencias lo matan…

-Sus transparencias nos matan a todos, Catherine.
Catherine:
-(Ríe). Pero si te produce celos, no te cases con una artista. Esto es mi trabajo, lo que hay, y en este momento de mi vida mi marido lo súper entiende. También la gente que me conoce y me quiere, como mi familia o las mamás de los compañeros de colegio de mis hijas.
Ingrid: -El argentino es muy de consumir cuerpos, imágenes. En otros países no pasan que cuiden tanto sus cuerpos como en la Argentina.

-Sin embargo, en la Argentina las mujeres son muy pudorosas con sus cuerpos. ¿Por qué nunca se animaron a un topless?
Catherine:
-Yo no me sentiría cómoda en lolas junto a mi marido y sus amigos. He estado desnuda frente al mar de Venezuela, pero en una playa desierta, claro. Me gustan los bikinis chiquitos e insinuar, pero siempre hay un límite. Tiene que haber algo que no se vea… Tampoco me gustaría descubrirme desnuda en la pared de una gomería.
Ingrid: -Acá podés mostrar casi todo, pero el topless no está en nuestra cultura. En Europa es normal, está permitido, pero acá te sacás el corpiño y tenés 400 ojos encima. Los argentinos son muy mirones.

-¿Son celosas? Las mujeres más deseadas del país no deberían tener ningún temor al respecto… ¿Por quiénes las cambiarían sus maridos?
Ingrid:
-Yo no soy celosa. Tengo confianza y no me dan motivos. No soy celosa de otras mujeres porque opino con él sobre otras mujeres. Más de una vez le señalé a alguna chica y le dije: "Mirá qué linda que es esa".
Catherine: -El hecho de tener un lomazo no te da la seguridad de que tu hombre no se va a fijar en ninguna otra. Además, el hombre suele desear lo que no tiene… No soy celosa, pero si veo que una mujer se acerca a Ova con aires de diva, me muero de bronca.

-Pese a sus cuerpos impactantes, ustedes no generan celos ni competencia en las mujeres. Sino más bien simpatía y complicidad…
Ingrid:
-Ellas saben que nosotras no hacemos el papel de comehombres. Ninguna de las dos anda por la calle con intenciones de robarle el marido a nadie.
Catherine: -Nosotras respetamos la condición de la mujer. Aunque podemos hacer fotos atrevidas, resaltamos la belleza femenina. Creo que cada foto nuestra dice: "Acá estamos, orgullosas de ser mujeres". Yo no me voy a comer al hombre de ninguna.

-Tampoco las reconocen como divas inalcanzables.
Catherine:
-El mundo cambió. No podemos pretender ser las divas idealizadas con pieles, brillos y diamantes. Es divino, pero el mito termina en Susana Giménez. Ya pasó la época de oro de la televisión, de las diosas perfectas que recibían joyas o autos de sus admiradores. ¿No te digo que sólo una vez me mandaron flores a camarines?
Ingrid: -La crisis está en todos lados (ríe). Se terminaron las divas y, al mismo tiempo, el país también perdió su glamour.

-A días del verano, ¿padecen el rigor que implica perseguir un cuerpo perfecto?
Catherine:
-Claro, y es horrible. Hay que trabajar el cuerpo todo el año: la que empezó ahora está tarde (ríe). Salvo que tenga el cuerpo y la piel de esta niña…
Ingrid: -Lo dice casi llorando, como si ella no tuviese su lomazo.
Catherine: -Yo mantengo una lucha diaria contra la celulitis. Los años se empiezan a notar. La ley de gravedad es implacable. El sistema linfático funciona de otra manera: ya no acumula líquidos como antes y la piel deja de estar tonificada. ¡Si ya se me empezó a caer todo!
Ingrid: -¿Qué se te cayó? ¡Si tenés el traste en la nuca! (Ríe). Dios vio muy perfecta a la mujer y le tuvo que dar un defecto: la celulitis. Ahí no nos salvamos ninguna.

-Si ustedes hubiesen compartido la tapa con un caballero, quizás hubiesen tenido problemas en casa. Sin embargo, supongo que la reacción de sus parejas esta vez va a ser diferente…
Catherine:
-Mi marido va a decir: "¡Qué bella, es un amor!".

-Quizá le sugiere que invite a Ingrid a cenar a su casa…
Catherine:
-Es probable: todos los hombres fantasean con estar con dos mujeres. Eso no es nada original (Ríe).
Ingrid: -El miércoles, con la revista en la mano, le voy a preguntar a mi novio…

-Ustedes, las mujeres que más fantasías despiertan entre los hombres, ¿tienen también muchas fantasías?
Ingrid:
-Pocas. A mí me seducen la actitud, los olores, la química y la piel de la persona que tengo a mi lado.
Catherine: -Yo tengo mis fantasías. Aunque prefiero no confesarlas. Recordá siempre que soy una madre y que tengo que ir a buscar a mis hijas al colegio cada tarde…

Después del último flash, Catherine e Ingrid se despiden. Como si se conociesen de toda la vida. Prometen verse, hablarse, encontrarse. Durante la próxima temporada de verano, van a coincidir en Mar del Plata. Y, está dicho: no va a haber topless…

por Jorge Martínez Carricart
fotos: Santiago Turienzo
producción: Fini Bencardini
(Agradecimientos: Class Life, Ricky Sarkany y Sweet Lady. Peinó a Catherine Fulop e Ingrid Grudke: Diego Lacassagne con productos Alfaparf)

Cathy dice de Ingrid: Tiene un cuerpo bárbaro, es una mujerzota". Ingrid define a Catherine: "Es muy hembrona y muy femenina".">

Cathy dice de Ingrid: "Tiene un cuerpo bárbaro, es una mujerzota". Ingrid define a Catherine: "Es muy hembrona y muy femenina".

Podemos mostrar casi todo. Pero el topless no esta en nuestra cultura. En Europa es normal, esta permitido. Pero acá te sacas el corpiño y tenes 400 ojos encima. Los argentinos son muy mirones" (Ingrid Grudke)">

"Podemos mostrar casi todo. Pero el topless no esta en nuestra cultura. En Europa es normal, esta permitido. Pero acá te sacas el corpiño y tenes 400 ojos encima. Los argentinos son muy mirones" (Ingrid Grudke)

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