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El ídolo nunca se rinde

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Roberto Sánchez, El Gitano, el líder de Los de Fuego, y después Sandro a secas –excepto por las lágrimas de sus chicas, mojadas como un torrente–, y “el cantante popular más grande desde Gardel”, como suele definirlo Sergio Renán, a pesar de su obligada reclusión en el Instituto del Diagnóstico a la espera del triple trasplante que le devuelva la voz (no el ánimo ni el humor, que siguen sobrándole), volvió a vestirse de seda para ser Ciudadano Ilustre Bis. Ya lo es de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde hace siete años, y a partir de este fin de semana, por ley de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, hizo doblete de podio. En las dos ceremonias, cero boato. Por obvias razones, ni escenario ni reflectores: sólo la obvia y silenciosa intimidad de la antecámara de la sala aséptica y monitoreada que es su casa desde marzo, a la espera del ucase que diga “hay dos pulmones y un corazón compatibles”, y parta en avión rumbo a Mendoza para librar la decisiva batalla del quirófano de la que un entero país espera verlo resurgir triunfante. Pero, ¿cómo fueron las cosas –la ceremonia– desde la intimidad?

Nora Lafón, su jefa de prensa pero sobre todo su amiga inseparable, cuenta que “fue como tocar el cielo con las manos, porque lo que Roberto provoca en la gente es único: nunca vi un fenómeno igual en mi vida, y llevo muchos años en esto. Las diputadas porteñas Inés Urdapilleta, jefa de la Comisión de Cultura, y Gabriela Alegre, jefa de la Comisión de la Mujer, le entregaron el diploma y la medalla que lo acreditan como Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dentro de una caja llena de… ¡pétalos de rosa! Inés, que la noche antes había cumplido años, dijo que el encuentro con Sandro fue el mejor regalo que recibió en su vida… Y Gabriela juró que estaba conmocionada, y que no podía tomar conciencia de lo que estaba compartiendo… Muy conmovidas, cruzaron con Roberto historias, bromas y besos… Te cuento un chimento exclusivo: Gabriela Urdapilleta, además de la caja con pétalos de rosa, le regaló una de bombones con forma de labios con besitos… ¡porque no encontró bombones con forma de bombachas! Sólo Roberto es capaz de despertar esos impulsos. Además, hubo notables casualidades. El diputado Ricardo Gorostiza, que le entregó a Sandro el proyecto de ley de Ciudadano Ilustre y una plaqueta en nombre del gobernador Scioli… es de Ramallo: el primer lugar en que trabajó el doctor Sergio Perrone, el cardiólogo de Roberto. Por supuesto, lo invitó, para cuando esté curado, a comer pacú a la orilla del Paraná… Es que él genera amor a cada paso. Cuando lo nombraron Ciudadano Ilustre de la Ciudad, en primera fila estaban todos: Scioli, Renán, Patalano, Aleandro… Todos dijeron presente”.

Segunda entrevista: Daniel Osvaldo Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires.

–Hola, Daniel.
–Hola, Alfredo.

–¿Cómo viviste el sandrazo?
–Imaginate. Le tengo respeto, afecto, gratitud. Y cuando pienso en lo que está pasando, me acuerdo de lo que pasé yo (nota: en diciembre de 1989, Scioli perdió su brazo derecho al volcar su lancha en el Delta del Paraná. Tras una larga convalecencia, y con una prótesis, volvió a competir y ganó ocho campeonatos con sus lanchas La Argentina y La Gran Argentina).

–¿En qué sentido te conectaste con Roberto?
–En las largas horas silenciosas, peleando contra mí mismo. Por eso, y porque lo conozco desde hace veinte años, quise alentarlo, motivarlo, transmitirle fuerza y fe para salir adelante. Los dos peleamos batallas muy desiguales, muy duras… Estábamos acostumbrados a la gloria, a los días dorados, y de pronto pasamos a estar presos en un sanatorio.

–¿Cómo lo encontraste?
–Como el Sandro de siempre. Pensá que la primera vez que salí con Karina (Rabolini, su mujer)… ¡fuimos a un recital de Sandro! Somos amigos de toda la vida. El salón Versailles del Hermitage de Mar del Plata, el Gran Rex, el Luna Park, las charlas hasta la madrugada en Rosario con mi hija y la madre de mi hija… ¿Cómo lo encontré, me preguntaste? Muy sabio, muy reflexivo, muy sensible. Me deslumbró…

–¿En qué sentido?
–Fui a darle fuerza… y él, con su sabiduría y su sentido del humor… ¡me dio fuerza a mí! “porque vos también tenés tus buenos quilombos”, me dijo.

–¿Lo viste bien?
–Mejor que en el primer homenaje, el del Senado. Aquella vez le costaba respirar y caminar. Hablamos como dos horas a solas…

–¿Final?
–Me dijo: “Muchas gracias por haber venido”.

–¿Respuesta?
–¡Por qué no te vas un poco al carajo...! ¿O no somos amigos?

Tercera entrevista: Gabriela Alegre, del bloque Diálogo por Buenos Aires y titular de la Comisión de la Mujer.

–Olvídese de su cargo y del protocolo. ¿Qué sintió frente a Sandro?
–Un honor y una emoción indescriptibles. Nos recibió en la antesala de la habitación en que está internado. Además de la caja con pétalos de rosa le regalamos bombones, porque su médico nos dijo que puede comer dulces.

–¿Cómo lo encontró?
–Más delgado, pero de buen color, y de muy buen humor. Nos contó que estar encerrado es muy aburrido, y que tiene la esperanza de llegar al trasplante.

–¿La piropeó?
–Bueno… Nos pidió besitos. Se mostró como el gran seductor de siempre… ¡Qué carisma!

–¿Usted fue fan suyo?
–¡Y cómo...! Tengo 48 años y soy una de sus admiradoras, como tantas.

–¿Qué le dijo?
–Que nuestra visita lo alegraba, porque está encerrado y muy solo desde hace mucho tiempo.

–¿Había estado alguna vez tan cerca de él?
–No. Jamás en mi vida. Tal vez en algún recital, cuando era muy joven…

–¿Qué sintió?
–Comprendí por qué es tan admirado y tan querido. Es un gran seductor, y tiene un carisma irresistible.

–¿Pasó a ser una de sus chicas?
–¡Ojalá!

Cuarta entrevista: Inés Urdapilleta, del Frente para la Victoria y titular de la Comisión de Cultura:

–Sandro y usted… Cuente…
–¡Soy fanática! A los quince años, con mis compañeras del secundario, íbamos por la calle cantando Rosa, Rosa… Y de pronto, a mis 57, poner en la mano de mi ídolo una caja con pétalos de rosa, bombones, diploma, medalla… Es lo más, como dicen los chicos…

–¿Es cierto que esa distinción se demoró mucho?
–¡Sí! Estaba declarado Ciudadano Ilustre desde el 2002, pero por hache o por be no le habían dado nada. Hasta que de pronto, hace un mes, nos llamaron.

–¿Alguna vez estuvo tan cerca de él?
–Jamás. Siempre tuve una fantasía, un delirio. “¡Qué lindo sería que para mi cumpleaños Sandro hiciera un recital para mí sola!”.

–Bueno, casi casi lo logró…
–Por lo menos estuve más cerca que en sus recitales: Gran Rex, Luna Park… ¡No me perdí ni uno!

–¿De cerca qué le pareció?
–Un gran señor. No se le escapa ni un detalle. Es más: este h… de p… es tan seductor, que para hablar con nosotras se sacó el respirador que le manda oxígeno, y charló de lo más divertido. Es un fenómeno…

–Sentimientos y fanatismo aparte, ¿qué le despertó?
–Un enorme respeto. Alguien que está pasando por ese trance y no lo hace notar; alguien que se comporta como un caballero y a pesar de lo que le pasa sólo despierta admiración, es un grande. Ojalá que todo salga bien. De corazón, ojalá que vuelva.Con pijama y bata de seda, en el Instituto del Diagnóstico, donde está internado desde marzo esperando el triple trasplante (corazón y pulmones), Sandro recibe la medalla y el diploma de Ciudadano Ilustre de la provincia de Buenos Aires, además del beso de la diputada Alegre y la risa de su colega Urdapilleta.

Con pijama y bata de seda, en el Instituto del Diagnóstico, donde está internado desde marzo esperando el triple trasplante (corazón y pulmones), Sandro recibe la medalla y el diploma de Ciudadano Ilustre de la provincia de Buenos Aires, además del beso de la diputada Alegre y la risa de su colega Urdapilleta.

La plaqueta que acredita y distingue a Roberto Sánchez (64), Sandro para todos, como Ciudadano Ilustre de la provincia de Buenos Aires, en sus manos, y acompañado de notorios fans: el gobernador Daniel Scioli, su amigo desde hace dos décadas, y las diputadas Gabriela Alegre (izquierda) e Inés Urdapilleta, que lo colmaron de pétalos de rosas y bombones en forma de corazones y besitos, “porque no encontraron unos con forma de bombachas”, reveló Nora Lafón, su amiga y jefa de prensa.

La plaqueta que acredita y distingue a Roberto Sánchez (64), Sandro para todos, como Ciudadano Ilustre de la provincia de Buenos Aires, en sus manos, y acompañado de notorios fans: el gobernador Daniel Scioli, su amigo desde hace dos décadas, y las diputadas Gabriela Alegre (izquierda) e Inés Urdapilleta, que lo colmaron de pétalos de rosas y bombones en forma de corazones y besitos, “porque no encontraron unos con forma de bombachas”, reveló Nora Lafón, su amiga y jefa de prensa.

“Sandro es increíble. Hablé dos horas con él tratando de infundirle ánimo, fortaleza y esperanza, y al final me transmitió esos sentimientos a mí, ‘porque vos tenés tus buenos bolonquis’, me dijo” (Daniel Scioli)

“Sandro es increíble. Hablé dos horas con él tratando de infundirle ánimo, fortaleza y esperanza, y al final me transmitió esos sentimientos a mí, ‘porque vos tenés tus buenos bolonquis’, me dijo” (Daniel Scioli)

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