EL GRAN DT… es Sabella y su ballet – GENTE Online
 

EL GRAN DT... es Sabella y su ballet

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La noche del 15 de julio, Alejandro Sabella (54) les pidió a sus dirigidos que miraran el cielo de Belo Horizonte y eligieran una estrella para regalarle a la camiseta de Estudiantes de La Plata. Los jugadores cumplieron. Fueron verdaderos Leones: le ganaron 2 a 1 al Cruzeiro y se llevaron la Copa Libertadores de América. Habían pasado apenas cuatro meses desde que Sabella se puso el buzo (o, mejor dicho, la campera de cardón) de DT. “Esto es tocar el cielo con las manos. Llegué al Olimpo del club, con Zubeldía, Bilardo, Manera... Los once que entraron a la cancha se merecen un monumento: dieron todo por la camiseta”, dijo cuando el trofeo ya viajaba desde Ezeiza a las vitrinas pincharratas.

Al técnico del León platense lo apodan, desde su época de jugador, Pachorra. Fue un “10” de zurda fina, hábil, exquisito, clásico. Y parte de ese talento lo heredó su hija María Alejandra (16), que integra el Ballet Concierto de Iñaki Urlezaga, con quien se presentará en el teatro Cervantes del 21 al 30 de agosto próximos. “Todos los días me levanto a las 6, llevo a mis hijos más chicos (María Alejandra y Alejo, 12) a la escuela, y después, si no leo los diarios me enfermo”, dice sonriente. “Soy muy familiero. Cuando no estoy entrenando me gusta quedarme en casa a ver televisión, especialmente series y películas que tengan que ver con la política y la historia. Y si estoy con mi esposa (Silvana, socia de Estudiantes al minuto de nacer) también veo algunas románticas”. Además de los más chicos, Sabella tiene dos hijas más de un matrimonio anterior: Vanessa –nacida en Inglaterra en la década del ’80, cuando jugaba en el Sheffield– y Flavia.

Tan tranquilo como su apodo, Sabella dice: “Soñamos con la Copa y jugamos la final contra el mejor equipo, Cruzeiro. Ganar en Brasil, dando vuelta un resultado, hace que el triunfo se convierta en epopeya”. Y sorprende, entre risas, con un sueño imposible: “Viendo al equipo en la cancha, me gustaría tener unos cuantos años menos y jugar al lado de la Brujita Verón... No sé si él pensará lo mismo”. Pero enseguida retoma la seriedad habitual y cuenta: “En el fútbol, los festejos duran poco. Ya estamos frente a los nuevos desafíos del Apertura y el Mundial de Clubes, pero está claro que lo hecho quedará en la historia para siempre. La nueva estrella en la camiseta va a ser vista en todo el mundo y los jugadores saben que les pertenece”. A su lado, Iñaki Urlezaga, fana del Pincha y extasiado ante la presencia del DT, confiesa que “sufrí con el gol de Cruzeiro y la emoción me impidió gritar el gol de Boselli”. Y en el final deja un pas de deux en forma de promesa: “Me gustaría festejar el tetracampeonato bailando en el Estadio, y con la camiseta puesta”. Con su hija María Alejandra, bailarina, e Iñaki Urlezaga, fana pincha.

Con su hija María Alejandra, bailarina, e Iñaki Urlezaga, fana pincha.

Sabella, en el micro que llevó la copa a La Plata, junto a los jugadores.

Sabella, en el micro que llevó la copa a La Plata, junto a los jugadores.

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